DE aRCULACION LIMITADA Informe Núm. WH-205a WITH LA PsE TUADUCCION NO ES ORMAL pa ifokmm anwa..~ pwe o oD~ dd Grupo dd BM~o y de ras argNf ainc o pemo.ns .up.eeam..s assosd. No podsd pubBwrs, dIms, o msdncionse sin la amtod«d&~ dl Grupo dI &o, d que no m"epes ¡.p..w. um ¡espacto a su exactitud o ca~sác xhut*vo. BANCO INTERNACIONAL DE RECONSTRUCCION Y FOMENTO ASOCIACION INTERNACIONAL DE FOMENTO SITUACION ACTUAL Y PERSPECTIVAS ECONOMICAS DEL URUGUAY 8 de febrero de 1971 Departamento de America del Sur ZQUIVAIUOIAS DE NI~AS US$1,00 250,00 peos 1 pes US$0.004 1 millmn de pesog US$4,000.00 SITUACION ACTUAL Y PESPECTIVAS ECONOMICAS DEL URUGUAY INDICE Página No. DATOS BASICOS .......... .. . ...... i-i RESUME Y CONCLUSIONES .............. ..... i-vii I. SECTOR1S PRODUCTIVOS .................. 1 A. Agricultura ................................ 2 B. Ganadería ............ ...................... 5 C. Pesca ... . .. . .. . . . . . . . . . .. 1 D. Industria manufacturera .................... .13 E. Turismo ....................... 19 II. PRECIOS, SALARIOS Y POBLACIÓN ........... 2' III. DISPONIBILIDAD Y UTILIZACIÓN DE RECURSOS .......... 25 IV. LA INVERSION DEL SECTOR POBLICO Y SU FINANCIAMIENTO 31 V. POLITICA MONETARIA 42................................ 2 VI. BALANZA DE PAGOS 9.................................. 9 APÊNDICE ESTADISTIOO El presente informe actualiza los datos facilitados en el últi- mo informe económico sobre el Uruguay (WH-198a, marzo de 1970). Está ba- sado en las conclusiones de una misión enviada con tal finalidad a dicho país en agosto de 1970 y de una visita posterior realizada en noviembre del mismo año. La misión estuvo integrada por los señores Roger P. Hipskind (Jefe da la Misión), Gerhard Thiebach (Economista General), la señora Doreen Calvo (Turismo) y el señor E. Anthony Hope (Deuda Pública Externa). DATOS BASIGOS Superficie: 187.000 kilómetros cuadrados (72.000 millas cuadradas) Población (1969): 2,85 millones Tasa de crecimiento 1,2 por ciento anual Producto nacional bruto (198): US$1.700 millones PNB per c*pita: US$595 Inversión fija bruta como porcentaje del PIB, 1969: l4,6 Ahorro nacional como porcentaje del PNB7(1969): 13,8 Tasa anual de crecimiento del PIB: 1946/50-1951/55: 4,3 1956/60-1961/65: 0,3 1966: 3,3 1967: -6,7 1968: 1,2 1969: 5,3 Producción por sectores, 1969: Ganaderia 11,19% Producción agricola 4,z% Manufactura 24, 39 Construcción 4, 0% Transportes y comercio 22,3 Comunicaciones, electricidad, gas, agua y servicios sanitarios 3, h% Vivienda 5,9% Otros servicios 24,5% Total 1000 Operaciones consolidades de caja del Gobierno Central (en millones de pesos) 1969: Ingresos 61.802 Gastos corrientes -66.202 Superávit/déficit -h.h00 Gastos de capital -8.290 Déficit global -12.690 Financiamiento (neto) 12.690 (a) Autoridades monetarias 8.311 (b) Pagar¿s de Tesorería 773 (c) Bonca de Tesorería 3.h74 (d) Otros 132 Dinero, precios y tipo de cambio: Indice del costo de Medio circulante la vida Tipo de cambio En millones de pesos Cambio (Cambio porcentual, Pesos/US$ Cambio corrientes porcentual Dic.-Dic.) Fin de añno porcentual 1966 21.378 32,5 49,3 75,88 26,7 1967 41.773 95,h 135,9 200,00 163,5 1968 67.207 60,9 66,3 250,00 25,0 1969 98.084 24,2 l,5 250,00 - Balanza de pagos, en millones de dólares de EE.UU (1969): Exportaciones de bienes y servicios 257,8 Importaciones de bienes y servicios -240,4 Brecha de recursos (- = entradas) 17,h Pagos de intereses -l4, 3 Otros ingresos por factores -15,6 Donaciones y pagos de transferencias 10,9 Saldo en cuenta corriente -1,6 Donaciones oficiales 1,1 Inversiones directas extranjeras Desembolsos de préstamos 57,2 Amortizaciones de préstamos -37,7 Préstamos a corto plazo (neto) 3,3 Otras transacciones -2,7 Reservas netas a corto plazo 19,6 Posición neta en el FMI, junio de 1970: (- = deuda) US$-, rnilones Distribución por principales productos: 1960 _195 1969 Lana 51,6% 47,3% 33,6% Carne 23,8% 31,8% 31,0% Cueros 12,2% 8, 3% 11,9% Reservas en divisas, junio de 1970 Banco Central y Banco de la Republica (en millones de US) Bruto: 215,3 Neto: 189,4 Deuda pública externa: 31 de diciembre de 1969: US$320, 1 millones Razón del servicio de la deuda pública externa, 1970: 23,111 RESUiGN Y CONCLUSIONES 1. Durante los alos 1969-70, la economía del Uruguay empez6 a recu- perarse después de un periodo prolongado de estancamiento. El. Gobierno del Presidente Pacheco Areco logró una significativa recuperación econ6- mica como consecuencia de haber efectuado una reforma profunda en el sector ganadero, de haber aplicado con éxito una difícil política de estabilización e ingresos y de haber conseguido un grado de consenso socioecon6mico mayor que el que ha existido en el Uruguay durante los últimos afños. Uno de los aspectos ma notables de la evolución reciente del país ha sido la rapidez con que se ha amortizado la deuda acurAada durante los aflos 1964 a 1966 debido a la refinanciacion de los at: asos comerciales y financieros. Esto se ha conseguido mediante considerables transferencias netas de recursos al exterior como resultado de un saldo favorable en la balanza comercial, al principio debido a una disminución de la demanda de importaciones y más recientemente a causa de un notable incremento de las exportaciones. Tanto por lo que se refiere a las reformas internas como a las perspectivas a largo plazo de la balanza de pagos, al parecer el Uruguay ha progresado considerablemente hacia el establecimiento de la base necesaria para iniciar un período de creci- miento económico sostenido. 2. Sin embargo, durante el segundo semestre de 1970 se reanudó en el Uruguay una fuga de capitales semejante a la que provocó la ya men- cionada acumulación de atrasos comerciales a mediados de la década de 1960. Probablemente el estímulo inicial de este movimiento provino de la devaluación del tipo de cambio argentino, en junio de 1970. Como resul- tado de la fuga de capitales, se estima que las reservas netas de divisas del Uruguay han disminuido en unos US$60 millones durante el año, lo que supone que han quedado reducidas a un nivel ligeramente inferior al valor de las importaciones de dos meses. Las autoridades han contrarrestado tein- poralmente esta disminución de los saldos líquidos operativos mediante la refinanciación, a muy corto plazo, de los montos adeudados por concepto de financiamiento compensatorio. Sin embargo, es evidente que la economía no podrá soportar por largo tiempo la continuación de una fuga de capitales de la magnitud experimentada en 1970. 3. Se calcula que en 1969 el PIB del Uruguay aumentó en un 5,3 por ciento en términos reales. Cabe señalar que este incremento se debi6, parcialmente, a las buenas cosechas logradas gracias a condiciones clima- tológicas favorables, y a los efectos en la producción de trigo de una política de precios altos de sostén. Además, la mejoría de los incen- tivos a los ganaderos a través del incremento de los precios, el impacto de la política salarial sobre la demanda interna (en forma de salarios reales más altos) y el aumento de productividad laboral en el sector industrial tuvieron también un papel muy importante en el incremento del nivel de actividad econ6mica. Aparentemente, la rentabilidad de las empresas industriales ha mejorado a pesar de los controles directos de - ií - precios, de un mejor sistema de administración tributaria y de costos financieros reales muy altos. Lo anterior se logró principalmente a través de una mejor utilización de capacidad de planta. El sector privado ha empezado a responder a la polItica del Gobierno y ha comen- zado a renovar equipo obsoleto. Esto es evidente, ya que las inversiones en capital fijo aumentaron en un 32 por ciento en términos reales en 1969. Las importaciones de bienes de capital pasaron de US$46,7 millones en 1969 a aproximadamente US$64,1 millones en 1970, lo que se compara favorable- mente con un promedio de US$24,2 millones durante el periodo de 1965-68. 4. En su mayoría, los indices sociales importantes han evolucionado favorablemente. Se estima que el desempleo en Montevideo se redujo a un 7,2 por ciento durante el último trimestre de 1969, en comparación con un 10 por ciento registrado durante el primer trimestre de ese ano. Los niveles de salarios subieron hasta en un 11 por cinto en términos reales durante 1969 en relación con el año anterior, y aparentemente se han man- tenido a ese alto nivel durante 1970. Estos hechos han contribuido a que haya mejorado el clima psicológico entre las clases trabajadcras; con excepción de las huelgas de los bancarios y de los empleados de los frigoríficos - ambas relacionadas con la necesidad de reformas estructu- rales en esos sectores -, la fuerza laboral uruguaya, históricamente inestable, ha permanecido relativamente en calma desde mediados de 1969. 5. El índice del costo de la vida en Uruguay registró un aumento de un 9,8 por ciento durante el primer semestre de 1970, en comparación con incrementoi del 63,7 y el 7,8 por ciento durante el mismo periodo de l)6d y 1969. Los incrementos de precios durante todo el año de 1970, resul- tantes en gran parte del aumento de las tarifas públicas y otros reajustes, se estima que serán de un 20 por ciento aproximadamente, algo mayores que en 1969 pero sólo una fracción de los aumentos registrados en el periodo de 1965-68. Más de la mitad del incremento del nivel de precios regis- trado desde principios de 1969 puede atribuirse a reajustes correctivos de los precios al c onsumidor de la carne y la leche, los alquileres (que estaban antes congelados), los aumentos en precios del petróleo y sus derivados y de las tarifas de electricidad y agua. Aunque se registró un aumento de un 13 por ciento en los salarios, a principios de 1970 más de la mitad del incremento del costo unitario de la mano de obra había qued&.do absorbido por el aumento de la produstividad. Recientemente, la expansión monetaria no ha sido un factor inflacionario. En 1970, las operaciones del sector público actuaron cimo un factor de contracción al acumular las autoridades saldos considerables de impuestos especiales sin gastar (originalment- -4ainados a la vivienda). Por otra parte, el Gobierno Central mantuvo su déficit de caja total a un nivel correspon- diente al 1,4 por ciento del PIB, financiando aproximadamente la mitad de dicho déficit mediante ventas netas de bonos y letras de Tesorería. Sin embargo, los esfuerzos iniciados a fines de 1970 para reformar la estructura del mercado financiero interno - con el objeto de reducir el costo exorbitante del crédito - aparentemente contribuyeron a que resurgier~. el problema de la fuga de capitales. 6. En 1969, las exportaciones e importaciones superaron los niveles de 1968 en un 12 y un 24 por ciento, respectivanente, y se estima que en 1970 han sido un 15 y un 18 por ciento mayores que en 1969. A pesar de que el servicio de la deuda ha llegado a representar hasta el 23 por ciento (19'0) de las exportaciones de bienes y servicios - como resultado de la r4pila amortizaci6n de los vencimientos reajustados de los atrasos comerciales y financieros que se habían acumulado durante el perfodo de 1964 a 1966 -, hacia finales de 1969 las reservas netas de divisas del Uruguay habían aumentado a un nivel equivalente a las importaciones de cinco meses. Lamentablemente, ese incremento qued¿ neutralizado con la pérdida de reservas registrada en 1970. No obstante, el Uruguay, en vista de las perspectivas favorables a largo plazo de sus exportaciones, con la adopci6n de una política financiera interna y de balanza de pagos apropiada, podría ser capaz de reducir el coeficiente del servicio de su deuda actual del 23,1 por ciento registrado en 1970 a un 3,5 por ciento de las exportaciones de bienes y servicios en 1976. Además, aun cuando se contraten nuevas deudas por valor de US$270 millones durante el período de 1970-76 - la cantidad que se cree será necesaria para respaldar una tasa de crecimiento econ6mico sostenido del 4 por ciento -, es probable que el servicio de la deuda sea inferior al 8 por ciento de las exportaciones de bienes y servicios para 1976, mientras que las reservas netas irían aumentando gradualmente hasta alcanzar un equiva- lente de cuatro meses de importaciones. La carne vacuna - que se supone representará un 43 por ciento de las exportaciones del Uruguay a fines de 1976 - enfrenta una situaci6n favorable de precios y demanda mundial. Más importante aún, esas exportaciones están experimentando un cambio estructural como resultado de la implementación de los programas de reequipamiento destinados a aumentar su valor agregado. 7. Ha sido muy alentador este resurgimiento del dinamismo de la economía uruguaya, dentro del conte to de una relativa estabilidad de precios. Sin embargo, aparte de las dificultades a corto plazo de la balanza de pagos, siguen exístiendo varios problemas econ6micos que obstaculizan el logro de un crecimiento sostenido. Entre éstos, uno de los más importantes es el relacionado con la disponibilidad de crédito para el sector de producci6n. Este problema comprende tres aspectos: (a) la disponibilidad de crédito bancario, que disminuyo de un nivel equivalente al 34,7 por ciento del PIB en 1964 a un 11,5 por ciento en 1969; (b) el costo del crédito, que en gran parte oscila entre el 45 y el 50 por ciento anual en términos nominales (alrededor del 25 y el 30 por ciento en términos reales); y (c) las enormes varia- ciones en el costo del crédito, según diferentes clases de prestatarios. Sería conveniente que se modificara la política gubernamental en relación con la estructura del sector financiero de manera tal que se estimulase a los ahorradores a mantener dep6sitos en pesos en el sistema bancario (manteniendo tasas de rendimiento razonables). Otros de los objetivos serían reducir la excesiva carga fiscal que grava el principal de los préstamos bancarios y racionalizar el régimen de subsidios y de asignación del crédito oficial. Estas reformas contribuirían a reducir las oscila- ciones en el costo del crédito oficial y a hacer que los costos medios - iv - estuvieran más en consonancia con los objetivos de la estabilización. En 1970, las autoridades intentaron estimular a los ahorradores a que incre- mentaran sua depósitos en el sistema bancario, prohibiendo las operaciones en el mercado financiero paralelo que pagaba tipos de interés muy altos. Ahora bien, al no i aber adoptado simultáneamente medidas aproptadas en relación con la balanza de pagos, parece que las autoridades no Sólo han agravado el problema de la fuga de capitales, sino que también han intro- ducido gran incertidumbre en el mercado financiero y han impedido que se alcance el objetivo de reducir sustancialmente los tipos de interés. Aunque el ahorro del sector público mejoró notablemente en 1970 - como resultado de los aumentos de los impuestos del Gobierno Central, del incremento en las tarifas de los servicios públicos, de la implanta- ción de un nuevo impuesto para financiar el Plan Nacional de la Vivienda y de la modificación de la política del Gobierno con respecto a la indus- tria empacadora de carne -, es probable que la evolución del ahorro se deteriore en 1971 y que, en el mejor de los casos, no se pueda financiar con dicho ahorro más de la mitad de las inversiones del sector público previstas para el período de 1971-76, a menos que aumenten notablemente los ingresos públicos. Aunque cabe prever una afluencia sustancial de créditos externos, el déficit de recursos del sector público que adn persiste - si es financiado con créditos nacionales - haría difícil hacer frente adecuadamente a la demanda de crédito de los sectores de producción. Por lo tanto, si no se hacen esfuerzos muy serios para incrementar el ahorro público, este sector debería reducir sus planes de inversión en viviendas o en construcción de obras de infraestructura de transportes, o en ambas esferas. 9. Los actuales mecanismos para coordinar las actividades del sector público no permiten al Gobierno ejecutar un programa global de inversiones ni recopilar datos consolidados sobre su actuación financiera. El sector público necesita con urgencia mejorar su capacidad para asignar en forma eficiente los escasos recursos para inversión de que dispone y coordinar su política fiscal, monetaria y de inversiones con las necesidades credi- ticias de los sectores de producción. Como ya se ha mencionado, un problema que requerirá especial atención a este respecto es la asignación de cerca del 19 por ciento de los recursos totales para inversión del sector público al Plan Nacional de la Vivienda. La asignación para ese fin de un volumen de recursos tan importante no ha sido evaluada de manera sistemática en función de las otras necesidades de recursos para inversiones, tanto del sector público como del privado. Otro aspecto al que es preciso prestar especial atención es la falta de control sobre la contratación de créditos externos por los diversos organismos públicos. Es preciso que se ejerza tal control a fin de limitar el volumen de las nuevas deudas a lo estrictamente necesario, obtener las mejores condicio- nes posibles, asegurar que los fondos necesarios ae contrapartida nacio- nales estén disponibles y permitir a las autoridades monetarias mantener un registro adecuado de las obligaciones relativas al servicio de la deuda a los efectos del presupuesto de divisas. -V - 10. Aun cuando la necesidad de diversificar las exportaciones y la des- ventaja de costos de los productos industriales uruguayos, en relación a los productos del sector pecuario,pueden justificar que se subvencionen en cierta medida los precios FCB de las exportaciones industriales "no tradicionales" del Uruguay - con arreglo a las características generales de las bonificaciones fiscales que se conceden actualmente a dichas exportaciones (a una tasa media ponderada del 21 por ciento) -, será preciso efectuar un reajuste general de la relaci6n entre los precios internos y externos si se desea que los ingresos de exportación se mantengan a niveles adecuados. A pesar del elevado costo fiscal de las actuales subvenciones a las exportacienes, algunos exportadores de bienes no tradicionales han reportado pérdidas en sus ventas. Aún más importante, el cambio de los niveles relativos de los precios del Uruguay, Brasil y Argentina podría poner término a la considerable afluencia de turismo de esos países vecinos que el Uruguay ha disfrutado tradicionalmente. Quizás los problemas antes señalados no sean tan apremiantes como la necesidad de detener la fuga de capitales que se produjo en 1970. Sin embargo, es probable que hacia finales de 1971 la disparidad entre los niveles de los precios internos y externos se manifieste en el comportamiento de las entradas de divisas,tal como lo ha hecho recientemente con las salidas de divisas, especialmente en vista del aumento general de salarios, del 21 por ciento, autorizado en diciembre de 1970. 11. En este informe se ha previsto una tasa media anual de crecimiento en el Uruguay de casi el 4 por ciento para el periodo de 1970-76. Esta meta de crecimiento del 4 por ciento permitiría que el consumo aumentase a una tasa media anual del 3,8 por ciento en términos reales. Esto contribuiría a una mejora palpable en el nivel de vida, factor muy necesario para mantener un espíritu nacional de apoyo a los esfuerzos del desarrollo. La tasa de crecimiento demográfico en el Uruguay es del 1,2 por ciento anual; por tanto, el consumo per cápita aumentaría a una tasa anual del 2,6 por ciento durante el período de la proyección, en comparaci<n con una disminución promedio de 0,7 por ciento anual registrada durante la década pasada. 12. Para obtener esta tasa de crecimiento, las inversiones en capital fijo tendrán que alcanzar como promedio el 16 por ciento aproximadamente del PIB, en comparación con el 11 por ciento en el período de 1965-68 y el 14,6 por ciento en 1969. El sector público haría directamente alrededor del 25 por ciento de esas inversiones, lo que significaría que el grueso del incremento de la inversión tendría que emanar del resto de la economía. Esta última tendrá, por lo tanto, gran necesidad de disponer de acceso a recursos crediticios adecuados, y contar con incentivos apropiados en materia de precios. 13. Cabe esperar que después de los considerables incrementos en los niveles de importaciones registrados en 1969 y 1970, las importaciones totales aumenten a una tasa media anual del 7,2 por ciento durante el período de 1971-76. Es probable que las importaciones de bienes Inter- medios aumenten más rápidaaente que las demás, incluioas las de bienes de capital que ya alcanzaban un nivel muy alto en 1970. Por otra parte, se prevé que las exportaciones aumentarán a una tasa media anual del 6,6 por ciento. Al estar estancadas las exportaciones de lana, el primer puesto lo ocuparán las exportaciones de carne de vacuno que, como ya se ha indicado anteriormente, deberán beneficiarse de los aumentos de los excedentes exportables, de la mejor calidad y selección de cortes especiales y de los continuos, aunque modestos, incrementos de los pre- cios mundiales. Aunque las exportaciones distintas a las de carne de vacuno y la lana supondrán tan sólo un 37 por ciento del total hacia finales del periodo de la proyección, los incrementos de esas exporta- ciones constituirían aproximadamente un 44 por ciento del incremento total absoluto previsto para los ingresos por concepto de las exporta- ciones de mercancías, lo que da una idea de la importancia que debe atribuirse a su desarrollo. Los principales productos a los que corres- ponderán estos aumentos son los artículos de cuero (cuero curtido y zapatos), textiles y confecciones, cemento y, quizás tambión, productos de la pesca. Aunque el turismo es un componente muy importante de las exportaciones totales de bienes y servicios, no se espera que los ingresos por concepto del turismo aumenten de un modo significativo hasta finales del período de la proyección. No obstante, a largo plazo es posible q.e el turismo se convierta en uno de los principales sectores de crecimiento. Para ello tal vez sea preciso hacer inversiones sustanciales durante el decenio de 1970. 14. Toda vez que, al parecer, el Uruguay ha experimentadfi un pequeño saldo favorable en su balanza comercial en 1970, el crecimiento ligera- mente más rápido de las importaciones que de las exportaciones previsto para los años próximos hará que la necesidad de entradas netas de ahorro procedente del exterior se mantenga dentro de límites moderados. Por otra parte, el calendario de los pagos por concepto del servicio de la deuda pública externa actual del Uruguay, excluidos los desembolsos probables sobre prestamos ya concedidos, es tal que cabe prever que al país le quedará como residuo un déficit de financiamiento externo de unos US$166 millones durante el período de 1971-76. 15. Aunque la preparación y la formulación de los proyectos correspon- dientes está aún lejos de concretarse, el Gobierno tiene actualmente la intención de llevar a cabo por lo menos varios programas que parecen aptos para recibir financiación externa de magnitud suficiente para satisfacer esas necesidades ae recursos. Muchos de esos proyectos - tales como los relacionados con el desarrollo de las pasturas y de los frigoríficos - requieren el traspaso al sector privado de los recursos crediticios externos. Entre los proyectos que suponen inversiones directas del sec- tor público, los más importantes son los relacionados con la mejora de la capacidad generadora de electricidad del país, el desarrollo de la red de carreteras (incluida la infraestructura turística) y la ampliación de la capacidad de producción de cemento y de las instalaciones para la descarga y elaboración de petróleo crudo. - vii - 16. Cono ya se ha indicado, el poder obtener esos créditos en condi- ciones favorables permitiría al Goblerno reducir la relaci6n entre el servicio de la deuda y los ingresos corrientes de divisas del nivel del 23 por ciento en 1969 a un 8 por ciento aproximadamente en 1976. La posibilidad de obtener esoe cr6ditos dependerá, en gran medida, de los resultados de la política econmica del Gobierno, especialmente en rela- ci6n con la balanza de pagos, y también en lo que se refiere a continaar ofreciendo incentivos adecuados en mat'eria de precios a los sectores de producci6n, evitando recurrir excesivamente al crédito interno e implan- tando las reformas estructurales necesarias en los sectores páblico y financiero. 17. Es posible que la tasa de crecimiento del 4 por ciento proyectada en este informe sea demasiado conservadora y que pueda alcanzarse una tasa más alta. Además, de la incertidumbre en cuanto a las perspectivas a corto plazo producida por la actual política cambiaria, los principales factores que obstaculizan el crecimiento econ"mico son los relativos a la determinaci6n, preparaci6n y coordinaci6n de los proyectos de inversi6n y a la movilizaci6n del ahorro interno. La rapidez con que se reanude el crecimiento econ&ico dependerá del éxito en la eliminación progresiva de esos obstáculos. I. SETORS PRODUCTIVOS 1. Durante el primer decenio que siguió a la segunda guerra mun- dial, el PIB del Uruguay aumentó a una tasa media anual del 4,8 por cien- to, al beneficiarse la economía de los elevados precios mundiales de sus productos pecuarios de exportación, lo que le permitió al país hacer fuer- tes inversiones en la instalación de industrias ligeras de sustitución de importaciones al amparo de un r¿gimen de protección absoluta o casi abso- luta. Pero debido a que descuidó el desarrollo de la ganadería y otros sectores de exportaciones, el Uruguay no estaba en condiciones de poder hacer frente al descenso de los precios de la car.e vacuna y la lana que se produjo al término de las hostilidades en Corea. La cabafía de ganado vacuno y ovino del Uruguay se ha mantenido a un nivel casi constante a partir de la segunda guerra mundial - de 8 y 23 millones de cabezas, res- pectivamente -, y las exportaciones de manufacturas derivadas, tales como los textiles, prendas de vestir, cuero curtido, zapatos, etc., hán repre- sentado hasta hace poco tiempo una aportación insignificante a la balanza de pagos. Afectada por unas exportaciones e importaciones en continuo descenso, una inflación acelerada, sucesivas crisis financieras y crecien- tes conflictos laborales, la economía permaneció casi totalmente estancada entre 1955 y 1968, período en que el PIB per cápita disminuyó en un 15 por ciento en téminos reales. 2. Durante los 12 meses que terminaron en junio de 1968, la tasa de inflación alcanzó el nivel maximo de alrededor del 183 por ciento. Ante esa situación, el Gobiero emprendió un programa de estabilización de los precios y de recuperacion económica, mediante la aplicación de un sistema de controles directos de los precios y salarios que, desde enton- ces, ha permitido mantener la inflación a una tasa máxima anual del 20 por ciento. Dentro de este contexto de control de los precios, el Gobier- no ha procedido a restablecer los incentivos a los productores, al corregir las distorsiones en los precios relativos, introducir diversas reformas ins- titucionales, reducir la dependencia del Gobierno Central en los impuestos a las exportaciones e implantando un sistema de reintegros tributarios pa- ra las exportaciones no tradicionales. Al mismo tiempo, los reújustes au- torizados han incrementado gradualmente los salarios en términos reales, en comparación con el bajo nivel que registraton en 1968, lo que ha con- tribuido también reducir notablemente los conflictos laborales. 3. Por consiguiente, en 1969 el producto interno bruto del Uruguay aumentó en un 5,3 por ciento. Aproximadamente un 30 por ciento de ese crecimiento se debió a que la pioducción agrícola aumentó también en un 52 por ciento, lo que a su vez fue reflejo de unas condiciones climáticas favorables y, especialmente en el caso del trigo, de un incremento masivo de la superficie cultivada. Ahora bién, el valor agregado en la producción pecuaria aumentó durante ese afio en alrededor del 5,5 por ciento, como con- secuencia de la reacción favorable de los productores de ganado vacuno a precios más atractivos, mientras que el valor agregado en el sector ma¡:u- facturero subió en un 4,8 por ciento, al reducirse el número de horas-hom- bre perdidas a causa de las huelgas y al responder los emprsarios a una estabilización de la demanda interna y a los incentivos ofrecidos por el Gobierno a los productores de exportaciones no tradicionales. Esta favo- rable reacción de los sectores pecuario e industrial al programa del Go- bierno, unida a un notable incremento en la demanda de importaciones de bienes de capital, da motivos para creer que el Uruguay podrá entrar en un período de crecimiento sostenido. PRODUCTO INTERNO SEGUN CATRIORIAS DE PRODUCTOS (Indice de 1961 = 100) Ponderación Categoria (1969) 1967 1968 1969 1969/68 Agricultura 15,6 88,6 87,9 101,1 15,0% Ganaderlay (11,4) (87,9) (96,h) (101,7) (5,5%) Producción agricolaW (4,2) (90,h) (65,4) (99,5) (52,1%) Manufactura 24,3 105,L9 110,5 115,8 4,8% Construcción 4,0 76,4 77,5 77,5 4,0Z Sectores de servicios 56,1 99,6 99,7 103,2 3,5% PIB 978O 2j 9.9.0 12.1.2 J a/ Distribución subsectorial del valor agregado agropecuario en 1969, según estimaciones hechas por el personal del Banco. En la pro- ducción agricola incluido la caza y la pesca. Fuente: Banco Central A. AGRICULTURA 4. La superficie sembrada con cosechas de invierno (trigo, ave- na, cebada y linaza) se duplicó con creces en 19681/, al responder los agricultores a la implantación de un precio de sostón muy alto para el trigo, y gracias también a las favorables condiciones climáticas. El trigo es un elemento clave de la producción agrícola y a él se deben en gran medida las amplias fluctuaciones que se registran en este subsector. El consumo nacional de trigo asciende a unas 400.000 toneladas anuales y, 1/ Es decir, siembras para la cosecha de 1969. cuando ha dispuesto de excedentes, el Uruguay ha exportado alrededor de 60.000 toneladas anuales al Brasil, en concepto de reembolso en especie a cuenta de una deuda reajustada resultante de un antiguo acuerdo bilate- ral de pagos. Sin embargo, en 1968 el Uruguay se vio obligado a impor- tar unas 200.000 toneladas de trigo (financiadas con arreglo al programa de la Ley Pública Núm. 480 de los Estados Unidos), no sólo debido a las malas condiciones climáticas sufridas el afio anterior, sino también a cau- sa de la reducción drástica de la superficie cultivada, ya que esos dos factores - el clima y la superficie cultivada -, están estrechamente re- lacionados entre si. 5. Es probable que la proporción de tierras uruguayas más ap ropia- das para la producción agricola que para pasturas no llegue al 10 por ciento. Por tanto, el Gobierno ha decidido que, en principio, no se debe fomentar la producción de trigo para la exportación. El Gobierno estable- ce precios de sostén para el trigo, así como para la remolacha, la cafia de azúcar y las uvas pero, debido a la limitada capacidad financiera y de instalaciones de almacenamiento, el precio de sostén del trigo sólo se aplica a las cosechas financiadas por el Banco de la República, el cual concede créditos a los productores a un tipo de interés subvencionado del 7 por ciento anual, por una cantidad equivalente al 80 por ciento del va- lor estimado de la cosecha, y reembolsables en especie al precio de sostén. Sin embargo, a pesar de su política de restringir la producción de trigo, el Gobierno estableció el precio de sostén para este cereal al equivalente de US$6,h0 por 100 kilogramos para la cosecha de 1969 y a un nivel aún más alto, de US$7,40 para la de 1970, que es aproximadamente un 50 por ciento superior al costo CIF del trigo argentino entregadoý en el Uruguay. 6. Como gran parte del trigo se vende directamente a los molineros, y éstos no sólo no respetan el precio de sostén, sino que además retrasan los pagos durante 90 o 120 días, los productores consideran que el precio de sostén es ficticio, y para la cosecha de 1970 redujeron la superficie cultivada en un 40 por ciento. La política de precios, el impacto de la política gubernamental de reajustes muy irregulares del tipo de cambio sobre los costos de los insumos importados y la incertidumbre en cuanto a las condiciones climáticas, tienden a hacer que la rentabilidad de la producción agrIcola varíe en grado uy considerable, como puede observarse en el cuadro siguiente, en que figuran los valores reales de la producti- vidad por hectárea de las cosechas, deflactada en el primer ejemplo según el indice de precios al por mayor, y en el segundo de acuerdo con un indi- ce de insumos utilisados en la producción agrícola. VAIDR REAL DE LA PRODUCTIVIDAD POR HECTAREA DE CUERALES Y S*IILLAS OLEAGINOSAS SEECCIONADOS (en miles de pesos de 1961) 1964 1965 1966 1967 1968 1969 Segun el índice de precios al por mayor Trigo 49,1 62,3 70,8 47,0 30,7 46,1 Maíz 64,5 49,3 18,6 69,0 46,2 28,7 Linaza 38,4 55,9 43,6 46,9 56,0 61,2 Girasol 63,0 71,9 31,4 53,2 33,6 33,4 Mgn el indice de precios de los insumos Trigo 47,4 40,8 47,1 34,14 28,0 47, 5 Maíz 62,3 32,3 12,14 30,14 42,2 29,6 Linaza 37,1 36,6 29,0 34,3 51,1 63,1 Girasol 60,9 47,1 20,9 38, 9 30,6 34,5 Fuente: Cuadro 7.4 del Apéndice Estadístico. 7. Se prevé que la producción agrícola y hortícola en 1970 superará a la de 1969 en un 2 por ciento. El hecho de que haya continuado el buen tiempo, significa que la producción de trigo disminuirá solamente en un 15 por ciento respecto al nivel de 1969, a pesar de la reducción del 40 por ciento en la superficie cultivada, mientras que las siembras de otras cosechas - especialmente las de linaza y maíz - han aumentado notablemen- te (véase el Cuadro 7.3 del Apéndice Estadístico). Ahora bién, la eficien- cia relativa - o ineficiencia - de la producción agrícola uruguaya, la re- ducida demanda interna y la situación del mercado mundial, hacen dudar de hasta qué punto se deben destinar recursos a ese subsector, en lugar de hacerlo para la producción pecuaria o incluso a otros sectores. El pro- blema en este aspecto radica en determinar cuál es la mejor manera de asignar los escasos recursos en materia de crédito interno, inversiones del sector público y divisas. lib el Uruguay, la productividad por hectá- rea de los cereales y las semillas oleaginosas es baja en comparación con los niveles mundiales, a excepción del arroz (véase el Cuadro 7.5 del Apéndice Estadístico). Para lograr una producción más eficiente y una capacidad mayor competitiva en los mercados mundiales, sin una excesiva -5- subvención por parte del Gobierno, probablemente habría que realizar cuan- tiosas inversiones en sistemas de riego y regulación de aguas fertilizan- tes, plaguicidas y maquinaria agrícola. Según el censo agrícola de 1966, sólo un 15 por ciento de las tierras dedicadas a cosechas estaban ferti- lizadas y únicamente un 4 por ciento eran de regadío. Aunque la precipi- tación pluvial es adecuada en cuanto a su volumen total, la circunstancia que se produzca en períodos variables y en forma intensiva hace que sea muy dificil predecir la productividad y, por tanto, establecer las pre- visiones presupuestarias de las explotaciones agrícolas. 8. El Gobierno de Uruguay está llevando a cabo un estudio n, :ional de suelos, que, en principio tenía por objeto facilitar la aplicaci5n de un nuevo impuesto sobre la renta potencial de la tierra, pero cuyo alcan- ce se ha ampliado a fin de establecer prioridades en materia de producción agropecuaria, que una vez ligadas - probablemente en 1971 -, se espera sir- van de base para la asignación de créditos, divisas e inversiones del Go- bierno a ese sector. B. GANADTIA 9. Tanto los acontecimientos recientes - reformas estructurales internas y mejoras de los precios externos - como las perspectivas a largo plazo, en términos de dotación de recursos y mercados externos, son mucho mas favorables para la producción pecuaria en el Uruguay que para la agrícola. De los 16,5 millones de hectáreas, aproximadamente, dedicadas a la producción agropecuaria, unos 15 millones se utilizan para la explotación ganadera. La lana, la carne vacuna y los cueros aportan un 75 por ciento de los ingresos de exportación del país, lo que a su vez representa en la actualidad el 14,5 por ciento del PIB. Desgra- ciadamente, la producción pecuaria quedó estancada durante los últimos 15 aftos, debido a que el mercado mundial de la lana fue favorable a los compradoras, a los iwuestos uruguayos sobre las exportaciones y a la política en materia de precios internos y elaboración de la carne vacuna, todo lo cual desalentó la clase de inversiones que hubieran permitido intensificar dicha producción. Sin embargo, en 1969 el Gobierno emprendió una serie de reformas encaminadas a racionalizar la industria epacadora de carne, mantener a niveles adecuados los precios internos de la carne vacuna al consumidor y eliminar gradualmente los impuestos sobre las ex- portaciones de carne y lana. Estas medidas, junto con la estabilización de los precios de la carne vacuna en el mercado mundial, han contribuido a que resulten mucho más atractivas las inversiones destinadas a incremen- tar el número total de cabezas por estación en las pasturas del país. La rentabilidad para los productores de lana continúa sieado baja, debido en gran parte a la situación de los precios mundiales, pero como la mayoría de los ganaderos tienen diversas posibilidades de combinas su producción de lana y de carne vacuna y de cordero, no se considera que ese bajo nivel de precios constituya un obstáculo para el de(sarrollo del sector pecuario del Uruguay. DISTRIBUCION DE LAS TIERAS DEDICADAS A LA PRWCCION PECUARIA (& millones de hectareas, 1966) Pasturas naturales 13,2 Pasturas naturales fertilizadas 0,2 Pasturas naturales sembradas 0,1 Cosechas anuales de forraje 0,5 Pasturas permanentes 0,3 Rastrojo y bosque 0,7 Fuente: Censo agrícola de 1966. 10. El cuadro anterior indica que, con prácticamente todas las tie- rras disponibles en uso, los ganaderos uruguayos han hecho muy poco por incramentar el número total de cabezas por estación de sus pasturas natu- rales. La situación ha mejorado algo disde 1966, en gran parte com re- sultado del Plan Agropecuario, del que - con la ayuda financiers del BIRF - ha proporcionado préstamos y asistencia técnica a los ganaderos que efec- tuaban inversiones en las pasturas. Se calcula que en 1969 las pasturas mejoradas habían aumentado de las 500.o00 o 600.000 hectáreas mencionadas en el cuadro anterior a 1.100.000 hectáreas. Ahora bién, más importante aún es el hecho de que el funcionamiento del Plan Agropecuario ha propor- cionado un marco institucional para probar que es viable mejorar las pas- turas en el Uruguay y además ha demostrado esa viabilidad a los ganaderos. Como la mayor parte de la tierra dedicada a uso agropecuario está dividida en unidades muy grandes (véase el Cuadro 7.6 del Apéndice Estadístico) los ganaderos han podido satisfacer sus aspiraciones en materia de ingresos, mediante sistemas de producción extensiva que requieren muy poco esfuerzo personal. Por tanto, los incrementos de los precios al productor no son necesariamente un incentivo suficiente; es preciso dostrar también el efecto marginal sobre el ingreso que tienen las inversiones destinadas a mejorar las pasturas, objetivo que ol Plan Agropecuario se está esfor- zando por alcanzar. 11. 2n mayo de 1969, una misión de evaluación del proyecto ganadero del BIRF estino que, a los precios vigentes entonces, la tasa de retorno financiero de las nuevas inversiones en mejoramiento de las pasturas era aproximadamente del 7 por ciento, en comparación com tasas reales del 15 por ciento, y aún mayores, que los inversionistas pueden obtener en los mercados financieros del Uruguay. Entre las causas principale pzra esa baja tasa de retorno de las inversiones en pasturas, se citaban las si- guientes: (a) la exorbitante proporción en el precio de la carne elabo- rada que correspondia a los frigoríficos uruguayos; y (b) un impuesto del 14 por ciento sobre las exportaciones de carne vacuna, que servía el doble propósito de proporcionar ingresos al, Gobierno Central y de mantener bajos los pre- cios internoa al consumidor. 12. En el período transcurrido entre mediados de 1969 y de 1970, los precios de la carne vacuna al productor aunentaron en un 80 por ciento a- prvimdamente, mientras que los costos de los insumos es probable que no se incrementaran en más de un 10 a un 15 por ciento. Durante ese mismo periodo, los precios externos aumrtaron en alrededor de un 25 por ciento. El contraste entre los movimientos de los precios al productor y externos - al menos en el caso de la carne vacuna exportada - se debe a la reducción de la proporción correspondiente a los frigorificos, que ha pasado del 29 al 10 por ciento, del precio de exportación, así como a la disminución del impuesto a las exportaciones, del 14 a cerca del 6 por ciento de dicho precio. DERGLSE DEL PRECIO DE EEPORTCIN DE LA CARNE VACUNA (US*lTonelada de peso muerto) Mayo de 1969 Agosto de 1970 Precio de exportación de la carne vacuna 460 575 Menos: Impuesto a la exportación 65 40 Proporción correspondiente al frigorifico 134 60 Precio al productor 261 477 13. Durante ese mismo periodo, los precios internos de la carne va- cuna al consumidor aumentaron en un 35 por ciento, lo que equivale m¿s o menos al porcentaje de incremento del precio de exportación una vez aha- dido el impuesto. Hasta el 3 de agosto de 1970 hubo algunos retrasos en los reajustes de los precios al consdor, debido al funcionamiento del sistema uruguayo para controlar directamente todos los precios internos. Sin embargo, a partir de esa fecha, un decreto de la Presidencia dispuso que los precios al consumidor se reajustaran automáticamente cada dos me- ses, en proporción a cualquier cambio que se hubiera registrado en los precios 1OB de exportación. El nuevo sistema comenó a aplicarse con un 12,7 por ciento de aumento en los precios al consumidor (ya incluido en el 35 por ciento de incremento general antes mencionado). Además, el nue- vo sistema prohibe la exportación de ciertos cortes de calidad inferior y la venta para consumo interno de otras de mejor calidad. Este sistema, - 8 - unido a las recientes modificaciones del impuesto a la exportaciónl/y al programa ya en marcha para renovar el equipo de los frigoríficos, forma parte de los esfuerzos del Gobierno para mejorar no sólo la cantidad, si- no también la calidad de las exportaciones de carne vacuna. u, . Por otra parte, los precios de la lana al productor bajaron al- rededor de un 24 por ciento entre el principio del esquileo de 1969 (octu- bre de dicho aio) y mediados de 1970. Auque también influyeron los cre- cientes costos de los intermediarios, el principal factor determinante de ese descenso fueron los precios mundiales que, para el tipo uruguayo de lana sucia, bajaron un 15 por ciento con posterioridad al esquileo de 1969, después de haber descendido ya un 20 por ciento entre los de 1968 y 1969. Sin embargo, para las estancias integradas que producen tanto carne vacuna como lana, el incremento del precio de la primera junto con la estabilidad casi total de los precios de los insums, compensó con creces el descenso de los de la lana al productor. Así, una misión de supervisión delproyecto ganadero del BIRF que visitó Uruguay en julio de 1970, calculó que la tasa de retorno financiero de las nuevas inversiones en pasturas mejoradas era del 28 por ciento, a los precios de insumo y producto entonces vigentes. Esto representa un incremento notable en relación con la tasa del 7 por ciento registrada en mayo de 1969, e incluso en comparación con la del 21 por ciento calculada de acuerdo con los precios de insumo y producto vigentes en octubre de 1969.! El impuesto a la exportación de carne vacuna se aplicaba anteriormente sobre una base ad valore, a unos valores fijados arbitrariamente que variaban según el corte, el grado de elaboración y el destino de la car- ne. Sin embargo, en septiembre de 1969, el impuesto se cambió por un gravamen específico sobre el tonelaje de carne exportada. Así, pues, los cortes de calidad superior, con un grado más alto de elaboración y más caras están gravadas con un impuesto más bajo - desde el punto de vista porcentual - que las más baratas. Hay que señalar también que al continuar aumentando los precios mundiales a un ritmo bastante rápido, el Gobierno incrementó a finales de 1970 el gravamen específico sobre las exportaciones de la carne, primero de US$40 a US$60 por tonelada y despué3 a US$80. Esto se hizo tanto para atenuar el impacto de los cre- cientes precios mundiales sobre los precios internos al consumidor, como para proporcionar ingresos adicionales a la Tesorería en vista de las di- ficiles perspectivas del presupuesto de 1971. Sin embargo, debido a los precios mundiales más elevados, los correspondientes al productor no se vieron afectados adversamente por esos incrementos de los impuestos. 2/ Además, a partir del 1 de octubre de 1970, los precios de la lana a los productores mejoraron con la entrada en vigor del impuesto progresivo so- bre la renta potencial de la tierra. A partir de esa fecha, el impuesto a las exportaciones de lana no sólo se redujo del 22 al 11 por ciento, ad valorem, sino que se transformó en una retención a cuenta del impuesto sobre la renta. El resultado inmediato fue un incremento de los precios de la lana al productor de alrededor del 24 por ciento. Esta mejora, que coincidi' con el comienzo del esquileo de 1970, parece que fue sufi- ciente para evitar la amenaza de una acumulación de existencias ya que, según referencias, las exportaciones de lana durante el Último trimestre del alo han procedido a un ritmo normal. DESGISE DEL PRECIO DE E*PORTACION DE IANA SUCIA Cantidad (US$> ARosto de 1970 Octubre de 1970 Precio de exportación (10 kg.) 10,50 10,50 Impuesto a la exportación 2,26 - Retención a cuenta del impuesto sobre la renta - 1,13 Impuestos internos 1,4l 1,hl Intermediarios 2,18 2,l1 Precio al productor 4,65 5,78 _/ Compuestos por unos 20 impuestos diferentes, la mayoría de ellos des- tinados a fines especif-cos, tales como diversos organismos de se- guridad social (Caja de las Barracas de la Lana). Debe seflalarse que las exportaciones de lana lavada y de "topa" gozan de reducciones de alrededor del 50 y 85 por ciento, respectivamente, en esos impuestos. Fuente: Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL) 15. El incrmento de los precios de la carne vacuna al consumidor y la reorganización de los frigorificos, factores ambos que fueron tan im- portantes para mejorar los incentivos a las inversiones en el sector pe- cuario, representan reformas muy dificiles y trascendentales llevadas a cabo por el Gobierno a costa de ciertos riesgos politicos. Anteriormente, los márgenes que cobraban todos los frigorificos del Uruguay se fijaban oficialmente a niveles determinados de acuerdo con los costos de la empre- sa Frigorífico Nacional (FRIGONAL), de propriedad estatal. Pero, incluso con los márgenes anteriores, FRIGONAL necesitaba subvenciones del Gobierno Central para poder cubrir unos costos zmy elevados a causa de un excedente de personal (que ascendia casi al 50 por ciento en los niveles administra- tivos), y al hecho de tener que pagar runeraciones mucho más altas que las del resto de la industria. En 1968, las subvenciones a FRIGONAL repre- sentaron casi el 2 por ciento de los recursos del Gobierno Central (váase el Cuadro 5.5 del Apéndice Estadístico). En esas circunstancias, habia que asegurar el acceso de FRIGONAL al ganado mediante la concesión de un monopolio sobre el suministro de carne vacuna a Montevideo, donde vive aproxiandamente el 50 por ciento de la población del Uruguay. Los precios al productor comenzaron a aumentar a mediados de 1969 cuando, en el curso de una huelga prolongada del personal de FRIGONAL, el Gobierno suspendió el monopolio de Montevideo, y otros frigorificos, que podían operar con beneficios a márgenes mucho más bajos, quedaron entonces en libertad para ofrecer esos precios. Posteriormente se puso fin al monopolio de FRIGONAL y la mayoria de su personal sobrante fue transferido a otros organismos pú- blicos o jubilado, como parte del programa de reorganización de los frigo- rificos. - 10 - 16. A Mediados de 1969, el Reino Unido prohibió las importaciones de carne vacuna uruguaya, debido a sus condiciones sanitarias poco satis- factorias. Aproximadamente en la misma época, y por identica raz'-1, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos canceló unas concesiones que tenía suscritas con varios frigorificos uruguayos para exportar carne vacuna a dicho país. Aunque estos impedimentos no han disminuido el ritmo de las exportaciones de carne - que ahora se dirigen principalmente a Ita- lia, Alemania, Espafña y Europa Oriental - no por eso dejan de ser un indi- cio de la necesidad de mejorar la higiene de los frigoríficos. El Gobier- no ha emprendido un programa para establecer servicios de inspección de carnes y control de la higiene y de las enfermedades del ganado, así como de mejora de las condiciones sanitarias de los frigorificos, y espera que seis de éstos podrán ser incluidos en la lista autorizada del Reino Unido para diciembre de 1970. 17. Además de mejorar las condiciones sanitarias, es preciso que el Uruguay modernice los frigoríficos si ha de producir los co.tes de calidad superior necesarios para mantener el acceso de su carne vacuna a los mer- cados extranjeros. En consecuencia, el Gobierno ha iniciado un programa muy importante de modernización de plantas, para lo cual espera contar con el financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo; de hecho, varios frigoríficos privados han invertido ya en nuevo equipo, anticipándose a ese financiamiento. En la actualidad algunas de estas empresas atraviesan dificultades financieras y tal vez hayan elevado excesivamente los precios de la carne vacuna al productor, en un esfuerzo por generar efectivo sufi- ciente para hacer frente a los pagos de créditos a corto plazo. Por esa razón, el Gobierno se vió obligado a imponer una prohibición de 20 días, que terminó el 3 de agosto de 1970, sobre la matanza de ganado vacuno, a fin de evitar el agotamiento de la caba"a. ld. A pesar de los notables progresos conseguidos durante los dos últimos aflos, hay dos problas importantes que signen obstaculizando el desarrollo del sector pecuario. Uno de ellos es la disponibilidad y el costo del crédito. Para el desarrollo de las pasturas y la cabafia es preciso comprar novillos de engorde a fin de mantener una corriente ade- cuada de efectivo durante dicho proceso. En cualquier caso, los ganade- ros deberían tener acceso al financiamiento necesario para capital de trabajo a un costo razonable, pero en el Uruguay han venido pagando tipos de interés anuales del 45 al 50 por ciento - 20 al 25 por ciento en térmi- nos reales - por créditos a corto plazo de los bancos comerciales. Aun tratándose de los créditos para inversiones del Plan Agropecuario, los ga- naderos están pagando actualmente precios excesivos, a causa de las defi- ciencias que registra el mecanismo de reajuste del valor de los créditos por razones de inflación. En consecuencia, actualmente se está discutien- do la posibilidad de modificar dicho mecanismo a fin de limitar el porcen- taje de reajuste al que registren las oscilaciones del indice general de precios - siempre que esas oscilaciones sean inferiores a las de los pre- cios al productor - para poder aliviar así a los ganaderos de la carga que - 11 - supone el costo excesivo de esos criditos. Ahora bien, esta modificación, por significativa que sea, no resolverá el problema del costo del capital de trabajo de las estancias, solución que depende de que se introdusca una reforma básica en el mercado financiero uruguayo (véanse los párrafos 85 y 86) y de una reordenación de las prioridades para la asignación de los re- cursos. 19. Aunque quizás los precios de la lana al productor no constituyan actualmente un desincentivo para invertir en el mejoramiento de las pastu- ras, es probable que el Gobierno se vea obligado a aumentarlos al comienzo del esquileo de 1971 y, en cualquier caso, se v^rá forzado a hacerLo en el futuro si se ha de evitar que disminuya la producción de ese sector. Este grave problema está también relacionado con la distorsión que existe en la relación entre los precios internos y externos. El tipo de cambio vigente aplicable a las exportaciones de lana (es decir, el tipo de cambio menos el porcentaje del impuesto a la exportación) se ha incrementado en un 65 por ciento al irse reduciendo gradualmente esos impuestos. Ahora bien, los costos de la mano de obra rural han aumentado alrededor de un 80 por ciento desde abril de 1968,1J y también han subido los costos de los intermediarios. C. PESCA 20. Se calcula que, en comparación con unos 66 kilos de carne vacuna, el ciudadano medio uruguayo consume 18 kilos de cordero, 8 kilos de cerdo, 2,5 kilos de pollo y unos 4,2 kilos de pescado al aio./ Cabe destacar el consumo per cápita relativamente bajo de pescado, teniendo en cuenta su abundancia en las aguas costeras del Uruguay. El aumento de la producción pesquera penditiría, a su vez, incrementar, los excedentes exportables de carne vacuna y proporcionarla una nueva fuente de ingresos de exportación. La actual flota pesquera es capas de manejar un volumen anual de 16.500 toneladas métricas aproximadamente. El Servicio Oceanográfico y de Pesca (SOIP) - organi gubernamental autónomo encargado de velar por el cum- plimiento de las leyes del país sobre la pesca, así como de explotar una parte de su flota pesquera - estima que el consumo interno de pescado po- dría aumentar a 33.000 toneladas para 1975, es decir, a un nivel anual per cápita de 10,8 kilos, si se contara con un buen suministro de productos de calidad y se aplicase una politica adecuada de precios internos. T/ Dirección de Estadistica y Censos: Indice de los Ingresos Corrientes del Sector Privado para el Interior del País. 2/ Para el cálculo del consumo per c¿pita de carne vacuna en 1969, véase el Cuadro 7.7 del Apndice Estadatico. El cálculo del consumo de cor- dero, cerdo, pollo y pescado en 1970 se hizo por el Banco Interameri- cano de Desarrollo en relación con un estudio titulado: "El sector agricola uruguayo: Prioridades para las politicas del Gobierno, pro- gramas de inversión y proyectosw; Washington, abril de 1970. - 12 - 21. Por esa razón, el SOYP ha formulado un proyecto cuyo costo se calcula en US$3,8 millones, para instalación de una terminal pesquera en ~l puerto de Montevideo, capaz de elaborar 30.000 toneladas de pescado al año, así como para ampliar adecuadamente la flota pesquera. La teminal de Montevideo elaboraría filetes de pescado congel do y ciertos productos derivados, tales como aceite y harina de pescado.1 Además de este proyec- to, hay por lo menos otros dos cuyo objetivo es también incrementar las exportaciones de productos de pesca del Uruguay. Uno de ellos prevé la transformación del antiguo muelle y planta empacadora de carne de la em- presa "Swift and Company" en Punta de Lobos, en una planta que roduciría conservas y filetes de pescado congelado para la exportación.72 Se estima que sólo costará US$500.000. El otro poryecto consiste en la construcción de una nueva planta elaboradora en La Paloma en la costa uruguaya, a mitad de camino aproximadamente entre Montevi eo y la frontera con el Brasil, y su costo ascendería a US$5,0 millones. Se cree que se podría contar con mercados para la exportación de los productos de esas dos plantas en Asia, Africa, Estados Unidos y Brasil. Además de suministrar unas 30.000 tone- ladas anuales al mercado interno, estos tres proyectos permitirian expor- tar anualmente unas 55.000 toneladas de pescado enlatado, congelado, s y salado, así como harina de pescado, lo que - a los actuales precios raun- diales - añadiría de US$20 a 25 millones al alo a los ingresos de exporta- ción del Uruguay. Los estudios realizados sobre los bancos de pesca de las costas uruguayas indican que son más que suficientes para atender las necesidades de esos tres proyectos. 22. El hecho de que el Uruguay no haya aprovechado adecuadamente hasta ahora sus recursos pesqueros es atribuible, al menos en parte, al conflicto inherente en la posición del SOYP, que es al mismo tiempo orga- nismo regulador y empresa comercial en ese campo. Esto ha obstaculizado la obtención de financiamiento oficial o privado, o de ambos tipos, para realizar inversiones en pesquerías. Otro factor importante ha sido el hecho de que esté subvencionado el precio interno de la :arne vacuna al consumidor, lo que ha desalentado la demanda interna de productos de pes- ca y otras fuentes de proteínas. Sin embargo, es probable que con las re- cientes reformas en materia de política de precios de la carne al consu- midor y otras de carácter institucional (véase el párrafo 13), se haya incrementado en gran medida la viabilidad económica de las inversiones en la industria pesquera. 1 SOYP, Proyecto Terminal Pesquero, Montevideo, 1969. 2f Héctor Cavalli y Asociados de la empresa EFCSA (Establecimientos Fri- goríficos del Cerro, S.A.). "Un Estudio...para...un Proyecto de Base Pesquera en Punta de Lobos." 3f Proyecto formulado por Pescarina, S.A., compañia privada fundada en 1964. - 13- D. INDUSTRIA MANUFACTURERA 23. El sector manufacturero del Uruguay aporta aproximadamente el 24 por ciento de su producto interno bruto. Se calcula que en 1969 el valor agregado de este sector aumentó en un 4,8 por ciento en términos reales. Los datos sobre el volumen de producción por subsectores en 1969 indican que los de mayor crecimiento fueron los de elaboración de alimentos, bebi- das e industria tabacalera, lo caul es reflejo de un mayor nivel de expor- taciones de carne vacuna (elaborada) y del reciente incremento de la deman- da interna. Probablemente, la elasticidad de la demanda de esos productos perecederos se vio influida, de forma más inmediata, por el efecto sobre los iniresos de la reducción de horas perdidas a causa de huelgas, la dis- minución de la tasa de despleo y los salarios reales más altos registra- dos en 1969 y 1970. VOLUMEN BRUTO DEL PRODUCTO INDUSTRIAL (Indice de 1961 - 100)1/ Ponderación por valor (1966)2/ 1967 1968 1969 1969/68 Productos alimenticios 0,204 105,5 119,9 130,7 9,0% Textiles 0,154 105,0 111,0 97,7 -12,0 Bebidas 0,087 102,2 108,8 137,h 26,3 Productos minerales no metálicos 0,072 103,7 121,8 117,9 -3,2 Calzado y vestido 0,065 133,5 145,0 128,9 -11,1 Productos químicos 0,065 121,0 103,3 112,5 8,9 Productos petrolíferos 0, 049 105,8 106,3 114, 6 7,8 Equipo eléctrico 0,033 62,5 55,6 62,h 12,2 Productos tabacaleros 0,031 109,5 94,2 110,1 í6,9 Imprentas e industrias afines 0,024 89,h 102,4 111, 3 8,7 Papel y productos derivados 0,021 140,9 140,9 153,1 8,7 Productos metalúrgicos 0,019 73,9 68,1 71,1 5,3 Productos de caucho 0,019 68, 5 58,3 62,0 6,3 Otros 0,157 99,0 102,7 1138 l Total 103, 107,6 J3, _ 1 Se dispone de estimaciones del volumen bruto por subsectores hasta 1969 inclusive, y del valor bruto solamente hasta 1968. 2/ Con el fin de dar una idea de la distribución del producto indus- trial por valor en lugar de por volumen, se indican los respectivos coeficientes de ponderación por valor referidos a 1966, que se con- sidera cmo un afño normal. 2h. Los fabricantes de tejidos y confecciones entrevistados por el personal del Banco indicaron que la recuperación de la demanda en su sec- tor se había producido a un ritmo más lento, después de la baja provocada hacia finales de 1968 por la política de control de precios y salaC-ios adoptada en junio de aquel año. Ahora, sin embargo, parece que las em- presas textiles y los grandei fabricantes de confecciones están operando a una capacidad normal,, y que únicamente los más pequeños o especializa- dos continúan experimentando dificultades. Las industrias de productos químicos (en gran parte fertilizantes), refinación de petróleo y cemento están operando a plena capacidad, y la Administración Nacional de Combus- tibles, Alcohol y Portland (ANCAP) ha ampliado recientemente su capacidad de refinación y, por otra parte, ha construido una nueva planta de cemento que permitirá incrementar su capacidad total de produccion en casi un 50 por ciento. Es interesante sefñalar el hecho de que el Uruguay, que expor- ta 80.000 toneladas anuiales de cemento al Brasil - lo que supone el 16 por ciento del total de la producción nacional - se vio obligado reciente- mente a rechazar pedidos por otras 120.000 toneladas para dicho país, de- bido a limitaciones de capacidad. 25. Las industrias de bienes duraderos (aparatos electro domésticos, neumáticos, productos metálicos intermedios, etc.) continúan produciendo a una proporción muy baja de su capacidad originalmente instalada que, en la mayor parte de los casos, data de las décadas de 1940 y 1950, cuando la economía uruguaya estaba creciendo a un ritmo muy rápido, la renta per cápita (que desde 1955 a 1968 ha descendido cerca de un 15 por ciento) era muy elevada en comparación con los niveles internacionales y el Gobierno ofrecía el atractivo adicional de una protección absoluta o casi absoluta. Sin embargo, posteriormente, el hecho de no haber reemplazado el equipo ya amortizado y la disminución gradual de nivel de empleo, en ciertas indus- trias han reducido sustancialmente su capacidad efectiva y han llegado a una situación en que apenas cubren gastos o registran beneficios muy pe- queños a los actuales niveles de la demanda. 26. Recientemente, la Facultad de Ciencias Económicas de la Univer- sidad Nacional del Uruguay estimó el exceso de capacidad del sector in- dustrial en casi un 50 por ciento de la total. Ahora bien, es probable que en ese cálculo no se haya tenido en cuenta la obsolescencia de gran parte del equipo de capital de dicho sector, ni tampoco la reducida fuerza laboral con la que ahora está operando. Se calcula que en 1969 las inver- siones en capital fijo aumentaron aproximadamente un 32 por ciento en tér- minos reales, representando el l,6 por ciento del PIB, el coeficiente más alto registrado desde 1962. Gran parte de este incremento de las inver- siones consistió en importaciones de bienes de capital, que en 1969 aumen- taron un 90 por ciento en relación a 1968. Durante los seis primeros me-es de 1970, estas importaciones fueron un 69 por ciento superiores a las deJ mismo período de 1969. Por tanto, todo parece indicar que, en imuchos cam- pos de actividad fabril se está utilizando plenamente la capacidad efectiva y que las empresas están empezando a renovar su equipo. Aparte de la in- fluencia que puedan tener el resurgimiento de la demanda interna, la rela- tiva estabilidad de los precios y la calma también relativa del sector - 15 - laboral, las empresas están además respondiendo favorablemente a una serie de importantes incentivos a las exportaciones que el Gobierno ha proporcio- nado, (véase el párrafo 89). 27. Sin embargo, a pesar de estas tendencias favorables, el sector industrial urguayo se enfrenta con diversos problemas que impiden su de- sarrollo. Entre ellos cabe citar los siguientes: (a) la escasez y el costo elevado del financiamiento para ca- pital de trabajo e inversiones; (b) un nivel teórico de impuestos excesivo (incluidos lob im- puestos o contribuciones para el sistema de seguridad so- cial; (c) deficiencias estructurales (es decir, escala reducida, mul- tiplicidad de empresas individuales y, en algunos casos, exceso de capacidad), resultado en gran parte de un desme- surado proteccionismo; y (d) contradicciones en la política gubernamental, por lo cual las relativas a los precios - especialmente en cuanto a- fectan al sector externo - tienden a obstruir la expansión y la diversificación de las exportaciones. 28. Ya se ha examinado anteriormente la situación de los frigorii- cos. Aunque están experimentando algunos problemas financieros a corto pazo, así como dificultades relacionadas con la situación definitiva del antiguo Frigorifico Nacional de Montevideo, parece que el programa de re- organización proporcionará a la mayoría de estas empresas la capacidad adecuada para competir en los mercados extranjeros (véanse los párrafos 16 y 17). Ahora bien, hay otras empresas de este subsector que están pasando por graves dificultades, a saber, los rolinos harineros y las industrias elaboradoras de semillas oleaginos Los 55 molinos harine- ros del Uruguay tienen capacidad para elaborar 750.000 toneladas de trigo al año, frente a las 400.000 toneladas a que se limita la demanda de su mercado interno. Por otra parte, los precios de la harina han estado con- gelados por el organismo regulador del Gobierno desde junio de 1969, a pesar de los notables incrementos en los precios de sostén. Por conse- guiente, como ya se ha mencionado antes (véase el párrafo 6), los molinos se han visto forzados a hacer caso omiso de esos precios de sostén y a retrasar los pagos a los productores, con objeto de minimizar sus pérdi- das. Las industrias elaboradoras de aceites comestibles y de linaza, que producen para el mercado nacional y para la exportación, respectivamente, no se han visto afectadas por los controles de los precios, pero su capa- cidad excede sustancilamente de la producción uruguay. de semillas de gi- rasol, cacahuetes y lino que, por otra parte, es de bastante baja calidad. - 16 - 29. Los fabricantes de productos textiles se benefician de una di- versidad de fuentes especiales de crédito,IJ de unas subvenciones a la exportación que oscilan entre el 8 y el 25 por ciento de los valores FOB de los respectivos productos, y de una exención de los derechos de aduana sobre los insumos importados 9ue se emplean en la producción para la ex- portación. Las principales fabricas textiles están operando en la actua- lidad a dos turnos y una semana laboral de cinco días. La expansión de las operaciones depende esencialmente de un incremento de sus exportacio- nes desde hilados hasta tejidos acabados. En 1969, esas exportaciones ascendieron a US$3,3 milliones. Sin embargo, a pesar de las subvenciones concedidar, las fábricas están empezando a sufrir los efectos de unos cos- tos excesivos en su producción para la exportación; al menos una fábrica está ya aceptando pérdidas en esas ventas con el fin de conservar sus mer- cados hasta que se reajuste el tipo de cambio aplicable a ellas. 30. La industria del curtido se compone de unas 29 empresas que pro- dujeron alrededor de 2,5 a 4 millones de metros cuadrados de cuero curti- do en 1969, de los cuales se exportó aproximadamente el 70 por ciento, lo que representó el equivalente de US$15,8 millones. Este nivel de expor- tación fue un 90 por ciento superior al de 1966 y un 216 por ciento mayor que el promedio anual del período de 1963-67. La industria del curtido se beneficia también de facilidades especiales de crédito,2/ así como de subvenciones que oscilan entre el 22 y el 27 por ciento de los respecti- vos valores FUB y de la exención de derechos de aduana sobre los insumos importados. Como el Uruguay exportó también unos US$8,1 millones de cue- ros sin curtir en 1969, y teniendo en cuenta el aumento previsto en la producción de ganado vacuno, cabe decir gue la industria del curtido tiene posibilidades de incrementar su aportacion a los ingresos de exportación. Sin embargo, se enfrenta con dificultades derivadas de su escala reducida, ya que de las 29 empresas sólo una de ellas produce aproximadamente la mitad del total. j/ Entre los cuales figuran los suientes: créditos a seis meses para compras de lana concedidos por los bancos comerciales a un tipo de in- terés anual del 20 por ciento sobre la base de una linea especial de redescuento del Banco Central; créditos de pre-exportación, también por seis meses, otorgados por el Banco de la República a un interés del 11 por ciento y por los bancos comerciales a un 18 por ciento, so- bre la base de redescuentos del Banco Central; y créditos de proveedo- res a seis meses plazo, que cubren las importaciones de insumos y se facilitan, a un 8-10 por ciento de interés (siempre que no se produzca ningún reajuste en el tipo de cambio). 2/ Créditos pre-embarque a la exportación a un 78 por ciento de interés refinanciados por el Banco Central; créditos postembarque a un 15 por ciento de interés, financiados por las sucursales locales de bancos extranjeros, y créditos de proveed.res de insumos importados. - 17- 31. La industria del calzado ofrece la posibilidad de un grado mucho mayor de valor agregado en comparación con otras exportaciones de productos de cuero. Hay en el Uruguay unos 400 fabricantes de calzado que, a excep- ción de unos 15, pueden ser considerados como industrias familiares. Sin embargo, esas 15 empresas han constituido una asociación que ha empezado ya a exportar su producción, en lotes relativamente pequeZos, al mercado norteamericano. El potencial de estas empresas es interesante si se tiene en cuenta que, incluso al reducido precio medio de US$4 por par, el equi- valente en zapatos del volumen de cuero urtido exportado en 1969 hubiera tenido un valor casi cinco veces mayor.Y Con vistas al incremento de las exportaciones, los fabricantes uruguayos de calzado han hecho reci-ntemen- te un pedido de nueva maquinaria, por valor de US$500.00, que se espera será entregada en 1970-71. La industria opera en la actualidad a algo me- nos que un turno pero, con la utilización de ese nuevo equipo a dos turnos, la asociación de fabricantes de calzado estima que la producción podrá in- crementarse de su nivel actual de alrededor de 6 millones de pares anuales a 30 millones, mejorando además la calidad de los modelos, al tiempo .ue la colaboración entre los diversos fabricantes permitirá la exportacion de productos estandarizados, Incluso al nivel de 20 millones de pares al año, el Uruguay continuaría siendo un proveedor marginal de calzado al mercado mundial, ya que sólo los Estados Unidos importan alrededor de 200 millones de pares anualmente. El Gobierno del Uruguay ha establecido una subvención del 35 por ciento para las exportaciones de calzado y permitirá a la industria del curtido que continúe beneficiándose de las exenciones de derechos de aduana sobre los insumos importados para la producción de cueros curtidos que, a su vez, se utilicen en la manufactura de zapatos para la exportación. Aún queda por determinar la forma de transferir de los curtidores a los fabricantes de calzado - sin que suponga perdida para los primeros - los beneficios de la subvención a las exportaciones y de las facilidades especiales de crédito. 32. La situación de las industrias de sustitución de importaciones queda reflejada en el caso de una de las tres empresas productores de aparatos electro dmésticos. Después de haber realizado considerables inversiones en la expansion de la planta industrial a mediados de la déca- da de 1950, esta empresa estaba produciendo en el segundo semestre de 1969 a un 16 por ciento de su capacidad (considerando como normal el ré- gimen de dos turnos), pero, posteriormente, el incremento de la demanda interna le permitió aumentar el nivel de las operaciones a mediados de 1970 al 26 por ciento de su capacidad. En 1970 esta empresa esperaba conseguir un pequelo beneficio, después de ocho afños de pérdidas sustan- ciales. La baja utilización de su capacidad por un período tan prolonga- do ha sido compensada, entre otras cosas, por una reducción de la fuerza laboral al 30 por ciento de su nivel máximo, y una considerable mejora en 1/ El valor promedio del cuero curtido uruguayo de exportación es apro- ximadamente de US$6 por metro cuadrtdo. Con un metro se pueden fabri- car 7 pares de zapatos, es decir, que a un precio medio de US$4 por par, el valor equivalente en zapaton del metro de cuero seria de US$28, o sea, 4,7 veces más. - 18 - las relaciones laborales durante los dos últimos años. Está exportando actualmente alrededor del 18 por ciento de su producción al amparo de los acuerdos de complementación de la ALALC. Las subvenciones a sus exporta- cione oscilan entre el 25 y el 27 por ciento de los respectivos valores FUB,i¡ lo que le permite equilibrar los ingresos y gastos en esas ventas. A pesar de tener acceso a cierto volumen de capital de trabajo financiado mediante créditos "sap" a un costo relativamente bajo, así como a una pequeña cantidad de créditos subvencionados de preembarque a las exporta- ciones, la empresa paga un tipo de interés medio ponderado de aproximada- mente el 30 por ciento por sus créditos, que representan alrededor del 12 por ciento de sus ventas brutas. Desde la implantación de los controles de precios y salarios a mediados de 1968, ha sido autorizada a efectuar un reajuste del 5 por ciento en sus precios, en comparación con unos in- crementos del 17 por ciento en los salarios que page. Sin embargo, a pe- sar de estas dificultades, la empresa considera su actual situación eco- nómica como favorable. . 3. Las sociedades anónimas que funcionan en el sector industrial uruguayo tienen que soportar, entre otros, los siguientes gravámenes: (a) un impuesto del 20 por ciento sobre las utilidades; (b) un impuesto del timbre del 2 por ciento en todas las facturas y documentos comercia- les; (c) un impuesto del 10 por ciento sobre el valor agregado en las ventas; (d) un impuesto del 6 por ciento sobre los créditos de los bancos comerciales, que recae de hecho sobre el prestatario; y (e) diversos im- puestos y gravámenes sobre las importaciones no empleadas en la producción para la exportación, que ascienden en conjunto a un 30 a 40 por ciento de los valores CIF. Además, las nóminas están gravadas con unos impuestos del seguro social de alrededor del 42 y el 24 por ciento, que representan respectivamente las contribuciones de empleadores y los trabajadores; por último, las vacaciones pagadas y la mensualidad extraordinaria de Navidad suponen otro 22 al 24 por ciento del salario base. La mayoria de las em- presas calculan que la incidencia teórica total de las cargas de la segu- ridad social sobre la remuneración neta de los trabajadores asciende apro- ximadamente al 100 por ciento. 34. Naturalmente, la evasión tanto de los impuestos como de las con- tribuciones al sistema de seguridad social ha sido un fenómeno generaliza- do y fomentado en un principio por la ausencia de medidas correctivas mo- netarias en relación a las deudas fiscales u otras sanciones razonables. Sin embargo, en 1969 el Gobierno implantó unas multas del 14 por ciento para el primer mes y del 4 por ciento para los meses sucesivos, sobre los atrasos en los pagos del impuesto a las ventas y, posteriormente, ha adop- tado medidas para que se hagan efectivos, llegando incluso a concertar arreglos con muchas empresas, mediante los cuales éstas van liquidando gradualmente sus atrasos en el pago de dicho impuesto. No obstante, el 1/ Si se tiene en cuenta que un 15 por ciento del valor de estas exporta- ciones está constituido por insumos que se importan exentos de derechos, las subvenciones a las exportaciones ascienden en realidad al 29 y 31 por ciento, respectivamente, sobre el valor agregado en el Uruguay. - 19 - Gobierno sigue sin poder lograr que se paguen de una manera equitativa las contribuciones de la seguridad social y otros muchos impuestos, de tal mo- do que las eWresas que están mas expuestas a tener que abonarlos - espe- cialmente aquellas que tratan de beneficiarse de los incentivos fiscales o de las facilidades de crédito oficial - es probable que hayan de soportar una parte desproporcionada y excesiva de las cargas tributarias. Además, a finales de 1970 el Gobierno redujo del 4 al 2 por ciento la sanción men- sual sobre los atrasos en el pago del impuesto sobre las ventas y, por tan- to, a menos que los tipos de interés de los créditos se reduzcan notable- mente, la evasión del pago de dicho impuesto será otra vez una fuente re- lativamente barata de financiamiento del capital de trabajo. 35. De los párrafos anteriores se deduce claramente que existe una gran disparidad entre el costo del crédito oficial y del crédito sobre las transacciones en dólares, por una parte, y el costo del crédito en pesos de los bancos comerciales y del mercado financiero paralelo, por la otra. Los problemas del mercado financiero uruguayo se examinan con más detalle en los párrafos 74 a 86. Baste indicar aquí que las divergen- cias en los costos financieros son muy grandes y que la asignación del crédito subvencionado no responde debidamente a las prioridades económi- cas nacionales. 36. Por último, si se quiere que continúe el desarrollo sostenido del sector industrial, había que resolver algunos conflictos en materia de política gubernamental, tales como el que existe ent re la campaña en- caminada a fomentai las exportaciones y la política de precios externos. Debe señalarse que las ventajas, en cuanto a los costos, de que disfrutan los ganaderos uruguayos - especialmente los que se dedican a la producción y elaboración de carne vacuna - respecto a los fabricantes de la mayoría de los productos industriales, tal vez justifique cierto grado de subven- ción a las etaciones, dentro de la línea del sistema vigente (véase el párrafo 93), con el objeto de lograr su diversificación. Sin embargo, no existen indicios concretos de que el sistema fiscal uruguayo haya me- jorado hasta el punto de poder soportar el costo de dicha subvención. Además, algunos fabricantes de productos de exportación no tradicionales están ya quejándose de los custos internos, y se preveen importantes in- crementos adicionales en 1971 (véase el párrafo 47). Así, pues, es posi- ble que resulte muy oneroso para el Gobierno amentar la subvención a las exportaciones durante el año próximo en el grado que seria necesario para evitar que las no tradicionales resulten adversamente afectadas por el mantenimiento del actual tipo de cambio. E. TURLw. 37. Uruguay disfruta de las ventajas naturales de tener abundantes atractivos turisticos y una situación geográfica estratégica entre dos importantes zonas de procedencia de turistas, como son la Argentina y - 20 - Brasil. Los principales atractivos son unas playas excepcionalmente bue- nas, un agradable clima estival, una población acogedora y toda una gama de posibilidades para la práctica del deporte y el recreo, muchas de ellas todavia sin explotar. & algunas épocas, aunque no ahora, el nivel favo- rable de precios ha representado otro atractivo importante para el turis- mo; Montevideo prospera ccwºo centro turístico cuando los precios resultan ventajosos para efectuar compras en el Uruguay. Los casinos constituyen otro aliciente para el turismo de fin de semana desde Buenos Aires, a tra- vés del rio de la Pl,ita, a playas como Carmelo y Colonia. No obstante, el principal lugar de atracción turística es Punta del Este, que en otros tiempos fue el centro elegante de veraneo para los argentinos de ingresos altos, antes de que la abundancia de automóviles y el aumento del nivel de vida hiciera la costa uruguaya accesible a los turistas de renta media. Otros dos centros importantes de recreo son Piriápolis y Atlántida. El desarrollo de estas tres zonas se ha producido como consecuencia de su proxizridad a Buenos Aires por los medios de transporte existentes. Toda la costa desde Punta del Este hasta la frontera brasileña, en Chuy, tiene playas magnificas que solamente ahora están siendo consideradas para su desarrollo turístico, debido a la reciente mejora de los accesos por ca- rretera desde el Brasil al creciente número de argentinos que viajan en automóvil. Uruguay es ahora principalmente un lugar de destino de turis- tas latinoamericanos; de otros países, especialmente los de Estados Uni- dos, visitan Montevideo y Punta del Este por pt»ríodos breves, en el curso de sus viajes (package tours) por América del Sur. La falta de instala- ciones es probablemente la principal razón por la que el Uruguay no se ha desarrollado como centro para convenciones o viajes colectivos. 38. En el perodo entre 1956 y 1965 el número de turistas creció rápidamente, pasando de 21.000 a 600.000, pero en los años seguientes el aumento fue mucho más lento; por ejemplo, en 1969 sólo hubo 620.000. Alrededor de una tercera parte de los turistas acude en enero y febrero y casi un 50 por ciento durante los tres meses de diciembre a febrero, que es el período de vacaciones escolares y estivales en la Argentina. Durante el resto del año, el número de turistas está distribuido casi por igual, alcanzando su nivel mínimo en el mes de junio. Los turistas argentinos, que suman 450.000, no han aumentado desde 1965 y representan, por tanto, una proporción en descenso, aunque todavía predominante. L¡ mayor parte de ellos proceden de la zona del gran Buenos Aires. Los tu- ristas brasileios, que han ido aumentando durante los últimos años como consecuencia de la mejora de las comunicaciones por carretera, represen- tan en la actualidad alrededor del 12 por ciento del total. 39. Los medios de transporte usuales desde el Brasil son las lineas aereas con vuelos frecuentes, los servicios de autobuses de larga distan- cia y los automóviles particulares. Aunque hay diversas rutas de acceso, la principal carretera de entrada de los turistas brasileños es por la frontera de Chuy, y proceden en su mayor parte de los Estados de Rio Gran- de do Sul y Sao Paulo. Los principales medios de t ransporte desde Buenos Aires al Uruguay son: (a) por vía aérea, mediante vuelos frecuentes a Montevideo a lo largo de todo el año y a Punta del Este durante los meses estivales; (b) por travesías nocturnas en barco de pasajeros a Montevideo; - 21 - (c) por "aliscafo" a Colonia, para pasajeros solamente; y (d) por transbor- dador a Colonia, que es el único medio de transportar automóviles particu- lares. Estos últimos sistemas de travesía fluvial son los más utilizados, ya sea en- combinación con automóviles o autobuses. Ultimamente se ha ad- quirido un transbordador de segunda mano para aliviar la presion de pasa- jeros durante la estación estival en la travesía Colonia-Buenos Aires. Es interesante señalar que durante los próximos cinco añ¶os se van a construir dos puentes, en Fray Bentos y Paysandú, para mejorar el acceso a través del rio Uruguay, lo que pexmitirá atraer turistas de nuevas zonas del in- terior de la Argentina. Mientras los brasileños pueden viajar con t oda facilidad al Uruguay, los viajeros argentinos se ven obligados aho,ra a hacer arreglos con anticipación para conseguir reservas en alguno de los medios de transporte que cruzan la ancha desembocadura del río. Por ot ra parte, se considera que entre las principales razones para que el creci- miento del turismo de la Argentina al Uruguay se haya estancado en los úl- timos años figuran las siguientes: la facilidad de viajar dentro de la Argentina, la financiación de planes de vacaciones en el propio país, una organización y unas instalaciones de superior calidad en los lugares de recreo argentinos, así como tipos de cambio poco favorables. 40. Aunque no está muy clara la verdadera situación financiera de los hoteles del Uruguay, parece cierto que tanto las tasas de ocupacion como los beneficios están experimentando una tendencia descendente. Esto obedece a diversas razones, entre las que cabe citar el estancamiento casi total en el número de turistas, una duración media más corta de per- manencia, y una preferencia cada vez mayor por el alojamiento no hotelero, tales como casas de campo en propiea o alquiladas, apartamentos en con- dominio, e incluso caravanas (remoques) y colonias de "camping". El pro- blema más crucial es la brevedad de la estación estival; Uruguay no ha explorado todavía a fondo las soluciones que han sido ya adoptadas en otros países para hacer frente al difícil problema común que plantea el carácter estacional del turismo, tales como el establecimiento de colo- nias de veraneo de bajo costo y una red de instalaciones de "camping". 4l. En general, la calidad de los alojamientos hoteleros en Uruguay es deficiente. No existen grandes hoteles para celebrar convenciones y sólo uno está clasificado internacionalmente como de primera clase. La mayor parte de los hoteles son empresas familiares, explotadas de acuer- do con métodos contables poco ortodoxos, y no tienen restaurante. Tanto en Montevideo como en Piriápolis, muchos propietarios de hoteles alquilan sus edificios a unos rentas que hasta hace poco tiempo estaban congeladas y que, por consiguiente, eran nominales. La falta casi total de crédito bancario, tanto para capital de trabajo como para inversiones, ha dado lugar a que los hoteleros tengan que depender de su propia liquidez o del mercado financiero paralelo con aus altos tipos de interés. Durante los diez últimos años apenas se han construido nuevos hoteles en el Uruguay y no cabe duda de que las actuales instalaciones hoteleras, especialmen- te en Montevideo, pero incluso en los lugares de recreo, no constituyen un incentivo para el turismo. Ahora bien, teniendo en cuenta la baja ta- sa media anual de ocupación, cabe preguntarse hasta qué punto seria fi- nancieramente viable la construcción de nuevos hoteles. - 22 - h2. En la actualidad, los ingresos por concepto de turismo aportan alrededor de US$45 millones/ a la balanza de pagos, lo que equivale a cerca del 18 por ciento del total de las exportaciones de bienes y servi- cios. No se ha hecho ningún intento para calcular el número de puestos de trabajo que proporcionan los hoteles y servicios turísticos, ya sea di- recta o indirectamente. Como la mayor parte de los hoteles son empresas familiares y no tienen restaurante, el coeficiente de empleados asalaria- dos por habitación ha de ser necesariamente bajo. Sin embargo, teniendo en cuenta la baja proporción de alimentos importados que consumen los tu- ristas y el volumen de instalaciones hoteleras, el efecto eslabón entre los hoteles y los sectores de producción primaria debe de ser considera- ble. 43. No hay duda de que el potencial turístico del Uruguay, a largo plazo, es enorme. El turismo regional está en pleno auge en la zona me- ridional de América del Sur. El aumento de los ingresos, la abundancia de automóviles, la mejora del transporte por carretera y servicios aéreos más frecuentes y más baratos dentro de la región, son todos ellos facto- res que contribuyen a ese auge. Por lo que se refiere a la Argentina es- casez de playas en la zona en expansión del Gran Buenos Aires continuará generando una demanda de instalaciones turísticas en el Uruguay. La cons- trucción de los puentes sobre el río Uruguay y la mejora de las carrete- ras de enlace con ellos proporcionará, por primera vez, a los habitantes del interior de la Argentina acceso directo y fácil por carretera a las playas Uruguayas. La mejora de las comunicaciones viales con el Brasil hace que el Uruguay sea el paso inevitable del tráfico brasilefio hacia la Argentina; corresponde por tanto, a la iniciativa local lograr que esos viajeros permanezcan en el país durante algún tiempo. En un plano más amplio, la evolución en los viajes aéreos internacionales y el hecho de que el Uruguay tenga un clima estival cuando América del Norte y Europa se encuentran en pleno invierno, abren posibilidades para crear centros internacionales de recreo en la costa - aparte de los viajes especiales con fines de pesca (tanto fluvial como marítima) y de caza (ciervo y ja- balí). No obstante, las perspectivas a corto plazo no son alentadoras en lo que se refiere a incrementar en grado significativo el volumen del tráfico turístico en el Uruguay. Los factores que obstaculizan ese cre- cimiento son los siguientes: (i) las dificultades de acceso por carretera entre el Uruguay y la Argentina; (ii) la falta de organi mos sólidos y eficientes en el sector público, que se encarguen de organizar, administrar y pro- mover el turismo; 2.1 Cifra calculada sobre la base de unos datos provisionales de gastos promedio diarios por turista de US$15 (de los que el 66 por ciento se invierte en comida y alojamiento y el 25 por ciento en compras) y una duración media de permanencia de alrededor de cinco días. - 23 - (iii) la falta de espíritu emprendedor en el sector privado; (iv) la falta de financiación e incentivos para la construcción y mejora de los hoteles, especialmente para el desarrollo del turismo en sonas nuevas o en decadencia, pero que ofrez- can posibilidades; (Y) la necesidad de ampliar la temporada de turismo y crear atractivos fuera de la estación estival; y (vi) el nivel ¡más elevado de precios internos que prevale-e ac- tualmente en el Uruguay, en comparación con los del Brasil y la Argentina. Es probable que este factor representa ad- versamente en la próxima temporada turística, es decir, de diciembre a febrero de 1971. 44. Ahora bien, con vistas al futuro el personal del Banco ha iden- tificado provisionalmente los proyectos que se citan a continuacion como susceptibles de contribuir notablemente al desarrollo del turismo:i/ (i) Construcción de un puente sobre el río de la Plata, que uniría Buenos Aires y Colonia. Aun cuando ese puente da- ría un gran impulso al turismo uruguayo, su viabilidad de- pende evidentemente del conjunto de las relaciones econo- micas entre el Uruguay y la Argentina, e incluso Brasil. Por tanto, la justificación de este proyecto requeriría realizar un amplio estudio de las corrientes de tráfico efectivas y potenciales entre esos tres países. (ii) Otras obras de infraestructura: Mejora de carreteras y construcción de terminales para autobuses de lineas na- cionales e interurbanas en Montevideo y Punta del Este. La mejora de la red de carreteras facilitaría los viajes turísticos dentro del país. La construcción de una ter- minal de autobuses en Montevideo debería ir acompafñada de la mejora de los accesos por carretera a la ciudad y posiblemente de una vía de circunvilación interna. Tam- bién es preciso llevar a cabo urgentemente un programa nacional de sofdalización de las principales carreteras, con el fin de facilitar la movilidad de los turistas. 1/ A excepción de una asignación provisional de fondos para proyectos de infraestructura sin especificar relacionades con el turismo, den- tro del programa de inversiones del Ministerio de Obras Públicas, el Gobierno no ha formulado ningún plan concreto de inversiones en ese sector. (iii) Una escuela de hostelería que quizás podría ampliarse para incluir la capacitación en otros servicios turísticos. (iv) El desarrollo de dos zonas turísticas en Santa Teresa, en la ruta hacia el Brasil, y en Car~elo. al otro lado del rio desde Baenos Aires. Se ha realizado un estudio de pre- viabilidad de la primera y se está efectuando otro similar respecto a la segunda. Al parecer el desarrollo de ambas zonas será económicamente viable. (v) La creación de un organismo de financiamiento del desarro- llo del turismo. Aunque una parte del crédito para desa- rrollo industrial concedido recientemente por el BID al Banco de la República Oriental del Uruguay está destinada al sector hotelero, se estima que las necesidades de capi- tal de inversión exceden, con mucho de esos recursos. Se- ría necesario crear un mejor marco institucional para ca- nalizar los fondos de préstamos destinados al desarrollo de la superestructura turística. Eitre los incentivos pa- ra el financiamiento de hoteles debería darse prioridad es- pecial a la construcción de aquellos tipos de alojamiento que permitan hacer frente al problema que plantea el carác- ter estacional del turimo. 45. De alrededor de un 10 por ciento al principio del decenio de 1960, el ritmo del aumento anual del costo de la vida fue acelerándose hasta llegar al 136 por ciento en 1967. Pese a la adopción de un progra- ma de restricciones monetarias y fiscales en 1968, los precios subieron en un 63,7 por ciento durante el primer semestr de ese año, lo cual re- flejaba la presión de los costos por los siguientes factores: (a) los reajustes de salarios que venían concediéndose trimestralmente y en can- tidades proporcionales a los aumentos que se regist raban en el nivel de los precios; y (b) los reajustes d6 precios que, en previsión de loc de salarios, efectuaban los empresarios. Reconociendo que la inflación ya no podía controlarse por medidas indirectas, el Gobierno decretó - a pe- sar de una fuerte oposición política - una congelación temporal de los salarios y los precios en junio de 1968. Gracias a ello, durante el se- gundo semestre de ese aio el costo de la vida aumentó sólo en el 1,6 por ciento, y en diciembre el Gobierno pudo conseguir el apoyo legislativo necesario para crear un organismo que administrara el control directo de los precios y asesorara al Presidente de la República sobre la política de ingresos. Posteriormente, este organismo (el COPRIN - Consejo de Pro- ductividad, Precios e Ingresos) prohibió los reajustes de precios en las ventas internas del sector privado, con excepción de los expresamente au- torizados para determinadas empresas. Tales reajustes tenían por objeto reducir los márgenes de utilidades que prevalecían en junio de 1968 - y que en muchos casos eran probablemente excesivos - y financiar los ajus- tes de salarios en gran parte con esos márgenes, así como con los aumen- tos de productividad que se han registrado. Así, pues, el sistema ha ten- dido a redistribuir el ingreso a favor del trabajador. Igualmente, res- pecto del reajuste de los precios antes administrados por el Gobierno (es decir, los de JS organismos autónomos, los precios de la carne vacuna al consumidor, etc.), el COPRIN asesora al Presidente en cuanto a su justi- ficación y a sus efectos secundarios. 46. En 1969 el costo de la vida aumentó .n un 1I,5 por ciento y du- rante los primeros once meses de 1970 subió res o menos con arreglo a la misma tasa anual. En el aumento del 25,7 por ciento que registro durante los 18 meses siguientes a diciembre de 1968, cerca de l4 puntos porcentua- les (es decir, alrededor del 55 por ciento) correspondieran a reajustes co- rrectivos de: (a) los precios de la carne vacuna al consumidor (1,h por ciento); (b) el transporte de pasajeros (incluidas las tarifas de autobu- ses y ferrocarriles, el precio de la gasolina, etc. (1,5 por ciento); y (c) la vivienda (incluidos los ilquileres, las tarifas de agua y electri- cidad, etc. (11,1 por ciento).21 1/ Los alquileres, que habían sido congelados - con lo cual los valores reales de arrendamiento habían quedado reducidos a niveles insignifi- cantes y se desalentaba la construcción - se descongelaron en cierta medida a principios de 1969. fi el Cuadro 9.6 del Apéndice Estadísti- co se indican algunos cambios en las tarifas del abastecimiento públi- co de agua y electricidad y en los precios de los productos agrícolas y pecuarios en relación con el nivel general de los precios. - 26 - VARIACIóN PORCEITUAL DEL COSTO DE LA VIDA (En periodos de seis meses) Junio de 196h 13, 2 Diciembre de 1964 19,7 Junio de 1965 25,2 Diciembre de 1965 50,1 Junio de 1966 23,9 Diciembre de 1966 20,5 Junio de 1967 36,5 Diciembre de 1967 72,8 Junio de 1968 63,7 Diciembre de 1968 1,6 Junio de 1969 7, 8 Diciembre de 1969 6,2 Junio de 1970 9,8 Fuente: Dirección General de Estadística y Censos. 47. Para 1971 el Gobierno esperaba en un principio limitar los rea- justes de salarios a alrededor del 15 por ciento y el aumento global de los precios al 10 por ciento. Sin embargo, en diciembre de 1970 se auto- rizó un aumento general de salarios del 22 por ciento, aproximadamente, y el Gobierno efectuó importantes reajustes en varios precios que adminis- traba directamente, como los de la leche y la carne vacuna (el reajuste de estos últimos era necesario en vista del aumento de los precios exter- nos, a pesar de los incrementos antes mencionados del impuesto sobre las exportaciones de carne). Así, pues, se preveía que el costo de la vida subiria en un 5 por ciento en diciembre y en alrededor del 20 por ciento durante todo el año 1970. Además, el Gobierno se vio obligado a elevar al 15 por ciento el l[mite fijado para el aumento de los precios en 1971. Incluso esta meta menos ambiciosa exigirá que el Gobierno trate de mante- ner en alrededor del 7 por ciento los aumentos de los precios de venta en general, creando con ello nuevas presiones para las empresas que ya expe- rimentan dificultades financieras. 48. Como los reajustes de los salarios se habían determinado siguien- do una pauta irregular durante todo el año mediante negociaciones colecti- vas con cada empleador, la congelación de junio de 1968 dejó subsistir gran- des disparidades entre la remuneración de los trabajadores que habían nego- ciado reajustes recientemente y la de los que no lo habían hecho. En con- secuencia, a fin de eliminar esas disparidades se concedieron reajustes parciales en septiembre y diciembre de 1968 y abril de 1969 a los trabaja- dores cuyos últims reajustes se habiáan concedido antes de enero, abril y junio de 1968, respectivamente. Después en 1969, se concedió un reajuste - 27 - general del 31 por ciento,i/ y al mismo tiempo el COPRIN permitió aumentos generales de los precios del sector privado del 3 por ciento al nivel de la producción y del 5 por ciento al por menor. Además, el COPRIN ha anun- ciado que autorizará, para los empleados de las empresas, aumentos de suel- dos iguales a los porcentajes de la mejora registrada en la productividad por trabajador, hasta un mánino del 10 por ciento. Hasta la fecha, pocos o ninguno de esos reajustes especiales se han concedido, pero, como no i acompafiados de ningún nuevo aumento de los precios, se advierte claramente la presión redistributiva de la política de ingresos del Gobierno. 49. Según datos recopilados por el Banco Central para las cuentas na- cionales (véase el Cuadro 9.5 del Apéndice Estadístico), en 1967 los nive- les de salarios en términos reales en la manufactura, la construcción, el comercio y la administración pública estaban dentro de un margen de ±5 por ciento de los registrados en 1961. Sin embargo, en 1968, debido a la con- gelación de salarios, esos niveles disminuyeron, por término medio, en al- rededor del 15 por ciento. Los datos del Banco Central correspondientes a 1969 indican que los salarios reales en la manufactura, la construcción y el comercio aumentaron en un promedio del 5,2 por ciento y, en marzo de 1970, del 7,2 por ciento en relación con el mismo mes de 1969. Un indice de base más amplia introducido por la Dirección General de estadística y Censos en 1968 con miras a la aplicación de la política de ingresos (véase el Cuadro 9.4 del Apéndice Estadístico) da para todo el país y para el sec- tor público aumentos de los salarios reales del 11,2 por ciento y del 11,h por ciento, respectivamente, en 1969. Para el primer semestre de 1970, ese mismo indice muestra disminuciones en los niveles del 0,5 por ciento y del 3,4 por ciento en todo el país y en el sector público, respectivamente, en comparación con el mismo período de 1969. 50. Parece evidente que tras un descenso acentuado en 1968, se regis- tr'ó en 1969 una recuperacion de los niveles de los salarios reales que, en la mayoría de los casos sigue manteniéndose en 1970, y cuyo impacto en la demanda se ha visto, sin duda alguna, considerablemente reforzado por la reducción de horas de trabajo perdidas debido a huelgas y la disminución del desempleo. No hay datos sobre el primero de estos factores, pero el hecho de que antes las huelgas estuvieran relacionadas por lo general, con la negociación colectiva de los contratos de trabajo, que cesó a mediados de 1968, y el muy reducido número de huelgas registradas posteriormente abonan sin duda alguna esa afirmación. Además una muestra de las unidades familiares de Montevideo tomada por la Dirección General de Estadística y Censos indica que el desempleo bajó del 8,h por ciento de la fuerza de tra- bajo en el cuarto trimestre de 1968 al 7,2 por ciento en el mismo período de 1969. 1 En realidad, los salarios se aumentaron en un 7 por ciento, en tanto que los empleadores tuvieron que incrementar las contribuciones para los pa- gos de subsidios familiares en una cuantía equivalente al 6 por ciento de las nóminas. Por ello, los aumentos de la remuneración total de cada trabajador variaron considerablemente según el tamaño de la familia. - 28 - 51. La tasa de crecimiento demográfico del 1,2 por ciento que regis- tra el Uruguay ha mitigado algo en el pasado el impacto del estancamiento económico y pr'obablemente contribuirá a que el crecimiento económico se refleje en el futuro en ingresos per cápita más elevados (véase el Cuadro 1.1 del Apéndice Estadstico). Es más a un ritmo de expansión rápido, es muy posible que el Uruguay se enfrentase con una grave escasez de mano de obra en un futuro bastante cercano, a pesar del nivel de empleo registra- do en la actualidad y de la avanzada formación educativa de su población. El Gobierno permite la "tilización de los servicios de salud pública para las actividades de planificación de la familia, y no se ponen obstáculos a la distribución comercial de dispositivos anticonceptivos, pero, con to- do, la principal forma de control de la natali,dad parece ser el aborto, registrándose tres por cada nacimiento vivo../ 1) IPPF. Family Planning in Five Continente, abril de 1970 III. DISPONIELIDAD Y UTILIzAóION DE REMURSOS 52. Después de crecer a una tasa del 4,8 por ciento anual durante el decenio siguiente a la segunda guerra mundial, el producto interno bruto del Uruguay no aumentó en el período de 1956-68 y, en cifras per cápita, disminuyó en alrededor del 15 por ciento. Durante dicho dece- nio, la inversión fija representó, por término medio, el 21 por ciento del PIB. De 1961 a 1964, cuando el ritmo de la inflación empezaba a a- celerarse y la fuga de capitales pasó a ser un factor importante, la in- versión fija fue, en promedio, del 14,1 por ciento del PIB. En el perio- do de 1965-68 bajó al 11 por ciento, al acercarse el país a la fase de hiperinflación y entrar después en la primera - y más rigurosa - etapa del actual programa de estabilización. En este último período, la fuga de capitales alcanzó su nivel máximo de unos US$95 millones, o sea, el equivalente de alrededor del 6 por ciento d P PIB, coincidiendo con la crisis bancaria de 1965. Después el Gobierno amortizó rápidamente los atrasos comerciales refinanciados que se habían acumulado durante los aflos de máxima fuga de capitales, lo cual fue acompalado por una reduc- con de demanda de importaciones e imposición de controles sobre estas últimas. Sin embargo, el hecho de que las importaciones sólo represen- taran, por término medio, el 11,6 por ciento del PIB en el período de 1965-68, frente al 14,9 por ciento en 1961-64 y al 19 por ciento en 1946- 55, significaba que el Uruguay transfería al extranjero mas del 20 por ciento de su ahorro interno, que por esa época era ya muy escaso. La tasa media de inversión fija del 11 por ciento en 1965-68 fue probable- mente insuficiente para mantener a un ritio constante la capacidad pro- ductiva del país (véanue los Cuadros 2.4 a 2.7 del Apéndice Estadístico). 53. Con un aumento del 5,3 por ciento en el PIB de 1969, el coe- ficiente de importaciones ascendió al 13,3 por ciento al crecer de bie- nes de capital en un 90 por ciento en relación con 1968, en tanto que se estima que la inversión fija aumentó en un 32 por ciento en términos rea- les, para llegar al 14,6 por ciento del PIB. A pesar del incremento de las importaciones en 1969, el Uruguay tuvo todavía un saldo favorable en la balanza comercial, de tal modo que el marcado incremento de la inver- sión fija en ese año se financió enteramente con el aumento del ahorro interno. Se estima que la tasa de este ahorro ascendió al 15,5 por cien- to del PIB, frente a un promedio del 13,8 por ciento en el período de 1961-68, por lo que en dicho año se ahorró alrededor del 48 por ciento del incremento del producto interno del país. 54. Durante el pasado decenio se registraron pocos cambios en la composición del producto interno del Uruguay (véase el Cuadro 2.3 del Apéndice Estadístico). Cabe prever algunos cambios en el futuro, pues es probable que la producción agrícola aumente casi proporcionalmente al crecimiento demográfico, en tanto que la de lana y de carne de cordero permanezcan ambas relativamente estables y que el aumento anual medio del 6 por ciento de la producción de carne vacuna (incluido el crecimiento de - 30 - la cabafia) proyectado en este informe quedará reflejado en gran parte en el incremento de la producción del sector industrial. Para el período 1970-76, es perfectamnte factible lograr una tasa de aumento sostenido de alrededor del 4 por ciento anual. Pueden lograrse tasas más altas, pero los problemas en este aspecto estriban en el tamaño reducido del mer- cado interno y las limitaciones al ritmo que puede incrementarse la pro- ducción de articulos para exportación. En lo inmediato, el obstáculo prin- cipal reside en las limitaciones de la capacidad de absorber los recursos para inversión. La meta de un crecimiento global del 4 por ciento se basa en tasas proyectadas de alrededor del 3, el 4,5 y el 4 por ciento pL:,ra Ios sectores primario, secundario y de servicios, respectivamente. La función dominante asignada al sector secundario depende en gran medida del incre- mento del valor agregado en la elaboración de productos pecuarios y afines, sobre todo para la exportación, así como del rápido aumento de la constru- cción de vifiendas que parece vislumbrarse (véase el párrafo 63) y del cre- ciniento de la demanda interna de bienes de consumo duraderos. 55. Como los aumentos en la capacidad productiva del sector indus- trial se refieren primordialmente a la elaboración de productos pecuarios, no se prevé que las necesidades de capital de la proyectada tasa de creci- miento del 4 por ciento sean proporcionales a las del primer decenio de la posguerra, durante el cual el crecimiento fue función principalmente de la instalación de una industria con utilización intensiva de capital destina- da a la sustitución de importaciones. Así, pues, se prevé que el coeficien- te de inversión fija se estabilice en un 16 por ciento del PIB. Durante el período que abarcan las proyecciones, se espera que la balanza comercial del Uruguay permanezca más o menos equilibrada, ya que las entradas de prés- tamos oficiales que se precisan permitirán al país, ante todo, reducir la pezada carga de la deuda a corto plazo. En consecuencia, se prevé que el ahorro interno tendrá que aumentar hasta alrededor del 16 por ciento del PIB, o sea, a una tasa real media de cerca del 5 por ciento al año, lo cual permitirda que el consumo per cápita aumentase a una tasa real promedio de un 2,6 por ciento anual. Durante el último decenio, dicho consumo ha dis- minuido a un promedio anual de alrededor del 0,7 por ciento en términos reales. La inversión y el ahorro necesarios serían considerablemente mayo- res si se aumentara en grado significativo la tasa de crecimiento proyecta- da. Las consecuencias de esa tasa más elevada - un 6 por ciento al ai:o - se examinan más adelante (párrafo lOh). IV. LA INVESION DEL SECTOR PUBLICO Y SU FNACIAMIENU 56. El Uruguay no tiene realmente un programa de inversión del sec- tor público. La Constitución esteblece que se prepare un presupuesto quin- quenal de esas inversiones al comienzo de cada mandato presidencial de cin- co aflos y que se actualice anualmente. El presupuesto fue formulado en 1968 y autorizado por el poder legislativo. Para los organismos descentra- lizados e incluso para el Gobierno Central, ese presupuesto nunca ha pasado de ser una directriz de carácter general, debido a la falta de coordinación o control central - en el caso de los organismos descentralizados - y a la escasez de fondos de incersión - por lo que se refiere al Gobierno Central. Es más, la falta de coordinación y control ha sido tan grave que ha impedi- do la preparación de datos financieros consolidados correspondientes al sec- tor público o de cualquier otra información completa sobre la inversión en dicho sector. Por consiguiente, las observaciones que se consignan a con- tinuación representan estimaciones del personal del BIRF en cuanto a las o- peraciones del sector público, estimaciones que se basan en datos parciales obtenidos de los diversos organismos públicos. 57. La inversión total del sector público - incluida la inversión en viviendas y en el mejoramiento de pasturas, financiada indirectamente por la transferencia de fondos públicos al sector privado - aumentó un prome- dio del 3,4 por ciento del PIB, durante 1965-67 al 3,9 por ciento en 1968- 70. La inversión se ha concentrado en la infraestructura económica, parti- cularmente en carreteras y otras obras públicas, electricidad y teléfonos, pero también se ha destinado una parte importante a los sectores producti- vos - fabricación de cemento, refinación de petróleo y mejoramiento de pas- turas, así como a la vivienda. Si se adoptan como criterio las necesidades existentes, cabe decir que la inversión pública en la producción y distri- bución de energía eléctrica y en el transporte por ferrocarril ha sido in- suficiente, ya que la escasez de electricidad limita ahora el crecimiento de la actividad económica, al tiempo que la ineficiencia operacional de la red de ferrocarriles se ha agravado por la obsolescencia del parque de lo- comotoras y material rodante, así como por el pésimo estado de sua vías. En cambio, parece ue la red de carreteras permite por ahora atender las necesidades del s. 58. Los planes de inversión provisionales de los diversos organismos para el período de 1971-76 aumentarían la inversión pública tetal hasta el 5,h por ciento del PIB, tasa que sería algo más elevada durante la primera mitad del período de la proyección que durante la segunda, en razón, prin- cipalmente, de la pauta anual prevista para la inversión en la producción y distribución de electricidad (véase el Cuadro 2.7 del Apéndice Estadísti- co). Aparte de la electricidad, los demás elementos principales del impor- tante aumento proyectado en la inversión pública son el plan de la vivienda, la expansión de la red de teléfonos, la construcción de carreteras, la am- pliación de la planta de cemento, la instalación de un nuevo dique flotante y wn oleoducto para la descarga de petróleo crudo, el tendido de puentes sobre el río Uruguay, el programa de mejoramiento de pasturas, la moderniza- ción y renovación de las instalaciones del puerto de Montevideo y la cons- trucción de la terminal pesquera del SOYP. - 32 - INTERSIN DEL SETOR POBLIOD Cpsición y participacion en el PIB 1965-67 1968-70 1971-73 1974-76 Infraestructura económica Obras públicas 26,0 31,9 21,3 21,8 lectricidad y teléfonos (UTE) 37,4 27,*4 29,0 31,5 Ferrocarriles (AFE) 4,3 - 3,2 3,3 Puertos (ANP) 0,8 2,8 ,4 0,9 A y alcantarillado (OSE) 1,3 3,1 2,4 2,5 Lneas aéreas (PLUNA) 0,6 - - - Transporte municipal (AMDET) 1,6 - - - Sectores productivos 9,9 766O Cemento, petróleo y sus derivados, alcohol (ANCAP) 5,2 13,0 7,1 8,3 Pesca (SOYP) - 0,1 1,5 1,5 Empacado de carne (FRIGONAL) 0,5 0,2 - - Plan Agropecuario 4,2 4,3 5,6 6,2 Infraestructura social 7. .6 1 Plan Nacional de la Vivienda2/ 7,2 4,5 19,7 18,0 Reasentamiento agrario (INC) 0,2 1,1 - - Varios 10,7 L8 6,0 Gobierno C traly - 6,6 3,9 4,0 Municipiol 10,7 5,0 1,9 2,0 Total de la inversión pública 100O l000 100 0 _1000 Total de la inversión pública en porcentaje del PIB 3,14 3,9 5,8 4,9 j/ Inlcuye los edificios y las obras de ingeniería hidráulica construidos para otras entidades públicas, pero el principal elmento son las ca- rreteras. 2f Además del Plan Nacional de la Vivienda formulado en 1969, esta partida comprnde las inversiones realizadas por el Instituto Nacional de Vivien- das Económicas (LNVE) y por el Banco Hipotecario del Uruguay (préstamos, menos los reembolsos). Jf Las inversiones en educación y en equipo militar y de policía, y otras partidas. hf Incluye las inversiones en viviendas que, a partir de 1970, aparecen bajo el Plan Nacional de la Vivienda. Fuente: Cuadro 5.8 del Apéndice Estadistico. - 33 - 59. La UTE, empresa estatal de electricidad y teléfonos, dispone actualmente de una capacidade generadora segura de unosW en su sis- tezma principal, de los cuales 236 M son generados en dos centrales hidroe- léctricas en el rio Negro y el resto por plantas térmicas en Montevideo, entre ellas una de 80 M instalada en 1970. Dicho total presupone un cau- dal adecuado en el rio Negro, caudal que es summente irregular y ha dado lugar en el pasado a tener que racionar la energía. La demanda máxima a que hubo de atender este sistema en 1969, fue de 389 MW lo cual significa que antes de la instalación de la última unidad térmica no habia ninguna reserva, ni siquiera para fines de conservación. Los aumentos anuales del consumo de electricidad han sido, en promedio, del 3,1 por ciento aurante los últimos cinco años. Habida cuenta de las restricciones en el suminis- tro experimentadas durante ese periodo, la UTE prevé que la demanda aumen- tará a un ritmo por lo menos doble del que registre el crecimiento econó- mico. Por consiguiente, partiendo de la tasa de crecimiento económico del 4 por ciento proyectada en este informe, cabe suponer que la demanda de electricidad ascenderá, por lo menos, a 617 M en 1976. 60. El proyecto de inversión más inmediato de la UTE prevé la ins- talación en Montevideo de otra unidad térmica de 100 MW que empezará a funcionar en 1973, así como la rehabilitación de la red de distribución de la capital, que en la actualidad experimenta pérdidas de energía de al- rededor del 19 por ciento. Para el futuro, la UTE prevé la construcción de una tercera central hidroeléctrico, de 370 MW, en el rio Negro, nuevas plantas térmicas, una conexión eléctrica de alto voltaje con la Argentina y un proyecto hidroeléctrico intemacional en el rio Uruguay, en Salto Grande, que producirá de 1.500 a 2.000 M. Como tiene que importar todo el petróleo utilizado en sus instalaciones térmicas, la UTE se inclina más bien a favor de los proyectos hidroeléctricos, pero tiene la intención de contratar a una empresa consultora internacional para que lleve a cabo un estudio de los sistemas, a fin de determinar la manera más eficaz de au- mentar la capacidad generadora, estudio que quedará terminadb a mediados de 1971. Incluso con la instalación de una nueva unidad térmica en 1973, es muy posible que el Uruguay registre escasez de electricidad en los pró- ximos años, sobre todo si la economía eWpieza a desarrollarse rápidamente. 61. En la actualidad, la UTE mantiene unas 150.000 líneas telefónicas y tiene pendientes 65.000 solicitudes. Su programa de inversión en tele- comunicaciones prevé aumentos anuales medios del 10 por ciento en las li- neas telefónicas, la instalación de enlaces de microondas con el Brasil y el establecimiento de una red nacional de "telex". 62. Cerca del 30 por ciento de las inversiones previstas por el Ministerio de Obras Públicas se destina a proyectos especificos que tie- nen por objeto: (a) terminar o mejorar la pavimentación de una carretera principal longitudinal (No. 26) y de dos empalmes transversa.es con ei Brasil (Nos. 5 y 9); (b) tender puentes sobre el rio Uruguay (en Fray Ben- tos y Paysandú); y (c) construir nuevos edificios para la Universidad de Trabajo. La mayor parte de las inversiones restantes no se ha aun asignado a proyectos concretos. Si bien tal vez esté justificada una inversión im- portante en carreteras de acceso y en obras de infraestructura relaciona- das con el turimo (como, por ejemplo, empalmes de autopista entre Punta del Este, Montevideo y Colonia) (véase el párrafo 44), es preciso estudiar a fondo los proyectos de construcción en vista de la escasez del ahorro procedente del sector público. 63. Esta misma reserva cabe aplicar con más razón aún a las inver- siones previstas con arreglo al Plan Nacional de la Vivienda, la tercera categoría, por orden de importancia, de las inversiones proyectadas en el sector publico. La Iey No. 13.728, del 17 de enero de 1969, instituyó un impuesto del 2 por ciento sobre las nóminas, cuyo producto se destina al citado Plan. Hasta ahora, apenas se han gastado fondos de ese origen, de manera que se prevé que a finales de 1970 habrá acumulado, en la cuenta del Plan de la Vivienda, de 4.000 a 5.000 millones de pesos procedentes de dicho impuesto. Sin embargo, la DINAVI (Dirección Nacional de Vivien- da), organismo ejecutivo del Plan, espera financiar en 1971 y 1972 la construcción de 8.965 uniddes con un desembolso total de alrededor de 16.000 millones de pesos.2J Con um promedio de cinco personas por unidad, este programa permitirá realojar al 1,5 por ciento, aproximadamente, de la población del Uruguay en dos años. Es posible que esté justificada una inversión de tal magnitud en la vivienda, pero el hecho de que no exista ningún programa consolidado del sector público significa que esa decisión no se ha estudiado debidamente en relación con otras posibles inversiones del sector público o con las necesidades de fondos de los sectores productivos. Desgraciadamente, la asignación exclusiva del im- puesto del 2 por ciento sobre las nóminas supone que los fondos que se acumulen por ese concepto no podrán ser destinados por el sector público, más que a la vixrienda, mientras no se modifique la ley vigente en esa materia. 64. El programa de inversión de la ANCAP se prevé la construcción de la segunda fase de la planta de cmento de Paysandú y la instalación de un dique flotante para la descarga de petróleo, con un oleoducto y estación terminal. En su primera fase - que acaba de terminarse - la planta de cemento de Paysandú tiene una capacidad anual de 120.000 tone- ladas. La construcción de la segunda fase permitirá elevarla a 270.000 toneladas y la capacidad nacional instalada de 620.000 a 770.000 tonela- das. En la actualidad, el Uruguay exporta cada año 80.000 toneladas de cemento al Brasil y, según informes, ha rechazado, en razón de las limi- taciones de capacidad, pedidos por otras 120.000 toneladas. La falta de piedra caliza en la región meridional del Brasil da al Uruguay una venta- ja natural para el abastecimiento de esa zona. Por otra parte, el Plan ¿ Además del impuesto del 2 por ciento sobre las nóminas y de otros in- gresos fiscales, la DINAVI proyecta emitir bonos reajustables y atraer depósitos en cuentas también reajustables. Los desembolsos de estos fondos no se incluyen en el cuadro anterior. - 35 - de la Vivienda lleva implicito un aunto de la demanda interna; parece, pues, totalmente justificada la expansión de la planta de Paysandú. Lo mismo puede decirse del dique flotante para la descarga del petróleo, que estará situado frente a la costa oriental de Punta del Este y tiene por objeto permitir el transporte de crudos en supertanques al Uruguay, lo cual, reducirá de US$5,60 a US$3 por tonelada el flete de los dos millo- nes de toneladas de crudos que se importan anualmente. Se señala que, para que los supertanques pudieran descargar en el puerto de Montevideo, habria que dragar un canal profundo de 70 kms. de longitud. 65. La proyectada asignación de fondos de inversión a la AFE se basa en una simple hipótesis en cuanto a las necesidades minimas de re- novación del parque de locomotoras, el material rodante y las vias, para mantener más o menos en su escala actual las operaciones de los ferroca- rriles. 66. Los datos financieros del Gobierno Central proporcionan un buen indice de la capacidad de ahorro del sector público en conjunto, sobre todo en vista de que los déficit corrientes de los organismos descentra- lizados son financiados en gran parte por el propio Gobierno. La actua- ción fiscal de este último ha mejorado marcadamente en los últimos tres aflos. Frente a unos déficit de caja que ascendieron, por término médio, al 2,1 por ciento del PIB durante el periodo de 1965-67 - que puede con- siderarse el punto más bajo de la actuación fiscal del Uruguay - el de 1968 se mantuvo en un 0,h por ciento del PIB. Esto se logró gracias a una considerable austeridad en materia de gastos - particularmente en lo que respecta a las inversiones y a un aumento muy acentuado de los impues- tos sobre la exportación de carne vacuna y lana a que dieron lugar las importantes devaluaciones del tipo de cambio de noviembre de 1967 (de 100 a 200 pesos por dólar de los EE.UU.) y de abril de 1968 (a 250 pesos por dólar). En 1969, el Gobierno aumentó los sueldos de sus funcionarios en cerca del 50 por ciento en términos nominales, y sus inversiones del equi- valente del 0,6 por ciento al 1,2 por ciento del PIB. Al no haber deva- luación del tipo de cambio, se vio obligado a reducir los impuestos a la exportación de carne vacuna y lana. Aunque esta reducción quedó parcial- mente compensada por la mejora de la administración de los impuestos ordi- narios, se produjo un déficit de caja equivalente a cerca del 2,6 por cien- to del PIB. Sin embargo, a pesar de una nueva reducción de los impuestos a la exportación y de aumentos sustanciales en las compras de material y en las inversiones, en 1970 el Gobierno Central espera limitar su déficit de caja al 0,5 por ciento del PIB, progreso que se debe esencialmente a la continua mejora de la administración de los impuestos ordinarios y - lo que es más importante - a la cuadruplicación de los aplicados a los productos petroliferos. Con todo, incluso en 1968 y 1970, el ahorro corriente del Gobierno Central - una vez deducidas las subvenciones o las transferencias corrientes a los organismos descentralizados, pero sin descontar los pagos por amortización - ascendió sólo a alrededor del 0,5 por ciento del PIB, y fue necesario concertar importantes préstamos in- ternos. - 36- OOfIlTE DE O30M6 DEL (mmiK CENTRAL (en miles de millones de pesos corrientes y como porcentaje del PIB) Efectiva Efectiva Presupuestada 1968 1969 1970 Ingresos å 126 6 126 838 1 Retenciones sobre las exportaciones 9,4 2,5 5,7 1,2 4,5 0,8 Recargos a las importaciones 2,5 0,6 4,1 0,8 5,0 0,8 Impuestos ordinarios 36,1 9,5 52,0 10,6 74,3 12,7 Gastos corrientes § 12j 6 1 8 l g Sueldos y salarios 29,1 7,6 43,4 8,8 50,1 8,6 Seguridad Social 2,6 0,7 5,2 1,1 6,6 1,1 Materiales y servicios 5,0 1,3 8,5 1,7 12,6 2,1 Subvenciones 7,6 2,0 7,2 1,5 9,2 1,6 Intereses 1,6 0,4 1,9 0,4 2,5 0,4 Superávit corriente á 026 - -0,9 . 2 Gastos de capital k 12 0 _ll 1 7 11,0 1,9 Amortización 1,7 0,4 2,4 0,5 2,6 0,J Inversión 11 2, 5 o,6 5,9 1,2 8,h 1,5 Financiamiento2/ ,å 2 12,7 226 8 1,4 Letras de Tesorería (neto) 2,4 0,8 0,5 Bonos de Tesorería (neto) 1,0 3,5 3,8 Autoridades monetarias -1,6 8,3 3,1 Otras - -0,1 0,6 No incluye la parte de los proyectos de construcción de carreteras del Ministerio de Obras Públicas financiada por el BRF y el BID. Tampoco incluye los desembolsos de capital del plan de desarrollo agropecuario, cuyos costos corrientes son financiados por el Gobieno Central. 2f Incluye la utilización de algunos fondos de contrapartida de la AID y de la Ley Pública 480 asignados por conducto del Banco Central al presupuesto de inversiones del Gobierno Central. FUente: Ministerio de Economía y Hacienda. - 37- 67. El proyecto de presupuesto para 1971 presentado al Congreso po- dría haber aumentado ligeramente el ahorro corriente a pesar de la pérdi- da de casi la mitad de los ingresos tributarios por concepto de exporta- ción de lana (viase el párrafo l.). Los gastos corrientes se hubieran reducido ligeramente como porcentaje del PIB, y el coeficiente de ingresos se habría mantenido constante como resultado de las siguientes medidas: (a) una disposición especial que hubiera permitido a los tene- dores de activos anónimos en el mercado financiero paralelo y en el extranjero declarar (legalizar) sus haberes median- te el pago por una sola vez de un impuesto del 8 por ciento; (b) la imposición de un gravamen (además del impuesto del tim- bre del 2 por ciento) sobre las transacciones en el merca- do financiero paralelo; (c) la continua aplicación del impuesto a la exportación de car- ne vacuna, ascendente a US$40 por tonelada; (d) los mayores ingresos de la lotería nacional, como consecuen- cia de la recienta prohibición de loterías privadas; y (e) el continuo mejoramiento de la administración tributaria, mediante la utili"ación de personal suplementario, equipo de elaboración de datos, etc. 68. El proyecto de presupuesto fue modificado notablemente por en- miendas del Congreso que eliminaron las medidas impositivas relacionadas con el mercado financiero paralelo y aumentaron el reajuste de sueldos de la administración pública originalmente propuesto, así como la cuantía de los pagos de transferencia a la Administración de los Ferrocarriles del Estado (AFE) y a los municipios. Estas enmiendas aumentarán los gastos corrientes del Gobie.no Central en cerca de 4.400 millones de pesos, es decir, en el 4,5 por ciento con respecto a la cantidad originalmente pro- puesta. Sin embargo, el Presidente de la República, después de que sus vetos de estas enmiendas fueron invalidados por el Congreso, autorizó di- versas medidas para obtener ingresos que - en igualdad de circunstancias - neutralizarían los incrementos en los gastos corrientes. Además del rea- juste ya mencionado del impuesto a la exportación de carne vacuna, de US$(, a US$80 por tonelada, que se espera produzca ingresos adicionales por valor de 1.500 millones de pesos, estas medidas incluyen: (a) un aumento de 5 puntos porcentuales en todos los recargos a las importaciones (que se es- pera rinda unos 2.400 millones de pesos); y (b) un aumento de cerca del 12,5 por ciento en la tasa de los impuestos sobre los productos petrolífe- ros (que se espera aporte otros 900 millones de pesos). Desafortunadamen- te, la elasticidad de la estructura tributaria global con respecto a cam- bios en el PIB monetario probablemente se verá menoscabada en 1971 de un modo decisivo a causa de la reducción antes mencionada de la multa por -38 - atraso en el pago de los impuestos (vase el párrafo 34). Además, queda por determinar el grado en que los ingresos procedentes de los impuestos a la exportación de carne vacuna y sobre los productos petroliferos se- serán asignados a fine especificos, ya que esa asignación tiende a agravar el problema de déficit de caja, si no la cuantia del ahorro en cuenta corriente. E consecuencia, para 1971 parece aconsejable elaborar dos posibles proyecciones de la actuación fiscal del Gobierno no Central: la pr~ra, que supone que no habrá disminución en la elas- ticidad impositiva o amento en la asignación para fines especificos de los ingresos tributários, y la segunda, que miestra el efecto de un m- peoramiento de la administración tributaria y de la asignación para fi- nes especificos de todos los ingresos procedentes del iWuesto a la ex- portación de carne vacuna y sobre los productos petrolíferos. 19'f0 19'{1 ato Pimera 9eguda Presup~estado O¡igial Alternativa Qtjrnativa Val. PIB Val. PIB Val. PIB Va2a PIB Ingresos .8-98 99,7l s dd Ek ÎÉ aß Retenciones sobre las exportaciones 4,5 0,8 2,4 0,14 3,6 0,5 3,6 0,5 Recargos a las importaciones 5,0 0,8 4,9 0,7 7,3 1,1 7,3 1,1 Iquestos ordinarios 74,3 12,7 92,4 13,2 89,6 12,8 85,6 12,2 Gastos corrientes (2 9- 2 1 Sueldos y Sala- rios y seguridad social 56,7 9,7 68,14 9,8 71,6 10,3 71,6 10,3 Materiales y servicios 12,4 2,1 13,9 2,0 14,9 2,1 14,9 2,1 Subvenciones 9,2 1,6 9,5 1,4 9,9 1,4 9,9 1,14 Intereses 2,5 0,14 2,8 0,4 2,8 0,4 2,8 0,4 Superávit corriente Ua _ 0a2 -_.. -. Gastos de capital 110 19 10,2 la s 0 J 15, 2,1 Amortización 2,6 0,14 2,9 0,4 2,9 0,14 2,9 0,14 Inversión 8,4 1,5 7,3 1,1 7, 3 1,1 12,1 1,7 Déficit de caja -8¿0 1 -1 _0 -9 -r. -l_,7 -9J Fuente: Ministerio de Economía y Hacienda y estimaciones del personal. - 39- 69. El ahorro de todo el sector público se estima que ha aumentado de un promedio del 0,8 por ciento del PIB en el periodo de 1965-69 al 3, 5 por ciento en 1970. (Véase el Cuadro 5.8 del Apéndice Estadístico.) Ade- más de la situación satisfactoria del Gobierno Central en 1970, este nota- ble mejoramiento refleja la implantación del impuesto del 2 por ciento so- bre las nminas para financiar el Plan de la Vivienda; incremntos muy considerables en las tarifas de agua, electricidad y otras (véase el Cua- dro 9.3 del Apéndice Estadístico); y una reducción en el déficit de explo- tación de FRIGONAL (véase el párrafo 15). Sin embargo, incluso si la efi- ciencia de la administración tributaria del Gobierno Central no desmejora en 1971 y se confirman las proyecciones de los ingresos por concepto del impuesto sobre las nóminas y de ventas de electricidad, el ahorro del sec- tor público diminirá considerablmente en dicho afño. 70. Ahora bien, si ese ahorro se proyecta a los niveles de 1971 so- bre todo el periodo de 1971-76 y se restan de los pagos de amortización de la deuda ya contraida, resulta una brecha media anual de recursos equi- valente a cerca del 2,9 por ciento del PIB o a más de la mitad de las in- versiones totales actualmente previstas. El financiamento externo que es- tá tratando de obtener el sector público enjugaría solamente alrededor de2 45 por ciento de esta brecha (véase el Cuadro 5.8 del Apéndice Estadísti- co). INVERSION PROYECTADA DEL SECTOR PUBLICO Y SU FINANCIAMIENTO (en porcentaje del PIB) 1965-69 1970 1971-76 Total da la inversión pública Ahorro del sector público 0,8 Gobierno Central 1, 2, 4 1,9 Otros -0,4 1,1 1,1 Brecha financiera 2 0 8 2 Recursos externos netos 0 -0 0 7 Salidas n.d. -0,9 -0, Entradas n.d. 0,8 1,3 Brecha residual 2,1 0, 9 1,6 Estas cifras representan el ahorro del Gobierno Cent ral antes de las transferencias a otras entidades. Nótese también la diferencia en el ahorro del Gobierno Central, como porcentaje del PIB, del nivel indi- cado en el cuadro que sigue al párrafo 68, que resulta del uso de di- versos coeficientes deflacionarios para la inversión y otros renglones en las series de cuentas nacionales a precios constantes (véase la no- ta 2 del Cuadro 5.8 del Apéndice Estadístico). Fuente: Cuadro 5.8 del Apéndice Estadístico. - 40 - 71. Además, esta previsión debe calificarse de optimista, pues supo- ne - entre otras cosas - que no disminuirá la eficiencia de la administra- ción tributaria del Gobierno Central, que se mantendrá una tasa de rendi- miento de alrededor del 10 por ciento en los activos de la UTE y que se confirmarán las proyecciones de los ingresos para el Plan de la Vivienda (impuesto sobre las nóminas). La evolución relativa a todos estos facto- res será de importancia decisiva, así como la evitación de todo empeora- miento en la situación de otras entidades oficiales. 72. A este respecto, es importante destacar la posición de la red de ferrocarriles (AFE), que es la más deficitaria de las entidades autóno- mas del Uruguay y alcanzo un coeficiente de explotación del 2,9 en 1969 y recibe subvenciones para su funcionamiento que en 1970 ascendieron apro- ximadamente al 2,3 por ciento de loa gastos corrientes del Gobierno Cen- tral. Un estudio exhaustivo de SOFRERAIL de 1959 y un estudio del siste- ma de transportes llevado a cabo por la firma INGEROUTE en 1967 hablan recomendado una serie de reformas, entre ellas las siguientes: una re- ducción del 25 por ciento en el personal (la AFE da empleo actualmente a unas 10.000 personas); eliminación de algunos ramales, estaciones y ser- vicios de pasajeros; reorganización administrativa; reorganización de Los servicios de mantenimiento; y modificación de los sistemas de contabilidad y tarifas para poder determinar y cubrir los costos marginales. En 1,969 se actualizaron estos estudios por un ingeniero uruguayo y se elaboró una breve lista de medidas de economía a corto plazo como parte de un progra- ma mínimo de renovación de vías, parque de locomotoras y material rodante. Una recomendación consistió en que se levantaran 40 kms. de vía férrea en- tre Durazno y Trinidad, que habian estado sin servicio ferroviario duran- te dos añlos, para obtener así los rieles y traviesas que urgentemente se necesitaban para otras secciones de vías. Ia dirección de la AFE, al ser entrevistada, manifestó que carecía de apoyo político suficiente para adoptar decisiones relativas a ésta o qualquier otra medida de economía o reforma. El único progreso apreciable con respecto a la AFE es que el personal ha sido reducido en cerca de 5 por ciento en los dos últimos años, mediante proceso de no cubrir las vacantes T-ducidas por cualquier circuns- tancia. El fortalecimiento de la situación _.nanciera de la AFE permiti- ria efectuar mejoras muy necesarias en el servicios de transporte de carga, además del programa minimo de renovación comprendido en las proyecciones de inversión antes citadas. En el Uruguay, el ferrocarril es el sistema de transporte más económico para la carga a granel, como cemento y cerea- les, así como para el ganado. 73. La brecha residual (después de deducido el financiamiento exter- no) del 1,6 por ciento del PIB en los recursos del sector público, proyec- tada en este informe para el período de 1971-76, es algo menor que la re- gistrada durante el período de 1965-69, pero aún representa una absorción considerable de recursos de crédito interno. Esta demanda de crédito del sector público debe considerarse a la luz del grado apreciable en que las actividades productivas están incorporadas en ese sector, factor que tien- de a justificar la asignación a el de una proporción mayor de dichos re- cursos que la aconsejable en otras circunstancias. No obstante, salvo al- guna mejora en el ahorro del sector público - que podría lograrse median- te una mayor eficiencia de los organismos deficitarios, como los Ferrocarriles -41- del Estado, o incrmento en la tributación del Gobierno Central - debe- rian reducirse los actuales planes de inversión de ese sector. La mag- nitud proyectada del programa de la vivienda carece de justificación 16- gica y una parte de los recursos por concepto del impuesto sobre las nó- minas asignados a él probablemente habrá de ser reencauzada por el siste- ma bancario hacia los sectores de producción, como ha ocurrido en 1970. Adaan, una proporción considerable de las inversiones previstas por el Ministerio de Obras Páblicas no ha sido asignada a proyectos especificos y tal vez no está justificada (v*a*e la nota 3 del Cuadro 5.8,, Apéndice Estadístico). V. POLITICA MONETARIA 74. En el Uruguay, las operaciones del sistema bancario están fisca- lizadas por el Banco Central que, en 1967, reemplazó al Banco de la Repú- blica (BROU) como banco de emisión de la nación. El Banco de la Repúbli- ca se componía de dos departamentos, el de Emisión y el Bancario; y este último era simultáneamente el banco comercial más importante de la nación y el agente fiscal del sector público. Desde 1967, el Banco Central ha asumido otras funciones reguladoras del BROU, tales como la gestión de la mayor parte de las transacciones cambiarías oficiales y la custodia de los depósitos de reserva de los bancos comerciales. Ahora bien, el BROU no solo sigue siendo el depositario de los fondos del sector pútlico, sino que además está exento de los requisitos en materia de encaje legal y o- tros controles del crúdito. Así, pues, el Banco Central y el BROU se con- sideran como una unidad en su carácter de autoridad monetaria de la nación para los fines de este análisis. 75. El Uruguay tiene 44 bancos comerciales (de los cuales ocho son extranjeros), con un total de 372 sucursales. Su número ha diinuido considerablemente desde la crisis bancaria de 1965, pues antes de ella había 80 bancos con 511 sucursales.L/ 76. Desde diciembre de 1964 hasta diciembre de 1968 las obligacio- nes monetarias del sistema bancario para con el sector privado (o sea, la oferta monetaria) disminuyeron del 31,6 al 20,3 por ciento del PIB. Este descenso en el coeficiente de liquidez representa la continuación de una tend.ncia qu.e ha acompañado a la aceleración de la inflación en el Uruguay. Aique se expandió rápidamente en téminos nominales - y a veces consti.nyó un factor prominente en el proceso inflacionario - la oferta monetaria sencill£mente no se mantuvo a la par con el ritmo de la inflación. Por otra paite, en los últimos años, la pérdida de confianza en el peso hizo que el público se mostrara renuente a mante- ner depósitos bancarios en pesos, de modo que, si bien el dinero en cir- culación sólo disminuyó del 9, 4 al 8,2 por ciento del PIB en el período de 1964-68, los depósitos a la vista y a plazo en pesos descendieron del 17,2 al 7,h por ciento del PIB. 77. En 1969 se manifestó cierto cambio en esta tendencia, debido principalmente a la ingente emisión de dinero requerida para financiar el déficit de Tesorería de ese año, pues el coeficiente de liquidez El sistema bancario del Uruguay comprende asimismo otros dos bancos oficiales: el Banco Hipotecario y la Caja de Ahorro Postal. Estos bancos son muy pequeños en relación con el sistema bancario y sus operaciones figuran en este análisis únicamente en función de su posición neta en relación a las autoridades monetarias. A ese res- pecto, se les considera como parte del crédito neto de esas autori- dadas al sector público. - 43- aumentó al 20 por ciento del PIB. La circunstancia de que la expansión monetaria de 1969 no ejerciera presión sobre el nivel de los precios a pesar de que gran parte de ella se utilizó para financiar la Tesorería, probablemente cabe atribuirla a los controles de los salarios y precios y a la necesidad que tenía la economía de una mayor liquidez. 78. El principal efecto de la disminución relativa de la oferta mo- netaria en el Uruguay se ha hecho sentir en la oferta de crédito al sec- tor privado y en las operaciones de los bancos comerciales. El crédito pendiente del sector privado descendió del equivalente del 34,7 por cien- to del PIB a finales de 1964 al ll,5 por ciento a fines de 1969. Durante ese mismo periodo, el crédito de los bancos comerciales al sector privado disminuyó del 21,1 al 7,1 por ciento del PIB. El descenso en las opera- ciones de esos bancos ha ocasionado un fuerte aumento de los costos banca- rios medios, que se ha agudizado por el establecimiento de um impuesto del 6 por ciento sobre los préstamos. Las autoridades habían procurado redu- cir dichos costos, estimulando las fu"iones y el cierre de sucursales de esas entidades. Si bien se ha reducir notablemente el número de sucursa- les, el de empleados bancarios no ha disminuido proporcionalmente a causa del costo muy elevado que representa la indemnización a que tienen derecho los que son despedidos. 79. Desde 1967 hasta principios de 1970, las autoridades monetarias trataron de aplicar una política prudente, basada en el supuesto de que todo incremento del crédito interno que rebasara la tasa de aumento pre- vista para el PIB monetario, provocaría la inflación o la fuga de capita- les, o ambas cosas. Además del encaje legal exigido a los bancos comer- ciales que ascendia, como promedio, al 40 por ciento respecto de los depó- sitos a la vista en pesos, al 20 por ciento sobre los depósitos a plazo en pesos y al 16 por ciento sobre5 los depósitos en divisas,1f las autori- dades monetarias impusieron a los bancos un sistema estricto de control del crédito. Actualmente, este sistema consta de dos elementos princi- pales: (a) se han establecido líneas de crédito especificas, que pueden ser refinanciadas por el Banco Central en una proporción del 80 al 100 por ciento para fines especiales como la compra de lana de esquileo, financia- miento preembarque, de exportaciones, adquisición de bienes de capital producidos en el país, compra de trigo por los molinos de harina, etc.; y (b) sujeción del saldo de las carteras de prestamos de los bancos comer- ciales a limites mxnra fijados pra cada banco en particular. 80. La tendencia de descenso relativo en la disponibilidad de cré- dito bancario para el sector privado cambió notablemente en 1970 como re- sultado de la liberalización de los limites ya mencionados sobre las car- teras de préstamos bancarios y de otros factores. Una proyección basada 1/ Durante los tres primeros trimestres de 1970, los aumentos en los de- pósitos de los bancos comerciales que rebasaran los niveles de fina- les de 1969 quedaron asimi suj.etos a un encaje legal especial de un 20 por ciento, además del encaje básico. en los movimientos en las cuentas de las autoridades monetarias hasta no- viembre y en las de los bancos comerciales hasta septiembre, indica que el crédito bancario al sector privado aumentó en un 48 por ciento durante 1Y7 y alcanzó un nivel equivalente al l,h por ciento del PIB a finales del aio. Esta expansión no se financió con un incremento proporcional en la oferta de dinero y cuasidinero, que se espera disminuya ligeramen',e co- mo porcentaje del PIB en el curso del año. Por el contrario, fue acompa- ñada de una gran contracción en la disponibilidad de crédito para el sec- tor público (debido a la acumulación de depósitos en la cuenta del Plan de la Vivienda) y por un empeoramiento masivo de las reservas netas de divisas del Uruguay, ya que la política oficial no logró inducir a los ahorradores privados a que aumentaran sus depósitos en el sistema banca- rio. Gran parte del incremento del crédito al sector privado durante 1970 se debió a que el Banco de la República transfirió depósitos acumu- lados del sector público al privado y la participación de dicho organismo en la disponibilidad total de crédito bancario para el sector Driv*Yado pa- rece que aumentó del 38 al h3 por ciento durante el afño. - 45 - POSICIóN DE LAS AUtURIDADE MONETARIAS Y LOS BANOS COMERCIALE (Valores a fines de afio expresados como porcentajes del PIB) 1964 1965 1966 1967 1968 1969 1970 AUTORIDADE MONETARIAS Reservas netas en divisas -0 -2 - 7 6 2 2 3 Crédito interno neto 1490 20 1 1_,1l 1 8 7 9 97 91 a. Al sector público (neto) 33,2 , 0,7 2, 1, b. A bancos privados (neto) 0,6 -5,h -3,0 -8,3 -3,! -2," -L, 9 c. Al sector privado (bruto) 13,6 10,6 8,4 8,2 5,2 h,h 6,2 d. Cuentas diversas (neto) -3, 6 10,7 4.,5 9,5 5,2 h,9 3,h Obligaciones monetarias l_ 1 12,6 108 BANCOS COMERCIALES Reservas netas en divisas -12 -17 -17 -ß -4i -3 -28 Posición respecto a las auto- ridades monetarias 2/ 0j9 8 0 8 1 2 Crédito interno neto 19 6 12, 93 102 8 2 9 a. Al sector publico (neto) 0, 0,2 0,3 0, 9 0 0,7 0,7 b. Al sector privado (bruto) 21, 1 15,3 10,0 9,h 6,9 7,1 8,2 c. Cuentas diversas (neto) -1,9 -3,2 -1,2 -0,1 0,5 0,6 0,5 Obligaciones ionetarias 19, 150 0 11,8 7,9 8,2 9,1 SISTE<A BANCARIO CONSOLIDADO Reservas netas en divisas -l7 -8,2 -J7 -51 -l,h --2 -i1 Crédito interno neto 333 >9 0 252 302 19,0 20 20 7 a. Al sector público (neto) 3,8 , 2 -35 3- 1,3 3,1 b. Al sector privado (bruto) 34,7 25,9 18,94 17,6 12,1 11,5 14,4 c. Cuentas diversas (neto) -5,2 8,9 3,3 7,h 5,6 5,8 3,8 Oferta monetarial/ 1 6 0 8 22 0 17 6 .00 19,2 a. Numerario 9,3 10,8 8,2 10,3 b. Depósitos a la vista 5,0 6,2 3,8 5,8 3,8 3,9 c. Depósitos a plazo 12,2 9,1 5,6 5,0 3,6 4,1 d. Depósitos en divisas 5,0 3,9 2,8 3, 2,0 1,7 D7 Incluye el efectivo en poder de los bancos comerciales. 2 Incluye el efectivo para uso corriente, que se excluye del estado de las autoridades monetarias en cuanto a la posición neta con los bancos. Adcmás, esta es la posición comunicada por los bancos comerciales, de modo que sus distintos elementos no coinciden necesariamente con las cuentas de las autoridades monetarias. 2/ No incluye el efectivo en poder de los bancos comerciales. Fuente: Cuadros 6.1 a 6.3 del A~&ndice Estadistico - 46 - 81. Los datos sobre el sistema bancario dan una idea errónea de la disponibilidad total de crédito en el Uruguay, debido al funcionamiento de un mercado paralelo que ha financiado una proporción rápidamente cre- ciente de las necesidades de capital de trabajo de la economía. Al no tener confianza en el peso, los ahorradores uruguayos tendieron a cambiar sus depósitos en pesos en el sistema bancario, ya sea en activos expresa- dos en dólares o bien en créditos en pesos contra este mercado paralelo que les ofrecía tipos de interés que se ajustaban a sus previsiones en cuanto a la inflación o a la devaluación cambiaria, o a ambas cosas. Si bien no podían precisar el volumen de préstamos pendientes en dicho merca- do, los banqueros comerciales y las autoridades monetarias convinieron en que a medial,s de 1970 las transacciones realizadas en él excedian en va- lor a las los bancos comerciales. Dichas transacciones suelen efectuar- se en forma le venta de pagarés por conducto de un notario público. El financiamiento del mercado paralelo se encontra en los sectores comerca, e industrial, al paso que los bancos comerciales se concentran en el sec- tor pecuario y en el crédito industrial conexo, así como en el financia- miento de operaciones comerciales en dólares, y el Banco de ,a RepúbÁ-ica en cultivos subvencionados y otros tipos de financiamiento especial. Las quiebras recientes entre empresas minoristas indican que las obligaciones financieras se distribuyen aproximadamente en la proporción de 10 a - en- tre acreedores del mercado paralelo y acreedores bancarios. 82. Debido a que los proveedores de fondos para el mercado paralelo del Uruguay exigen tipos de interés que responden a sus previsiones en cuanto a la estabilidad del peso, as? como a los costos administrativos muy elevados de los bancos comerciales por su capacidad decreciente para atraer el ahorro nacional y a que los préstamos de estos bancos están su- jetos a un impuesto del 6 por ciento el costo del crédito para el presta- tario es actualmente tan grande que supone un obstáculo tanto para la es- tabilización como para el desarrollo económico. Los tipos nominales de interés para los prestatarios no disminuyeron significativamente cuando las tasas anuales de inflación se redujeron de un nivel máximo anual de- 183 por ciento al 15 y 20 por ciento en 1969 y 1970. A mediados de 197V, los tipos de interés del mercado paralelo fluctuaron de un 2h por ciento a cerca del 50 por ciento anual y, salvo los créditos redescontados ofi- cialmente y expresados en dólares, los tipos de interés cargados a los prestatarios de bancos comerciales fueron aproximadamente del mismo or- den de magnitud. 83. Además de no lograr mejorar el ahorro ni reducir el costo exce- sivo de la mayor parte del crédito, la política financiera del Urguay ha dado lugar también a una considerable diferencia entre el costo del crédito financiado oficialmente y el financiado privadamente. En su carác- ter de depositario de fondos del sector público, el BROU puede otorgar cré- ditos a tipos negativos de interés real. Así, cobra el 7 por ciento para los destinados a financiar cultivos de trigo y no más de un 20 por ciento para sus demás préstamos financiados con recursos internos. El b Cen- tral exige un interés del 8 al 12 por ciento en sus redescuentos especiales - 47 - y permite a los oancos comerciales que cargen un margen de o a pun,rs sobre tales créditos. & contraste con estos tipos de interés subvencÁio- nados - que oscilan del 7 al 22 por ciento - el costo de -a mayoría de. crédito parale1c y de bancos comerciales - según se ha indicado - f.ueL,a- ba entre el h5 y el 50 por ciento. Además, no hay una correlación evi- dente entre estas enormes variaciones en el costo del crédito y las pric- ridades económicas nacionales. d). La liberalización de los limites máximos para las carteras de préstamos de los bancos comerciales a mediados de 1$7'? ý quedó condiriona- da a que estos efectuaran la expansión a tipos de interés que nk re sa- ran del 24 por ciento. Pese a la reducción en los costos adminisL.r. ;ivos medios implicita en la ampliación de la cartera, los bancos no pudirren atenerse a este limite debido a los elevados tipos de interés iue era preciso pagar a los depositantes para atraer el ahorro necesario a Írin de financiar esos préstamos adtcionales al margen del mercado para1e.o. 85. Ante esta situación, las autoridades decidiemn forzar a que ýcs fondos se desplasaran del mercado paralelo al bancario mediante la pror,:- bición de contratar todo nuevo préstamo en el primero a un plazo meror de tres años. Sin embargo, esta medida no tuvo en cuenta ¡a dificu.tad de controlar la fuga de capitales. & otras palabras, al enfrentarse con restricciones prohibitivas en las operaciones paralelas era mas probabse que el proveedor de fondos cambiara sus créditos en pesos por dólares, er. lugar de aceptar un tipo de interés relativamente bajo de los bancos. la inversa, si los bancos habrian de un tipo de interés suficientemente elevado para contrarrestar la tendencia a operar en dólares, no podría es- perarse que los cargos financieros de los bancos disminuyeran notablemente. A estos factores se sumó la renuencia por parte de los acreedores del mer- cado paralelo a identificar sus activos, renuencia que podría haberse su- perado si hubiera sido aprobada la disposición especial consignada en la ley de presupuesto de 1971, que permitía a esos acreedores legalizar sus haberes (véase el párrafo 67). Así, pues, la prohibición de las operacio- nes a corto plazo en el mercado paralelo contribuyó evidentemente al pro- blema de la fuga de capitales registrado a finales del año. Con objeto de prevenir esas fugas, las autoridades impusieron posteriormente una moratoria sobre las amortizaciones de la deuda del mercado paralelo, acep- tando refinanciarlas a un tipo de interés del 24 por ciento con reembolso diferido a los acreedores del mercado paralelo. Queda por ver si esta medida logrará su objetivo. 86. Por el momento, resulta imposible determinar con exactitud qué papel han dese fiado, con respecto a la ingente expansión del crédito global en 1970, los esfuerzos encaminados a restringir el mercado paralelo, la liberalización general de los limites específicos sobre las carteras de préstamos de los bancos comerciales, y las actividades del Banco de la Re- pública al otorgar préstamos financiados con depósitos del sector público. También se carece de información concreta acerca del efecto de la reforma de' mercado para.e.o sobre vquel as empresas que hnteriormente dependla:, de é' para obtener capita.. si- trb.. Sin emb r , ¾ay aI<, que est& muy cr; al deE:2parecr-r ! l que ýntes deserperatd me rv4 para conciliar l;s dispari-i des er ,re It ( precios ir.! erncs externos respecto del proveedor de oidos, 'i caraizacit':. de, aliorro internmo L- cia actividades poductivas ntir.uará siendo desbar .ada 11st.a que P. klierno consiga rectific,r eså disparidad. SJin duda, es inprobab'e q;. tdo otro enfoque, ba.. como e: ref"ianciaminento esrito antcriormente, ruf-: a la vez tener exito tanto prý± 11.#-r G(.c , fugja 1 cäapi ta m' rara reducir .-os *i,rxs 13 *nf*rcs. VI. BULANZA DE PAGOS 87. El Uruguay ha registrado saldos favorables en su balanza comer- cial desde mediados del decenio de 1960, pese al estancamiento de sus ex- portaciones totales hasta 1969. Las importaciones disminuyeron de un 15 por ciento del PIB en la primera mitad del decenio a un 11,6 por ciento en el periodo de 1965-68. Las importaciones más afectadas fueron las de bienes de capital, que descendieron de un nivel medio anual de 50,1 millo- nes de pesos en 1960-64 a 29,1 millones en 1965-68. Sin embargo, en 1969 las tendencias se invirtieron tanto en las exportaciones como en lar im- portaciones. En ese afio, las exportaciones aumentaron en un 12 por cien- to, al llegar casi la carne vacuna a desplazar a la lana como principal exportación del Uruguay, al responder los elaboradores de cueros, fabri- cantes de textiles y otros productores industriales a los incentivos fis- cales concedidos a los exportadores de productos no tradicionales, y al' registrarse considerables excedentes exportables de trigo y aceite y tor- tas de linaza. Las importaciones aumentaron en un 24 por ciento princi- palmente debido al incremento de las importaciones de bienes de capital, que se elevaron en un 90 por ciento, aproximadamente, en relación a 1968 y en un 10 por ciento con respecto al nivel promedio de 1960-64. 88. Los superávit en la balanza comercial han ayudado al Uruguay a amortizar rápidamente los cr¿ditos financieros (de bancos privados extran- jeros) y atrasos comerciales reajustados que se habían acumulado a media- dos del decenio de 1960 como consecuencia de la acelerada inflación, las demoras en el reajuste del tipo de cambio, las crisis financieras i.nt. .r- nas y una considerable fuga de capitales. El servicio de esa deuda levó el coeficiente del servicio de la deuda del Uruguay a un nivel medi0 del 20,4 por ciento de los ingresos por concepto de exportación de bienes y servicios durante el periodo de 1967-69. Además de los saldos favorables de la balanza comercial contribuyeron a reducir la deuda reajustada a cor- to plazo de los desembolsos del Gobierno de los Estados Unidos (principal- mente créditos provenientes de la venta de productos alimenticios en vir- tud de la Ley Pública 480) y préstamos del BMRF y del BID, por un valor medio anual de unos US$20 millones. 89. A fines de 1969, las reservas notas en divisas del Uruguay as- cendían a US$104,4 millones, monto equivalente al valor de las importa- ciones de bienes y servicios de cinco meses de ese año. Dentro de esta situación general favorable en lo tocante a las reservas netas, el saldo liquido en monedas convertibles de las autoridades monetarias sólo llega- ba a US$19,2 millones, equivalente al valor de las importaciones de menos de un mes. La mayor parte del activo convertible de las autoridades con- sistía en oro (US$168,4 millones), del que aproximdaímente lir mitad (Us$80 millones) se había comprumatido como garantía para préstamos externos. El elevado costo por concepto de intereses de las tenencias en oro del Uru- guay (comprendidos tanto los intereses no percibidos como los pagados, so- bre deudas con garantía oro), es clara indicación de la tendencia del país a mantener sus reservas en oro. A su vez, esta tendencia refleja el carácter abierto del sistema cambiario y financiero del Uruguay, en virtud del cual una parte considerable de los ingresos en divisas del país - a saber, las que rinde el turismo - están exentas de todo requisi- to efectivo de entrega, los bancos locales mantienen elevadas cuentas en dólares, y los residentes gozan, de hecho, de libertad para tener depósi- tos en dólares tanto en el propio país como en el exterior. 90. Las reservas netas en divisas del Uruguay parecen haber dismi- nuído en 1970 en unos US$60 millones, en tanto e el Gobierno había pmyec- tado originalmente una reducción de US$700.OOO.j/ Esta proyección preveía un pago de US$51,9 millones por concepto de amortización de la deuda - de los que 31,5 millones correspondían a la deuda a cargo de las autcridades monetarias - durante el año y, en esta materia, habría representado una actuación muy satisfactoria. La gran disparidad registrada se debe pri- mordialmente a la fuga de capitales, que parece haber ascendido a US$55 millones, durante el año, y en segundo lugar a un nivel de importaciones algo superior al previsto. Todos los demás elementos de la balanza de pa- gos parecen haber coincidido con las previsiones. La disminución de UuS$6u millones reduce las reservas netas en divisas a US$Í,4 millones, esto es, al equivalente a las importaciones de bienes y servicios de sólo 1,6 me- ses de 1970. A fin de restablecer los saldos liquidos en divisas, las au- toridades monetarias se vieron obligadas, al parecer, a prorrogar, a plazo muy breve, los pagos que vencian sobre la deuda a cargo de ellas, así como a contratar nuevos creditos a corto plazo. No se sabe aún si las obliga- ciones acumuladas de esta forma con cargo a las reservas se refinanciarán posteriormente a plazoa más largos. 1 0 bIen un superávit de US$29,2 millones, conforme a la definición de reservas netas en divisas del IMI, que incluye en la posición de re- serva las deudas de plaso superior a un aflo pagaderas por las autori- dades monetarias. BALANZA DE PAGOS (En millones de dólares de los EE.UU.) 1965 1966 1967 -96 - 6, ,7 . 1. Exportaciones de bienes y servicios 252. 2hd, 21590 237,1 2$7, {2, Mercancías (FUB) 196,3 190,3 l9,, 179,3 200,V~ 230, Turismo 45,0 45,0 45,0 45,0 45,0 45,k Servicios 11,2 12,7 33, 2 12,J 12, 13, II. Importaciones de bienes y servicios -16ó,3 -179,2 -2u0, -t) 6,6 -24(, 2 - Mercancías (FúB) -123,1 -132,2 -147,6 -135,- --7,3 -200,o Turismo -19,U -1, - 18, -l¿, -2u, U -22, Servicios -26,2 -29, 0 -U, u -h2,7 -52,6 -6U,u III. Excedente de recursos 8h,2 64d d IV. Pagos netos de ingresos, por concepto de factores -lj k -19 2 -24,_ -2h 2 -25 ' -26 u Remesas de utilidades -10,2 -10,6 -15,9 -1,1 -l -1J, Pagos de intereses -5,2 -8,6 -9,9 -10,1 -lh, 3 -ih,6 V. Donaciones privadas y transferencias corrientes del Gobierno (netas) 26 68 7 VI. Saldo en cuenta corriente 7 -7,6 2 6 -7 VII. Préstamos oficiales (netos) 2 12 d 2 1 - b Desembolsog 36,2 36,4 7, h7,? Amortizacion -11,8 -21,9 -34,4 -38,8 -37,7 -51,9 VIII. Otros capitales (netos) -12,6 l 12 - 4 9 3 II. Derechos especialea de giro MI _ - X. Saldo en la cuenta de capital 11,8 160 21 -g 2j 2V II. Errores y omisionesi/ -901 -1 -k110 -á -27 -á2 III. Reservas netas de divisas2 6,9 -21,7 23,5 13,8 -19,6 60,0 (- = incremento) fLa partida ¯Errores y omisiones0 representa principalmente la fuga de capitales. 2/ Esto se ajusta a la definición de las reservas netas en divisas del BIRF, que incluye las reservas tanto de las autoridades monetarias como de los bancos comerciales, pero excluye de las obligaciones con cargo a las reservas de di- chas autoridades todos los préstamos extranjeros a más de un añ*o de plazo. Por tanto, en esta definición no se incluyen los créditos financieros y pagos atrasados reajustados pagaderos por las autoridades. La definición del FMI de las reservas netas en divisas de las autoridades - que si incluye los cré- ditos financieros y pagos atrasados reajustados - ofrece una idea más clara de los progresos logrados en la reducción de dichas obligaciones; con arreglo a esta definición, las reservas en divisas de las autoridades aumentaron de un saldo negativo neto de US$19,3 millones al término de 1965 a un saldo positivo neto de US$58,7 millones a fines de 1967 (véase el Cuadro 3.7 del Apéndice Es- tadístico). Fuente: Cuadro 3.1, del Apéndice Estadístico. - 52 - Se prevé que las importaciones de 197U excederán en un Dor ciento en relación a las de ly65. Las importaciones de bienes de capital parecen haber aumentado en un 15 por ciento, aproximadamente, con respecto a :os niveles de 1969, en tanto que las de bienes intermedios de 7 su- peraron en un 30 por ciento a las del año anterior, a diferencia de o ocurrido en ly6,1, cuando sólo aumentaron en una proporción ligeramente su- perior a la del incremento del PIB. Ante la fuga masiva de capitales y una aparente acumulación especulativa de existencias de importaciones, las au- toridades - que han rechazado firmemente todo reajuste del tipo de cambic - tal vez decidan intensificar las restricciones a las importaciones. En realidad, el incremento de un punto porcentual en los recargos a ellas instituido recientemente por el Gobierno representa ya un paso en este sen- tido, si bien parece estar destinado principalmente a aumentar los ingre- sos fiscales. Las importaciones del Uruguay están sujetas a un complejo sistema de restricciones y exenciones a las mismas encaminado: (a) a obte- ner ingresos fiscales; (b) amparar a la industria nacional con un alto gra- do de protección; (c) estimular las industrias de exportación; y kd'i con- trolar la demanda global de importaciones a fin de racionar -as divisas. Entre ellas figuran las siguientes: (i) un impuesto general a las importaciones del lb por ciento ad valorem, del que se exime total o parcialmente a la mayoria de las materias primas y otros insumos, los bienes de capital y las importaciones oficiales (del Gobierno); (ii) derechos consulares cuya tasa promedio es del 11,5 por ciento ad va-lor~, de los valores CIF en la mayoría de las importaciones; (iii) recargos ad valorca de entre el 10 y el 30<) por ciento so- bre los respectivos valores CIF, de los que se exime a la mayoría de las materias primas, los insumos utilizados en la producción para la exportación, los bienes de capital y determinados bienes transportados en buques uruguayos; (iv) pagos previos a la importación que quedan en poder de las autoridades durante seis meses y cuyo monto fluctúa entre el 50 y el hO por ciento de los respectivos valores CIF. Están completamente exentas de tales pagos las importacio- nes de las entidades gubernamentales, las financiadas por prestamistas oficiales externos y las que por otros con- ceptos gozan de franquicia fiscal o arancelaria, tales co- mo los insumos utilizados en la producción para la expor- tación. En cuanto a las demás importaciones, se aplica el sistema de recargos para: (a) desalentar la importa- ción por el sector privado de bienes de capital financia- dos a plazos de menos de tres añlos o no autorizados ex- presamente por el Banco Central; y (b) evitar la acumula- ción especulativa de existencias de bienes primarios e - 53- intermedios. Con este último propósito, las autoridades establecieron cuotas de importaciones exentas del pago previo, de las que sólo se utilizó un 60 por ciento en 1969. Puesto que se han establecido cuotas idénticas pa- ra 1970, los importadores de bienes primarios e interme- dios gozan a' de considerable libertad para acumular existencias. 92. Las exportaciones de 1970 sobrepasaron los niveles de 1969 en un 15 por ciento, aproximadamente. Se ha intensificado la tendencia a de- pender en medida creciente de las exportaciones de carne vacuna y e- grado decreciente de las de lana. El volumen de las primeras, que había ¿ unen- tado de un nivel medio de 66.000 toneladas durante el período de 1963-67 a 124.000 en 1969, llegó a 150.000 toneladas en 1970. Además, el precio promedio de esas exportaciones que había bajado en 196d, mejoró posterior- mente de modo apreciable, no sólo como resultado del alza de los precios mundiales, sino también debido al mejoramiento de los cortes de carne ex- portados por los frigoríficos uruguayos. Durante los primeros cinco me- ses de 1970, el precio promedio por tonelada exportada fue de US$520, en comparación con US$420 durante el mismo periodo de 1969 y se espera que en todo el afño 1970 llegue a US$566. Dado el estancamiento del volumen de la producción de lana del Uruguay y la reciente disminución en el pre- cio mundial de la lana sucia del país, el mejoramiento general de la actuación en materia de exportaciones ha dependido también de la promoción de varios productos no tradicionales, principalmente el cuero curtido, los productos hortícolas, los artículos de lana y otros textiles, y el cemento. 93. El elemento principal del sistema de incentivos fiscales creado con el fin de estimular las exportaciones no tradicionales es el llamado "reintegro" que, de hecho, es un certificado de bonificación fiscal cuyo valor se calcula de manera que el producto resulte competitivo en el plano internacional, habida cuenta del nivel de los costos intemos de producción. »n 1969 se obtuvieron US$28,7 millones (el 14,1 por ciento de los ingresos totales de exportación) por concepto de productos respecto de los cuales se pagaron reintegros a una tasa media del 21 por ciento. Ahora bien, además del reintegro, las exportaciones de productos no tradicionales tam- bién se hallan exentas de los recargos a la importación y los derechos de aduana y consulares que inciden en los insumos importados. En 1969, dichas exenciones se avaluaron en US$5,9 millones. Por último, las exportaciones no tradicionales se eximen del impuesto de venta del 10 por ciento sobre el valor agregado. El costo de estas exportaciones para el Gobierno Cen- tral en términos de ingresos no percibidos llegó a 4.000 millones de pesos, aproximadamente, esto es, el 6,5 por ciento de los ingresos totales. 1 El Uruguay tiene también una tarifa de derechos de importación que se aplican segun cantidades especificas en pesos o bien ad valorem sobre valores establecidos arbitrariamente. Sin embargo, las demoras en el reajuste de los gravAmenes específicos y los valores arbitrarios han hecho que prácticamente no resulten de utilidad para restringir las importaciones. - 54 - 94. El personal del Banco ha proyectado para el periodo de 1971-76 un aumento anual promedio del 6,6 por ciento en los ingresos de exporta- ción de productos. El elemento de mayor importancia es la carne vacuna, cuyas exportaciones, se prevé que aumentarán de US$84 millones en 1970 a 113,5 millones en 1976. De conformidad con los incrementos en la produc- cion total de carne vacuna proyectados por el personal del Banco en re- lación con el programa de mejoramiento de pasturas del Plan Agropecuario (véase el Cuadro 7.8 del Apéndice Estadístico), se espera que el volumen del excedente exportable aumente de 150.000 toneladas en 1970 a 191.000 en 1976. Este incremento permitiría que el consumo interno, que aparen- temente disminuyó en 1970 a unos 58 kilogramos per cápita coro consccuen- cia del efecto de los elevados precios mundiales sobre las ventas de ex- portación y de una considerable alza de los precios al consumidor sobre la demanda interna, aumentase a su vez de 60 kilogramos per cápita en 1971 a 65 en 1976, compatible con los incrementos reales previstos en el poder adquisitivo de los consumidores. A este último nivel, el consumo per cá- pita seria ap~ximadamente igual al que prevaleció entre 1966 y 1969. Junto con el citado aumento en el volumen de las exportaciones de carne vacuna, se supone un incremento anual medio del 5 por ciento en los pre- cios reales de exportación, del que dos puntos porcentuales corresponde- rían al promedio previsto de los incrementos reales anuales en los pre- cios mundiales de la carne vacuna, y los otros tres a los aumentos en el valor agregado en el Uruguay, conforme al objetivo del programa de reor- ganización de los frigoríficos encaminado a mejorar la calidad y la sele- ccion de los cortes exportados. La validez de esta proyección dependerá de que se mantenga una política interna acertada en materia de precios, así como del mejoramiento de las condiciones sanitarias y de la reorgani- zación ya en marcha de los frigorIficos. Si se elevan a cabo esas mejo- ras, el Uruguay no debería tener dificultad alguna en vender su exceden- te exportable de carne vacuna en los mercados de Europa y los Estados Unidos. 95. Según las proyecciones, las exportaciones de lana se mantendrán constantes al nivel de US$68 millones previsto para 1970. Quizás se pro- duzca algún movimiento en los precios y el volumen, especialmente si el Uruguay logra elaborar una mayor proporción de su lana en forma de "t ops". Además, tal vez le resulte provechoso sustituir parte de sus exportacio- nes de lana por carne de oveja o cordero. Pero, en conjunto, no parece probable que dicho valor global aumente en proporción significativa. 96. Se ha proyectado un aumento en el valor de las exportaciones de cueros, incluidos los elaborados ya sea en forma de cuero curtido o de calzado, de US$24 millones en 1970 a US$50 millones en 1976, es decir, a una tasa anual promedio del 13 por ciento. Esta previsión muy bien pue- de resultar excesivamente moderada, ya que, al parecer, la industria del calzado del Uruguay contará con equipo y material para poder exportar zapatos por un valor, cuando menos, de US$80 millones para 1976 (véase el párrafo 31). En cambio, si todo el excedente exportable de cuero vacuno del Uruguay se exporta curtido a los precios corrientes los ingresos tota- les de exportación de cueros (incluidos los de oveja) sólo ascenderán de US$30 a 35 millones para 1976. -55- 97. Se prevé que el valor de las exportaciones de otros productos agrícolas e industriales aumentará de US$54 millones en 1970 a 75,5 mi- llones en 1976, esto es, a una tasa anual media del 5,8 por ciento. Es- ta categoría se compone principalmente de aceite y tortas de linaza, ce- reales, productos hortícolas, pescado, cemento, textiles, prendas de ves- tir y diversos productos industriales, entre ellos neumáticos y equipo eléctrico. Se espera que las exportaciones de aceite y tortas de linaza se mantengan a su nivel actual de aproximadamente US$10 a 12 millones y, en general, no se prevé que se produzcan excedentes exportables ate trigo. Por otra parte, el Uruguay goza de importantes ventajas naturales para la producción de pescado, fruta y textiles para la exportación, y cuenta en el Brasil con un mercado establecido para el cemento. EPORTACIONES DE PRODUCTOS FUB, 1955-76 (en millones de dolares de los EE.UU.) Productos Productos Lana Carne Cueros!! agrícolas industriales Total EFECTIVAS 1955 a 1959 93,8 18,2 12,3 24,2 16,3 164,9 1960 a 1964 82,1 39,5 17,0 13,3 8,h 160,3 1965 a 1969 79,8 53,8 17,7 17, 14,3 183,0 1967 78.9 ho,4 14, 13,h 11,6 158,7 1968 78,0 60,3 16,5 7,2 17,2 179,2 1969 67,4 62,91 23,9 26,5 20,4 200,3 1970 (est.) 68,0 84,0 24,0 30,0 24,0 230,0 PRDECTADAS 1971 68,0 90,9 27,0 31,0 25,1 242,0 1972 68,0 99,6 32,0 32,0 28,4 260,0 1973 68,0 109,8 36,0 33,0 30,2 277,0 1974 68.,0 119,7 40,0 34,0 33,3 295,0 1975 68,0 143,7 44,0 35,0 36,3 327,0 1976 68,0 143,5 50,0 36,0 39,5 337,0 / En las exportaciones proyectadas se incluyen cueros elaborados, cal- zado, etc. Fuente: Bpnco Central del Uruguay y estimaciones del personal del BIRF. 98. los ingresos por concepto de turismo que se estima han repre- sentado un 18 por ciento de las exportaciones de bienes y servicios del Uruguay desde 1965, probablemente no aumentarán en un futuro próximo. No sólo las condiciones actuales son desfavorables para un aumento, sino que además para estimular un incremento significativo del turismo, habria que - 56 - realizar considerables inversiones en infraestructura y superestructura en ese sector (véanse los párrafos bú a hh). Con todo, quizás sería f'á- cil financiar esa inversión con recursos externos si se formulasen proyec- tos adecuados. En consecuenciA, se han previsto incrementos modestos - de un 3 por ciento anual, aproximadamente - en los ingresos brutos por concepto de turismo para 1973 y 1974, y algo mayores, de un 5 por ciento anual, para 1975 y 1976. 99. Tras aumentar en un 24 y 18 por ciento, respectivamente, en 1965 y 1970, se prevé que las importaciones de productos se incrementa- rán a una tasa anual media ael 7,2 por ciento durante el período de 1971-76. Para fines del período de la proyección, se espera que el coe- ficiente de importación haya aumentado al 16,1 por ciento en comparación con el ]4,9 por ciento en 1961=64. ,00. Históricamente, las importaciones de bienes de capital han si- do equivalentes a la mitad, aproximadamente, de la inversión en equipo, la que, a su vez, ha tendido a representar alrededor del 50 por ciento de la inversión fija total del Uruguay. En 1970, dichas importaciones casi alcanzaron ese nivel previsto. En consecuencia, se espera que sólo aumenten en proporción ligeramente mayor que el PIB real durante el pe- ríodo de 1971-76. 101. A los fines de la proyección, las importaciones de bienes in- termedios se han desglosado en materias primas, materiales de constru- cción, combustibles y lubricantes, y otros productos intermedios tales como las piezas de repuesto. Históricamente, las importaciones de mate- rias primas han equivalido, como promedio, al 30 por ciento aproximada- mente, del valor agregado en el sector manufacturero del Uruguay. A pe- sar de la perspectiva de un marcado incremento en 1970, dichas importa- ciones quedarán ese ano muy por debajo del citado nivel. Por tanto, se prevé que en el período de 1971-76 las importaciones de materias primas - que representan la mayor parte de la categoria intermedia - aumentarán a un ritmo más de dos veces superior al del valor agregado en el sector manufacturero. A reserva de algunas variaciones en las subcategorías, se espera que las importaciones de otros bienes intermedios sólo aumen- ten en proporción ligeramente superior al PIB, y que igual cosa ocurra con los bienes de consumo. - 57 - 1ORTACIONE POR PRINCIPAL CATEORIAS FOB (Da millones de dólares de los EE.UU.) Promedio 1965-69 1970 1971 1972 1973 19714 1975 1976 1977 Bienes de consumo 19,0 20 21,6 22,6 23_ 4 6 25, Bienes intermedios 912 101 111 12 14_8 6226 Materias primas 57,9 71,1 81,5 90,8 100,6 110,8 123,8 137,5 Materiales de construcción 4,7 6,4 7,0 7,3 7,5 7,7 8,1 8,,4 Otros 12,7 13,7 14,5 15,0 15,3 15,7 16,3 16,7 Combustibles y lubrý--antes ~¿ ~ 29s2 ~ 3, ~ 3, Bienes dr-caital 28,7 6,1 6 1 l 25 75,6 8,7 81,6 128,2 Total 2 ¡200 260 Fuente: Banco Central del Uruguay y estimaciones del personal del BIRF. 102. Dadas las perspectivas del Uruguay, en materia de exportaciones, deveria ser fácil mantener niveles de importación compatibles con un ritmo anual de crecimiento económico del 4 por ciento. La realización de las proyecciones antes citadas para las importaciones, las exportaciones y el turismo serla asimismo compatible con saldos por concepto de bienes y ser- vicios muy cercanos a cero durante el período de 1971-75. No obstante, la pesada carga c ir amortización de la deuda con se enfrentará el Uruguay durante los pri>.dros años del período de la proyección hará necesario re- currir a considerable financiamiento externo. El previsto actualiente por el Gobierno sería más que suficiente para cubrir las necesidades residua- les de recursos externos. Adenás, con una actuación económica adecuada por parte del Gobierno, dícho financiamiento podía obtenerse en condicio- nes que permitirian mejorar sustancialmente la estructura de la deuda externa del país. (Véase el Cuadro 4.5 del Apéndice Estadístico, que contiene una lista de los proyectos para los que probablemente se dispondrá de financia- miento externo, junto con una previsión de los desembolsos con cargo a esos préstamos.) -58 - PRI!ECCION E AS laRIi&L NiAB DE RDCUUC3 (Ui millones de dólares de los EE.UU.) 1970 1971 1972 1973 1974 1975 1976 Bienes Y servicios (Brecha de recursos) 6 -6 0 - -60 -6j -á0 60 Pagos de ingresos por concepto de factores y otros -l_ - -84 - -22 -1 -0 Saldo en cuenta corriente -70 - 1- _29 -21 _ -8 7 Préstamos a largo plazo -j - -) -329 -1 - - (Contratados al 31 dic. 69) Desembolsos 27,0 12,9 4,5 1,h 1,h 1,4 1,h Amortización -51,9 -49,5 -48,2 -34,3 -16,8 -10,5 -10,5 Otros capitales -6_ 12 2 2a..i Brecha residual -68_6 - 0 -j -412 -20 0 -1 7 Nuevos préstamos 7 57 0 62 5 466 250 Pagos (8& (ft44 )5~ (6,) (6W1,(t~ (I7) Amortización e intereses (-) (-l,h) (-3,9) (-5,1) (-9,3) (-14,2) (-16,7) Variación en las reservas.!! -600 -27 -64 90 2213 = disminución) jf Si la amortización de las deudas a más de un año de plazo pagaderas por las autorida- des monetarias se incluyese en la situación de las reservas netas, registraria ésta los siguientes cambios (véanse los Cuadros 3.5 y 3.6 del Apéndice Estadístico): Año Millones de dólares de los EE.UU. (- = disminución) 1970 -28,5 1971 3,7 1972 20,8 1973 40,1 1974 38,2 1975 44,9 1976 25,3 Fuente: Cuadro 3.1 del Apéndice Estadístico. - 59 - 103. La relación entre el servicio de la actual deuda oficial exter- na del Uruguay y aun ingresos de exportación de bienes y servicios dismi- nuirá del 23,1 por ciento en 1970 al 3,5 por ciento en 1976. En el su- puesto de que se raiban los préstamos adicionales previstos, la razón del servicio de la deuda total ascenderla al 7,6 por ciento en 1976. Además, las reservas netas en divisas del Uruguay aumentarlan de un monto equivalente al valor de las importaciones de bienes y servicios de 1,6 meses al término de 1970 al de unos cuatro meses a fines de 1976. Por consiguiente, desde el punto de vista de la capacidad para atender el ser- vicio de la deuda, la proyección de una tasa de crecimiento económico del 4 por ciento para el Uruguay resulta moderada, lo que indica que los obstá- culos que me oponen al crecimiento probablemente estriban más bien en la capacidad para formular proyectos bien concebidos y generar niveles apro- piados de ahorro interno. 104. Si se persiguiese un ritmo de crecimiento económico de aproxima- damente el 6 por ciento, cabria esperar que las importaciones aumentasen a una tasa anual media del 9,8 por ciento durante el periodo de 1971-76, sobre la base de las mismas relaciones que se definen en los párrafos 99 a 101. Suponiendo que la expansión de las exportaciones no se pudiese acelerar a un ritmo más rápido que el proyectado en el párrafo 9h, el mayor costo de las importaciones darla lugar a una brecha de recursos financieros externos que exigirla unos US$500 millones de ingresos bru- tos por concepto de préstamos adicionales, a fin de mantener las reser- vas al mismo nivel absoluto que se espera alcancen a fines de 1970. Si estos fondos se obtuviesen a un interés del 8 por ciento y a un plazo de amortización de 15 años, cabria esperar que la razón del servicio de la deuda se elevase al 21,7 por ciento en 1976 (en contraste con el 7,6 por ciento proyectado anteriormente). Pese a la mayor brecha de recursos externos, el coeficiente del ahorro interno tendria que aumentar a un 20,5 por ciento, en comparación con el 16 por ciento compatible con un creci- miento del 4 por ciento. Esto exigirla que el Uruguay ahorrase un 32 por ciento, aproximadamente, del aumento real en el PIB durante el periodo de 1970-76, en lugar de la tasa de 18,9 por ciento de ahorro marginal implí- cita ern un ritmo de crecimiento económico del 4 por ciento. 105. Resulta difícil prever en la actualidad un ahorro de esta mag- nitud, aun cuando es posible lograr mejoras. Además, dada la situación en materia de determinación, preparación y coordinación de proyectos, habria de transcurrir algun tiempo para lo rar el considerable incremen- to en los gastos de inversión que requere a considerable una meta de crecimiento del 6 por ciento. 106. El éxito de los esfuerzos del Uruguay encaminados a movilizar los recursos internos y externos necesarios para lograr un crecimiento sostenido y suficientemente rápido dependerá de la solución de los pro- blemas señalados en el presente informe, así como de que continuen apli- candose diversas políticas ya adoptadas Dor el Gobierno, tales como las - 6o - que se relacionan con los precios de la carne vacuna al consumidor, la re- organización de la industria de elaboración de la carne y el mantenimiento de una tasa suficiente de rendimiento sobre los activos de la UTE, princi- pal inversionista del sector público. El problema económico más inmediato a que ha de hacer frente el Gobierno reside en la necesidad de resolver las dificultades de la balanza de pagos a corto plazo. El Uruguay no puede soportar que continuen las fugas de capital de la magnitud de las que se experimentaron en 1970, y es probable que incluso se vean obstruidos sus ingresos corrientes en divisas si no se mejora la administración de la ba- lanza de pagos. El problema de atender el servicio de la deuda externa a muy corto plazo acumulada por las autoridades monetarias en 1970 para man- tener la liquidez internacional no se ha abordado dentro del contexto de las proyecciones de la deuda antes expuestas. Esas proyecciones suponen más bien que las autoridades mejorarán sus políticas y que la repatriación de capitales fugados les permitirá establecer una adecuada situación de li- quidez sin verse obligadas a procurar un reajuste en gran escala del servi- cio de la deuda, que podría alterar apreciablemente las perspectivas econó- micas del Uruguay. 107. Entre las otras cuestiones de política que quedan aun por resol- ver figuran las siguientes: (a) la consecución de un nivel general adecuado de ahorro del sector público; (b) el logro de una oferta suficiente de crédito para los sec- tores de producción a costos razonables y sin disparidades antieconómicas en este aspecto; y (c) el mejoramiento en la coordinación de las actividades del sector público, especialmente por lo que se refiere a la eficaz asignación de los recursos de inversión, a la for- mulación de proyectos y al control del endeudamiento ex- terno. 108. Tieniendo en cuenta que, al iniciar el Gobierno su programa de recuperación económica, no habia en la sociedad uruguaya un consenso con respecto a los objetivos en materia de desarrollo y a la forma en que de- bían alcansarse, los progresos económicos que ha logrado hasta la fecha son notables. Es de esperar que pueda seguir avanzando en ese sentido al reducir los obstáculos que se oponen al crecimiento económico. APIDICE BTADISTIO Cuadro ~éaro I. iouELcON 1.1 Población del Uruguay II. WmTA N&CIONAI 2.1 Producto interno bruto por sector de origen, 1961-69 2.2 Producto interno bruto por sector de origen, 1969-76 2.3 Producto interno bruto por sector de origen (composición y cambio porcentual), 1961-76 2.4 Disponibilidad y utilización de recursos (en pesos corrientes), 1961-61 2.5 Disponibilidad y utilización de recursos (en pesos de 1968), 1961-69 2.6 Disponibilidad y utilización de recursos (en pesos de 1968), 1969-76 2.7 Disponibilidad y utilización de recursos (composición y cambio porcentual), 1961-76 III. BALANA l PAMS Y COERCIO ATIOR 3.1 Balanza de pagos, 1965-76 3.2 otaciones (03), 1960-69 3.3 Importaciones (CIF), 1960-69 3.4 Precios de las exportaciones, 1960-69 3.5 &sserras netas de divisas, 1964-70 (junio) 3.6 Reservas notas de divisas, 1964-76 IV. DEUDA RTnU 4.1 Deda pública externa pendiente, al 31 de diciembre de 1969 4.2 Estimación de los pagos futuros por concepto del servicio de la duda pública externa, al 31 de diciembre de 1969 4.3 Transaccions efectuadas en relación con la deuda pública externa, 1965-69 4.4 Deuda externa del sector público, 1964-69 4.5 Posibles compraisos y dsmbolsos de préstamos externos, 1970-76 Cuadro Núsro Y. FIN~ZAS DEL SETCM POBLIOD 5.1 Operaciones consolidadas de caja del Gobierno Central del Uruguay y de los fondos subordinados, 1961-69 5.2 Estimación de la distribución de los gastos en efectivo del Gobierno Central, 1961-70 5.3 Ingresos del Gobierno Central por fuentes de origen, sin incluir los destinados a fines especificos, 1961-69 5.4 Ingresos del Gobierno Central por fuentes de origen, incluidos los destinados a fines específicos, 1961-69 5.5 Operaciones de caja de las principales entidades autónomas y la Municipalidad de Montevideo. 5.6 Operaciones de caja del Banco de Seguridad Social del Uruguay, 1964-69 5.7 Consolidación estimada de las operaciones de caja del Gobierno Central, los organis descentralisados y la Municipalidad de Montevideo, 1965-69 5.8 Estimación de la inversión y del financiamiento de la inversión del sector público del Uruguay (en pesos de 1968), 1965-76 VI. ZTADISTICAS WgMTRIAS 6.1 Operaciones de las autoridades monetarias, 1964-70 6.2 Operaciones de los bancos comercialea, 1964-70 6.3 Operaciones consolidadas del sistema bancario, 1964-70 VII. OaOp8TS Aa~OLAS 7.1 Producto agropecuario a precios constantes del mercado de 1961, 1961-68 7.2 Volumen bruto del producto agropecuario (1961 a 100), 1962-69 7.3 Principales cosechas agricolas, 1963/64-1970/71 7.4 Vplores reales del rendimiento por hectárea de cosechas seleccionadas, 1964-69 7.5 Comparación del rendimiento de las cosechas en el Uruguay y en otros países 7.6 Tenencia y utilización de la tierra en 1966 7.7 Producción, consumo y eportaciones de carne vacuna, 1951-70 7.8 Proyección de la producción de carne vacuna Cuadro N¿0ero VIII. TADISTICAS IEUSTRIALE 8.1 Volumen bruto del producto industrial, 1961-69 8.2 Producto industrial a precios constantes del mercado de 1961, 1961-68 U. PEIOB Y SA-ARIOS 9.1 Costo de la vida de Montevideo, 1961-70 9.2 Indice nacional de precios al por mayor del Uruguay, 1961-70 9.3 Indices de los precios nominales y reales de los sergicios públicos, 1962-70 9.h Indices de los niveles nominales y reales de salarios (compilados por el Ministerio de Economia y Hacienda), 1968-70 9.5 Indices de los niveles nominales y reales de salarios (compilados para las cuentas nacionales), 1961-70 9.6 Indices de los promedios anuales de costos y precios, 1964-70
Groupe de la Banque mondiale · Pre-2003 Economic or Sector Report
Uruguay - Current economic position and prospects : Uruguay - Situation actual y perspectivas economicas del Uruguay
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