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Salud, medio ambiente y cambio climático: informe del Director General

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71.ª ASAMBLEA MUNDIAL DE LA SALUD A71/10 Punto 11.4 del orden del día provisional 9 de abril de 2018 Salud, medio ambiente y cambio climático Informe del Director General 1. En su 142. a reunión, el Consejo Ejecutivo tomó nota de una versión anterior del presente infor- me 1 y adoptó la decisión EB142(5) (2018), en la que, entre otras cosas, pedía al Director General que preparara un informe sobre las medidas adoptadas con respecto a las relaciones entre la salud humana y la biodiversidad, para que fuera examinado por la 71.ª Asamblea Mundial de la Salud. Los pormeno- res de la respuesta de la Secretaría a esta petición figuran en un informe separado. 2 2. Los factores de riesgo ambientales conocidos y evitables provocan al menos 13 millones de muertes al año y aproximadamente un cuarto de la carga mundial de morbilidad. Solo la contamina- ción del aire causa unos 6,5 millones de muertes al año, esto es, una de cada ocho muertes, lo que la convierte en uno de los principales riesgos mundiales para la salud. 3 3. Los Estados Miembros hacen frente a una combinación de problemas ambientales y sanitarios tanto nuevos como antiguos. En todos los países, dichos problemas abarcan desde la falta de acceso universal a energías domésticas limpias, agua potable y saneamiento hasta las consecuencias del desa- rrollo insostenible, como la contaminación del aire, el agua y el suelo y la exposición a productos químicos peligros y las exposiciones combinadas más complejas y crónicas en los entornos laborales y residenciales, pasando por el envejecimiento de las infraestructuras, el estancamiento de los progresos relativos a la salud ambiental y el aumento de las desigualdades. 4. Estos desafíos provocan una triple carga de riesgos ambientales, incluidos los efectos directos de las emergencias, los riesgos persistentes y, en algunos casos, crecientes de enfermedades infeccio- sas, y las enfermedades no transmisibles. Con respecto a estas últimas, los factores de riesgo ambienta- les son actualmente de una magnitud comparable a la de otros riesgos definidos (consumo de tabaco, dieta malsana, consumo de alcohol e inactividad física). 1 Véanse el documento EB142/12 y las actas resumidas de la 142.a reunión del Consejo Ejecutivo, décima sesión, sección 2. 2 Véase el documento A71/11. 3 Prüss-Ustün A, Wolf J, Corvalán C, Bos R, Neira M. Preventing disease through healthy environments: a global as- sessment of the burden of disease from environmental risks. Ginebra, Organización Mundial de la Salud, 2016 (www.who.int/quantifying_ehimpacts/publications/preventing-disease/en/), consultado el 23 de marzo de 2018. Las estima- ciones se basan en una combinación de valoraciones cuantitativas y opiniones de expertos. A71/10 2 5. La influencia humana en el medio ambiente mundial sigue creciendo. Contribuye al cambio climático, considerado como la mayor amenaza potencial para la salud mundial en el siglo XXI. Mu- chos Estados Miembros ya han sufrido pérdidas considerables de vidas humanas y daños a infraestruc- turas sanitarias esenciales a causa de fenómenos meteorológicos extremos. Esto amenaza con destruir los avances en materia de salud y desarrollo y también puede agravar la migración y aumentar las ten- siones sociales y políticas dentro de los países y entre ellos. A falta de medidas contundentes para re- ducir las emisiones de carbono y proteger a las poblaciones de los efectos del cambio climático, el aumento del nivel del mar anegará extensas zonas costeras densamente pobladas, incluidas algunas naciones insulares pequeñas enteras, antes de que finalice este siglo. 6. Aunque la principal preocupación es proteger las vidas humanas y garantizar el bienestar, la degradación ambiental conlleva grandes costos económicos para el sector de la salud. A nivel mundial, las pérdidas en materia de salud y bienestar a causa de la contaminación del aire se evaluaron en 2013 en US$ 5 110 000 millones, lo que equivale a casi el 7% del producto interior bruto. 1 Aproximada- mente el 10% del producto interior bruto mundial se destina actualmente a la atención de la salud, 2 lo que se debe cada vez más a los costos del tratamiento de las enfermedades no transmisibles. Si no se gestionan los riesgos ambientales y no se impide el aumento de la carga de morbilidad, la presión so- bre los servicios sanitarios y los presupuestos nacionales y familiares aumentará. 7. Los efectos de las acciones humanas sobre el medio ambiente son una cuestión ética y de dere- chos humanos, ya que estos afectarán a las generaciones futuras y perjudicarán especialmente a las poblaciones más vulnerables desde el punto de vista económico, demográfico y geográfico. ESTADO ACTUAL DE LA RESPUESTA DE SALUD PÚBLICA AL CAMBIO AMBIENTAL Y CLIMÁTICO 8. La responsabilidad y las herramientas para abordar muchos determinantes ambientales de la salud quedan fuera del control directo de las personas o del sector de la salud por sí solo. Por tanto es preciso adoptar un enfoque de la salud pública más amplio desde una perspectiva social, intersectorial y poblacional. 9. Están de sobra demostradas las repercusiones sanitarias que tiene la exposición de las personas al medio ambiente, por ejemplo a determinados contaminantes químicos o biológicos presentes en el agua. Sin embargo, al mismo tiempo hay pruebas sólidas de la costoeficacia de muchas intervencio- nes, que pueden ser inversiones a pequeña escala (por ejemplo, en el tratamiento del agua en el lugar de consumo) o a gran escala (por ejemplo, en infraestructura de saneamiento). 10. Se han logrado considerables éxitos en la aplicación de tales pruebas a las políticas intersecto- riales. Los ejemplos van desde la eliminación del plomo de la gasolina en muchos países hasta el con- trol de la disminución de la capa de ozono y los riesgos sanitarios asociados que conlleva la radiación ultravioleta mediante la aplicación de las medidas establecidas en el Protocolo de Montreal relativo a las sustancias que agotan la capa de ozono (1987). 1 Grupo del Banco Mundial, Instituto de Sanimetría y Evaluación Sanitaria. The cost of air pollution: strengthening the economic case for action. Washington, DC: Banco Mundial; 2016. (https://openknowledge.worldbank.org/handle/ 10986/25013), consultado el 23 de marzo de 2018. 2 Para más información, véase la Base de datos mundial de la OMS sobre gasto sanitario (http://apps.who.int/nha/ database), consultado el 23 de marzo de 2018. A71/10 3 11. Al abordar los determinantes ambientales, climáticos y de otra índole de la salud, la OMS pro- mueve un enfoque que fomenta la integración de la salud en todas las políticas, como la inclusión de la salud en las reglamentaciones y salvaguardas ambientales y laborales, la evaluación de las repercusio- nes sanitarias de los proyectos de desarrollo y el examen de varias cuestiones de salud ambiental en un único entorno, comunidad o sistema. Hay numerosos ejemplos de prácticas óptimas o idóneas, 1 pero estos enfoques integrados no se aplican universalmente y rara vez se centran en los determinantes am- bientales y sociales «de curso alto» (como un consumo de recursos más sostenible y equitativo, la es- tabilización climática y la protección de los servicios que prestan la biodiversidad y los ecosistemas), que a su vez conducen a la exposición a condiciones peligrosas para la salud. 12. Actualmente muchos riesgos ambientales para la salud son también interdependientes y trans- fronterizos. Abarcan desde la transferencia de industrias contaminantes, procesos de trabajo arriesga- dos y desechos peligrosos a países más pobres y menos regulados, hasta los riesgos de radiación y contaminación del aire transfronterizos y la quema de combustibles fósiles que aviva el cambio climá- tico a nivel mundial. Esta transferencia y extensión del riesgo está ocurriendo en el marco de la dismi- nución de la inversión directa, del aumento de las restricciones por los gobiernos nacionales y del in- cremento de la influencia de diversos actores del sector privado que suelen ser tener poder político y económico y carácter multinacional. 13. Al mismo tiempo, hay una demanda constante de intervenciones de salud ambiental «de curso bajo» más comúnmente reconocidas para hacer frente a los efectos directos y locales de los riesgos ambientales para la salud, lo que resulta más evidente en el caso de la respuesta a una emergencia, que a su vez puede provocar la degradación del medio ambiente o ser resultado de ella. 14. La persistente carga de enfermedades ambientales y la evolución de la gama de riesgos hacen claramente necesario el refuerzo de la prevención primaria. Sin embargo, el compromiso y la inversión del sector de la salud no han aumentado proporcionalmente para satisfacer esta necesidad. Según la OCDE, los Estados Miembros suelen destinar aproximadamente el 3% del gasto sanitario a la pre- vención, en comparación con el 97% destinado a la medicina curativa. 2 15. Para hacer frente a desafíos de esta envergadura, los cambios incrementales para afrontar ries- gos ambientales específicos no son suficientes, y la contribución del medio ambiente a la carga mun- dial de morbilidad ha permanecido casi estática durante un decenio. El sector de la salud debe ejercer liderazgo y trabajar con otros sectores para asumir sus obligaciones con respecto a la configuración de un futuro saludable y sostenible. LA TRANSFORMACIÓN NECESARIA: UNA ACCIÓN «DE CURSO ALTO» MÁS EFICAZ EN LA AGENDA 2030 PARA EL DESARROLLO SOSTENIBLE 16. La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible consti- tuyen el marco integrado para los ambiciosos cambios que se precisan con miras a cumplir los com- promisos adquiridos. Los Objetivos y sus metas proporcionan la estructura para identificar y poner en práctica medidas destinadas a salvaguardar y mejorar los determinantes «de curso alto» de la salud y seguir una senda sostenible hacia la mejora y la distribución más equitativa de la salud y el bienestar. 1 Gobierno de Australia del Sur; OMS. Progressing the Sustainable Development Goals through Health in All Policies: Case studies from around the world. Adelaida, Australia: Gobierno de Australia del Sur; 2017 (http://www.who.int/ social_determinants/publications/hiap-case-studies/en/), consultado el 23 de marzo de 2018. 2 OECD health data 2006, statistics and indicators for 30 countries. [CD-ROM]. París, OCDE, 2006. A71/10 4 17. La salud es pertinente para todos los Objetivos, no solo el Objetivo 3 (Garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades). En el ámbito del cambio ambiental y climáti- co, hay oportunidades específicas importantes para lograr beneficios sanitarios si se procura que la salud ocupe una posición más dominante en los programas relativos a la nutrición (Objetivo 2: Poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sos- tenible), al agua y el saneamiento (Objetivo 6: Garantizar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y el saneamiento para todos), a la energía limpia (Objetivo 7: Garantizar el acceso a una energía asequible, segura, sostenible y moderna para todos), al trabajo decente (Objetivo 8: Promover el cre- cimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo y el trabajo decen- te para todos), a las ciudades sostenibles (Objetivo 11: Lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles), a la producción y el consumo responsa- bles (Objetivo 12: Garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles), y al cambio climáti- co (Objetivo 13: Adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos). 18. Por tanto, los Objetivos brindan al sector de la salud la oportunidad de promover una preven- ción primaria inclusiva y de gran envergadura aunando de manera efectiva el principio 1 de la Decla- ración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (1992) («Los seres humanos constituyen el centro de las preocupaciones relacionadas con el desarrollo sostenible. Tienen derecho a una vida sa- ludable y productiva en armonía con la naturaleza») y el artículo 1 de la Declaración de Alma-Ata (1978) («… el logro del grado más alto posible de salud…exige la intervención de muchos otros secto- res sociales y económicos, además del de la salud»). 19. Así pues, en el siglo XXI la salud debería ocupar un lugar central en los debates sobre factores como los métodos de producción contaminantes, los modelos de consumo y distribución nocivos y la alteración de los ecosistemas. Por otro lado, el logro de la salud se debería promover como un objetivo explícito y no como un elemento secundario en las decisiones que se adoptan en sectores clave como los de la energía, el transporte, la tecnología, el agua y el saneamiento, y la planificación urbana. 20. La inversión en la capacidad del sector de la salud con respecto a la colaboración normativa y la evaluación y el monitoreo de las inversiones hechas en otros ámbitos de la economía promoverían medidas mutuamente beneficiosas que protegerían simultáneamente la salud y el medio ambiente. Este enfoque evitaría a su vez costos económicos actuales o futuros, permitiendo así reinvertir en la salud y el desarrollo sostenible. 21. Por ejemplo, la implantación de sistemas de transporte urbano más sostenibles que promuevan el transporte público y los desplazamientos en bicicleta o a pie reduciría la contaminación del aire, el ruido y el riesgo de lesiones por accidentes de tránsito, al mismo tiempo que aumentaría los niveles de actividad física. Más en general, se calcula que la fijación de los precios de los combustibles contami- nantes en función de sus efectos sobre la salud a causa de la contaminación del aire reduciría en más de la mitad el número de muertes prematuras a nivel mundial debidas a la contaminación del aire, disminuiría en un 20% las emisiones de gases de efecto invernadero y generaría unos US$ 3 billones en concepto de ingresos fiscales cada año, lo que equivale a más del 50% del gasto sanitario mundial por parte de las autoridades públicas. 1 22. Los progresos en la lucha contra los riesgos ambientales y climáticos para la salud deberán ir im- pulsados por los ministerios nacionales de salud mediante su liderazgo en la gobernanza intersectorial, la promoción basada en pruebas objetivas, programas operacionales y la vigilancia y el monitoreo. 1 Coady D, Parry I, Sears L, Shang BP. How large are global energy subsidies? IMF working paper. Fondo Monetario Internacional; 2015 (https://www.imf.org/external/pubs/ft/wp/2015/wp15105.pdf), consultado el 23 de marzo de 2018. A71/10 5 23. La Secretaría se ha comprometido a utilizar los mandatos y las funciones básicas de la OMS para apoyar de manera prioritaria este esfuerzo con miras al próximo proyecto de 13.º programa gene- ral de trabajo (2019-2023). 1 La OMS también ha participado plenamente en las negociaciones ambien- tales mundiales, especialmente en la 23.ª Conferencia de las Partes en la Convención Marco de las Na- ciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), celebrada en Bonn (Alemania) del 6 al 17 de noviembre de 2017. LIDERAZGO Y GOBERNANZA 24. Habida cuenta del amplio alcance de las cuestiones y la gran diversidad de actores implicados, es especialmente importante que la OMS cumpla su mandato constitucional, a saber, «actuar como autori- dad directiva y coordinadora en asuntos de sanidad internacional» y «establecer y mantener una colabo- ración eficaz con las Naciones Unidas, los organismos especializados, las administraciones oficiales de salubridad, las agrupaciones profesionales y demás organizaciones que se juzgue convenientes». 25. Las resoluciones y decisiones de la Asamblea de la Salud y los comités regionales de la OMS, así como los compromisos adquiridos en el marco de los procesos ministeriales regionales relativos a la salud y el medio ambiente, ofrecen orientaciones para hacer frente a muchos riesgos ambientales para la salud. Sin embargo, la estrategia mundial más reciente de la OMS que proporciona una orien- tación global y unificadora a la acción de la Organización en los ámbitos de la salud, el medio ambien- te y el cambio climático data de 1993. 2 26. En los últimos tres decenios, varios acuerdos ambientales multilaterales jurídicamente vinculan- tes —como la CMNUCC (1992), el Convenio de Minamata sobre el mercurio (2013), la Convención sobre la contaminación atmosférica transfronteriza a larga distancia (1979) y el Protocolo sobre agua y salud de la Convención de 1992 sobre la protección y utilización de los cursos de agua transfronterizos y lagos internacionales (1999)— que se adoptaron con el objetivo principal de promover la salud han en- trado en vigor. Sus mandatos representan una importante oportunidad para que los actores de la salud configuren una política ambiental destinada a proteger y promover la salud y utilicen sus mecanismos de apoyo normativo, técnico y financiero conexos. 27. Un aspecto importante es que las principales decisiones normativas y de aplicación se adoptan a nivel nacional y subnacional en todos los sectores. Los actores de la salud tienen que sustentarse en pruebas, estar conectados a través de mecanismos institucionales que les permitan colaborar con otras partes interesadas (por ejemplo, planificadores urbanos y alcaldes) y estar facultados mediante marcos reglamentarios que permitan incluir la salud en la elaboración de las políticas intersectoriales. FACILITACIÓN DE OPCIONES NORMATIVAS Y ACTIVIDADES DE PROMOCIÓN BASADAS EN PRUEBAS CIENTÍFICAS 28. Incumbe específicamente al sector de la salud informar a los encargados de la formulación de políticas y a la opinión pública sobre las repercusiones sanitarias del cambio climático y ambiental, habida cuenta de la importancia que las poblaciones dan a las cuestiones sanitarias y la calidad gene- ralmente alta de las pruebas científicas relativas a las cuestiones de salud y la confianza depositada en ellas por la opinión pública. 1 Véase la versión más reciente en el documento A71/4. 2 Estrategia Mundial OMS de Salud y Medio Ambiente, aprobada mediante la resolución WHA46.20 (1993). A71/10 6 29. Existe una necesidad permanente de pruebas científicas sobre la eficacia de las medidas que se adoptan para hacer frente a las causas ambientales profundas de las enfermedades y sobre las repercu- siones de las políticas sectoriales para la salud. Como dichas decisiones suelen tener efectos de gran alcance, también hay que tener la capacidad de asimilar, interpretar y comunicar datos y pruebas pro- cedentes de fuentes que los responsables de la formulación de políticas sanitarias no suelen utilizar. Las pruebas acerca de las repercusiones para los derechos humanos y la equidad, la aceptación pública de las medidas y la información sobre los costos socioeconómicos y financieros para las personas y los sistemas de salud son especialmente importantes. 30. Los progresos en este ámbito también se beneficiarían de una investigación conectada más di- rectamente con las políticas adoptadas en el sector de la salud y sectores conexos. El Grupo Intergu- bernamental de Expertos sobre el Cambio Climático propone un modelo de presentación de pruebas que es pertinente para la elaboración de políticas pero que no tiene carácter prescriptivo, el cual podría utilizarse, por ejemplo, en un informe especial sobre la salud y el cambio climático o adaptarse para otras cuestiones relativas al medio ambiente y la salud, especialmente a nivel nacional. APOYO A LA APLICACIÓN DE LA RESPUESTA DE SALUD PÚBLICA AL CAMBIO CLIMÁTICO Y AMBIENTAL 31. Para afrontar los desafíos que plantean los riesgos asociados al cambio ambiental y climático hay que invertir la tendencia actual de reducir los recursos humanos y financieros destinados a la salud ambiental a nivel nacional e internacional, además de adoptar un conjunto más amplio e integrado de enfoques y competencias. 32. La aplicación se ha de llevar a cabo no solo influyendo en otros sectores, sino también en el seno de las funciones esenciales del sector de la salud. Así, por ejemplo, el cambio climático se debe- ría incluir en las evaluaciones de riesgos y en los planes de preparación y respuesta ante emergencias sanitarias; la resiliencia climática se debería integrar en los fundamentos de los sistemas de salud; y se deberían apoyar las inversiones en el equipamiento de los centros de salud con servicios de energía, agua y saneamiento, con el fin de contribuir a la cobertura sanitaria universal. 33. Sigue siendo necesario proporcionar un apoyo adaptado a las naciones y poblaciones más vulne- rables. Dicho apoyo incluirá una iniciativa específica de la OMS para proteger la salud de las pobla- ciones de los pequeños Estados insulares en desarrollo frente a los riesgos climáticos y explorar for- mas de desarrollar los sistemas nacionales de salud sobre la base de la resiliencia climática y el desa- rrollo sostenible, en colaboración con la secretaría de la CMNUCC y en alianza con la Presidencia de Fiji en la 23.ª Conferencia de las Partes. 1 34. La adopción de medidas contra los riesgos ambientales y climáticos requiere importantes inver- siones iniciales, pero los beneficios se pueden extender durante años o decenios, lo que requerirá me- canismos de financiación nuevos e innovadores a nivel nacional e internacional. La OMS ha solicitado una acreditación al Fondo Verde para el Clima y colaborará con los asociados para aumentar la tasa de acceso del sector de la salud a la financiación para el clima, la cual es actualmente baja, centrándose primeramente en los pequeños Estados insulares en desarrollo y, posteriormente, en los países menos adelantados y otros países vulnerables. 1 Nace una iniciativa especial para luchar contra las consecuencias del cambio climático para la salud en los pequeños Estados insulares en desarrollo (http://www.who.int/mediacentre/news/releases/2017/climate-small-islands/es/), consultado el 14 de marzo de 2018. A71/10 7 MONITOREO DE LOS PROGRESOS HACIA EL CUMPLIMIENTO DE LOS OBJETIVOS DE DESARROLLO SOSTENIBLE 35. El monitoreo de los progresos hacia el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible ofrece la oportunidad, y conlleva la obligación, de mantener intacta la voluntad política y pública de mejorar las condiciones sanitarias y ambientales. 36. Los progresos respecto de todos los Objetivos de Desarrollo Sostenible son importantes para la salud. No obstante, la OMS es responsable de recopilar información sobre los indicadores relativos a los Objetivos 3, 6, 7 y 11, además de información sobre los progresos hacia el logro de las metas de otros Objetivos (por ejemplo, el Objetivo 13, en relación con el cual la OMS recopila información a través de una encuesta bienal a los países sobre clima y salud para producir los perfiles de países de la OMS y la CMNUCC). 1 37. En aras de la coherencia, se propone que el seguimiento de los progresos en la ejecución del 13.º programa general de trabajo (2019-2023) se haga en consonancia con el monitoreo de los pro- gresos hacia el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. El monitoreo debería incluir: el se- guimiento de la mortalidad causada por la contaminación del aire y las enfermedades sensibles al cli- ma; el acceso al agua y al saneamiento y el equipamiento de los hospitales con energía, agua potable e instalaciones de saneamiento; y la financiación para el clima con miras a la realización de actividades relacionadas con la salud en países de ingresos bajos y medianos. INTERVENCIÓN DE LA ASAMBLEA DE LA SALUD 38. Se invita a la Asamblea de la Salud a tomar nota del presente informe. = = = 1 Para más información sobre este proyecto (WHO UNFCCC Climate and Health Country Profile Project), véase http://www.who.int/globalchange/resources/countries/en/ (consultado el 23 de marzo de 2018).

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