CONSEJO EJECUTIVO 126.ª reunión Punto 4.4 del orden del día provisional
EB126/7 17 de diciembre de 2009
Monitoreo del logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio relacionados con la salud Informe de la Secretaría
1. A tan sólo cinco años de 2015, hay indicios de progresos en el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) relacionados con la salud en numerosos países. En otros, los avances han sido limitados, debido a situaciones de conflicto, a una mala gobernanza, a crisis económicas o humanitarias y a la falta de recursos. Los efectos sobre la salud de las crisis alimentaria, energética, financiera y económica mundiales se están haciendo sentir aún, pero es preciso adoptar medidas para proteger el gasto sanitario de los gobiernos y los donantes.
SITUACIÓN ACTUAL Y TENDENCIAS 2. La desnutrición es una de las causas subyacentes de más de un tercio de las defunciones infantiles. A lo largo del pasado año, la subida de los precios de los alimentos, unida a la disminución de los ingresos, hizo que aumentara el riesgo de malnutrición, sobre todo entre los niños. Aunque la proporción de niños menores de cinco años malnutridos (según los patrones de crecimiento infantil de la OMS) descendió de un 27% en 1990 a un 20% en 2005, los progresos ulteriores han sido desiguales. La prevalencia de la desnutrición ha aumentado en algunos países, y 178 millones de niños menores de cinco años siguen padeciendo retraso del crecimiento en el mundo entero. 3. A nivel mundial, la mortalidad en la niñez continúa descendiendo. En 2008, el número total de defunciones infantiles cayó a 8,8 millones, lo que supone una disminución del 30% con respecto a los 12,5 millones calculados para 1990. Se estima que la tasa de mortalidad de los menores de cinco años correspondiente a 2008 fue de 65 por cada 1000 nacidos vivos. Pese a estas tendencias alentadoras, deben proseguir los esfuerzos por alcanzar para 2015 la meta de reducir los niveles registrados en 1990 en un 66%, sobre todo en los países que se enfrentan a crisis económicas o conflictos. La reducción de la mortalidad en la niñez depende cada vez en mayor medida de la capacidad para combatir la mortalidad neonatal; a nivel mundial, se calcula que cerca del 40% de las defunciones de niños menores de cinco años se produce en el primer mes de vida, y sobre todo en la primera semana. Las medias regionales y nacionales ocultan desigualdades, pues las disminuciones más importantes de la mortalidad en la niñez se han registrado entre las familias más ricas y en las zonas urbanas. 4. En términos generales está aumentando la cobertura de algunas intervenciones destinadas a reducir la mortalidad en la niñez, como las relacionadas con la inmunización, el suministro de mosquiteros tratados con insecticida, el acceso a tratamientos combinados basados en la artemisinina, el tratamiento de la malnutrición aguda severa, la administración de micronutrientes y las actividades para eliminar la enfermedad debida a la infección por Haemophilus influenzae de tipo b. Los progresos
EB126/7
registrados obedecen también a un mayor acceso a agua salubre y servicios de saneamiento. A pesar de esos avances, la cobertura de intervenciones fundamentales, como la terapia de rehidratación oral para la diarrea y el tratamiento de las infecciones respiratorias agudas con antibióticos sigue siendo insuficiente, y la diarrea y la neumonía continúan matando anualmente a más de tres millones de niños menores de cinco años. 5. Medio millón de mujeres, la mayoría de países en desarrollo, pierde la vida cada año por complicaciones del embarazo o el parto. Entre 1990 y 2005, no hubo ninguna región en que se registrara la disminución anual del 5,5% de la mortalidad materna necesaria para alcanzar la Meta 5.A del Objetivo de Desarrollo del Milenio (Mejorar la salud materna). La región que más se acercó a esa cifra fue la de Asia oriental de las Naciones Unidas, donde el descenso se situó en un 4,2%, pero en el África subsahariana, la tasa correspondiente fue tan sólo de un 0,1%. Una de las medidas para reducir la mortalidad materna es garantizar el acceso de todas las embarazadas a servicios de planificación de la familia y atención especializada durante el embarazo, el parto y el puerperio, incluida atención obstétrica de emergencia para el manejo de las complicaciones. A nivel mundial, la proporción de nacimientos atendidos por personal sanitario especializado ha aumentado, pero en las Regiones de África y Asia Sudoriental menos del 50% de las mujeres recibe esa atención. Asimismo, menos de la mitad de las mujeres embarazadas del mundo se somete a los cuatro reconocimientos médicos prenatales mínimos recomendados por la OMS, a pesar de que la atención prenatal ofrece múltiples oportunidades de mejorar la salud de la mujer, pues incluye la prevención y el manejo del VIH y el paludismo; la detección y el manejo de la eclampsia, y la administración de suplementos de hierro y folato. Esta última intervención es especialmente importante en los países de ingresos bajos y medios, donde las carencias de micronutrientes son comunes. 6. La tasa de prevalencia del uso de anticonceptivos en los países en desarrollo creció de un 50% en 1990 a un 62% en 2005. En el África subsahariana, el 25% de las mujeres que desean retrasar sus embarazos o dejar de procrear no utilizan un método de planificación familiar. Las tasas de fecundidad de las adolescentes siguen siendo altas, pues en 2007 se registraron 48 nacimientos por cada 1000 mujeres de edades comprendidas entre los 15 y los 19 años, lo que supone sólo una pequeña disminución con respecto a la tasa de 51 por 1000 registrada en 2000. La falta de poder de decisión de la mujer y el hecho de que los servicios de salud no respondan a las necesidades de la mujer, sobre todo de las adolescentes, son dos ejemplos de factores que contribuyen a que siga sin satisfacerse la necesidad de planificación familiar. 7. Se calcula que en 2008 hubo 247 millones de casos de paludismo, que provocaron 863 000 defunciones, en su mayoría de niños menores de cinco años. A pesar del aumento del suministro, las cantidades de mosquiteros tratados con insecticida disponibles ese año fueron muy inferiores a las necesidades en casi todo el mundo. La adquisición de medicamentos antipalúdicos a través de los servicios de salud pública creció, pero el acceso a tratamiento, especialmente al tratamiento combinado basado en la artemisinina, fue insuficiente en todos los países estudiados en 2007 y 2008. Aunque no se dispone aún de pruebas definitivas del impacto de las medidas adoptadas, hay indicios de que nueve países africanos y 29 de otros continentes van camino de alcanzar las metas relativas a la reducción de la carga del paludismo de aquí a 2010.1 8. El número de casos incidentes de tuberculosis por habitante ha venido cayendo lentamente desde 2004, hasta situarse en menos de un 1% anual. Las tasas de prevalencia y mortalidad están disminuyendo en las seis regiones de la OMS. A nivel mundial, se calcula que la tasa de detección de casos de 1
Meta 6.C: Haber detenido y comenzado a reducir, en 2015, la incidencia del paludismo y otras enfermedades
graves.
2
EB126/7
tuberculosis bacilífera según el enfoque DOTS aumentó de un 11% en 1995 a un 61% en 2008. Los datos relativos a la tasa de éxito terapéutico para los casos con frotis positivo en el marco del DOTS indican mejoras sistemáticas, pues esa tasa pasó de un 77% en 1994 a un 87% en 2007. Sin embargo, la tuberculosis multirresistente y la tuberculosis asociada al VIH plantean problemas. En 2007 se registraron unos 511 000 casos de tuberculosis multirresistente, el 85% de ellos en 27 países.1 9. El número de nuevas infecciones por VIH se redujo en un 17% a nivel mundial entre 2000 y 2008, debido, al menos en parte, al éxito de las medidas de prevención del VIH. En 2008, 2,7 millones de personas se infectaron con el VIH y hubo dos millones de muertes relacionadas con el sida. La disponibilidad y la cobertura de las intervenciones prioritarias del sector de la salud para la prevención, el tratamiento y la atención del VIH han seguido ampliándose. En 2008, de los 1,4 millones de embarazadas seropositivas que necesitaban tratamiento, más de 628 000 recibieron tratamiento antirretrovírico para prevenir la transmisión del VIH a sus hijos, y la cobertura aumentó un 10% con respecto a 2007, situándose en un 45%. Se calcula que a finales de 2008 más de cuatro millones de personas de países de ingresos bajos y medios estaban recibiendo tratamiento antirretrovírico; esta cifra representa un millón de personas más que a finales de 2007 y es 10 veces superior a la registrada cinco años antes. El mayor aumento tuvo lugar en el África subsahariana. Sin embargo, de los 9,5 millones de personas de países de ingresos bajos y medios que se calcula que necesitaban tratamiento antirretrovírico, más de cinco millones no tuvieron acceso a él. 10. Más de 1000 millones de personas están afectadas por enfermedades tropicales desatendidas. En 2008, 496 millones de personas recibieron tratamiento para la filariasis linfática, de los 695 millones que se había fijado como objetivo. En 2008, sólo se notificaron 4619 casos de dracunculosis, mientras que a mediados de la década de los ochenta la cifra estimada correspondiente era de 3,5 millones. A comienzos de 2009, se habían notificado 213 036 casos de lepra, frente a 5,2 millones en 1985. 11. La proporción de la población mundial con acceso a fuentes mejoradas de agua potable creció de un 77% a un 87% entre 1990 y 2006 - incremento suficiente para lograr la meta pertinente del ODM 7 -,2 excepto en el África subsahariana, donde esa proporción aumentó de un 49% en 1990 a un 58% en 2006, pero siguió estando muy por debajo del 65% necesario para alcanzar la citada meta. Sin embargo, por lo que respecta al saneamiento, el actual ritmo de progreso es insuficiente. En 2006, 1200 millones de personas no tenían otra opción que defecar en espacios abiertos, lo que provoca un alto nivel de contaminación ambiental y exposición a riesgos de infecciones microbianas, enfermedades diarreicas, cólera, infestación verminosa, tracoma, esquistosomiasis y hepatitis. 12. Aunque casi todos los países publican una lista de medicamentos esenciales, los centros de salud pública a menudo disponen de pocos medicamentos. De acuerdo con las encuestas realizadas en unos 30 países de ingresos bajos, la proporción de determinados medicamentos genéricos disponibles en los centros de salud era tan sólo de un 38% en el sector público y un 63% en el sector privado. La falta de medicamentos en el sector público obliga a los pacientes a comprar los medicamentos a nivel privado. En el sector privado el precio de los medicamentos genéricos es por término medio un 610% más elevado que el precio de referencia internacional, y las marcas de origen suelen ser aún más caras. Un régimen terapéutico ordinario puede costar a un funcionario del mundo en desarrollo con un sueldo pequeño varios días de trabajo. La OMS está colaborando con asociados para supervi-
1 2
El documento EB126/14 contiene información más detallada.
Reducir a la mitad, para 2015, la proporción de personas sin acceso sostenible al agua potable y a servicios básicos de saneamiento.
3
EB126/7
sar los cambios en el costo y el consumo de medicamentos, como medio para llevar un seguimiento del impacto de la crisis económica.
La transición sanitaria que se perfila 13. En 2004, las enfermedades no transmisibles y los traumatismos provocaron unos 33 millones de muertes en los países en desarrollo, y en el futuro representarán una proporción cada vez mayor del total de defunciones. La pérdida de salud también se deberá a afecciones crónicas prolongadas, a trastornos sensoriales y mentales y a la violencia. Para hacer frente a los factores de riesgo, como el consumo de tabaco, las dietas malsanas, la inactividad física y el uso nocivo del alcohol, y al impacto socioeconómico de las enfermedades cardiovasculares, los cánceres, las enfermedades respiratorias crónicas y la diabetes, es preciso contar con servicios de atención sanitaria eficaces, pero también actuar en toda una serie de ámbitos normativos. Los países tienen que reforzar las medidas de prevención y mejorar el acceso a servicios como los de detección temprana y atención traumatológica. También es fundamental que los sistemas de vigilancia sean más eficaces. Se están haciendo esfuerzos para robustecer los sistemas de vigilancia de las enfermedades no transmisibles, por ejemplo, identificando indicadores básicos y utilizando métodos normalizados de acopio de datos sobre determinantes y factores de riesgo, incidencia de las enfermedades, mortalidad desglosada por causas, indicadores del sistema de salud y cobertura de las intervenciones más importantes.
APRENDER DE LOS ÉXITOS 14. Los programas de lucha contra enfermedades que tienen éxito contribuyen a lograr progresos con respecto a múltiples ODM. Por ejemplo, no cesa de aumentar el número de actividades de control del paludismo con resultados positivos en países de África. El control del paludismo es un componente de la reducción de la pobreza (ODM 1) y permite que mejore la salud de los niños (ODM 4) y las madres (ODM 5) y que disminuyan los casos de paludismo y las muertes por esa enfermedad (ODM 6). Del mismo modo, la ampliación del acceso de las personas que viven con el VIH/Sida al tratamiento antirretrovírico está teniendo numerosos efectos benéficos. 15. Muchos países en los que se ha registrado una mejora rápida de la salud infantil son países donde las tasas de mortalidad en la niñez eran ya relativamente bajas en 2000 (inferiores a 100 por cada 1000 nacidos vivos). Sin embargo, más recientemente se han observado signos de progresos más rápidos en países con algunos de los niveles más altos de mortalidad en la niñez, como Etiopía, Malawi, Níger y la República Unida de Tanzanía, en todos los cuales la mortalidad en la niñez cayó al menos un 20% entre 2000 y 2007. 16. Las experiencias de esos lugares pueden aportar valiosas enseñanzas y poner de relieve la importancia de que se fortalezcan los sistemas de salud para que sean capaces de ofrecer un conjunto integrado de servicios. 17. Sin un liderazgo político de alto nivel y un apoyo sostenido por parte de los asociados en el desarrollo, este tipo de enfoque integrado tiene pocas probabilidades de prosperar. Cuando esas condiciones no se reúnen, o se ven restringidas por la pobreza y dificultades económicas, conflictos, mala gobernanza e inequidades socioeconómicas, en particular desigualdades entre hombres y mujeres, lo más probable es que los progresos sean limitados. 18. La mejora de los indicadores sanitarios también está estrechamente relacionada con otros aspectos del desarrollo social y económico. Existen pruebas sólidas de que el aumento de la educación 4
EB126/7
de niñas y mujeres está asociado con una mejora de la salud y con la disminución de la mortalidad en la niñez.
LOGROS Y DESAFÍOS: EL PROGRAMA DE AQUÍ A 2015 Mantenimiento del impulso político 19. El riesgo que se plantea durante la fase de recuperación de la actual crisis económica es que la atención del mundo se desvíe del objetivo de reducir la pobreza y alcanzar los ODM. Los países ricos se preguntarán si pueden mantener el gasto de la asistencia oficial para el desarrollo dada su deuda cada vez mayor, y los de ingresos bajos y medios tendrán problemas para afrontar la creciente demanda de atención sanitaria financiada por el sector público con unos ingresos internos menguantes. 20. La cuestión consiste en afrontar los nuevos retos sanitarios - sobre todo los asociados a la gripe pandémica (HIN1) 2009 - y reconocer los crecientes problemas sanitarios relacionados con el cambio climático, y en mantener al mismo tiempo el impulso político y financiero. La atención prestada a la salud en el examen ministerial anual del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas fue un primer paso de vital importancia. La declaración del G20 en Pittsburgh, Pensilvania (Estados Unidos de América) en septiembre de 2009, en la que se confirmó el apoyo a los ODM y la adhesión (de los miembros del G8) a los compromisos contraídos para 2010 en la cumbre de Gleneagles en 2005, constituyen elementos alentadores en el periodo previo a la celebración de la cumbre de 2010 en que se examinarán los ODM.
Más dinero para la salud… 21. Para cumplir los compromisos contraídos en materia de gastos hacen falta medidas de ámbito nacional e internacional. Es indispensable que no se recorten los niveles de la asistencia oficial para el desarrollo en un momento en que ésta es sumamente necesaria, pero también es importante que los países respeten los objetivos acordados en materia de gastos. 22. Desde la presentación de su último informe al Consejo Ejecutivo,1 el Grupo Especial sobre Formas Innovadoras de Financiación de los Sistemas de Salud ha concluido su labor. En el sexagésimo cuarto periodo de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, celebrado en 2009, el Grupo anunció una serie de nuevas medidas de financiación, por valor de US$ 5300 millones, destinadas a salvar a millones de mujeres y niños de países en desarrollo, cuya vida se ve cada vez más amenazada por la crisis económica mundial. 23. Esos recursos hacen falta urgentemente, pues persisten los déficits de financiación, sobre todo para los programas necesarios para alcanzar el ODM 5 (Mejorar la salud materna). Según datos recientes sobre las tendencias en la asistencia oficial para el desarrollo destinada a la salud en los 46 países de la Región de África, la financiación para el logro del ODM 6 (Combatir el VHI/Sida, el paludismo y otras enfermedades) ha crecido considerablemente; sin embargo los recursos para otros objetivos no han variado. Además, una tercera parte de las personas que viven en la pobreza absoluta reside en los llamados Estados frágiles, que reciben hasta un 40% menos de ayuda por habitante que otros países de ingresos bajos.
1
Documento EB124/10.
5
EB126/7
… Más salud por el dinero invertido 24. La OMS seguirá respaldando la aplicación de la Declaración de París sobre la Eficacia de la Ayuda al Desarrollo (2005) en lo que respecta a apropiación, armonización, alineación, resultados y mutua responsabilidad, así como el Programa de Acción de Accra (2008). El apoyo de la OMS a los compromisos contraídos a nivel internacional para el fortalecimiento de los sistemas de salud - la Alianza Sanitaria Internacional y Providing for Health - promoverá la elaboración y utilización de las estrategias y los planes nacionales de salud como medio para reforzar la alineación con las prioridades nacionales y la prestación más sistemática de asesoramiento sobre las políticas nacionales de financiación. 25. La OMS ha venido trabajando también con la Alianza GAVI, el Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria y el Banco Mundial con objeto de establecer una plataforma común de la financiación de los sistemas de salud, en cumplimiento de las recomendaciones formuladas por el Grupo Especial de Alto Nivel sobre Formas Innovadoras de Financiación de los Sistemas de Salud. Está previsto crear un nuevo mecanismo, que se pondrá a prueba en 2010, para tratar de reducir los costos de transacción y racionalizar la financiación de las estrategias y los planes nacionales de salud.
Sistemas de salud más robustos 26. La necesidad de reforzar los sistemas de salud se ha tratado ya en anteriores informes sobre los ODM. Además de la preocupación que persiste con respecto a los recursos humanos para la salud, se plantean otras dos cuestiones prioritarias: 1) reducir la dependencia de los pagos directos en el punto de servicio y 2) sustituir ese sistema con mecanismos de pago anticipado y contribuciones mancomunadas. Estos últimos ayudarán a acelerar el avance hacia la cobertura universal. La crisis financiera y económica ha puesto de relieve la necesidad de ampliar la cobertura de la protección sanitaria social. Las personas necesitadas no podrán acceder a los servicios que les hacen falta o seguir un tratamiento mientras continúen existiendo grandes barreras financieras. Otras de las medidas que permiten fortalecer los sistemas de salud son mejorar los servicios de diagnóstico creando redes nacionales de laboratorios, reforzar el control de las infecciones en entornos clínicos y preparar directrices para el uso racional de los medicamentos. 27. Se prevé que las tecnologías de la información y las comunicaciones incidirán de manera importante en los sistemas de salud y la vigilancia sanitaria. Los sistemas de información electrónica y las aplicaciones de cibersalud ofrecen la posibilidad de proporcionar un acceso más amplio a atención de mayor calidad mediante el uso adecuado de los registros sanitarios electrónicos y dispositivos móviles. Esas tecnologías están modificando también el modelo de información sanitaria, al fomentar el control local y el acceso a los registros de datos a todos los niveles de los sistemas de salud. La función de la OMS será fundamental para garantizar la aplicación de normas adecuadas y políticas nacionales progresivas, con el fin de que se aprovechen al máximo esas nuevas oportunidades.
Mejores sistemas de información e inteligencia 28. La vigilancia del impacto de la recesión económica en la salud se ve dificultada por la ausencia de datos periódicos y puntuales acerca de las poblaciones vulnerables. Actualmente se sacan conclusiones agrupando datos fragmentarios procedentes de fuentes administrativas, evaluaciones cualitativas rápidas y encuestas de los hogares. Sin embargo, esa información es esencial, habida cuenta del creciente número de datos que demuestran que el impacto es distinto para hombres y mujeres y entre los distintos grupos socioeconómicos. 6
EB126/7
29. La OMS continuará informando sobre las estimaciones más recientes de las estadísticas relacionadas con la salud en su publicación anual Estadísticas Sanitarias Mundiales. Sin embargo, la calidad de la información presentada depende en muy gran medida de la calidad de los sistemas nacionales de información sanitaria, que presentan deficiencias en muchos aspectos. La OMS está trabajando con asociados y con la red de sanimetría para ayudar a los países a reunir más y mejores datos sobre los ODM y otros indicadores. 30. En noviembre de 2009, la OMS publicó un informe sobre la mujer y la salud, en el que se presenta un panorama general de lo que se sabe acerca de la salud de las mujeres en el mundo entero y en las distintas etapas de su vida.1 El informe, que es uno de los productos analíticos e intersectoriales del observatorio de la salud mundial de la OMS, pone de manifiesto la prioridad concedida por la Organización a la salud de la mujer. En él se establece la conclusión de que, a pesar de los importantes progresos hechos en los dos últimos decenios, la sociedad sigue fallando a la mujer en momentos clave de su vida, y esto se hace sentir de manera especialmente grave en los países pobres, y entre las mujeres más pobres de todos los países. El informe señala cómo inciden las desigualdades de género en el aumento de la exposición y la vulnerabilidad a riesgos y prácticas nocivas, en la limitación del acceso a atención sanitaria e información y en la presencia de resultados sanitarios negativos. Este trabajo representa una contribución al ODM 3 (Promover la igualdad entre los sexos y el empoderamiento de la mujer), así como a la salud de la mujer en general y los ODM relacionados con la salud en particular.
INTERVENCIÓN DEL CONSEJO EJECUTIVO 31. Se invita al Consejo a que tome nota del presente informe.
=
= =
1
Las mujeres y la salud: los datos de hoy, la agenda de mañana. Ginebra, Organización Mundial de la Salud, 2009.
7