RESIDUAL MANUAL DE OPERACIONES DE ROCIADO RESIDUAL INTRADOMICILIARIO (RRI) PARA CONTROLAR Y ELIMINAR LA TRANSMISIÓN DEL PALUDISMO SEGUNDA EDICIÓN
ROCIADO INTRADOMICILIARIO
Rociado residual intradomiciliario MANUAL DE OPERACIONES DE ROCIADO RESIDUAL INTRADOMICILIARIO (RRI) PARA CONTROLAR Y ELIMINAR LA TRANSMISIÓN DEL PALUDISMO SEGUNDA EDICIÓN
Rociado residual intradomiciliario: manual de operaciones de rociado residual intradomiciliario (RRI) para controlar y eliminar la transmisión del paludismo – segunda edición [Indoor residual spraying: an operational manual for indoor residual spraying (IRS) for malaria transmission control and elimination – 2nd edition] ISBN 978-92-4-350894-8
© Organización Mundial de la Salud 2017 Algunos derechos reservados. Esta obra está disponible en virtud de la licencia 3.0 OIG Reconocimiento-NoComercialCompartirIgual de Creative Commons (CC BY-NC-SA 3.0 IGO; https://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/3.0/igo). Con arreglo a las condiciones de la licencia, se permite copiar, redistribuir y adaptar la obra para fines no comerciales, siempre que se cite correctamente, como se indica a continuación. En ningún uso que se haga de esta obra debe darse a entender que la OMS refrenda una organización, productos o servicios específicos. No está permitido utilizar el logotipo de la OMS. En caso de adaptación, debe concederse a la obra resultante la misma licencia o una licencia equivalente de Creative Commons. Si la obra se traduce, debe añadirse la siguiente nota de descargo junto con la forma de cita propuesta: «La presente traducción no es obra de la Organización Mundial de la Salud (OMS). La OMS no se hace responsable del contenido ni de la exactitud de la traducción. La edición original en inglés será el texto auténtico y vinculante». Toda mediación relativa a las controversias que se deriven con respecto a la licencia se llevará a cabo de conformidad con las Reglas de Mediación de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual. Forma de cita propuesta. Rociado residual intradomiciliario: manual de operaciones de rociado residual intradomiciliario (RRI) para controlar y eliminar la transmisión del paludismo – segunda edición [Indoor residual spraying: an operational manual for indoor residual spraying (IRS) for malaria transmission control and elimination – 2nd edition]. Ginebra: Organización Mundial de la Salud; 2017. Licencia: CC BY-NC-SA 3.0 IGO. Catalogación (CIP): Puede consultarse en http://apps.who.int/iris. Ventas, derechos y licencias. Para comprar publicaciones de la OMS, véase http://apps.who.int/bookorders. Para presentar solicitudes de uso comercial y consultas sobre derechos y licencias, véase http://www.who.int/about/licensing. Materiales de terceros. Si se desea reutilizar material contenido en esta obra que sea propiedad de terceros, por ejemplo cuadros, figuras o imágenes, corresponde al usuario determinar si se necesita autorización para tal reutilización y obtener la autorización del titular del derecho de autor. Recae exclusivamente sobre el usuario el riesgo de que se deriven reclamaciones de la infracción de los derechos de uso de un elemento que sea propiedad de terceros. Notas de descargo generales. Las denominaciones empleadas en esta publicación y la forma en que aparecen presentados los datos que contiene no implican, por parte de la OMS, juicio alguno sobre la condición jurídica de países, territorios, ciudades o zonas, o de sus autoridades, ni respecto del trazado de sus fronteras o límites. Las líneas discontinuas en los mapas representan de manera aproximada fronteras respecto de las cuales puede que no haya pleno acuerdo. La mención de determinadas sociedades mercantiles o de nombres comerciales de ciertos productos no implica que la OMS los apruebe o recomiende con preferencia a otros análogos. Salvo error u omisión, las denominaciones de productos patentados llevan letra inicial mayúscula. La OMS ha adoptado todas las precauciones razonables para verificar la información que figura en la presente publicación, no obstante lo cual, el material publicado se distribuye sin garantía de ningún tipo, ni explícita ni implícita. El lector es responsable de la interpretación y el uso que haga de ese material, y en ningún caso la OMS podrá ser considerada responsable de daño alguno causado por su utilización. La versión original en Inglés se publicó en Junio de 2015. La versión en Español salió en Diciembre de 2017. Por favor, consulte el sitio web para cualquier actualización de contenido (http://www.who.int/malaria/es)
Índice Nota de agradecimiento Abreviaciones Capítulo 1 Capítulo 2 Política y estrategia de rociado residual intradomiciliario (RRI) 1.1 Introducción 1.2 Definición del RRI 1.3 Objetivos y resultados del RRI 1.4 Selección de las zonas de aplicación del RRI 1.5 Cuándo utilizar el RRI 1.6 Referencias y enlaces a páginas web Gestión de un programa de RRI 2.1 Introducción 2.2 Recopilación de información inicial 2.3 Selección de los insecticidas 2.4 Equipo de aplicación del RRI: nebulizadores de compresión manual 2.5 Organización y realización de campañas de RRI 2.6 Información, educación y comunicación, y movilización de la comunidad 2.7 Presentación de informes sobre los progresos y el desempeño 2.8 Examen de las operaciones anuales 2.9 Referencias y enlaces a páginas web v vi 1 1 4 8 8 13 14 17 19 20 26 42 46 63 64 71 73 75 77 88 92 95 96 96 97
Capítulo 3 Rociado de una vivienda 3.1 Rociado de una vivienda 3.2 Inventario y mantenimiento del equipo de rociado 3.3 Seguridad humana y protección del medio ambiente 3.4 Supervisión de la ejecución del rociado 3.5 Medidas importantes de protección sanitaria y ambiental en las operaciones de RRI 3.6 Referencias y enlaces a páginas web Recursos y enlaces a páginas web de utilidad
Listas de verificación y formularios para el RRI 103 Anexo 1 A1.1 Ejemplo de formulario de registro de superficies rociables para la estimación inicial de las cantidades de insecticida necesarias 105 A1.2 Ejemplo de ficha de rociado domiciliario 106 A1.3 Ejemplo de informe anual sobre los insecticidas utilizados para el control de vectores 107 A1.4 Cronograma para la ejecución del RRI 108 A1.5 Ejemplo de presupuestos de capital y operaciones para una campaña de RRI 110 A1.6 Código de conducta 111 A1.7 Ejemplos de organigramas para operaciones de RRI 114 A1.8 Ejemplo de formulario de notificación diaria para operarios de rociado 116 A1.9 Ejemplo de formulario de notificación diaria/semanal para jefes de cuadrilla de rociado 117 A1.10 Ejemplo de formulario de notificación mensual para coordinadores distritales de RRI 118
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A1.11 Ejemplo de lista de verificación para la limpieza del nebulizador sobre el terreno A1.12 Ejemplo de lista de verificación para el mantenimiento de los nebulizadores A1.13 Ejemplo de lista de verificación para los jefes de cuadrilla de rociado y los supervisores del RRI A1.14 Ejemplo de lista de verificación para inspeccionar la supervisión del RRI
119 120 121 123
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Nota de agradecimiento El presente manual de operaciones es el resultado de amplias contribuciones de un grupo de trabajo sobre el rociado residual intradomiciliario (RRI) en el que participaron: Birkinesh Ameneshewa, Chang Moh Seng, John Chimumbwa, Christian Frederickson, John Govere, Jeffrey Hii, Manuel Lluberas, Michael Macdonald, Shiva Murugasampillay, Natacha Protopopoff y Lucien Swillen. Se recibieron también valiosas aportaciones de Marc Coosemans, Dereje Dengela, Jonathan Lines, Abraham Mnzava, Robert Newman, Chusak Prasittisuk y Morteza Zaim. La revisión del manual estuvo a cargo de Emmanuel A. Temu, Grahams A. Matthews, Evan W. Thornhill y Abraham P. Mnzava, con aportes de los programas nacionales, y la labor de edición a cargo de Alison Clements-Hunt. El manual tiene por objeto llenar los vacíos existentes en la disponibilidad de información técnica y práctica sobre el escalamiento actual del uso del RRI para controlar y eliminar el paludismo. Para ello, aúna los conocimientos de expertos colaboradores con décadas de trabajo sobre el terreno en su haber, a lo que se suman revisiones de una amplia lista de distinguidos participantes y colaboradores. Pese a su exhaustividad, el manual no pretende sustituir la experiencia en el campo sobre RRI. Se ha elaborado para mejorar los conocimientos y competencias actuales, y para ayudar a los gestores de programas sobre paludismo, entomólogos y responsables de salud pública y de control de vectores a proyectar, aplicar y mantener programas de RRI de buena calidad. Esta edición revisada incorpora una lista de verificación para las inspecciones de la supervisión del RRI a fin de comprobar su conformidad con las normas relacionadas con la toxicidad humana y ambiental, una lista actualizada de los productos de RRI recomendados por la OMS, y los requisitos del equipo de la válvula de control del flujo (VCF). En el manual se pone de relieve la importancia de utilizar equipo que cumpla las especificaciones de la OMS; en particular el uso de boquillas y VCF correctas en los nebulizadores por compresión. Asimismo se proporcionan orientaciones sobre problemas concretos de rociado, por ejemplo cómo rociar viviendas que no tienen techo interno, sino un tejado alto. El manual se ha actualizado a fin de que todo el contenido técnico esté en consonancia con las recomendaciones técnicas actuales de la OMS y la información sobre las especificaciones para los pozos de filtración y los tanques de evaporación; asimismo, se han incorporado importantes temas de seguridad sanitaria y ambiental. El documento se finalizó gracias al apoyo del Centro Colaborador de la OMS para la evaluación de los equipos de aplicación de insecticidas, el Centro Internacional de Investigación sobre la Aplicación de Plaguicidas, Imperial College (Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte).
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Abreviaciones asistente digital personal Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (Estados Unidos de América) DDT diclorodifeniltricloroetano EPP equipo de protección personal FAO Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura MIV Manejo integrado de vectores GPIRM Plan Mundial de Manejo de la Resistencia a los Insecticidas en el caso de los vectores palúdicos GPS sistema mundial de determinación de la posición IEC información, educación y comunicación MTILD mosquiteros tratados con insecticidas de larga duración OMS Organización Mundial de la Salud organización no gubernamental ONG principio activo p.a. Alianza para Hacer Retroceder el Paludismo RBM rociado residual intradomiciliario RRI válvula de control del flujo VCF WHOPES Plan OMS de evaluación de plaguicidas ADP CDC
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CAPÍTULO 1
Política y estrategia de rociado residual intradomiciliario (RRI)
Índice 1.1 1.2 1.3 1.4 1.5 1.6 Introducción Definición del RRI 1.2.1 El RRI en el contexto de la gestión integrada de vectores 1.2.2 El RRI y el manejo de la resistencia a los insecticidas 1.2.3 Combinación del RRI con los MTILD 1.2.4 Combinación del RRI con el manejo de las fuentes de larvas Objetivos y resultados del RRI 1.3.1 Objetivos del RRI 1.3.2 Resultados del RRI Selección de las zonas de aplicación del RRI 1.4.1 Determinantes entomológicos 1.4.2 Determinantes epidemiológicos 1.4.3 Determinantes ecológicos 1.4.4 Determinantes relacionados con la seguridad para el medio ambiente 1.4.5 Determinantes demográficos y socioeconómicos 1.4.6 Determinantes relacionados con los servicios de salud Cuándo utilizar el RRI Referencias y enlaces a páginas web 3 4 5 7 7 8 8 8 8 8 9 10 11 11 12 13 13 14
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1.1 Introducción El control de los vectores es una intervención fundamental en los intentos por controlar y eliminar el paludismo (o malaria). Es crucial para reducir la transmisión del paludismo y, en última instancia, interrumpirla. Hoy día, las dos intervenciones más utilizadas en el control de los vectores son los mosquiteros tratados con insecticidas de larga duración (MTILD) y el rociado residual intradomiciliario (RRI). Entre ambas, representan casi un 60% de las inversiones mundiales para el control del paludismo (1). El número de MTILD entregados por los fabricantes ha aumentado mucho en los últimos años, pasando de 5,6 millones en 2004 a 145 millones en 2010 en el África subsahariana. Entre 2008 y finales de 2010 se entregaron cerca de 300 millones de MTILD a los países africanos. Mientras tanto, el número de personas protegidas por el RRI en la Región de África de la OMS ha aumentado de 10 millones en 2005 a 78 millones en 2010. En total, en 2010 había 185 millones de personas protegidas por el RRI, lo que representa un 6% de la población mundial en riesgo (2), cifra que en 2013 era de 124 millones, es decir, un 4% de la población mundial en riesgo (3). Estas inversiones demuestran actualmente sus resultados. A lo largo de la última década, las tasas de mortalidad por paludismo se han reducido en un 25% en todo el mundo, y en más de un 33% en la Región de África de la OMS. Sin embargo, el número mundial estimado de muertes sigue siendo excesivamente elevado para una enfermedad totalmente prevenible y tratable. Se estima que en 2010 el paludismo provocó 660 000 muertes (intervalo: 490 000–836 000), que el 81% de los casos y el 91% de esas muertes ocurrieron en la Región de África de la OMS y que, en todo el mundo, el 86% de las víctimas eran menores de 5 años. Ese mismo año se produjeron, según las estimaciones, 219 millones de casos de paludismo (intervalo: 154–289 millones) en 99 países y territorios de todo el mundo. El RRI puede contribuir a la eliminación del paludismo si se aplica rigurosamente. Tradicional mente el paludismo se controlaba drenando zonas de agua estancada cerca de las viviendas y utilizando mallas o angeos para impedir que los mosquitos entraran en las viviendas. Ahora bien, los extraordinarios logros de los programas contra el paludismo en Europa, Asia y las Américas, gracias a los cuales se salvaron millones de vidas entre las décadas de 1940 y 1980, se debieron en gran medida a la incorporación del RRI como intervención antivectorial. Más recientemente, el amplio uso del RRI en África ha contribuido, junto con los MTILD y la mejora de las pruebas de diagnóstico y del tratamiento, a notables descensos en la carga del paludismo y en la mortalidad infantil por cualquier causa. El RRI es sumamente efectivo cuando se realiza correctamente, si bien exige que el programa nacional tenga capacidades, estructuras y sistemas adecuados. El ciclo de gestión del RRI, descrito más adelante, exige planificación, gestión y supervisión exhaustivas y rigurosas. Asimismo, incorpora un importante componente de monitoreo entomológico y epidemiológico. Las técnicas básicas (es decir, cómo se planifica y aplica una campaña de rociado) se han mantenido más o menos inalteradas desde hace décadas. Sin embargo, la estrategia en torno a la gestión del RRI y el contexto en que se lleva a cabo han cambiado enormemente en los últimos años. Entre los cambios cabe citar: la función del RRI en el contexto de la cobertura universal de los MTILD; la función del RRI en el manejo de la resistencia a los insecticidas, y la reorientación de muchos programas nacionales de control del paludismo hacia un enfoque en el que prima el manejo integrado de vectores (MIV). Para que el RRI sea efectivo debe haber: compromiso político y aceptación social adecuados del RRI; capacidad adecuada en el programa y el sistema de salud para llevar a cabo RRI de buena calidad, en el momento oportuno y con una alta cobertura; información adecuada sobre los vectores locales, especialmente su susceptibilidad a los insecticidas y si sus comportamientos de alimentación y reposo muestran preferencia por los espacios interiores o exteriores;
3 CAPÍTULO 1. POLÍTICA Y ESTRATEGIA DE ROCIADO RESIDUAL INTRADOMICILIARIO (RRI)
recursos financieros, logísticos y humanos suficientes y sostenibles; y una plataforma de MIV, también pertinente para el manejo de la resistencia a los insecticidas, a fin de poder establecer una rotación de insecticidas con diferentes mecanismos de acción con miras a reducir la selección de vectores resistentes.1
Uso del manual El presente manual tiene por objeto ofrecer información actualizada sobre las operaciones de RRI, presentar las normas actuales de la OMS sobre estas intervenciones y ofrecer una guía con etapas para la gestión general de un programa de RRI, junto con indicaciones prácticas sobre el rociado domiciliario. El manual ayudará a los programas nacionales a: elaborar políticas y estrategias o perfilar las existentes elaborar directrices o actualizar las existentes elaborar materiales de formación o actualizar los existentes examinar el acceso a los programas de RRI y su cobertura examinar la calidad y los efectos de los programas de RRI El manual está concebido para centrarse en la gestión de un programa seguro y efectivo de RRI, y para ayudar a los gestores y a las instancias normativas a lograr el uso más efectivo posible de una estrategia de RRI en el contexto de un programa integral de control del paludismo. El manual se divide en tres capítulos: 1) Política, estrategia y normas del RRI para las instancias normativas y los gestores de programas. 2) Gestión del RRI, en particular el uso correcto y seguro de los insecticidas, para gestores de programas nacionales y coordinadores de RRI en los distritos. 3) Directrices sobre la aplicación del RRI, principalmente para los coordinadores, supervisores y jefes de cuadrilla del RRI. Para lograr el máximo impacto, se recomienda traducir el manual a otros idiomas utilizados en los países donde el paludismo es endémico.
1.2 Definición del RRI El RRI consiste en la aplicación de insecticidas de larga duración con acción residual en las superficies en las que puedan reposar los vectores del paludismo, tales como paredes internas, aleros y techos de las casas u otras estructuras (entre ellas las que albergan animales domésticos), en las cuales los mencionados vectores puedan entrar en contacto con el insecticida. Cuando se lleva a cabo correctamente, el RRI es una intervención potente para reducir rápidamente la densidad de mosquitos vectores adultos y, por consiguiente, para reducir la transmisión del paludismo. La efectividad del RRI como intervención para controlar el paludismo radica en el hecho de que muchos vectores importantes del paludismo son endófilos.2 Es decir, cuando buscan sangre para ingerir entran en las viviendas humanas o los abrigos de animales, donde reposan en las paredes, techos u otras superficies interiores antes o después de alimentarse de su sangre. Cuando el vector entra en contacto con una superficie rociada absorbe una dosis letal de insecticida, con la consiguiente reducción de su período de vida. Esto da lugar a una reducción progresiva de la densidad y longevidad del vector, sobre todo entre los mosquitos 2 1
Pilar I del Plan mundial para el manejo de la resistencia a insecticidas en los vectores de malaria http://www.who.int/entity/malaria/vector_control/gpirm_executive_summary_sp.pdf?ua=1 Endófilos: tienden a reposar en el interior. Exófilos: tienden a reposar en el exterior. Endófagos: tienden a picar en el interior. Exófagos: tienden a picar en el exterior.
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hembra más viejos, y de su capacidad vectorial general, contribuyendo así a reducir la transmisión del paludismo. El RRI es particularmente eficaz contra los vectores que se alimentan y reposan en el interior (endófagos y endófilos). El RRI fue el principal método de control del paludismo utilizado durante la Campaña Mundial de Erradicación del Paludismo (1955–1969). Esta no alcanzó su objetivo, pero logró que 37 de los 143 países en los que el paludismo era endémico en 1950 estuvieran libres de la enfermedad en 1978, además de una notable disminución de la carga de enfermedad en otros países (4). Una diferencia importante entre el uso del RRI y de los mosquiteros tratados con insecticidas es el punto en el que cada una de estas intervenciones logra mayor efecto. El RRI puede proporcionar una pequeña protección a una vivienda al repeler y reducir el número de vectores que entran en la casa. Sin embargo, su mayor impacto se produce después de la alimentación, cuando el mosquito anofelino tiene más probabilidades de reposar sobre una superficie tratada y absorber una dosis letal de insecticida, evitándose así que vaya a transmitir el parásito del paludismo a otras personas del vecindario. Esto significa que para que el RRI sea efectivo debe haber una cobertura1 elevada (generalmente > 85%) de todas las estructuras que puedan servir como lugar de reposo, a fin de obtener un «efecto de masa» en la población vectorial; dicho de otro modo, el rociado de una sola casa de un vecindario contribuirá poco a proteger a sus habitantes. Por su parte, los MTILD inhiben la alimentación antes de que el mosquito pueda inocularle esporozoítos a la persona, y el componente insecticida del mosquitero tiene un efecto letal en el vector. Esto proporciona una protección personal y, si la cobertura es elevada, un «efecto de masa» en la población vectorial. Por consiguiente, aunque una casa sea la única del vecindario cuyos habitantes duermen bajo mosquiteros tratados, estos les proporcionarán un cierto grado de protección, aunque los vecinos no estén cubiertos.
1.2.1 El RRI en el contexto del manejo integrado de vectores (MIV) Los ministerios de salud y sus asociados, en particular los programas de protección en el lugar de trabajo del sector privado, deberían planificar RRI en el contexto de una iniciativa general de control del paludismo. El enfoque debería adaptarse a los retos y oportunidades específicos que presente la situación ecológica concreta de cada país, y en el contexto de su programa nacional de control del paludismo. El MIV ofrece un marco en el que pueden abordarse esos retos y oportunidades. El MIV se define como un «proceso racional de adopción de decisiones para el uso óptimo de los recursos destinados a la lucha antivectorial» (5). Es un enfoque con el que se trata de mejorar la eficacia, costo-efectividad, la idoneidad ecológica y la sostenibilidad del control de los vectores de enfermedades. El MIV no consiste simplemente en realizar múltiples intervenciones, ni se trata tampoco de un programa independiente. Más bien, es un enfoque de gestión que permite que las medidas de lucha antivectorial se adapten y amplíen, se apliquen de forma óptima y sean sostenibles. En el marco estratégico mundial para el MIV se señalan cinco componentes fundamentales para una aplicación satisfactoria. Dichos componentes se enumeran en el cuadro 1 que figura a continuación, en el que se incluyen ejemplos de cómo pueden enmarcar la estrategia del programa de RRI.
1
Por «cobertura elevada» suele entenderse que se ha rociado una gran proporción (> 85%) de las estructuras de la zona en cuestión.
5 CAPÍTULO 1. POLÍTICA Y ESTRATEGIA DE ROCIADO RESIDUAL INTRADOMICILIARIO (RRI)
CUADRO 1
Aplicación del RRI en el marco del MIV COMPONENTE DEL MIV APLICACIÓN A LAS OPERACIONES DE RRI
Promoción, movilización social y legislación
• Asegurarse de que existen mecanismos regulatorios y legislación nacionales adecuados y actualizados sobre los insecticidas y el equipo de aplicación, a fin de garantizar un uso seguro y sensato. • De ser posible, coordinarse con el ministerio de agricultura sobre el uso de plaguicidas, especialmente aquellos que tienen un mecanismo de acción similar al de los plaguicidas utilizados en el RRI (por ejemplo, los piretroides). • Reducir impuestos y aranceles sobre productos básicos utilizados para el RRI. • Velar por que la promoción y las comunicaciones relativas al RRI lleguen de forma eficaz a los responsables de formular políticas, los encargados de aplicarlas, las comunidades y otras partes interesadas.
Colaboración en el sector de la salud y con otros sectores
• Establecer alianzas con actividades de RRI del sector privado para realizar conjuntamente sesiones de formación, monitoreo entomológico y selección de insecticidas. • Establecer vínculos de apoyo técnico con fabricantes y distribuidores de insecticidas y equipo de aplicación. • Establecer alianzas con los ministerios de agricultura y de medio ambiente en materia de supervisión y gestión de plaguicidas.
Creación de capacidad
• Determinar las diferentes aptitudes, competencias y niveles de dotación de personal necesarios para llevar a cabo de forma efectiva operaciones de RRI. • Garantizar que se dispone de capacidad suficiente de recursos humanos impartiendo formación a los operarios de rociado y los encargados de almacenes, y de monitoreo entomológico y epidemiológico. • Establecer la infraestructura necesaria para el RRI, en particular insectarios, laboratorios de entomología, almacenes y sistemas de eliminación de desechos. • Establecer métodos y procedimientos para registrar el RRI y presentar los informes pertinentes, así como sistemas de información sobre el control de vectores.
Adopción de decisiones basada en pruebas científicas
• Definir las necesidades de información, los indicadores del RRI y los métodos de recopilación de datos. • Establecer planes de monitoreo entomológico y epidemiológico para contribuir a focalizar y evaluar las intervenciones. • Seleccionar los insecticidas en función de los datos locales sobre la susceptibilidad de los vectores y la ecología de la transmisión, especialmente con respecto a la duración de las estaciones de transmisión del paludismo. • Velar por que la selección de insecticidas se base en un plan de manejo de la resistencia a los insecticidas, según se indica en el GPIRM. • Velar por que el RRI y la recopilación de datos de los vectores se lleven a cabo de forma oportuna y rigurosa. • Gestionar y utilizar pruebas científicas para adoptar decisiones sobre cómo aplicar el RRI y mejorar la estrategia, en particular la reevaluación anual de las zonas que se vayan a rociar.
Enfoque integrado
• Garantizar que se dispone de orientaciones adecuadas con base científica sobre la combinación del RRI con los MTILD y otras intervenciones antipalúdicas. • Evaluar los efectos del RRI en otras enfermedades de transmisión vectorial. • Examinar otras medidas complementarias de control de los vectores del paludismo, cuando proceda.
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1.2.2 El RRI y el manejo de la resistencia a los insecticidas La resistencia a los insecticidas es uno de los grandes retos a los que se enfrenta el control del paludismo, especialmente en África y en el subcontinente indio. La OMS y sus asociados han elaborado un Plan Mundial de Manejo de la Resistencia a los Insecticidas en el caso de los vectores palúdicos (GPIRM) (6) que debe constituir la base de toda estrategia nacional de control de vectores, incluido el uso del RRI. Un aspecto fundamental del plan es la creación de capacidad y sistemas para el monitoreo epidemiológico y entomológico básico, incluidos los bioensayos de la susceptibilidad de las poblaciones locales de vectores a los insecticidas. Esta información, junto con la información sobre la ecología y la epidemiología de la transmisión local (por ejemplo, duración de la estación de transmisión y niveles de transmisión) determinarán la selección adecuada de los insecticidas con el fin de mitigar o retrasar la aparición de más resistencia. Esto es particularmente importante en el caso de los piretroides, la única clase de insecticidas que se pueden utilizar en los mosquiteros. Tal como se señala en el GPIRM, hay que «proteger» a los piretroides mediante su uso juicioso y la rotación de las cuatro clases de insecticidas que se pueden utilizar en el RRI.
1.2.3 Combinación del RRI con los MTILD En general, los recursos disponibles para el control de vectores no son suficientes para justificar la combinación sistemática del RRI con los MTILD. Sin embargo, hay situaciones específicas en que esas combinaciones pueden estar justificadas en determinadas zonas. Los programas nacionales de control del paludismo pueden considerar la posibilidad de utilizar una combinación de RRI y MTILD en las circunstancias siguientes: Como respuesta a la resistencia demostrada a los piretroides en entornos en los que los MTILD siguen siendo el principal método de control de vectores. En tal caso, y tal como se señala en el GPIRM, se debe introducir el RRI focalizado con un insecticida no piretroide, preferiblemente con rotación anual de diferentes clases de insecticidas con diferentes modos de acción bioquímicos. Lo óptimo es hacer esto en todas las zonas de resistencia, y una buena práctica sería hacerlo al menos en las zonas más problemáticas. No hay pruebas de que la adición del RRI a los MTILD tenga un impacto adicional. Por consiguiente, la recomendación es priorizar el lograr una buena cobertura y una buena calidad con una de las intervenciones, en vez de introducir la segunda intervención como forma de compensar las deficiencias en la ejecución de la primera (7, 8). Como «red de seguridad» de los programas de RRI en zonas muy endémicas. Los programas pueden considerar la posibilidad de introducir los MTILD como añadido al RRI en zonas muy endémicas para protegerse ante un colapso súbito del control de vectores. Entre las posibles causas de una interrupción súbita del RRI se encuentran los problemas relacionados con la adquisición de los insecticidas, los costos laborales, los problemas de transporte y combustible o la inestabilidad social. En esos casos, la interrupción súbita de las operaciones de RRI puede ocasionar un repunte de la población de vectores y de la transmisión del paludismo, con el consiguiente aumento significativo del paludismo en la comunidad y de la morbimortalidad en los adultos. Como estrategia de transición. A medida que los programas avanzan hacia la eliminación del paludismo, la transmisión se vuelve focalizada. En esas situaciones resulta más apropiado el uso focalizado del RRI. La mejora de la vigilancia entomológica y la vigilancia de la enfermedad es fundamental para identificar los focos de transmisión. Este «camino hacia la eliminación» se describe en varios manuales de la OMS (9).
7 CAPÍTULO 1. POLÍTICA Y ESTRATEGIA DE ROCIADO RESIDUAL INTRADOMICILIARIO (RRI)
1.2.4 Combinación del RRI con el manejo de los hábitats larvarios En el caso del control de los vectores del paludismo, el manejo de los habitas larvarios no es aplicable en muchas situaciones ecológicas y programáticas; por consiguiente debe abordarse de forma juiciosa y disponiendo de una capacidad y una infraestructura de monitoreo entomológico y epidemiológico que sean adecuadas. El control larvario debe evaluarse de forma rigurosa para asegurarse de que se están utilizando productos apropiados y de buena calidad, y de que se está llevando a cabo allí donde pueda tener el máximo impacto en la transmisión. Sin embargo, puede haber situaciones específicas en las que los lugares de cría de los vectores sean pocos, fijos y localizables, y en tal caso se podría considerar la posibilidad de utilizar el manejo de los habitas larvarios como añadido al programa de RRI, tal como se señala en la declaración de posición de la OMS sobre el control larvario (10).
1.3 Objetivos y resultados del RRI 1.3.1 Objetivos del RRI Los objetivos del RRI consisten en reducir, y en última instancia interrumpir la transmisión del paludismo mediante la reducción de la supervivencia de los vectores y su densidad, así como del contacto entre ellos y los humanos, de una forma que sea segura para la salud humana y el medio ambiente. Reducir la longevidad de los vectores a menos del tiempo necesario para que los esporozoítos se desarrollen. De este modo el vector deja de poder transmitir el parásito del paludismo de una persona a otra. Reducir la densidad de vectores mediante su muerte inmediata. En algunas situaciones, y particularmente en el caso de Anopheles funestus, el RRI puede conducir a la eliminación local de importantes vectores del paludismo. Reducir el contacto entre los vectores y los humanos mediante un efecto repelente, con la consiguiente reducción del número de mosquitos que entran en las habitaciones rociadas.
1.3.2 Resultados del RRI Cuando se aplica adecuadamente, el RRI es una potente intervención de control de los vectores del paludismo, que reduce rápidamente la capacidad de transmisión vectorial y la incidencia de la enfermedad. El RRI proporciona el máximo efecto de masa en las poblaciones de vectores cuando su aplicación alcanza niveles de cobertura elevados.
1.4 Selección de las zonas de aplicación del RRI La selección de las zonas de aplicación del RRI debe tener en cuenta la relación entre el vector, los humanos y el medio ambiente, así como el nivel de transmisión de la enfermedad en la zona en cuestión. La aplicación del RRI en zonas definidas es fundamental, y los gestores de los programas han de tomar decisiones estratégicas sobre cómo hay que realizar el RRI en relación con la ecología de la transmisión, la endemicidad del paludismo, los costos y la logística. También hay que considerar la posibilidad de combinar la intervención con otras medidas de control de vectores, especialmente el uso de MTILD. En zonas de transmisión baja y moderada, el RRI se utiliza como intervención primaria de control de vectores con el fin de reducir los picos anuales de transmisión del paludismo, prevenir epidemias y contribuir a la eliminación de la enfermedad.
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En zonas con transmisión alta, el RRI se puede utilizar para reducir rápidamente la transmisión hasta un nivel que posteriormente sea sostenible mediante el uso de MTILD por una gran proporción de la población. En cuanto a las zonas de gran importancia económica (por ejemplo, zonas con grandes proyectos de desarrollo, como industrias, refinerías de petróleo, minas o programas agroforestales y de irrigación), estas pueden ser objeto de un RRI para mitigar el impacto del paludismo en el desarrollo económico. En algunas situaciones, el RRI también se ha utilizado en el medio urbano. Sin embargo, es importante tener en cuenta el comportamiento de picadura del vector y el nivel real de transmisión del paludismo en relación con los costos del rociado de un gran número de estructuras. En la era anterior al uso de los mosquiteros tratados con insecticidas y la mejora del diagnóstico y la cartografía, las estrategias de erradicación del paludismo recomendaban el RRI en todas las zonas con una incidencia parasitaria anual superior a 5/1000 y una prevalencia del parásito superior al 1%. A medida que se ha ido reduciendo la transmisión del paludismo, el RRI se ha vuelto más selectivo y solo se aplica en zonas con incidencia parasitaria anual superior a 2/1000. Sin embargo, la actual estrategia de eliminación del paludismo no establece umbrales absolutos de incidencia parasitaria anual o prevalencia del parásito por encima y por debajo de los cuales se deba aplicar el RRI o detener su aplicación, respectivamente. La decisión de detener el RRI en una zona determinada y pasar a un programa más basado en la vigilancia depende del contexto. Es decir, depende de la situación del paludismo y del objetivo del RRI (a saber, eliminar la enfermedad o reducir la transmisión); de la susceptibilidad del vector a los plaguicidas; del comportamiento y la competencia del vector; de la receptividad y vulnerabilidad de los diversos focos de transmisión; de la sensibilidad de los sistemas de vigilancia para detectar los casos, y de la efectividad del programa de control para responder a la reintroducción de casos. Las cifras de incidencia parasitaria anual que aparecen en el cuadro 2 solo sirven como guía general. La decisión final de aplicar o detener el RRI depende de otra serie de factores: entomológicos epidemiológicos ecológicos medioambientales demográficos y socioeconómicos relacionados con los servicios de salud.
1.4.1 Determinantes entomológicos Los determinantes entomológicos fundamentales son: las especies de los vectores la densidad y distribución estacional de los vectores el comportamiento de reposo y alimentación de los vectores la susceptibilidad a los insecticidas. Hay que realizar un estudio preliminar para identificar los vectores principales y secundarios (si los hubiera) responsables de la transmisión del paludismo en una determinada zona. Es importante recordar que la diversidad genética de los vectores puede coincidir con características biológicas importantes, como la resistencia a los insecticidas. A fin de aplicar el RRI antes del periodo de máxima transmisión, que suele producirse antes del inicio de la estación lluviosa, es necesario establecer los cambios estacionales en la densidad de vectores y el potencial de transmisión. Antes de seleccionar el RRI como intervención, hay que obtener y documentar plenamente información exacta acerca del comportamiento alimenticio y de reposo de los vectores locales.
9 CAPÍTULO 1. POLÍTICA Y ESTRATEGIA DE ROCIADO RESIDUAL INTRADOMICILIARIO (RRI)
También hay que establecer un plan básico de monitoreo entomológico. La OMS dispone de indicadores entomológicos básicos, métodos de evaluación y materiales de capacitación que se encuentran en el sitio web del Programa Mundial sobre Malaria. Además de identificar los vectores, sus comportamientos alimenticios y de reposo y su susceptibilidad a los insecticidas, los programas deberían monitorear la duración y efectividad de la aplicación del RRI. En la actualidad esto se hace con el tradicional «bioensayo en conos» de la OMS, aunque se están desarrollando nuevos ensayos colorimétricos que no requieren una colonia de mosquitos susceptibles. La resistencia a los insecticidas es el principal reto al que se enfrentan los actuales intentos de controlar los vectores del paludismo y es fundamental para la planificación y ejecución de programas efectivos de RRI. Tal como se señala en el GPIRM, antes de seleccionar los insecticidas que se utilizarán en un programa de RRI hay que determinar la resistencia de los vectores locales a los insecticidas. El RRI es especialmente efectivo en zonas en que los vectores tienen gran preferencia por alimentarse y reposar en interiores (es decir, son endófagos y endófilos). Algunos vectores que se alimentan en interiores pero reposan en exteriores (exófilos) también se pueden controlar si reposan, aunque sea muy brevemente, después de alimentarse y antes de salir de la vivienda. Asimismo, hay situaciones en las que la población humana tiende a dormir en el exterior durante la noche, pero en las que el vector reposa durante el día en el interior de las viviendas o de los abrigos de los animales, por lo que se puede controlar mediante RRI. No obstante, hay situaciones en las que el vector es muy exófago y exófilo, alimentándose y reposando en el exterior, por lo que raramente entra en contacto con la superficie de paredes interiores, casos en los que el RRI puede no ser adecuado.
1.4.2 Determinantes epidemiológicos Los indicadores fundamentales de la endemicidad del paludismo son: la prevalencia del parásito, determinada mediante encuestas poblacionales transversales, y la incidencia del parásito, generalmente determinada de forma pasiva mediante los registros de los centros, y calculada mensual o anualmente. Tradicionalmente se ha expresado como la incidencia parasitaria anual y calculada como el número de nuevos casos con confirmación parasitológica por 1000 habitantes y año (11). La transmisión y la epidemiología del paludismo varían tanto de un país a otro como dentro de un mismo país. Diferentes zonas pueden necesitar diferentes intervenciones o combinaciones de intervenciones. El RRI se puede aplicar en todos los entornos eco-epidemiológicos, siempre que se cumplan las condiciones para una aplicación y un mantenimiento eficaces del programa. Sin embargo, se ve favorecido por las estaciones de transmisión más breves (con lo que se pueden utilizar insecticidas con eficacia residual más breve) y mayor densidad espacial de las viviendas (con lo que las necesidades de transporte son menores). Las zonas con transmisión perenne (en las que pueden ser necesarias dos rondas anuales de rociado) y la gran dispersión de las viviendas (con el consiguiente aumento de los costos laborales y de transporte) pueden favorecer el uso de los MTILD. Los programas de RRI pueden tener diferentes objetivos en diferentes entornos epidemiológicos, a saber: en zonas de transmisión inestable y estacional, eliminar o reducir los picos estacionales, prevenir epidemias y, si estas se detectan en fases iniciales, controlarlas; en zonas de transmisión perenne con claros aumentos estacionales, suprimir los picos estacionales y reducir la transmisión general del paludismo, y en zonas de transmisión estable y perenne, reducir rápidamente la transmisión, y a continuación proceder generalmente a un control sostenido de los vectores mediante el uso de MTILD.
10 ROCIADO RESIDUAL INTRADOMICILIARIO
El control de vectores debe combinarse en todos los entornos con servicios de diagnóstico y tratamiento definidos por la OMS en su iniciativa T3: Test. Treat. Track (Diagnóstico. Tratamiento. Seguimiento) (12). Los países con paludismo endémico deben velar por que se realicen pruebas diagnósticas en todos los casos sospechosos de paludismo, porque todos los casos confirmados sean tratados con antipalúdicos de calidad garantizada, y porque haya un seguimiento de la enfermedad a través de sistemas de vigilancia puntual y exacto que permitan orientar la política y las decisiones operacionales. En la «fase de ataque» del control del paludismo, a medida que los programas amplían la cobertura a todas las poblaciones en riesgo, el RRI se realiza en las zonas definidas como objetivo, generalmente durante periodos de 3 a 5 años. En las fases de consolidación, mantenimiento, preeliminación y eliminación, el RRI se usa de forma más selectiva, basándose en la vigilancia del paludismo, y se dirige a lugares donde hay focos residuales de paludismo o restablecimiento o resurgencia de la transmisión. En países en los que no se haya puesto en práctica el RRI, la aplicación experimental debe ser generalmente anterior a la fase de ataque (cuadro 2). CUADRO 2
El RRI en las diferentes fases del control y la eliminación del paludismo FASE ACTIVIDADES TRANSMISIÓN OPERACIONES DE RRI
Fase de preparación
Estudio (reconocimiento geográfico, cartografía, epidemiología, entomología) Planificación, organización, legislación, capacitación y educación de la población
IPA > 5/1000 PP > 1%
Operaciones de prueba en zonas seleccionadas Cobertura total con RRI de todas la zonas endémicas de paludismo durante 3–5 años Operaciones de RRI en zonas o sectores definidos Operaciones de RRI focalizadas
Fase de ataque
Vigilancia y repetición de los estudios con operaciones generalizadas de ataque en todas las zonas palúdicas Evaluación de las operaciones Actualización del reconocimiento geográfico y la cartografía
IPA > 5/1000 PP > 1%
Fase de consolidación Fase de mantenimiento
Vigilancia durante 3 años Actualización del reconocimiento geográfico y la cartografía Vigilancia Actualización del reconocimiento geográfico y la cartografía
IPA < 5/1000 PP < 1% Casos esporádicos
IPA: Incidencia Parasitaria Anual; PP: Prevalencia del Parásito
1.4.3 Determinantes ecológicos Hay una serie de variables que determinan en gran medida la intensidad de la transmisión del paludismo. Estas variables, como la topografía, la altitud, la presencia de cuerpos de agua permanentes, la temperatura, la humedad (estaciones húmeda, seca o invernal) y las precipitaciones (duración e intensidad), repercuten en la bionomía de los vectores y la dinámica de la transmisión.
1.4.4 Determinantes relacionados con la seguridad para el medio ambiente En los programas de RRI se deberían utilizar únicamente productos químicos y equipos de aplicación recomendados en el Plan OMS de evaluación de plaguicidas (WHOPES), y dichos productos y equipos deberían cumplir las normas y reglamentaciones nacionales e internacionales
11 CAPÍTULO 1. POLÍTICA Y ESTRATEGIA DE ROCIADO RESIDUAL INTRADOMICILIARIO (RRI)
de seguridad ambiental. La OMS ha elaborado directrices detalladas sobre la buena gestión de los plaguicidas, especialmente en materia de adquisición, control de la calidad, transporte, almacenaje, utilización y desecho (13). Al seleccionar las zonas en las que se vaya a realizar el RRI, se han de tener en cuenta las prácticas agrícolas, en particular la certificación de la agricultura biológica, la exportación de cultivos libres de plaguicidas o la cría de gusanos de seda en Asia. Es esencial consultar a los organismos medioambientales y ministerios de agricultura y llegar a acuerdos con ellos. Muchos países, programas y asociados encargados de la ejecución exigen que se realicen exámenes de la seguridad medioambiental para garantizar que el manejo de los plaguicidas y la ejecución del RRI se lleven a cabo de forma segura. Los programas deben asegurarse de que cumplen las normas y procedimientos específicos en materia de almacenaje, entrega y uso de plaguicidas, control de las existencias, registro y notificación.
1.4.5 Determinantes demográficos y socioeconómicos Al seleccionar las zonas que se van a rociar, hay que tener en cuenta el tamaño y la densidad de la población y la accesibilidad del terreno. La inexistencia o el mal estado de las carreteras, la amplia dispersión de las viviendas o la presencia de trabas físicas como ríos y montañas pueden representar importantes obstáculos para las cuadrillas de rociado que intentan llegar a todos los asentamientos. Para que los programas de RRI tengan éxito, las estructuras que se pretende rociar deben tener superficies aptas para el tratamiento, y se han de seleccionar las formulaciones de insecticidas correctas para dichas superficies. Las viviendas tradicionales construidas con barro, arcilla o madera requieren productos químicos o formulaciones diferentes de los que precisan las casas modernas construidas con ladrillo u hormigón y generalmente pintadas. Es necesario rociar completamente todas las superficies apropiadas. Las poblaciones asentadas que permanecen en un único lugar buena parte del año son más accesibles que las poblaciones nómadas o móviles que migran estacionalmente a campos o bosques. Debido a la entrada y salida de personas de zonas rociadas para plantar, cosechar, pastorear y realizar otras actividades estacionales, los refugios temporales pueden quedar sin rociar. Estos requieren un rociado posterior. Las «casas incompletas» también plantean problemas para el RRI, al igual que aquellas que consisten en una estructura «abierta» con pocas paredes. Los factores sociales, como la disposición de una comunidad a aceptar los servicios de RRI y a cooperar con el programa de rociado, revisten una importancia fundamental al seleccionar las zonas para el RRI. Algunas familias tienen una actitud receptiva al RRI en las primeras fases, cuando el paludismo y la intensidad de las picaduras de mosquito se perciben como un problema, pero son menos receptivas cuando la transmisión se ha reducido aunque no se haya eliminado. Hay que tener en cuenta las pautas culturales con relación a las viviendas. En algunas comunidades es frecuente dormir al aire libre en la estación caliente y húmeda, que es cuando los mosquitos son también más abundantes y activos. Por otro lado, los ocupantes de las viviendas pueden volver a enyesar o encalar las paredes o reponer la paja del tejado tras el rociado, lo que reduce la exposición de los vectores al insecticida y hace necesario volver a rociar. Las zonas de importancia económica, como áreas de regadío, minas y centros turísticos, son prioritarias para el RRI. La alta densidad de población y la viabilidad económica hacen que sean zonas prioritarias para la protección contra el paludismo. Además, las poblaciones que viven en estas zonas suelen incluir una mezcla de trabajadores migrantes de zonas con diferentes niveles de endemicidad e inmunidad respecto del paludismo, entre ellas zonas libres de la enfermedad. Esta mezcla crea situaciones que pueden llevar a epidemias. El RRI también es un método apropiado de control de vectores en campos de desplazados
12 ROCIADO RESIDUAL INTRADOMICILIARIO
o refugiados, migrantes, personal militar y, en ocasiones, trabajadores de la construcción. La OMS (14) ofrece más información sobre el paludismo y el control de vectores en los campos de refugiados.
1.4.6 Determinantes relacionados con los servicios de salud La existencia de una capacidad adecuada en materia de servicios de salud es importante para el éxito de los programas de RRI; por tanto, es necesario valorar los siguientes aspectos: políticas sanitarias para apoyar el control de vectores mediante el RRI; organización del sistema sanitario en los niveles distrital, regional y nacional para apoyar un programa de RRI; financiación sanitaria para cubrir los gastos anuales en insecticidas, equipos, transporte y funcionamiento; y recursos humanos con competencia en control de vectores y entomología para la planificar y gestionar un programa de RRI. Lo ideal es que los programas de RRI se lleven a cabo con financiación y capacidades nacionales con miras a su sostenibilidad a largo plazo. Se tienen que calcular y prever los costos a largo plazo de los insecticidas, los equipos de aplicación y el personal permanente encargado del RRI (incluidos los directores de operaciones, los supervisores sobre el terreno y los operarios de rociado temporales estacionales), así como el presupuesto operacional anual. Se deberían calcular los costos de la fase de aplicación inicial en los distritos de prueba y de su ampliación rápida a todos los distritos vulnerables en los que esté previsto realizar el RRI. El análisis de los costos y beneficios del RRI también es un determinante importante. Los programas deben adoptar decisiones racionales sobre asignación de recursos en función de la ubicación y envergadura de las operaciones de RRI en relación con otras actividades programáticas. En general, teniendo en cuenta todos los componentes (por ejemplo, equipos, insecticidas, operaciones manuales y actividades de garantía de la calidad), los costos unitarios de los programas de gran magnitud (>150 000 casas) son inferiores a los de los programas de menor magnitud (<150 000 casas), lo que indica que el costo por área rociada depende de la magnitud del programa y que, incluso cuando se utiliza el costo unitario comparativo más estandarizado disponible, no existe un único precio que valga para todos los programas de RRI en los distintos países (15). Por otro lado, los países que aplican programas de RRI tienen que cambiar periódicamente la clase de insecticida que utilizan (los piretroides por carbamato, el carbamato por organofosforados, y así sucesivamente) como estrategia para abordar el problema creciente de la resistencia de los vectores del paludismo a los insecticidas, en especial a los piretroides. El tipo de formulación de la clase de insecticida utilizado para el RRI puede provocar grandes variaciones de los costos unitarios en los países (15).
1.5 Cuándo utilizar el RRI La distribución temporal de las aplicaciones («rondas») de RRI es un factor esencial para el éxito del programa. Lo mejor es programar la finalización del rociado para que coincida con el aumento de las poblaciones de vectores justo antes del inicio de la temporada de máxima transmisión. De esta forma se establecen depósitos frescos de insecticida durante los periodos de mayor densidad de mosquitos. Generalmente no es factible desde el punto de vista operacional realizar más de dos rondas de RRI en un año; preferiblemente se eligen zonas que pueden protegerse con una sola ronda de RRI al año. Con un rociado de buena calidad en tiempo oportuno, los insecticidas más recomendados (especialmente los piretroides, una nueva formulación de organofosforados y el diclorodifeniltricloroetano (DDT)) son eficaces durante 6 meses o más.
13 CAPÍTULO 1. POLÍTICA Y ESTRATEGIA DE ROCIADO RESIDUAL INTRADOMICILIARIO (RRI)
Con formulaciones correctas de estos insecticidas, una ronda de rociado eficaz puede bastar para controlar el paludismo en la mayoría de las zonas.
En resumen, el RRI es apropiado cuando: la mayor parte de la población vectorial se alimenta y reposa en el interior de las viviendas; los vectores son susceptibles al insecticida utilizado; las personas suelen dormir en el interior de las viviendas por la noche; las características de la transmisión del paludismo permiten proteger a la población con una o dos rondas anuales de RRI; la mayoría de las estructuras son aptas para el rociado, y las estructuras no están dispersas en una zona muy extensa, lo que generaría grandes costos de transporte.
1.6 Referencias y enlaces a páginas web 1. Roll Back Malaria Partnership. Global Malaria Action Plan (GMAP). Geneva, 2008 (http://www.rollbackmalaria.org/microsites/gmap/, consultado el 13 de mayo de 2015). 2. World Health Organization. World malaria report 2011. Geneva, 2011 (http://www.who.int/malaria/world_malaria_report_2011/en/index.html, consultado el 3 de enero de 2013). 3. World Health Organization. World malaria report 2013. Geneva, 2014 (http://www.who.int/malaria/publications/world_malaria_report_2013/en/, consultado el 5 de mayo de 2015). 4. Wernsdorfer WH (1980) The importance of malaria in the world. In: Malaria Vol. 1 (ed JP Kreier) Academic Press, New York, pp. 1–93. 5. World Health Organization. Global strategic framework for integrated vector management. Geneva, 2004 (http://whqlibdoc.who.int/hq/2004/WHO_CDS_CPE_PVC_2004_10.pdf, consultado el 3 de enero de 2013). 6. World Health Organization. Global Plan for Insecticide Resistance Management in malaria vectors (GPIRM). Geneva, 2012 (http://www.who.int/malaria/vector_control/ivm/gpirm/en/index.html, consultado el 3 de enero de 2013). 7. WHO Review of current evidence on combining indoor residual spraying and long-lasting insecticidal nets (http://www.who.int/malaria/mpac/background-combining-irs-llins-mar2014.pdf?ua=1, consultado el 13 de mayo de 2015) 8. WHO guidance for countries on combining indoor residual spraying and long-lasting insecticidal nets (http://www.who.int/malaria/publications/atoz/who-guidance-combining-irs_llins-mar2014. pdf?ua=1, consultado el 13 de mayo de 2015) 9. World Health Organization. Malaria elimination: a field manual for low and moderate endemic countries. Geneva, 2007 (http://www.who.int/malaria/publications/atoz/9789241596084/en/index.html, consultado el 3 de enero de 2013). 10. World Health Organization. WHO interim position statement – the role of larviciding for malaria control in sub-Saharan Africa. Geneva, 2012 (http://www.who.int/malaria/publications/atoz/larviciding_position_statement/en, consultado el 3 de enero de 2013).
14 ROCIADO RESIDUAL INTRADOMICILIARIO
11. World Health Organization. Disease surveillance for malaria control: an operational manual. Geneva, 2012; World Health Organization. Disease surveillance for malaria elimination: an operational manual. Geneva, 2012 (http://www.who.int/malaria/publications/atoz/9789241503334/en/, consultado el 13 de mayo de 2015). 12. World Health Organization. T3: Test. Treat. Track. Scaling up diagnostic testing, treatment and surveillance for malaria. Geneva, 2012 (http://www.who.int/malaria/publications/atoz/t3_brochure/en/, consultado el 13 de mayo de 2015). 13. Technical guidance for management of public health pesticides – policy frameworks and guidelines. WHO Pesticide Evaluation Scheme (WHOPES) (http://www.who.int/whopes/recommendations/who_fao_guidelines/en/index.html, consultado el 3 de enero de 2013). 14. World Health Organization. Malaria control in complex emergencies: an inter-agency field handbook. Second edition. Geneva, 2013 (http://www.who.int/malaria/publications/atoz/9789241548656/en/, consultado el 3 de enero de 2013). 15. Presidents Malaria Initiative (PMI) IRS Country Programs: Comparative Cost Analysis, Years 1 and 2. December 2014. Bethesda, MD: Africa Indoor Residual Spraying (AIRS) Project, Abt Associates Inc. (http://www.pmi.gov/how-we-work/technical-areas/indoor-residual-spraying, consultado el 13 de mayo de 2015)
15 CAPÍTULO 1. POLÍTICA Y ESTRATEGIA DE ROCIADO RESIDUAL INTRADOMICILIARIO (RRI)
CAPÍTULO 2
Gestión de un programa de RRI
Índice 2.1 Introducción 19 2.2 Recopilación de información inicial 20 2.2.1 Encuesta epidemiológica inicial 20 2.2.2 Encuesta entomológica (vectorial) inicial 20 2.2.3 Reconocimiento geográfico y cartografía de estructuras y viviendas 21 2.2.4 Censo de población 24 2.2.5 Estimación del número, tamaño y tipos de estructuras o viviendas 25 2.3 Selección de los insecticidas 26 2.3.1 Tipos de acción de los insecticidas 26 2.3.2 Características de los buenos insecticidas de acción residual 27 2.3.3 Compuestos y clases de insecticidas 27 2.3.4 Insecticidas recomendados por la OMS para el RRI 30 2.3.5 Cálculo de la cantidad de insecticida necesaria 32 2.3.6 Gestión de los insecticidas 33 2.3.7 Adquisición de insecticidas y control de su calidad 37 2.3.8 Uso de insecticidas: presentación de informes anuales 39 2.3.9 Manejo de la resistencia a los insecticidas 40 2.4 Equipo de aplicación del RRI: nebulizadores de compresión manual 42 2.4.1 Función, componentes y diseño 43 2.4.2 Nebulizadores de compresión manual y piezas de repuesto o recambios 44 2.4.3 Equipo de protección personal de los operarios de rociado 45 2.4.4 Inventario y mantenimiento del equipo 46 2.5 Organización y realización de campañas de RRI 46 2.5.1 Metas de desempeño 46 2.5.2 Ciclo de gestión 46 2.5.3 Fases de una campaña de RRI 47 2.5.4 Plan de acción para las operaciones 48 2.5.5 Planificación financiera del RRI 50 2.5.6 Estimación de costos, presupuestación y financiación 50 2.5.7 Lista de verificación para hacer un seguimiento de la aplicación del plan de acción 50 2.5.8 Tiempo y duración de las rondas y ciclos de rociado 50 2.5.9 Organización del programa 51 2.5.10 Equipo y logística de las cuadrillas de rociado 60 2.5.11 Transporte 60 2.5.12 Equipo de comunicación 61 2.5.13 Campamentos sobre el terreno para el RRI 61 2.5.14 Estudio de la ubicación y características de un pozo de filtración 61 2.5.15 Tanques de evaporación 62 2.6 Información, educación y comunicación, y movilización de la comunidad 63 2.6.1 Promoción del RRI 63 2.6.2 Campañas de IEC 63 2.6.3 Participación de las comunidades 64 2.7 Presentación de informes sobre los progresos y el desempeño 64 2.7.1 Desempeño del programa de RRI 65 2.7.2 Métodos para medir el desempeño del programa 65 2.7.3 Indicadores sistemáticos del desempeño operacional y metas de desempeño 66 2.7.4 Evaluación de la cobertura, la calidad y los efectos 68 2.8 Examen de las operaciones anuales 71 2.8.1. Examen operativo de los programas de RRI 71 2.8.2 Examen estratégico de los programas de RRI 72 2.9 Referencias y enlaces a páginas web 73
18 ROCIADO RESIDUAL INTRADOMICILIARIO
2.1 Introducción Para que las operaciones de RRI se realicen de forma oportuna y con buena calidad, el programa de rociado ha de contar con un sólido liderazgo y se debe disponer de un sistema de gestión bien monitoreado. Esto incluye la recopilación de información básica y la elaboración de una propuesta detallada mediante la planificación, una aplicación rigurosa, una supervisión estricta, un monitoreo y una evaluación minuciosos, y la presentación de informes al respecto. En el ciclo de planificación y gestión se tienen que tener en cuenta las condiciones epidemiológicas y entomológicas del momento. Estas se deberían revisar anualmente, y la estrategia de RRI se debería adaptar y optimizar en función de la evolución de las condiciones. Para que las campañas de RRI tengan éxito se precisa un alto nivel de compromiso político, de recursos humanos, logísticos, financieros y de transporte dedicados específicamente a dicha tarea, y de una capacidad adecuada en materia de organización y planificación. También se debe garantizar la seguridad de los operarios de rociado, de la comunidad y del medio ambiente. Para que el RRI sea eficaz se ha de contratar, capacitar, motivar y retener a trabajadores temporeros de campo, los cuales también precisan respaldo y supervisión. Aunque el rociado propiamente dicho puede ser realizado por personal temporero de campo que esté semi-calificado pero que esté específicamente dedicado a dicha tarea, el programa precisa un grupo capacitado y calificado de funcionarios especializados en medio ambiente o salud pública, entomólogos de campo y epidemiólogos, que han de ir respaldados por los directores del programa. Realizar el RRI en tiempo oportuno es un factor fundamental para obtener los máximos beneficios; esto es, el rociado debe realizarse en el periodo de tiempo más breve posible, justo antes del inicio de la estación de transmisión. La concientización y el apoyo comunitarios son otros factores esenciales que influyen en la eficacia de los programas de RRI. La aceptación por la población local contribuye a la obtención de un alto nivel de cobertura, por lo que se han de poner en marcha campañas de educación y comunicación dirigidas a las comunidades. También se debería informar a los hogares acerca del programa, así como de sus beneficios y de los preparativos que es preciso realizar para garantizar la seguridad de la campaña de rociado. Al introducir el RRI en un país por primera vez, es mejor comenzar con una zona piloto y luego ampliar la intervención a otros distritos de cada región o provincia. El RRI se debería emprender a pequeña escala, y posteriormente se deberían realizar ampliaciones anuales con el fin de que los programas adquieran experiencia en el desarrollo de las capacidades operacionales, la infraestructura y los sistemas necesarios para un funcionamiento eficiente. Como hay un déficit de coordinadores y supervisores con experiencia sobre el terreno en el ámbito del RRI, al emprender un nuevo programa de RRI es aconsejable solicitar la asistencia técnica de programas establecidos en otros países o contratar a expertos del sector privado. A medida que vaya aumentando el número de distritos piloto, los coordinadores y supervisores del RRI podrán ayudar a más distritos a planificar y aplicar el rociado. En los países donde hay operaciones de RRI en marcha, la atención se debería centrar en mejorar la calidad antes de considerar la ampliación de la cobertura. Esto se debería efectuar mediante la realización de exámenes posteriores a la estación en que se realiza el RRI, en los cuales se ha de analizar la adecuación del calendario de aplicación, la cobertura, la calidad y el impacto sobre la enfermedad. La información generada en dicho examen proporciona enseñanzas esenciales para adaptar y mejorar la planificación y la gestión con miras a las operaciones de rociado de la siguiente estación.
19 CAPÍTULO 2. GESTIÓN DE UN PROGRAMA DE RRI
2.2 Recopilación de información inicial Hay que reunir datos iniciales epidemiológicos, entomológicos y geográficos a partir del examen de los informes de vigilancia de los centros sanitarios, así como de estudios de investigación e informes de las encuestas. Esta información debe actualizarse periódicamente mediante evaluaciones rápidas sobre el terreno y el reconocimiento geográfico.
2.2.1 Encuesta epidemiológica inicial Los datos sobre la vigilancia sistemática del paludismo procedentes de los centros sanitarios deben ser tabulados mensual y anualmente por unidad, sub-distrito y distrito. La incidencia parasitaria anual y las tasas de mortalidad por paludismo deben calcularse en total y por grupos de edad sobre la base de las tasas de positividad de las láminas de sangre (o, si se están utilizando pruebas diagnósticas rápidas, con las tasas de positividad de estas). Cuando sea viable y haya recursos financieros y humanos suficientes, los datos de incidencia obtenidos de forma pasiva de los registros de los centros pueden complementarse con una encuesta de base comunitaria sobre la prevalencia del paludismo. La obtención y análisis de los datos sobre la incidencia del paludismo procedentes de los centros y confirmados parasitológicamente, complementados con los datos sobre la prevalencia determinada en la comunidad, cuando se disponga de ellos, hacen posible que los coordinadores distritales del RRI estratifiquen sus zonas de operación en función de la intensidad de la transmisión. Los datos epidemiológicos deben correlacionarse con los datos meteorológicos, en particular las precipitaciones, en los 2–3 años anteriores. Esto también proporcionará orientaciones para priorizar y limitar las zonas que hay que rociar e identificar los mejores meses para llevar a cabo el rociado, así como el número y la distribución temporal de los ciclos de rociado necesarios. Los umbrales de la estratificación son fijados por cada país en función de la epidemiología, la geografía, los costos y los presupuestos disponibles. Un aspecto fundamental a tener en cuenta es qué resulta práctico desde el punto de vista logístico. Los umbrales y la estratificación se revisan cada año en función de los últimos datos y de la información obtenida sobre el terreno. Los datos de los centros sanitarios sobre la incidencia y los datos comunitarios sobre la prevalencia sientan también la base para monitorear y evaluar el impacto del RRI (1).
2.2.2 Encuesta entomológica (vectorial) inicial Las encuestas entomológicas aportan información esencial sobre la presencia, distribución, comportamiento y susceptibilidad a los insecticidas de los vectores en las zonas de aplicación del RRI, y se diseñan para obtener tanto la información básica necesaria como datos complementarios adicionales.
Información esencial Hay que actualizar periódicamente la información básica siguiente: identificación de las especies vectoriales anofelinas en las zonas establecidas como objetivo; distribución y estacionalidad del vector; hábitos de reposo del vector anofelino en interiores y exteriores, y susceptibilidad a los insecticidas determinada con la prueba en tubos de la OMS o la prueba en botellas de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de los Estados Unidos de América (2).
20 ROCIADO RESIDUAL INTRADOMICILIARIO
Información adicional La siguiente información adicional se puede obtener periódicamente, en colaboración con instituciones universitarias y de investigación nacionales: comportamiento de las especies locales de vectores con respecto a la hora de alimentarse y a la preferencia por los interiores o exteriores y la alimentación en humanos o animales; hábitos de sueño de la población humana en relación con los hábitos alimentarios del vector; datos ecológicos sobre los hábitos de cría de las especies locales de vectores, y parámetros vectoriales basales, como las tasas de paridad y de picadura a humanos, los índices de sangre humana y las tasas de esporozoítos y de inoculación entomológica. Entre los métodos de captura de diferentes especies de Anopheles se encuentran la captura con atrayentes humanos, la captura sobre una sábana tras el rociado en espacios interiores, la captura durante el reposo en espacios interiores o exteriores, las trampas de salida, las trampas de luz CDC (con o sin potenciación con CO2), las trampas con cebos animales, los estudios en casas experimentales y la captura de larvas (3).
2.2.3 Reconocimiento geográfico y cartografía de estructuras y viviendas El reconocimiento geográfico se define como «la operación que sienta las bases para la elección de los centros y depósitos en el campo, el establecimiento de calendarios e itinerarios detallados para el personal de rociado y vigilancia, la implantación final de sistemas de transporte, y el control numérico de finalización de la tarea realizada o notificada» (4). Antes de iniciar el RRI se debe recopilar información detallada sobre las zonas que se van a rociar, en particular sobre la distribución, ubicación, número, tipo, tamaño y accesibilidad de las viviendas y estructuras que se van a rociar. Se han de preparar mapas en los que figuren las carreteras y calles, los pueblos, los puntos de agua y las características geográficas importantes, como lagos, arroyos y montañas. Se deben identificar, cartografiar y registrar el número, tipo y tamaño de las viviendas. A cada vivienda se le debe asignar un número de referencia, que se ha de pintar sobre una puerta o muro de esta, y se le ha de facilitar una ficha en la que se anoten los datos relativos al rociado contra el paludismo, de modo que los operarios de rociado puedan determinar dónde y qué han de rociar. De esta forma los directores de las cuadrillas de rociado también pueden supervisar mejor el trabajo. Se ha de calcular la superficie media de las estructuras unitarias o viviendas para estimar el número total de metros cuadrados que se han de rociar y la cantidad de insecticida necesario. Tal vez no sea posible desde el punto de vista financiero o práctico realizar un reconocimiento geográfico detallado antes de las primeras rondas de rociado. Sin embargo, debería realizarse un reconocimiento geográfico completo durante la primera ronda y actualizarse en las rondas subsiguientes. El alcance del reconocimiento geográfico variará entre los distintos países y programas, dependiendo de los recursos disponibles. Las herramientas y tecnologías de reconocimiento geográfico y gestión de datos mediante sistemas de información geográfica están evolucionando rápidamente. Los instrumentos electrónicos de uso manual como teléfonos inteligentes, asistentes digitales personales (ADP) y tabletas, así como las imágenes de satélite básicas y gratuitas de muchas zonas fijadas como objetivo y los potentes equipos informáticos portátiles, aumentan enormemente la contribución potencial del reconocimiento geográfico. No obstante, permanecen inalterables los principios fundamentales y la necesidad de información básica exacta y actualizada (5). Para ayudar en el registro exhaustivo de las estructuras durante el reconocimiento geográfico, las viviendas se pueden georreferenciar, cartografiar y registrar rápidamente sobre el terreno mediante ADP integrados de uso manual dotados de un sistema mundial de determinación de la posición (GPS). Posteriormente estos datos se pueden añadir a los mapas básicos para
21 CAPÍTULO 2. GESTIÓN DE UN PROGRAMA DE RRI
FIG. 1
Mapa de Tanna en el que se muestra una zona de «amortiguamiento» de 2 km
proporcionar información detallada de reconocimiento geográfico de las zonas fijadas como objetivo para el RRI, lo que facilita muchos aspectos de las operaciones.
Delineación de las zonas en riesgo de paludismo que se deben rociar Las zonas que se han de rociar se deberían definir en una evaluación inicial. Posteriormente se deberían delinear con números identificativos claros, lo que sentará las bases para el reconocimiento geográfico dentro de los Loumapruan límites marcados. Los mapas topográficos que se pueden obtener en las oficinas gubernamentales y que muestran las fronteras administrativas, las carreteras, los pueblos, las fuentes de agua y otras características útiles facilitarán Lenakel enormemente el reconocimiento geográfico. A medida que los programas nacionales de control Iapkapen de paludismo avanzan, un número creciente de zonas dentro de los distritos y países pasarán de ser «de alta transmisión» a ser «de baja transmisión», para finalmente convertirse en zonas libres de paludismo. Se tienen que establecer límites claros entre las zonas libres Adaptado de un mapa producido por el Programa de paludismo y las zonas de baja transmisión, así como Nacional de Control de Enfermedades Transmitidas entre estas últimas y las zonas de alta transmisión. La por Vectores, Ministerio de Salud, República de metodología para demarcar las zonas de transmisión del Vanuatu, mayo de 2009. paludismo requiere el uso de un sistema de información geográfica y herramientas de cartografía pertinentes. Se puede realizar un RRI con efecto barrera en una franja de 1 a 2 km entre zonas libres de paludismo y zonas de transmisión baja o elevada del paludismo para impedir la re-invasión de zonas donde se había eliminado la enfermedad (Fig. 1). Itonga
Cartografía Los mapas proporcionan una visión espacial que facilita enormemente la planificación de las operaciones y guía a las cuadrillas de rociado hacia las estructuras que han de rociar cada día. Frecuentemente se pueden obtener mapas topográficos impresos detallados en el departamento de cartografía o en los departamentos de planificación de las administraciones locales. Los equipos de campo también pueden bosquejar mapas manualmente durante el reconocimiento geográfico. Actualmente se pueden descargar imágenes de satélite de plataformas gratuitas como Google Earth o Google Maps, y se pueden obtener mapas e imágenes más detallados a través de otros servicios en línea. Con la ayuda de una brújula se pueden marcar en un mapa de localizaciones de las estructuras o casas que se han de rociar y las rutas de acceso a ellas, y se pueden identificar lugares para establecer los campamentos de campo (Fig. 2).
Sistemas de información geográfica Los mapas básicos obtenidos a través de varios recursos en línea son útiles para la planificación de las operaciones de RRI por los equipos de gestión del paludismo distritales y provinciales. Estos mapas se pueden actualizar con información sobre la ubicación de las viviendas mediante la introducción de los números de las viviendas y otros datos pertinentes en un GPS, ADP o tableta de uso manual.
22 ROCIADO RESIDUAL INTRADOMICILIARIO
Las bases de datos geográficas contienen informa ciones específicas sobre el país que son importantes para elaborar los planes de operaciones de RRI, a saber: fronteras administrativas (nacionales y subnacionales) ubicación de los pueblos (incluidos los nombres y códigos de los pueblos) ubicación y tipo de infraestructura sanitaria ubicación y tipo de escuelas y otras infraestructuras públicas ubicación y tipo de puntos de agua potable población por nivel administrativo (hasta el nivel de los pueblos cuando sea posible) carreteras, ríos, bosques, elevación indicadores relativos a los subgrupos de población (género, sexo, grupo de riesgo), el momento, el lugar y la fuente.
FIG. 2
Mapa de localizaciones para la planificación del RRI N 3 4 5 BAO 1 MIL E
1 2
6 7 8 9 14 12 13 13A
KILL FOOT
NEM
SEA N Utupua Is L O C AT I O N M A P
10 11 12A
Mother Village Nembao Population 50 reg. no: DATE REVISION SIG
D R AW N TRACED SCALE 1 1 ” - 3 0 F T L AW R E N C E 4.7. 96
M.E.P.P B.S.I.P EASTERN SPOT MAP UTUPUA ASSUMBO
En muchos países la base de datos geográfica se ha Mapa cortesía de Gerard Kelly, Informe Técnico. An elaborado en colaboración con los ministerios de integrated approach to data collection, storage and mapping of household information for malaria assessment and salud, y en ella se han integrado varios conjuntos de elimination in the Solomon Islands. Agosto de 2008. datos de diversas fuentes del país. Esta labor está en curso, y en muchos países las bases de datos pueden estar todavía incompletas. Antes de emprender el reconocimiento geográfico, es necesario comprobar de qué datos geográficos básicos se dispone ya en el país. En un país determinado, el sistema de información geográfica puede estar ya implantado en otros organismos gubernamentales y organizaciones no gubernamentales (ONG) de los ámbitos de la salud, la agricultura, el medio ambiente, las obras públicas, etcétera. El programa de control del paludismo puede colaborar con estas instituciones para preparar mapas del riesgo de paludismo (tanto espaciales como temporales) utilizando los datos sobre el paludismo disponibles. Este tipo de bases de datos y mapas son excelentes recursos para lograr una delimitación eficaz de las zonas en las que se llevará a cabo el RRI. El reconocimiento geográfico y el censo de viviendas se pueden llevar a cabo mediante cuestionarios y mapas topográficos tradicionales en papel, ADP o tabletas. Los entrevistadores que utilizan ADP sobre el terreno pueden almacenar y presentar en este dispositivo la información recopilada a través de los cuestionarios de encuesta. Los ADP tienen la ventaja de que pueden programarse previamente para navegar a través de los patrones de omisión del cuestionario y ajustar la formulación de la pregunta a situaciones específicas. Con los ADP, los resultados de la encuesta pueden limpiarse y descargarse rápidamente una vez llevada a cabo la labor sobre el terreno. Muchos ADP vienen ahora equipados con receptores GPS (integrados o en forma de dispositivos complementarios) para incorporar automáticamente geo códigos a los datos de la encuesta. Además, los ADP con receptores GPS integrados pueden ser útiles para automatizar completamente el proceso de diseño de la muestra de la encuesta y cartografiar las viviendas para la elaboración de listas. Las diversas características de las viviendas, como los rociados anteriores de que han sido objeto, el número de dormitorios rociados y el número de estructuras no rociadas se pueden registrar fácilmente. La adopción de un enfoque integrado de la recopilación, el almacenaje, el análisis y la cartografía de los datos pertinentes sobre el paludismo permiten evaluar, planificar, monitorear y notificar
23 CAPÍTULO 2. GESTIÓN DE UN PROGRAMA DE RRI
FIG. 3
Enfoque integrado de los sistemas de información sobre el paludismo Recopilación sobre el terreno de datos de viviendas con un ordenador portátil/GPS y un sistema de información geográfica actualizado y elaboración de mapas
Reconocimiento geográfico, censo y enumeración de viviendas
Operaciones de RRI
Establecimiento de objetivos del rociado, mapas de localización, etcétera, para las cuadrillas de rociado Verificación de las operaciones de rociado con ordenador portátil/GPS y análisis de las mismas en el SIG/base de datos a efectos de seguimiento y análisis
SIG/base de datos integrada sobre viviendas para la lucha contra el paludismo en las Islas Salomón
Encuestas de monitoreo del palusismo
Identificación de muestras de viviendas y su descarga en un ordenador portátil/GPS para su evaluación Carga de los datos de encuestas de viviendas en el SIG/ base de datos para su almacenamiento, la elaboración de mapas y análisis ulteriores
Elaboración de otros mapas sobre el paludismo (p. ej., mapas temáticos, predictivos u operacionales)
Figura cortesía de Gerard Kelly, Informe Técnico. An integrated approach to data collection, storage and mapping of household information for malaria assessment and elimination in the Solomon Islands. Agosto de 2008.
con relativa facilidad, exactitud y rapidez una serie de intervenciones de control y eliminación del paludismo (Fig. 3).
Georreferencia de viviendas para RRI mediante ADP o tabletas manuales y GPS Se puede recurrir a la georreferencia y cartografía de las estructuras de viviendas mediante ADP o tabletas manuales y GPS para planificar a nivel general las actividades de RRI y apoyar el monitoreo de las operaciones de rociado y las actividades de seguimiento, tal y como se muestra en el figura 4 que sigue a continuación.
2.2.4 Censo de población El punto de partida para elaborar el censo de población a efectos del RRI es consultar el último censo nacional de población, las encuestas realizadas entre censos y las encuestas de demografía y salud. Estos recursos proporcionan la información básica necesaria, a saber: los nombres de las zonas administrativas (por ejemplo, provincia, región, estado, distrito, circunscripción, municipio, pueblo) desglosados hasta el nivel más bajo; los nombres de los principales centros urbanos; población por zonas administrativas y por zonas rurales y urbanas; estructura de la población por grupos de edad (menos o más de 5 años, de sexo masculino o femenino); distribución y densidad de la población; tamaño medio de las viviendas (número de personas por vivienda); número de habitaciones por vivienda; tipo de vivienda y materiales utilizados para su construcción; y nombre del cabeza de familia.
24 ROCIADO RESIDUAL INTRADOMICILIARIO
FIG. 4
Elaboración de mapas y ciclo de gestión del RRI 1. Planificación i. Identificar y cartografiar la zona objetivo del RRI ii. Cartografiar las viviendas en la zona objetivo del RRI iii. Delinear y cartografiar la zona de operaciones de la cuadrilla de RRI iv. Elaborar mapas someros de viviendas, formularios sobre la estructura de las viviendas y estimaciones de la superficie rociable.
4. Seguimiento i. Elaborar una lista de viviendas a efectos de seguimiento ii. Elaborar mapas someros de viviendas a efectos de seguimiento
2. Realización i. Llevar a cabo el RRI utilizando mapas someros ii. Completar los formularios sobre la estructura de las viviendas (en papel o en un ADP o tableta) iii. Actualizar la base de datos de viviendas a efectos del RRI
3. Análisis i. Elaborar mapas sobre el estado del RRI ii. Calcular estadísticas de cobertura del rociado Fuente: OMS
Las cuadrillas de RRI deberían actualizar los datos de población cuando relicen el censo casa por casa para el reconocimiento geográfico antes de la campaña de rociado.
2.2.5 Estimación del número, el tamaño y el tipo de estructuras o casas Para planificar una campaña de RRI es esencial conocer: el número de casas o estructuras; el número medio de habitaciones por vivienda (por ejemplo, salón, dormitorios, cocina, comedor, cuarto de baño, retrete); tamaño medio de las habitaciones (en metros cuadrados rociables); número medio de personas por vivienda; y tipo de materiales utilizados en la construcción de muros y techo (por ejemplo, barro, paja, ladrillo, bambú o hierro ondulado). Los coordinadores del RRI en el nivel de los distritos deberían recabar esta información utilizando los datos del censo más reciente, los registros de las administraciones locales y los datos del sector de la salud, así como los datos de otros programas importantes de ámbito comunitario, como los programas ampliados de inmunización. Deberían establecer una estimación inicial del número de estructuras o casas que requieren rociado, el número de rondas de rociado que se han de llevar a cabo en un año, y los datos y ubicación de las zonas que pueden ser sometidas a una vigilancia activa y ser objeto de rociado en respuesta a brotes. Los determinantes para establecer
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qué zonas se deberían rociar se examinan con detalle en la sección 1.4. También se pueden utilizar ADP para registrar la información de las rondas de rociado.
Estimación de la superficie rociable La superficie rociable media de las viviendas que se van a rociar se ha de calcular antes de cuantificar y adquirir el insecticida necesario. Esto se suele realizar a partir de una muestra representativa del 5% al 10% del número total de casas. Se ha de medir la superficie e identificar el tipo de todas las estructuras, tanto casas principales como abrigos de animales y otros edificios, paredes internas, techos y puertas y ventanas interiores y exteriores. Se debe calcular la proporción de los diferentes tipos de casas (tradicionales o modernas) y la superficie rociable media. Con esta información se puede estimar la cantidad de insecticida necesaria. La mayoría de las zonas establecidas como objetivo del rociado contienen dos tipos básicos de estructuras: tradicionales y modernas (o formales). Esta clasificación es muy útil para estimar la formulación del insecticida que se ha de utilizar en las operaciones de RRI y para determinar las necesidades logísticas del programa. Una casa o estructura tradicional o rural se construye con materiales que están disponibles en los alrededores (por ejemplo, barro, paja, ramas o madera sin acabar). Estas viviendas suelen tener muy pocas divisiones internas y sus paredes internas rara vez están enyesados o pintados. Una casa o estructura moderna o urbana suele construirse con madera acabada, bloques de cemento o ladrillos y tiene por lo general múltiples paredes internas que han sido pintadas o enyesadas con acabado liso. La «superficie rociable» está constituida por las superficies internas de todas las estructuras o casas que se deben rociar, con inclusión de los aleros no expuestos a la lluvia, techos, zonas bajo suelo en viviendas elevadas, y los muros interiores de letrinas. Las demás estructuras de las localidades que estén situadas fuera de las viviendas y que no cuenten con dormitorios, como escuelas (excepto los dormitorios de internados) y tiendas no se deben rociar, ya que atraerán a muy pocos vectores del paludismo. En el anexo A1.1 figura un ejemplo de formulario de registro de superficie rociable para una estimación básica de la cantidad de insecticida necesaria.
2.3 Selección de los insecticidas La selección de los insecticidas utilizados en el RRI se basa en las características del producto, la susceptibilidad de los vectores locales, la epidemiología de la enfermedad (sobre todo, la duración de la estación de transmisión), la situación medioambiental y otros factores que afectan a la eficacia del programa de RRI.
2.3.1 Tipos de acción de los insecticidas Diferentes insecticidas pueden tener distintos efectos en una misma especie del mosquito a través de uno o más de los tres tipos de acción siguientes: repelente; irritante; insecticida. Con el fin de potenciar al máximo el efecto en la supervivencia del vector y la transmisión del paludismo, es preferible emplear los que tienen mayor efecto insecticida en lugar de los que tienen más efecto repelente e irritante.
26 ROCIADO RESIDUAL INTRADOMICILIARIO
2.3.2 Características de los buenos insecticidas de acción residual La selección de insecticidas para el RRI se debe guiar por los siguientes factores: Eficacia: para que el RRI sea eficaz, las hembras de los mosquitos anofelinos vectores deben ser susceptibles al insecticida utilizado. Los insecticidas pueden perder eficacia cuando los insectos a los que deben combatir adquieren resistencia a ellos. Por esta razón, es necesario realizar estudios de susceptibilidad con muestras de estos insectos recogidas en la zona. En caso de que se observe resistencia es preciso seleccionar otro insecticida con el que sea poco probable la resistencia cruzada (6). Efecto residual: las propiedades más importantes de un insecticida de efecto residual son la persistencia de su acción en una determinada superficie y su gran toxicidad para los mosquitos vectores. Esta toxicidad debe ser suficientemente prolongada para abarcar toda la estación de transmisión del paludismo. Formulación correcta: para que la eficacia del RRI sea óptima, se debe utilizar la formulación correcta para el tipo de superficie rociada. Por ejemplo, los polvos humectables y los gránulos dispersables en agua son más apropiados para las superficies muy porosas, como los muros de adobe, mientras que los concentrados en suspensión y los concentrados emulsionables son más eficaces cuando se aplican en cemento acabado, madera acabada o superficies pintadas, sobre todo si las pinturas son a base de aceite. Cabe señalar que, en las superficies lisas y no absorbentes, como los muros de ladrillo pintados, es fundamental aplicar un menor volumen de insecticida (por ejemplo, 30 ml/m2 en lugar de 40 ml/m2). Estabilidad: el insecticida seleccionado debe ser estable durante su transporte y almacenamiento, a temperatura ambiente y con mínima ventilación. Debe mezclarse uniformemente o disolverse en el disolvente utilizado y no debe dañar los equipos utilizados en el rociado. Inocuidad: los insecticidas son peligrosos por definición. Sin embargo, cuando se manejan y aplican de acuerdo con las recomendaciones de la ficha técnica, los insecticidas recomendados en el WHOPES surten los efectos deseados y entrañan un riesgo mínimo. Cuando se aplican correctamente, los insecticidas utilizados para el RRI no deberían suponer ningún peligro para los operarios, los ocupantes de las viviendas, los animales domésticos y salvajes ni el medio ambiente. En cualquier caso, antes de iniciar el rociado es necesario adoptar medidas para mitigar en lo posible los vertidos y la contaminación accidental. Aceptabilidad: algunos grupos y formulaciones de insecticidas no son muy aceptados por los ocupantes de las viviendas debido a su olor peculiar o a las manchas que dejan en las superficies rociadas. La aceptabilidad de los insecticidas puede variar en función del lugar. Costo: los programas deben determinar los costos de acuerdo con las categorías habituales (es decir, costos de funcionamiento, mano de obra, equipos, equipo de protección personal (EPP), insecticidas y administración). A partir de estas categorías, se pueden calcular los costos por unidad estructural rociada o por población protegida.
2.3.3 Compuestos y clases de insecticidas Los insecticidas utilizados en la salud pública suelen actuar por contacto y clasificarse en función de que tengan o no efecto residual. Los insecticidas de contacto con efecto residual son productos químicos orgánicos estables que durante un periodo determinado (por lo general, varios meses) mantienen su efecto tóxico para los insectos que se posan o caminan sobre la superficie aplicada. En cambio, los insecticidas que no tienen efecto residual se pueden utilizar para la fumigación espacial, pues se degradan rápidamente y no persisten en el medio ambiente.
27 CAPÍTULO 2. GESTIÓN DE UN PROGRAMA DE RRI
Clasificación Los insecticidas recomendados por la OMS para el RRI pertenecen a cuatro clases principales: carbamatos: bendiocarb, propoxur organoclorados: DDT organofosforados: malatión, fenitrotión, pirimifos-metil piretroides: alfacipermetrina, deltametrina, lambdacialotrina, etofenprox, bifentrina, ciflutrina La selección de estos insecticidas se basa en su inocuidad para el ser humano y en su eficacia residual cuando se aplican en las superficies de una vivienda. El periodo mínimo que debe durar el efecto residual de los insecticidas disponibles en la actualidad es de 2 a 6 meses. Hay varias formulaciones para prolongar su efecto en diferentes superficies.
Compuestos En cada una de las principales clases de productos químicos hay diferentes compuestos vendidos por diferentes fabricantes con nombres comerciales distintos. Estos nombres comerciales no se deben confundir con el tipo de principio activo (p.a.). Por ejemplo, los p.a. de Fendona® y K-Othrine® son la alfacipermetrina y la deltametrina, respectivamente. Debe evitarse el uso de los nombres comerciales, puesto que pueden variar en función del país y no resultar familiares para los coordinadores de los programas. El criterio más importante que se debe tener en cuenta es el p.a. Es fundamental comprobar que el compuesto cumple las especificaciones establecidas por la OMS y que el fabricante lo ha presentado para que sea evaluado por el WHOPES. En el apartado 2.3.4 se incluye la lista completa de insecticidas recomendados por el WHOPES (también se puede consultar, en inglés, en la página http://www.who.int/whopes/en).
Concentración La concentración de los productos se expresa en p.a./kilogramo o p.a./litro
Formulación en función del tipo de superficie rociable La formulación de los insecticidas utilizados para el RRI debe adaptarse a la superficie donde se aplican. Una formulación es una mezcla de un p.a. con un ingrediente inerte sin efecto plaguicida. Todos los insecticidas de acción residual son tóxicos para la mayoría de los insectos a dosis muy bajas; por tanto, para aplicarlos de forma eficiente es necesario emplear un medio de dispersión. Los insecticidas de acción residual para el rociado se formulan generalmente como: polvos humectables o dispersables en agua; concentrados emulsionables; concentrados en suspensión; gránulos dispersables en agua; suspensiones en cápsulas. En el cuadro 3 se muestran las principales características de las distintas formulaciones y sus repercusiones en el RRI. Los polvos humectables son las formulaciones más utilizadas para el RRI en las zonas rurales donde las superficies de las viviendas tradicionales sobre las que se aplica el insecticida (por ejemplo, muros de barro y paja) son porosas. En cambio, en los edificios modernos, cuyas superficies están pintadas y son impermeables, se emplean concentrados emulsionables o concentrados en suspensión, porque no dejan manchas.
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Los polvos humectables, los gránulos dispersables en agua y las suspensiones en cápsulas tienen un efecto residual más prolongado, excepto cuando se aplican sobre superficies no absorbentes, en las que los tres tipos de formulaciones tienen la misma eficacia y persistencia. Recientemente se han comercializado suspensiones en cápsulas con mayor efecto residual, sobre todo en superficies porosas.
Tipos de superficies rociables La persistencia de un insecticida que se rocía en una determinada superficie depende del tipo de insecticida, su formulación y el tipo de superficie. La mayoría de los insecticidas persisten más tiempo en la madera y la paja que en el barro. Las superficies de barro, los bloques de cemento, el hormigón y los ladrillos absorben los insecticidas, y algunos tipos de barro pueden descomponerlos químicamente. La eficacia residual de los insecticidas en las superficies absorbentes es de un 10% a un 20% más baja que en las superficies no absorbentes. Por tanto, es importante utilizar la concentración correcta de la dosis recomendada en las superficies no absorbentes.
CUADRO 3
Diferentes formulaciones de insecticidas FORMULACIÓN Polvos humectables y gránulos dispersables en agua DESCRIPCIÓN El p.a. se añade a un polvo inerte que contiene un agente humectante y dispersante. Forman una suspensión en el agua. VENTAJAS Eficaces en superficies porosas (ladrillos de barro y muros de hormigón). Fáciles de transportar, almacenar y utilizar. Relativamente baratos. INCONVENIENTES No son eficaces cuando se aplican sobre revestimientos de plástico, carpas de lona y pinturas oleosas. Es necesario agitar de vez en cuando el depósito de rociado. Hay riesgo de exposición a polvos o vertidos durante la mezcla. Desprenden un olor fuerte. Son absorbidos por las superficies porosas. Su alta absorción por la piel aumenta los riesgos para los operarios Son inflamables. Son menos eficaces cuando se aplican sobre revestimientos de plástico.
Concentrados emulsionables
El p.a. se disuelve en un disolvente oleoso y emulsionantes. Al añadir agua se forma una emulsión lechosa y blanca de aceite en agua, compuesta por gotas en suspensión que contienen el insecticida. Contienen partículas finas de p.a. en suspensión en un líquido (por lo general, agua). Forman partículas cristalinas, pero más pequeñas que las de los polvos humectables y los gránulos dispersables en agua. El p.a se encuentra dentro de cápsulas microscópicas de polímero que se suspenden en agua para proceder al rociado.
Se mezclan fácilmente con agua. Dejan pocos depósitos visibles. Son más eficaces sobre el cemento y la madera. Son eficaces cuando se aplican sobre pinturas oleosas. Hay una gran concentración de p.a. en cada envase. Son más seguros para los operarios. Dejan menos residuos visibles que los polvos humectables. Son eficaces cuando se aplican sobre cemento, madera y pinturas oleosas. Las cápsulas liberan el insecticida lentamente después el rociado, lo cual aumenta el efecto residual del compuesto.
Concentrados en suspensión
Suspensiones en cápsulas
Es necesario agitar constantemente la mezcla para mantener las cápsulas de polímero en suspensión.
29 CAPÍTULO 2. GESTIÓN DE UN PROGRAMA DE RRI
Tasas de aplicación La tasa de aplicación es la cantidad de p.a. del insecticida aplicado en una unidad de superficie, expresada en gramos por metro cuadrado (g/m2). La aplicación correcta es uno de los requisitos más importantes de los programas de RRI. Por ello, se debe disponer de sistemas de monitoreo que garanticen que las tasas de aplicación son correctas en todo momento. En los programas de capacitación para los operarios encargados del rociado se debe insistir siempre en las técnicas adecuadas de aplicación.
Número de rondas de rociado Una ronda de rociado es la realización en un periodo de tiempo determinado de las operaciones de rociado de todas las casas que se deban rociar. La repetición de estas rondas a intervalos regulares se denomina «ciclo de rociado». La frecuencia del ciclo de rociado depende de las características de la transmisión del paludismo en la zona y del efecto residual de la formulación de insecticida elegida. Es conveniente completar las rondas en menos de 2 meses y justo antes de la estación de transmisión. En las zonas endémicas donde la transmisión es perenne se recomienda llevar a cabo dos rondas de rociado en ciclos de 6 meses para que la cobertura de los insecticidas de acción residual sea adecuada durante todo el año. Si la transmisión presenta una distribución bimodal, las rondas de rociado deben dirigirse a los dos periodos de máxima transmisión; en cambio, cuando hay una sola estación de transmisión del paludismo, una sola ronda, repetida anualmente, debería bastar para reducir dicha transmisión.
2.3.4 Insecticidas recomendados por la OMS para el RRI En el marco del Plan OMS de evaluación de plaguicidas se lleva a cabo una revisión continua de los insecticidas utilizados en la salud pública. Actualmente se recomiendan 15 para ser utilizados en el RRI. En el cuadro 4 se muestra una lista de insecticidas recomendados por el WHOPES para el RRI a fecha de noviembre de 2014. Las actualizaciones de esta lista se pueden consultar en la página http://www.who.int/whopes/quality/en/.
Uso del DDT en el RRI El uso de DDT se rige estrictamente por los protocolos del Convenio de Estocolmo sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes de 2001 y por las recomendaciones específicas de la OMS que permiten su fabricación y uso estrictamente con fines de salud pública relacionados con la lucha antivectorial. El siguiente texto está tomado de la Declaración de posición de la OMS sobre el uso del DDT en el control de los vectores del paludismo:
Problemas relacionados con la seguridad del DDT La toxicidad aguda del DDT por contacto con la piel es baja, pero es mayor si se ingiere, por lo que se debe mantener fuera del alcance de los niños. Debido a su estabilidad química, se acumula en el medio ambiente a través de las cadenas alimentarias y en los tejidos de los organismos expuestos, como ocurre con las personas que viven en las viviendas tratadas. Este efecto ha suscitado preocupaciones con respecto a una posible toxicidad a largo plazo. La OMS revalúa los riesgos para la salud humana que entraña el DDT siempre que aparece nueva información científica significativa. En 2000, la Reunión Conjunta FAO/OMS sobre Residuos de Plaguicidas llevó a cabo una revaluación integral del DDT y de sus principales metabolitos, en la que se estudió: el almacenamiento del DDT y sus metabolitos en la grasa corporal del ser humano, la presencia de residuos de DDT en la leche materna humana y su posible poder cancerígeno, y la información bioquímica y toxicológica disponible, en particular sus efectos moduladores hormonales. A pesar de que se había notificado una amplia gama de efectos en animales de laboratorio, estos resultados no se vieron refrendados por los datos epidemiológicos.
30 ROCIADO RESIDUAL INTRADOMICILIARIO
CUADRO 4
Insecticidas recomendados por la OMS para el RRI contra los vectores del paludismo COMPUESTOS Y FORMULACIONES DE INSECTICIDAS CLASE DOSIS DEL PRINCIPIO ACTIVO (g/m2) MECANISMO DE ACCIÓN DURACIÓN DE LA ACCIÓN EFICAZ (MESES)
DDT (polvo humectable) Malatión (polvo humectable) Fenitrotión (polvo humectable) Pirimifos-metil (polvo humectable, concentrado emulsionable) Pirimifos-metil (suspensión en cápsulas) Bendiocarb (polvo humectable) Propoxur (polvo humectable) Alfacipermetrina (polvo humectable, concentrado en suspensión) Alfacipermetrina (gránulos dispersables en agua envasados en bolsas hidrosolubles) Bifentrina (polvo humectable) Ciflutrina (polvo humectable) Deltametrina (polvo humectable, gránulos dispersables en agua) Deltametrina (concentrado en suspensión con polímero) Etofenprox (polvo humectable, gránulos dispersables en agua) Lambdacialotrina (polvo humectable, suspensión en cápsulas)
Organoclorados Organofosforados Organofosforados Organofosforados Organofosforados Carbamatos Carbamatos Piretroides Piretroides Piretroides Piretroides Piretroides Piretroides Piretroides Piretroides
1–2 2 2 1–2 1 0,1–0,4 1–2 0,02–0,03 0,02–0,03 0,025–0,050 0,02–0,05 0,020–0,025 0,020–0,025 0,1–0,3 0,02–0,03
Contacto Contacto Contacto y por el aire Contacto y por el aire Contacto y por el aire Contacto y por el aire Contacto y por el aire Contacto Contacto Contacto Contacto Contacto Contacto Contacto Contacto
>6 2–3 3–6 2–3 4–6 2–6 3–6 4–6 <4 3–6 3–6 3–6 3–6 3–6 3–6
Nota: las recomendaciones de la OMS sobre el uso de plaguicidas en salud pública SOLAMENTE son válidas si se siguen las especificaciones de la Organización para controlar su calidad. Estas especificaciones están disponibles en el sitio web de la OMS, en la página http://www.who.int/whopes/quality/en/.
En diciembre de 2010 se celebró una reunión consultiva de expertos de la OMS en la que se evaluó la nueva información al respecto publicada desde 2000 (7), entre ella nuevos estudios epidemiológicos, actualizaciones de las concentraciones observadas en la leche materna y nueva información sobre las exposiciones al DDT como consecuencia del RRI. Se llevó a cabo una evaluación detallada de la exposición en la que se analizó la posible exposición de los operarios de rociado y de los ocupantes de las viviendas rociadas. En la reunión de expertos se concluyó que, en general, los niveles de exposición notificados en los estudios eran inferiores a los niveles de riesgo para la salud humana. A fin de garantizar que ninguna exposición alcance niveles preocupantes, se deben seguir estrictamente las prácticas correctas de aplicación para proteger a los residentes y los trabajadores y para evitar la contaminación del medio ambiente. A la luz de la información más reciente, la OMS no tiene motivos para modificar sus recomendaciones actuales relativas a la seguridad del DDT cuando se usa en la lucha antivectorial. Sin embargo, esta posición sobre la seguridad y el uso de este producto podría variar si apareciera nueva información sobre peligros potenciales del producto que así lo justifiquen (8).
31 CAPÍTULO 2. GESTIÓN DE UN PROGRAMA DE RRI
Cuando se considere la posibilidad de utilizar el DDT, los programas deben tener en cuenta los requisitos adicionales de notificación en virtud del Convenio de Estocolmo, las evaluaciones medioambientales que se pueden exigir (por ejemplo, la necesidad de algunos programas de abrir un periodo para que el público pueda formular observaciones) y los demás procedimientos de eliminación de envases vacíos y otros residuos contaminados. El DDT tiene el efecto residual más prolongado ( 6 a 12 meses) en comparación con otras clases de insecticidas, hecho que puede reducir el número de aplicaciones necesarias en zonas de transmisión perenne. Por lo que respecta a la resistencia, hay resistencia cruzada con los piretroides en algunas situaciones, pero en otras el vector puede ser resistente a los piretroides y los carbamatos y seguir siendo susceptible al DDT. Como debe hacerse con todos los insecticidas, se debe monitorear atentamente la susceptibilidad al DDT y aplicar un plan completo de manejo de la resistencia, como se indica en el GPIRM (6). Además, es necesaria una buena gestión de las existencias mediante la contabilización rigurosa de las mismas, su almacenamiento en condiciones de seguridad y su supervisión estrecha para evitar el desvío y uso ilícitos del producto, especialmente en la agricultura.
2.3.5 Cálculo de la cantidad de insecticida necesaria Para calcular la cantidad de insecticida necesaria para llevar a cabo una ronda de RRI se necesita la siguiente información: N: número de viviendas que se deben rociar (indicando los porcentajes de estructuras tradicionales y modernas); S: promedio de superficie que se debe rociar en cada vivienda, expresada en m2 (en estructuras tradicionales y modernas); C: concentración del principio activo presente en la formulación (expresada en porcentaje de p.a.); y Y: dosis del insecticida que se debe aplicar en cada tipo de estructura, de acuerdo con las recomendaciones de la OMS, expresada en g/m2 (tasa de aplicación) (véase el cuadro 4). Una vez se dispone de esta información se puede calcular la cantidad total (Q) de insecticida que se necesita (en kg), a partir de la siguiente fórmula: S x Y x 100 Q= C x N = XXX,XXX g
Nota: una vez calculada la cantidad total de insecticida necesaria, se incrementará en un 10% para hacer frente a una posible escasez de existencias. Ejemplo 1a: determinar la cantidad de formulación de insecticida necesaria para tratar 11 607 estructuras con una media de 300 m2 a rociar. La formulación de insecticida es lambdacialotrina al 10% en polvos humectables y la dosis que se debe aplicar (tasa de aplicación), de 0,025 g de p.a. por m2. 300 x 0,025 x 100 Q= 10 x 11 607 = 870 525 g
Por tanto, se necesitan 870,5 kg de formulación de insecticida para rociar 11 607 estructuras (viviendas), más un 10% de reserva, es decir, 87 kg. Cantidad total de lambdacialotrina necesaria: 957,5 kg
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Ejemplo 1b: determinar la cantidad de formulación de insecticida necesaria para tratar 6250 estructuras tradicionales con una media de 125 m2 a rociar. La formulación de insecticida es DDT al 75% en polvos humectables y la dosis que se debe aplicar (tasa de aplicación), de 2,0 g de p.a. por m2. 125 x 2,0 x 100 Q= x N = x 6250 = 2 083 333 g 75
Por tanto, se necesitan 2083,3 kg de formulación de insecticida para rociar 6250 estructuras (viviendas), más un 10% de reserva, es decir, 208 kg. Cantidad total de DDT necesaria: 2291,3 kg
2.3.6 Gestión de los insecticidas Por gestión de los insecticidas (plaguicidas) se entiende el control reglamentario, la manipulación apropiada y el suministro, transporte, almacenamiento, aplicación y eliminación de los productos insecticidas para reducir al mínimo los efectos adversos sobre el medio ambiente y la exposición humana. Existen otras directrices y prácticas óptimas elaboradas por la OMS, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y los fabricantes de los diferentes insecticidas.
Registro nacional de insecticidas Los insecticidas recomendados por el WHOPES han sido sometidos a pruebas y evaluaciones de su eficacia y seguridad. No obstante, los organismos de reglamentación nacionales, los ministerios de salud pública y las autoridades encargadas del medio ambiente pueden exigir más evaluaciones y procedimientos. Se pueden consultar directrices y otras informaciones de la OMS sobre el registro nacional de plaguicidas (9). El proceso nacional de registro suele hacerse del siguiente modo: El agente o empresa que quiere registrar un compuesto rellena los formularios proporcionados por las autoridades nacionales para el registro de plaguicidas agrícolas o insecticidas destinados al RRI para controlar el paludismo con fines de salud pública. Hay que aportar información sobre el p.a., el uso propuesto, las características de la formulación, la toxicidad y los aspectos relacionados con su manipulación. La solicitud debe acompañarse de documentación de todos los ensayos clínicos sobre la eficacia y la seguridad, con información sobre dónde y cómo se llevaron a cabo. La documentación es examinada por las autoridades de registro y enviada al ministerio de salud y a la agencia nacional del medio ambiente, que también la examinarán y harán las observaciones pertinentes. Si no hay problemas y la documentación está completa, se asigna un número de registro. El registro puede ser más rápido en el caso de compuestos que tengan el mismo p.a. que otros compuestos registrados con anterioridad. Dependiendo de la capacidad nacional en materia de investigación entomológica, pueden exigirse estudios en campo en el contexto local del país. No obstante, la evaluación puede basarse principalmente en los exámenes y ensayos realizados en otros países y en las recomendaciones del WHOPES. Todos los insecticidas deben estar etiquetados en el idioma local, y para el registro se exigen etiquetas de muestra. El WHOPES ofrece orientaciones detalladas sobre la gestión racional de los plaguicidas utilizados en la salud pública durante todo su ciclo de vida, entre ellas las relacionadas con el registro, la
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distribución y venta, el uso y aplicación, y la eliminación de desechos, así como las relativas a la capacitación y sensibilización y a los medios para hacer cumplir las reglamentaciones sobre plaguicidas (10). Evaluación medioambiental nacional para la aplicación de insecticidas Antes de adquirir o utilizar insecticidas para controlar el paludismo, muchos países y programas exigen una evaluación medioambiental que puede incluir: el estado del registro sanitario y medioambiental de los insecticidas; la justificación de la selección y condiciones de uso de los insecticidas; la disponibilidad y efectividad de otros plaguicidas o métodos de control no químicos alternativos; la medida en que el uso propuesto del insecticida forma parte de un programa integrado de control de la enfermedad; la disponibilidad de equipos de aplicación y seguridad apropiados; los peligros toxicológicos a corto o largo plazo (si los hay), sean para el ser humano o el medio ambiente, asociados al uso propuesto, y las medidas existentes para minimizar dichos peligros; las disposiciones adoptadas con respecto a la capacitación de coordinadores, supervisores y operarios sobre la manipulación y uso de los insecticidas en condiciones seguras; las disposiciones adoptadas con respecto al monitoreo de la efectividad de los insecticidas y de su manipulación y uso en condiciones seguras; la capacidad de las instituciones de reglamentación de la salud pública y del medio ambiente para regular y controlar la distribución, almacenamiento, utilización y eliminación del plaguicida.
Riesgos para el medio ambiente Entre los riesgos para el medio ambiente se encuentra la contaminación, que podría afectar a los seres humanos, los animales domésticos y los organismos acuáticos. Estos riesgos pueden mitigarse si se garantizan: la seguridad y protección del almacenamiento de insecticidas, con procedimientos adecuados de inventariado y control de las existencias; una supervisión intensiva de las cuadrillas y los operarios de rociado para velar por la manipulación y uso apropiados de los insecticidas; auditorías de las bolsas y envases de insecticida utilizados: el uso de nebulizadores adecuados y su mantenimiento efectivo: el reciclado del agua residual utilizada para lavar los equipos, y la incineración adecuada de las bolsas vacías.
Envasado y almacenamiento de los insecticidas Envasado Los insecticidas deben manipularse con cuidado. Es importante que las cargas de insecticida (o cantidad de insecticida necesaria para un nebulizador de 7,5 o 10 litros de capacidad) estén pre envasadas a fin de facilitar su transporte, su manipulación y el llenado eficiente de los nebulizadores. Los programas deben utilizar las directrices de la OMS (10) y de Hacer Retroceder el Paludismo (RBM) (11) para adquirir los insecticidas empleados en salud pública. El insecticida debe estar pre envasado en bolsas o botellas de plástico en cantidades medidas correspondientes a la capacidad operacional del nebulizador (es decir, 7,5 o 10 litros de agua). En el caso de los polvos humectables son preferibles las bolsas hidrosolubles que se pueden colocar directamente en el tanque del nebulizador. Un nebulizador con una VCF de 1,5 bar y una boquilla 8002E necesitaría la mezcla del insecticida con 7,5 litros de agua.
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El envasado debe ser lo suficientemente robusto para resistir condiciones difíciles en materia climática y de transporte, manipulación y almacenamiento a las que pueda verse sometido el insecticida. Los envases de insecticida deben estar claramente etiquetados. Deben ser rígidos, a prueba de fugas y resistentes a las condiciones climáticas, las falsificaciones y las ratas. Si el envase está dañado, el insecticida debe ser re envasado con un etiquetado claro. Tras el uso, las bolsas y botellas de plástico, cajas de transporte y otros envases de insecticidas deben ser eliminados en condiciones seguras en incineradores apropiados.
Almacenamiento Los insecticidas deben guardarse en un almacén seguro con un número actualizado de inventario y de control de existencias a fines de verificación. El almacén no debe tener humedad ni mucho calor (no expuesto a la luz solar directa) y estar bien ventilado. Los envases deben estar colocados en alto, y no directamente sobre el suelo. Los insecticidas deben mantenerse en los envases originales y pasarse a los nebulizadores solo cuando sea necesario. Además deben mantenerse lejos de alimentos, piensos, niños y personas no autorizadas. En la publicación de la FAO titulada Pesticide storage and stock control manual (12) puede encontrarse más información sobre la organización y gestión de las existencias.
Procedimientos relacionados con la seguridad de los insecticidas Los insecticidas, como los fármacos, conllevan un peligro potencial inherente. No obstante, si se manipulan y aplican de conformidad con las especificaciones de la ficha técnica, son seguros y eficaces. Hay que seguir siempre las instrucciones de seguridad para evitar posibles problemas a los operarios, a los residentes en las viviendas, a los animales domésticos y de compañía y al medio ambiente. Los procedimientos relacionados con la seguridad y las prácticas óptimas de manipulación se describen en el capítulo 3, pero incluyen la reducción del riesgo para los residentes asegurándose de que estos: retiran de la vivienda los máximos contenidos posibles, en particular el agua, los alimentos, los utensilios de cocina y los juguetes; apartan los muebles de las paredes para facilitar el acceso al rociado y los cubren con lonas impermeables o de plástico. Hay que retirar todos los cuadros, pósteres y adornos de pared. Los objetos que no se puedan retirar se cubrirán con láminas de plástico y se colocarán en el centro de la habitación, y los animales domésticos y de compañía, sean de jaula o correa, serán apartados de la casa hasta que las superficies rociadas se hayan secado y se hayan barrido y retirado del suelo los insectos muertos. Como mínimo deben estar fuera de la casa una hora después de finalizado el rociado. Esto evitará las irritaciones cutáneas y oculares transitorias que se pueden producir con algunos productos químicos. El riesgo de exposición crónica de los operarios de rociado se minimiza mediante el uso y el lavado y cambio regular de la ropa de protección, tanto cuando se manipulan los insecticidas como cuando se lleva a cabo el rociado. Los operarios también pueden necesitar exámenes médicos periódicos, dependiendo del insecticida que apliquen. Así, por ejemplo, algunos países pueden exigir controles semanales de la acetilcolinesterasa entre el personal que realice rociados de organofosforados, como el fenitrotión. El Comité de Expertos de la OMS en Biología y Control de Vectores ha examinado la seguridad laboral durante la aplicación de carbamatos y organofosforados, y ofrece la información siguiente (13):
35 CAPÍTULO 2. GESTIÓN DE UN PROGRAMA DE RRI
carbamatos – no requieren pruebas; pirimifos-metil y malatión – son suficientemente seguros como para que se apliquen operacionalmente sin necesidad de controles sistemáticos de la colinesterasa, siempre que las ropas de protección se limpien regularmente y se mantenga una buena higiene personal; fenitrotión – está en el límite de la toxicidad aceptable para su aplicación convencional en espacios interiores. Su margen de seguridad relativamente estrecho requiere precauciones estrictas y controles regulares de la colinesterasa en las personas expuestas durante las operaciones de rociado, y propoxur – no requiere controles de la colinesterasa (es un carbamato), pero las conclusiones sobre su uso son similares a las del fenitrotión (es decir, está en el límite de la toxicidad aceptable, tiene márgenes de seguridad estrechos y requiere precauciones estrictas).
Precauciones de seguridad La exposición a los insecticidas se puede producir durante las siguientes fases del proceso de rociado: apertura del envase mezcla del insecticida carga del nebulizador mantenimiento del equipo rociado, especialmente en zonas altas, por encima de la cabeza derrames eliminación Se deben tomar las siguientes precauciones de seguridad: leer el prospecto atentamente y entender las instrucciones sobre la preparación y aplicación de los insecticidas, así como las precauciones que mencione; seguir exactamente las instrucciones y precauciones; conocer las medidas de primeros auxilios y los antídotos de los insecticidas que se estén utilizando; utilizar ropa de protección durante la manipulación y rociado de los insecticidas; mezclar los insecticidas en zonas bien ventiladas, de preferencia al aire libre; enjuagar bien los envases de insecticidas líquidos (véase más adelante); asegurarse de que el equipo de rociado no tiene fugas e inspeccionar todas las uniones periódicamente; evitar el contacto con la piel; utilizar equipos destinados específicamente a esos fines para medir, mezclar y trasvasar plaguicidas; utilizar en el nebulizador insecticidas pre envasados con la cantidad adecuada de agua; asegurarse de que el nebulizador se ha despresurizado antes de abrir la tapa; no comer, beber, fumar ni utilizar teléfonos celulares durante la manipulación y rociado de insecticidas; lavarse las manos y la cara con agua y jabón después del rociado y antes de comer, fumar o beber; ducharse o bañarse al final de cada jornada de trabajo y ponerse ropa limpia; lavar con agua y jabón monos u overoles y otras prendas de protección al final de cada jornada laboral y mantenerlas separadas del resto de la ropa de la familia; cambiarse inmediatamente de ropa en caso de que se contamine con insecticidas; disponer de dos juegos de ropa protectora de diferentes colores para evitar utilizar el mismo uniforme que el día anterior. De este modo, siempre será posible utilizar uno mientras se lava el otro;
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no limpiar las boquillas de rociado obstruidas soplando con la boca, e informar inmediatamente al supervisor en caso de malestar.
Método de enjuague triple para envases de insecticidas líquidos suficientemente pequeños como para ser agitados Vaciar el contenido restante en el equipo de aplicación o el depósito de mezcla y seguir vaciando como mínimo hasta 30 segundos después de que ya solo gotee. Llenar el envase hasta ¼ de su capacidad con agua limpia y volver a cerrar la tapa. Agitar, rotar e invertir el envase para que el agua llegue a todas las superficies interiores. Añadir el líquido de enjuague al equipo de aplicación o al depósito de mezcla, o guardarlo para uso o eliminación posterior. Vaciar el envase como mínimo hasta 30 segundos después de que ya solo gotee. Repetir la operación al menos dos veces más hasta que el envase se vea limpio. Más información disponible en el sitio web de la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos de América (14).
Eliminación de bolsas vacías Las bolsas y envases vacíos deben ser recogidos por los supervisores de las cuadrillas y llevados a la central de almacenamiento para ser eliminados adecuadamente por personal calificado. La incineración en hogueras convencionales no destruye los residuos de insecticida y puede generar emisiones tóxicas (15). Es fundamental un buen control de inventario para asegurarse de que todas las bolsas o envases vacíos han sido recogidos y no han sido desviados para usos no autorizados.
Eliminación de existencias de insecticidas caducadas Hay que evitar que los insecticidas caduquen. Esto se puede lograr con una buena planificación y una estimación exacta de las necesidades. En caso de que el insecticida caduque, la forma de eliminarlo en condiciones de seguridad debe ser decidida por las autoridades nacionales (ministerios de salud, agricultura o medio ambiente), teniendo en cuenta las instalaciones de eliminación disponibles en el país y de conformidad con las convenciones internacionales acerca del transporte internacional de plaguicidas. A veces, los insecticidas caducados pueden utilizarse una vez vencida la fecha de caducidad, tras consultar con el fabricante y los centros de control de la calidad. Si ello no es posible, la mejor forma de eliminar grandes cantidades de insecticida es mediante incineración en incineradores especiales, capaces de alcanzar los 1200 °C. Si el país no dispone de esos incineradores, los insecticidas caducados deben ser devueltos al suministrador o entregados a un agente especializado en su eliminación seleccionado por las autoridades nacionales.
2.3.7 Adquisición de insecticidas y control de su calidad Como ya se ha dicho, solo se deben adquirir insecticidas que se ajusten a las especificaciones del WHOPES y que estén registrados en el país en el que se vayan a utilizar. La OMS ha publicado recientemente directrices sobre la adquisición de plaguicidas utilizados con fines de salud pública (10). El control de la calidad de todas las adquisiciones de insecticida es importante con respecto a la concentración del p.a., el grado de impurezas y, sobre todo en el caso de los polvos humectables, la calidad de la suspensión una vez efectuada la mezcla en el nebulizador, que puede variar entre una adquisición y otra. Los insecticidas envasados en bolsas hidrosolubles reducen significativamente la exposición humana y medioambiental, por lo que hay que alentar su adquisición.
37 CAPÍTULO 2. GESTIÓN DE UN PROGRAMA DE RRI
Una de las condiciones para el suministro de plaguicidas debe ser que todos los productos ofertados se ajusten a las especificaciones del WHOPES. Ello garantizará que los programas reciben insecticidas de alta calidad y contribuirá a excluir a los suministradores que no pueden garantizar la calidad y prestaciones de sus productos. La negativa a garantizar la conformidad con esas especificaciones debe llevar a rechazar al suministrador.
Especificaciones de la licitación de adquisición y etiquetado Los documentos de licitación deberían prepararse con arreglo a las disposiciones legales sobre la adquisición de bienes y servicios en el país, incluidas las relativas a los plaguicidas. El formato del documento de licitación variará de país a país, pero suele contener tres secciones: En la sección 1 se proporciona información sobre el procedimiento de adquisición, en particular las instrucciones para los licitadores, las condiciones de licitación y las especificaciones técnicas y las características de los productos que se van a adquirir. La sección 2 contiene la lista de requisitos, como el momento y el lugar de entrega de los productos y su cantidad. En la sección 3 se describe el contrato de adquisición. En las instrucciones para los licitadores se los informa del proceso de adquisición y de las medidas que deben adoptar para cumplir los requisitos. Las instrucciones se basan en los requisitos legales para la adquisición de bienes e incluyen el ámbito de aplicación de la licitación, los procedimientos para la presentación, apertura y evaluación de las ofertas; y la concesión de un contrato. Se deben seguir los principios que rigen las contrataciones públicas razonables, para lo cual se ha de proporcionar a los proveedores potenciales información técnica precisa y las especificaciones relativas a los productos que se van a adquirir. Las licitaciones públicas se suelen anunciar en periódicos, revistas internacionales o internet, con el fin de promover la competencia y posibilitar que las entidades adquirientes obtengan plaguicidas al mejor precio posible. Los documentos de licitación incluyen las especificaciones técnicas y otros requisitos que definen el marco comercial y logístico de la adquisición, a saber: las especificaciones de los plaguicidas (sin especificar nombres comerciales); las especificaciones técnicas y la documentación que se ha de presentar para satisfacer los requisitos relativos al envase exterior y al envío. Dichos requisitos guardan relación con las normas, las dimensiones, los volúmenes, las condiciones de apilamiento, los materiales, el acolchado para resistir a los golpes y la señalización exterior; las cantidades, el calendario de entrega, las condiciones de entrega (por ejemplo, “franco transportista” o en el puerto marítimo o aeropuerto terminal más cercano) y los procedimientos de pedido; las condiciones aplicables en las que se basará la selección; el plazo de presentación de ofertas, que no debería ser demasiado breve para no restringir la competencia; los horarios de pedido y entrega (hay que avisar a los licitadores de cualquier retraso previsto, por ejemplo si el uso de los plaguicidas todavía no ha sido autorizado en el país de destino); los procedimientos de adjudicación; cualquier condición especial a la hora de realizar la adjudicación, como la preferencia por productos recomendados por el WHOPES; la solicitud de una declaración en la que figure la situación administrativa y jurídica del proveedor y su vínculo con el producto; y un formulario normalizado de propuesta en el que figuren los plazos de entrega, la fecha prevista de entrega, el peso bruto del pedido, el personal involucrado y sus datos de contacto, y el precio total, incluido cualquier descuento.
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En el documento debería figurar también el nombre y la dirección de la entidad adquiriente y el lugar de entrega de los bienes. Algunos países también requieren que en las especificaciones de la licitación se incluya el registro del plaguicida o los MTILD en el país en el que se van a usar o la autorización de su importación a dicho país. Los documentos de licitación también pueden contener otros requisitos administrativos, como requisitos en materia de seguros, el porcentaje de pago por adelantado, el plan de pagos, los intereses de demora en el pago, y una fianza de cumplimiento satisfactorio de contrato.
Etiquetado El etiquetado debe ajustarse a los requisitos establecidos por los organismos nacionales de registro acerca del etiquetado de insecticidas para su uso en salud pública.
Control de la calidad: comprobación del producto en el momento de la entrega Preferiblemente antes del envío o, en su defecto, en el momento de la entrega, el organismo nacional de reglamentación de fármacos e insecticidas debe tomar muestras aleatorias de distintos lotes de la partida para controlar la calidad del producto. Estas muestras han de enviarse a laboratorios de análisis independientes para que verifiquen que el producto cumple las especificaciones requeridas. Estas pruebas deben ser pagadas por el proveedor. En las pruebas no solo se ha de verificar la cantidad de p.a., sino todas las propiedades físicas y químicas del producto que figuran en las especificaciones. La OMS proporciona orientaciones a las autoridades sanitarias nacionales y ofrece asistencia a través de los centros colaboradores de la OMS designados en materia de control de la calidad de los insecticidas. Los procedimientos de la OMS respecto del control de la calidad de los plaguicidas de uso en la salud pública se pueden consultar en http://www.who.int/whopes/quality/en/.
2.3.8 Uso de insecticidas: presentación de informes anuales La OMS alienta a todos los países que utilizan insecticidas para el RRI a que presenten informes anuales sobre la clase, el compuesto, la formulación y la concentración utilizados (véase en el anexo A.1.3 un ejemplo de informe anual sobre el uso de insecticidas). Estos informes permiten a la OMS monitorear y planificar el apoyo que presta a los países en materia de especificaciones y uso de insecticidas. También permite a los países y a la OMS avisar a la industria de los cambios en el tamaño y las necesidades del mercado y de las prioridades en materia de investigación y desarrollo.
Guía de la OMS y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente sobre el uso del DDT y la presentación de información al respecto Todos los países signatarios del Convenio de Estocolmo sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes que producen o utilizan DDT para el RRI a efectos del control del paludismo u otras enfermedades de transmisión vectorial tienen que informar de su uso cada tres años. Tal y como se indica en el párrafo 4 de la parte II del anexo B del Convenio de Estocolmo sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes (sección A), cada país debe suministrar dicha información en un formato normalizado, así como presentar un cuestionario para comunicar otra información relevante para la evaluación de la necesidad de seguir utilizando el DDT para el control de los vectores de enfermedades (secciones B, C y D). El texto del Convenio de Estocolmo se puede consultar en: http://chm.pops.int/Convention/ConventionText/tabid/2232/Default.aspx http://chm.pops.int/Implementation/Exemptions/AcceptablePurposesDDT/tabid/456/Default. aspx
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La OMS presta apoyo a los programas nacionales de control del paludismo en lo que respeta al uso eficaz e inocuo de insecticidas en favor de la salud pública, como el DDT para el RRI, tal y como se indica en la declaración de posición de la OMS sobre el uso del DDT (8). El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y la OMS ayudan a los organismos nacionales de medio ambiente a monitorear la reglamentación del DDT y otros insecticidas y su uso en salud pública en el marco de actividades de RRI destinadas a controlar el paludismo.
2.3.9 Manejo de la resistencia a los insecticidas Monitoreo de la resistencia a los insecticidas Se dice que hay resistencia a los insecticidas cuando los vectores anofelinos dejan de morir con las dosis habituales de los insecticidas utilizados en el RRI o cuando consiguen evitar entrar en contacto con el insecticida rociado en las paredes interiores de las casas. Antes de finalizar el proceso de elección de un insecticida para el RRI es esencial probar la susceptibilidad de las poblaciones de vectores en cuestión a una serie de insecticidas, entre los que debe estar aquél que se esté pensando en utilizar, además de posibles alternativas. La OMS recomienda la utilización de sistemas de prueba normalizados (16). Tras un estudio inicial se debe realizar un monitoreo longitudinal en lugares situados en diferentes zonas ecoepidemiológicas. Hay que hacer todo lo posible para que las pruebas sean normalizadas y supervisadas, a fin de asegurar la comparabilidad de los datos procedentes de diferentes lugares. Los lugares centinela de monitoreo de la susceptibilidad a los insecticidas deben incluir zonas que sean rociadas y zonas comparables que no sean rociadas. Como se especifica en los documentos de orientación sobre las pruebas, los principales métodos de detección e identificación inicial de la resistencia a los insecticidas son la prueba en tubos de la OMS y la prueba en botella de los CDC. Las pruebas moleculares y bioquímicas proporcionan información adicional importante sobre los mecanismos de resistencia, pero no deben utilizarse como sustitutos de estos métodos normalizados de bioensayo. Los dos tipos principales de mecanismos de resistencia a los insecticidas son: la resistencia metabólica, mediada por cambios en los sistemas enzimáticos del insecto que normalmente eliminan la toxicidad de materiales ajenos al organismo (entre ellos los insecticidas). La resistencia puede aparecer cuando un aumento o modificación de la actividad de un sistema enzimático hace que elimine la toxicidad del insecticida con una rapidez muy superior a la habitual, evitando así que el insecticida alcance su lugar de acción, y la resistencia del sitio blanco, que se produce cuando la molécula que normalmente es atacada por el insecticida (generalmente en el sistema nervioso) sufre modificaciones que hacen que el insecticida ya no se une eficazmente a ella, de modo que el insecto se ve menos afectado, o no afectado en absoluto, por el insecticida. La resistencia cruzada puede limitar la elección de insecticidas alternativos. La resistencia cruzada suele ocurrir entre clases de insecticidas que utilizan el mismo modo de acción para matar los vectores. Por ejemplo, si un gen de resistencia origina en el vector un cambio en el sitio blanco, es probable que afecte a todos los demás insecticidas que actúan sobre el mismo sitio blanco, confiriendo así una resistencia cruzada. Del mismo modo, una alteración de una enzima que afecte la susceptibilidad a un insecticida puede generar resistencia cruzada a otro. Los genes de resistencia pueden propagarse rápidamente entre las poblaciones de vectores del paludismo en zonas extensas. También hay datos que indican que la resistencia puede evolucionar rápidamente, presentando una baja frecuencia y no siendo detectada durante muchos años, y de pronto aumentar rápidamente hasta alcanzar un nivel muy alto en el que resulta menos probable o incluso imposible que se revierta la tendencia.
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Una vez que se han iniciado las operaciones de RRI, es importante que se monitoree regularmente la susceptibilidad de las poblaciones de vectores a las que se dirige mediante la realización de al menos un estudio al año con un número suficiente de lugares centinela representativos situados en las zonas objeto del RRI. Como se señala en el GPIRM, lo ideal es que los programas contemplen planes de rotación, incluso de forma preventiva, antes de que se detecte resistencia. Los programas deben completar los registros nacionales de plaguicidas exigidos, llevar a cabo evaluaciones del impacto medioambiental y poner en práctica planes de gestión de plaguicidas con posibles insecticidas alternativos, de modo que cuando llegue el momento la rotación se pueda llevar a cabo de forma rápida y eficiente.
Manejo de la resistencia La estrategia de manejo de la resistencia se basa en las actuales orientaciones de la OMS que figuran en el GPIRM. Estas orientaciones pueden adaptarse y revisarse a medida que se disponga de nuevos datos y resultados de investigaciones. Las actualizaciones de estas recomendaciones están disponibles en el sitio web del Programa Mundial sobre Malaria de la OMS: http://www.who.int/malaria/en/. Las estrategias de manejo de la resistencia específica para cada zona geográfica deben basarse en el programa nacional de intervenciones para el control de vectores vigente, el estado de la resistencia y el contexto epidemiológico. En lo que se refiere al RRI, las recomendaciones se centran en el uso preventivo de rotaciones de diferentes clases de insecticidas. En el caso de los MTILD, las opciones actuales se limitan a los piretroides y las estrategias deben ser examinadas caso por caso. Para el RRI hay cuatro clases diferentes de formulaciones insecticidas que representan dos modos de acción. Tal como se describe en el GPIRM, la respuesta debe centrarse en las zonas en las que la resistencia resulta más preocupante. Siempre que sea posible, los países deben introducir el RRI focalizado con insecticidas no piretroides, añadidos a los MTILD, en los sitios donde la resistencia sea de mayor relevancia. En caso de que se detecte resistencia, incluso antes de que se observe cualquier fallo del control que pudiera estar relacionado con ella, la mejor solución consiste en cambiar rápidamente a un insecticida alternativo adecuado. En la elección de la alternativa se debería tener en cuenta la información acerca del mecanismo de resistencia identificado. Es posible que la elección del insecticida tenga que ser extremadamente específica según la zona, incluso a nivel distrital. Los cambios de insecticida pueden tener repercusiones logísticas y financieras, y solo se deben efectuar después de un examen minucioso.
Estrategias para retrasar o evitar la aparición de resistencia Como se señala en el GPIRM, las estrategias de manejo de la resistencia incluyen la conservación de la susceptibilidad a los insecticidas; disminuir la evolución de la resistencia, y la prolongación de la efectividad de las actuales intervenciones para el control de los vectores. La mejor forma de retrasar la resistencia es rociar insecticidas únicamente cuando sean realmente necesarios. Es importante determinar el origen de la presión de selección, es decir, si se debe únicamente al uso en la salud pública o si también está relacionada con el uso en la agricultura, el control de plagas domésticas, o una combinación de los tres factores. Si la presión parece deberse a la agricultura o al control de plagas domésticas (incluidos los agentes privados de control de plagas), hay que tomar medidas para coordinarse con el ministerio de agricultura y los organismos nacionales de reglamentación. Hay varias opciones para evitar o disminuir la evolución de la resistencia. Al abordar el problema de la resistencia hay que tener presentes los siguientes principios generales: evitar el uso indiscriminado de insecticidas mediante la planificación cuidadosa y deliberada de las intervenciones que se deseen realizar;
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evitar el uso del mismo insecticida contra los adultos y las larvas; evitar el uso de insecticidas de la misma clase o relacionados entre sí en el RRI y los MTILD en la misma zona; evitar las operaciones de RRI excesivas o innecesarias, y cambiar de insecticida antes de que la resistencia alcance un nivel alto. Entre las tácticas para manejar la resistencia se encuentran las siguientes: Rotaciones de insecticidas: cambio anual entre dos, o a ser posible más de dos insecticidas con modos de acción diferentes. Combinación de intervenciones: utilización en la misma casa de dos o más intervenciones de control de vectores a base de insecticidas (por ejemplo, piretroides en los mosquiteros y un insecticida de otra clase en las paredes), con el fin de posibilitar que el mismo insecto entre en contacto con el segundo insecticida si sobrevive a la exposición al primero. Rociado en mosaico: utilización de un compuesto en una zona geográfica y de un compuesto de otra clase en las zonas vecinas; son necesarias más investigaciones sobre este tipo de rociado. Mezclas: mezcla de dos o más compuestos de diferentes clases de insecticidas con diferentes modos de acción en un solo producto o formulación, de modo que el mosquito entre en contacto con las dos clases al mismo tiempo. En la actualidad no hay mezclas disponibles para el control de los vectores del paludismo, pero una vez que estén disponibles podrían convertirse en el futuro del manejo de la resistencia a los insecticidas. Estos enfoques pueden tener diferentes efectos en las poblaciones de mosquitos resistentes: pueden retrasar la aparición de resistencia al eliminar la presión de selección (por ejemplo, la rotación) o matar a los vectores resistentes al exponerlos a múltiples insecticidas (por ejemplo, las mezclas). El planteamiento más práctico del manejo de la resistencia es el uso juicioso y la aplicación del RRI de gran calidad, utilizando diferentes clases de insecticidas para el RRI y los MTILD, y rotando las clases de insecticidas utilizadas en el RRI. La mayoría de los piretroides comparten mecanismos de resistencia comunes. Se están obteniendo nuevos datos que indican que puede haber diferencias en algunos de los mecanismos metabólicos dentro de la clase de los piretroides. Sin embargo, por el momento se debe partir del principio de que el cambio de un piretroide por otro no aportará beneficios significativos con respecto a la prevención ni el manejo de la resistencia. En caso de que se observe resistencia cruzada entre el DDT y los piretroides, ello implica un mecanismo de resistencia al derribo (kdr) y habrá que considerar como alternativas un organofosforado o un carbamato.
2.4 Equipo de aplicación del RRI: nebulizadores de compresión manual Hay directrices de la OMS sobre los nebulizadores de compresión manual que se utilizan en el RRI (17): El nebulizador con sus accesorios ensamblados no debe tener bordes afilados ni proyecciones que puedan causar lesiones a los operarios durante su utilización normal. No se deben utilizar piezas de madera en ninguna de las partes del nebulizador. Los materiales de construcción, incluida la tapa del depósito, deben ser resistentes a la corrosión, la presión y la radiación ultravioleta. El peso total del nebulizador, una vez lleno hasta la capacidad máxima de operación recomendada por el fabricante, no debe superar los 25 kg.
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2.4.1 Función, componentes y diseño Un nebulizador de compresión manual consiste básicamente en un depósito que contiene una formulación líquida de insecticida que se puede presurizar con una bomba manual acoplada al depósito. El aire comprimido fuerza la salida del líquido del depósito hacia una manga con una válvula de corte, una lanza y una boquilla. En el sitio web de la OMS se pueden consultar las especificaciones de los depósitos de nebulizadores (18).
Depósito Los depósitos suelen ser de acero inoxidable y la mayoría de ellos tienen cuatro orificios en la parte superior: uno grande, provisto de una tapa desmontable, para el llenado, y otros tres para la bomba de aire, el sistema de descarga y el indicador de presión. La tapa del depósito tiene: 1) una junta de goma; 2) una asa; 3) una válvula de descompresión que se acciona con la mano o dándole un cuarto de vuelta al asa, y 4) una cadena que la sujeta para que no se pierda. Hay un manómetro que mide la presión dentro del depósito. La correa debe tener una anchura de 5 cm a la altura del hombro para evitar una presión excesiva sobre el hombro del operario, y va unida al depósito por hebillas de acero. Las correas deben ser de longitud ajustable, independientemente del tamaño del depósito. Cuando no se está utilizando el nebulizador, la lanza queda sujeta por una abrazadera y una cubierta de protección de la boquilla. FIG. 5
Bomba de aire
El nebulizador de compresión dispone de una bomba de pistón (émbolo) activada manualmente que comprime el aire dentro de un cilindro. El émbolo fuerza la salida del aire por una válvula anti-retorno situada en la base del cilindro. El sello del émbolo puede ser de cuero o goma y ha de ser resistente a los productos químicos utilizados en las formulaciones de insecticidas.
Diagrama de un nebulizador de compresión que cumple las especificaciones de la OMS Manga Manómetro Filtro Tapa Mango de la bomba Válvula de descompresión Llave de la bomba Cilindro de la bomba
Palanca
Dispositivo de descarga
Válvula de corte
Tubo de Sujetador Sus piezas principales son: i) el tubo de inmersión de la lanza inmersión, acoplado al depósito con una Depósito Elemento de fijación junta tórica de estanquidad; si la junta está de la ventosa del Lanza émbolo dañada, el depósito puede perder aire; ii) Correa una manga flexible de un material resistente Estribo VCF a los productos químicos utilizados en las Boquilla formulaciones de los plaguicidas; iii) un Válvula filtro con carcasa que filtra las partículas Sujetador de anti-retorno la boquilla demasiado grandes para pasar por la abertura de la boquilla (este filtro puede Fuente: OMS extraerse para su limpieza o sustitución); iv) una válvula de corte que permite a la persona que utiliza el nebulizador cerrar el sistema; v) una lanza o tubo de extensión de 40–60 cm de longitud (algunos modelos son telescópicos); vi) una VCF acoplada a la boquilla para que el caudal que sale por ella permanezca constante a medida que la presión en el depósito disminuye; y vii) un dispositivo de boquilla, compuesto por una punta, un filtro, el cuerpo de la boquilla y un tapón, como se indica en la figura 5.
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Boquillas La boquilla es uno de los componentes más importantes del nebulizador. Debe emitir una cantidad precisa de suspensión por minuto a una presión determinada (1,5 bar) y mantener un patrón de rociado y un ancho de franja uniformes. La selección de la boquilla depende del modo en que se vaya a rociar el insecticida. Las boquillas 8002E de acero inoxidable o cerámica son las boquillas de abanico estándares recomendadas por la OMS para el RRI. Las boquillas 8002E emiten 0,145 galones de los EE.UU. por minuto o 550 ml por minuto a una presión estándar de 1,5 bar a través de una VCF, o 650 ml/min a una presión de 2 bar. Con una boquilla 8002E, una velocidad de rociado de 2,2 segundos por metro vertical de una pared permite aplicar correctamente 30 ml/m2. La boquilla 8002E debe mantenerse a 45 cm de la superficie que se esté rociando.
Reguladores del flujo de la boquilla (válvulas de control del flujo – VCF) Para evitar una disminución del caudal y garantizar una descarga uniforme a medida que la presión desciende de 55 a 25 psi, se recomienda que en la punta de la boquilla vaya acoplado un regulador del flujo (una VCF de 1,5 bar). Un nebulizador de compresión con una VCF colocada en la boquilla es una especificación estándar para el RRI (Fig. 5). Se recomienda una VCF de 1,5 bar (también llamada VCF roja) para el RRI. La VCF garantiza un caudal uniforme a través de la boquilla, y una VCF de 1,5 bar (VCF roja) permite reducir el caudal y rociar las paredes a razón de 30 ml/m2. Con este caudal, la cantidad de producto, en p.a./m2, se mantiene constante y solo se reduce el volumen de agua en un 25%. Esto significa que las bolsas estándar de insecticida destinadas a tratar 250 m2 de superficie de pared con 10 litros pueden diluirse en 7,5 litros de agua, lo que permitirá utilizar depósitos más pequeños. Así, la utilización de una VCF a una presión baja, normalmente de 1,5 bar, permite reducir el riesgo de inhalación de aerosoles, en comparación con los depósitos que no cuentan con VCF, que se presurizan a 4 bar.
2.4.2 Nebulizadores de compresión manual y piezas de repuesto o recambios El número de nebulizadores necesarios depende del número de operarios de rociado que se requiere para completar el ciclo de RRI en el tiempo previsto. Esto dependerá del número total de casas por rociar, el número medio de casas que se pueden rociar cada día y el calendario de la campaña de rociado. Los operarios deben portar siempre consigo suficientes piezas de recambio para el equipo, y al inicio de cada ronda tienen que comprobar que las boquillas no estén desgastadas y, si lo están, sustituirlas. La mejor forma de valorar si hay que cambiar una boquilla es comprobar su funcionamiento durante un minuto; si el caudal supera en más del 10% el caudal normal – que es de 550 ml/min en un nebulizador con una VCF de 1,5 bar o de 757 ml/min a una presión de 40 psi en un nebulizador sin VCF –, es hora de cambiar la boquilla. La vida útil de la boquilla depende de la calidad el agua, y esta solo debe cambiarse cuando el caudal es demasiado elevado en comparación con el caudal normal de la boquilla. Es preferible comprobar las boquillas tras rociar 200–300 casas. Los patrones de deposición de la aspersión pueden comprobarse fácilmente rociando agua sobre una superficie de (por ejemplo, una pared seca). La boquilla deberá cambiarse si el rociado resultante no produce un patrón uniforme o si el volumen rociado es superior en un 10% al caudal normal de la boquilla. Además de recambios, los programas deberían tener en stock otras piezas de repuesto, especialmente juntas, muelles y lanzas, que son propensas a desgastarse y dañarse. Los fabricantes ponen a disposición kits de piezas de repuesto. En el proceso anual de adquisición y planificación se han de prever las piezas de recambio y un sistema de mantenimiento y reparación de los nebulizadores.
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En la sección 3.1.3 se proporciona más información sobre la forma de comprobar el nebulizador y llenar el depósito para su uso en campo.
2.4.3 Equipo de protección personal de los operarios de rociado Se entregará a las cuadrillas de rociado materiales adecuados, que deben adquirirse y entregarse con suficiente antelación para que todo lo necesario esté dispuesto al iniciar la formación y preparación para las operaciones en campo. Material básico para los operarios: insecticidas nebulizadores de compresión de 8-10 litros piezas de repuesto suficientes prendas de protección. Según la situación, también puede ser necesario lo siguiente: tiendas de campaña camas de campaña o esterillas mosquiteros utensilios de cocina iluminación. Los coordinadores de los programas deben elaborar un inventario y aplicar un programa de control de existencias que incluya un plan de mantenimiento o calendarios de sustitución del equipo utilizado en campo (por ejemplo, nebulizadores, vehículos y equipo de protección personal). La ropa de protección incluye: FIG. 6 sombrero de ala ancha (protege la cabeza, cara y Equipo de protección del operario cuello de las gotículas rociadas); A. Sombrero A. Hat gafas o viseras que cubran toda la cara (protegen los ojos de las goteras del rociado); B. Goggles or B. Gafas mascarillas faciales/respiradores (protegen la nariz y face shield la boca de las partículas aéreas del rociado y sirven C. Mask C. Mascarilla para evitar la inhalación); D. completo visera (protege la cara de salpicaduras y goteras del D. Traje Long-sleeved (mono u overol) overalls rociado); de manga larga trajes completos (monos u overoles) de manga larga E. E. Guantes Rubber de goma (deben mantenerse por fuera de las botas); gloves guantes de goma (protegen las manos); botas (protegen los pies); e impermeable (protege al operario de la lluvia). Cuando el insecticida se aplica a una presión en el depósito de 55 psi, la mascarilla facial/respirador es imprescindible. Si se aplica a 1,5 bar (unos 21 psi), F. Botas cuando el nebulizador dispone de una VCF de 1,5 bar, la F. Boots proporción de gotículas inhalables es considerablemente inferior; no obstante, se requiere mascarilla incluso en Fuente: WHOPES zonas bien ventiladas. Ponerse visera sería más cómodo y evitaría la necesidad de gafas. Los guantes son necesarios para preparar el insecticida y al rociar las paredes, incluso cuando se utilizan insecticidas en bolsas, en cuyo caso la probabilidad de contaminación es baja.
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También se debe proporcionar lo siguiente al operario: mapa de la zona con las casas o estructuras que vayan a rociarse cuaderno y registros saco/maleta para transportar botellas o bolsas de insecticida trapo de muselina para tamizar agua sucia lonas de plástico.
2.4.4 Inventario y mantenimiento del equipo Durante el rociado debe realizarse un inventario del equipo cada semana, o como mínimo cada mes. En el inventario final al término de la ronda de rociado deben indicarse las reparaciones, sustituciones u otras medidas necesarias. Planificar y realizar limpiezas sistemáticas diarias y semanales, junto con los calendarios mensuales de mantenimiento durante el rociado, optimizará la vida útil y el rendimiento de los nebulizadores. Para ello debe comprobarse la tasa de flujo de las boquillas como se ha descrito anteriormente. Debería hacerse lo posible por proporcionar instalaciones y materiales adecuados para el mantenimiento y reparación en campo de los nebulizadores de compresión. Los nebulizadores y los insecticidas son caros. Comprobar y limpiar periódicamente el equipo prolongará la vida útil de los nebulizadores y permitirá garantizar un uso económico de los insecticidas. El equipo debería protegerse durante el transporte para evitar que el depósito y otros componentes resulten dañados. Para el mantenimiento y reparación de los nebulizadores de compresión durante cada ronda de rociado y posteriormente, el programa debe tratar de tener localizados técnicos del equipo y ofrecerles talleres y herramientas adecuadas en los centros designados. Un miembro de la cuadrilla de rociado de cada distrito debería recibir formación adicional sobre el mantenimiento del equipo y encargarse de solucionar las pequeñas averías. El módulo de formación general sobre el RRI disponible a través de la OMS incluye material de formación para el mantenimiento del equipo, que también puede obtenerse directamente de los fabricantes. Esa misma persona debería también preparar un inventario de los nebulizadores y piezas de repuesto que se necesitarán para futuras campañas de RRI. En el ámbito provincial, los nebulizadores se guardan en un almacén central y son reparados por un técnico. También puede establecerse que un técnico visite el almacén de nebulizadores en el ámbito de distrito y, en algunos casos, de sub-distrito.
2.5 Organización y realización de campañas de RRI 2.5.1 Metas de desempeño La «superficie rociable» está constituida por las superficies internas de todas las estructuras o casas que se deben rociar, con inclusión de los aleros no expuestos a la lluvia, techos, zonas bajo suelo en viviendas elevadas, y los muros interiores de letrinas. Las demás estructuras de las localidades que estén situadas fuera de los complejos de viviendas y que no cuenten con dormitorios, como escuelas (excepto los dormitorios de internados) y tiendas no se deben rociar, ya que atraerán a muy pocos vectores del paludismo. La meta mínima de desempeño operacional de las cuadrillas de rociado es el 80% de las casas, estructuras o unidades que esté previsto rociar en cualquier ronda de rociado; lo ideal es el 100%.
2.5.2 Ciclo de gestión Un programa eficaz de RRI se basa en un ciclo de gestión de las operaciones bien diseñado en el que se ha de tener en cuenta:
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la estacionalidad de la transmisión del paludismo los ciclos anuales de planificación sanitaria y presupuestación financiera. El ciclo de gestión del RRI (Fig. 7) es un marco eficaz en el que se indican las actividades en las diferentes fases de la planificación y realización de la campaña de rociado. También proporciona orientaciones a los coordinadores y directores de programas de RRI sobre la gestión oportuna de las operaciones de RRI. FIG. 7
Ciclo de gestión del RRI Vigilancia de la enfermedad y la prevalencia de la infección Monitoreo de las densidades de vectores y la calidad del rociado (bioensayos), y monitoreo de la resistencia Cartografía de los riesgos, selección y focalización Re-estratificación Actualización del reconocimiento geográfico Delimitación y planificación Estimación Especificaciones de la OMS (insecticidas y bombas) Licitación y control de la calidad Adquisición
Evaluación y valor de referencia Presentación de informes y documentación Revisión anual Perfil epidemiológico y entomológico
Lugar centinela para la vigilancia vectorial
Paludismo
Rociado Supervisión, soporte e informe
Ciclo de gestión del RRI Capacitación sobre el terreno Cuadrillas de rociado y supervisores IEC y movilización comunitaria Materiales educativos y líderes de los pueblos Organización y logística Equipos, transporte, suministros, sistemas
Planificación y preparación Calendario y programa de rociado
2.5.3 Fases de una campaña de RRI Las cuatro fases de una campaña de RRI son: evaluación inicial para los programas nuevos o revisión pos-estacional para las operaciones en curso planificación, adquisición y preparación previas al inicio de la estación aplicación estacional del RRI registro, notificación y evaluación al final de la estación.
Fase I: evaluación inicial (programas nuevos) o revisión pos-estacional (operaciones en curso) realización de un análisis inicial o anual de la situación epidemiológica, entomológica, demográfica y operacional, en particular una revisión y estudios de la carga y las tendencias del paludismo, la ecología de los vectores, la población en riesgo y la cobertura del RRI cuando sea posible;
47 CAPÍTULO 2. GESTIÓN DE UN PROGRAMA DE RRI
actualización anual del reconocimiento geográfico de los distritos seleccionados como objetivo, incluida la población en riesgo, y de las estructuras o unidades de las viviendas que se prevé rociar; y evaluación operacional de los insecticidas, los nebulizadores y el transporte, incluido el examen de los mecanismos de control de existencias, almacenamiento y reparaciones;
Fase II: planificación, adquisición y preparación previas al inicio de la estación inventario y estimación de las necesidades anuales de insecticidas, equipamiento, cuadrillas de rociado, transporte, combustible y fondos; adquisición del equipamiento y los insecticidas necesarios; planificación y preparación del calendario del rociado; organización y preparación logística de las cuadrillas de rociado, el transporte, los productos y la entrega; evaluación del impacto ambiental y planes de gestión de plaguicidas; planificación de la publicidad del RRI, IEC y movilización comunitaria; y inicio de la contratación y la capacitación «en cascada» de los coordinadores, los supervisores y las cuadrillas de rociado.
Fase III: aplicación estacional del RRI distribución de insecticidas, nebulizadores, equipo de protección personal y suministros; recopilación de datos entomológicos de referencia tanto de los sitios fijados como objetivo para el RRI como de sitios de control comparables; aplicación del RRI, incluida la supervisión y la presentación de informes; y realización de un control de la calidad del rociado mediante un bioensayo en conos o un ensayo colorimétrico en el plazo de una semana desde el inicio de la campaña.
Fase IV: registro, notificación y evaluación al final de la estación revisión anual del monitoreo entomológico y la vigilancia epidemiológica; y revisión anual del desempeño del RRI, la documentación y la presentación de informes.
2.5.4 Plan de acción para las operaciones El ciclo de gestión de las operaciones debería sustentarse en un plan de acción detallado. El plan de acción debería contar con un sólido apoyo político y recibir la inversión financiera y de recursos humanos necesaria para garantizar la adquisición oportuna de los productos y el establecimiento de sistemas y estructuras, como un comité nacional multisectorial de RRI. Se han de establecer políticas que regulen requisitos tales como el registro de plaguicidas y el cumplimiento de las normas ambientales, así como políticas laborales que regulen la contratación de trabajadores temporeros. Es esencial que haya personal suficiente con una combinación adecuada de cualificaciones para poner en marcha campañas anuales o semestrales eficaces y lograr los objetivos previstos. La aplicación del RRI requiere una buena coordinación y seguimiento con plazos claros. La obtención de recursos financieros y la adquisición de los productos se han de planificar con una antelación de al menos 6 a 12 meses. El rociado debería completarse antes del inicio de la transmisión, que suele coincidir con la estación lluviosa. Una vez que empiezan las lluvias, las carreteras se pueden volver intransitables para las cuadrillas de rociado, y los ocupantes de las viviendas pueden mostrarse reticentes a colocar sus pertenencias fuera como preparativo para el rociado.
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El plan de acción debería: definir los distritos, ciudades, localidades, casas y estructuras que se han de rociar; estimar la cantidad de insecticida, equipamiento, transporte, costos laborales y otros requisitos; establecer calendarios de rociado tanto para zonas individuales como para completar la ronda entera de rociado. El momento previsto para el rociado se ha de fijar de modo que el efecto residual del insecticida utilizado dure al menos tanto como la estación de transmisión (esto es, el RRI no se debe realizar demasiado pronto, porque en ese caso no proporcionaría cobertura para toda la estación de transmisión); indicar claramente el número medio de casas o superficies rociables que ha de tratar el operador de rociado (rendimiento diario del operador de rociado) y el número de días de la semana laboral; calcular el gasto financiero y obtener financiación para las operaciones; proporcionar todos los materiales necesarios (por ejemplo, insecticidas, equipo de protección personal y nebulizadores); calcular el número de operadores de rociado, jefes de cuadrilla y supervisores; contratar y capacitar a las cuadrillas de rociado; evaluar el estado de los medios de transporte y el combustible, y elaborar planes de mitigación de averías y carencias; establecer sistemas financieros y de contabilidad para las operaciones sobre el terreno, en particular sistemas para pagar a los trabajadores (por ejemplo, cuentas bancarias y banca móvil); organizar el transporte de las cuadrillas de rociado y el de los coordinadores para que efectúen sus tareas de supervisión; preparar campamentos a nivel de los distritos y sub-distritos para el almacenamiento y las operaciones básicas; establecer mandatos claros, estructuras salariales, condiciones de trabajo, códigos de conducta y estructuras de rendición de cuentas para todo el personal que participe en el programa de rociado; preparar calendarios y listas de verificación a efectos de supervisión, especialmente en relación con la gestión de los plaguicidas y el cumplimiento de las normas ambientales; preparar un plan de recogida, recuento y desecho de las bolsas y envases de insecticida vacíos; informar, educar y movilizar a las autoridades locales y las comunidades; preparar sistemas de presentación de información y formularios de notificación adecuados; y hacer un seguimiento de los progresos en la realización de las actividades y el cumplimiento de los objetivos. En todo el proceso de planificación, los objetivos técnicos tienen que ser compatibles con los recursos financieros y humanos disponibles. Hay numerosos ejemplos de programas que fracasan porque se ha subestimado la cantidad de insecticida, el personal o los costos de combustible, o porque los asociados no han brindado el apoyo de personal previsto. El plan de acción debería elaborarse en consulta con expertos del ministerio de salud (por ejemplo en los ámbitos de la epidemiología, la entomología, los recursos humanos, las finanzas y la logística) y de otros ministerios, como el de agricultura y el de medio ambiente, así como con los organismos nacionales de reglamentación de plaguicidas, las ONG asociadas y las entidades del sector privado. Tiene que haber una comunicación franca entre el personal de RRI, el resto del sistema de salud y la comunidad. En el anexo A1.4 figura un calendario de aplicación del RRI, y se puede acceder al conjunto de herramientas para el RRI de la iniciativa RBM en: http://www.rollbackmalaria.org/microsites/archive/newsletters_2006_2015/tool_irstoolkit.html
49 CAPÍTULO 2. GESTIÓN DE UN PROGRAMA DE RRI
2.5.5 Planificación financiera del RRI El ciclo anual de operaciones de RRI requiere la preparación de propuestas o planes financieros basados en las necesidades estimadas en materia de insecticidas, equipamiento, recursos humanos, logística, viajes, viáticos para los coordinadores y supervisores, etcétera. Estas estimaciones se basan en el número de rondas anuales de rociado, el número de casas, habitaciones o estructuras que hay que rociar y la duración prevista de la campaña de rociado.
2.5.6 Estimación de costos, presupuestación y financiación Cada operación de RRI debe contar con un presupuesto para: monitoreo entomológico de referencia y rutinario; cartografía y geo codificación de las zonas que se prevé rociar; insecticida y equipamiento, incluidos los nebulizadores y el equipo de protección personal; suministros como herramientas, repuestos y recambios; transporte (alquiler de vehículos, combustible, seguro, conductores); zonas para el almacenamiento, el establecimiento del campamento y las tareas de preparación e instalaciones de mantenimiento y reparación, incluidos los costos de arrendamiento y gestión de espacios; salarios, viáticos y prestaciones para el personal; alianzas y colaboraciones, incluido el establecimiento de comités asesores y redes de monitoreo entomológico; costos administrativos, y fondos de contingencia. Como se esboza en el marco para el MIV, el objetivo de los programas debería ser optimizar los recursos para el control vectorial, especialmente en colaboración, siempre que sea posible, con otros ministerios, la sociedad civil y el sector privado para posibilitar que el RRI se lleve a cabo de manera eficiente y costo-eficaz. El plan debería incluir la identificación de las fuentes de los fondos y contribuciones en especie (como instalaciones de almacenamiento y transporte), ya se trate de presupuestos del gobierno central o del gobierno local o de otras fuentes. Se debería disponer de un fondo de contingencia, que habría de representar aproximadamente el 10% del presupuesto global, para utilizarlo en caso de que haya más estructuras por rociar que las inicialmente previstas, o en caso de aumento de los salarios o del precio del combustible o los insecticidas. En el anexo A1.5 figura un ejemplo de presupuestos de capital y operaciones.
2.5.7 Lista de verificación para hacer un seguimiento de la aplicación del plan de acción El RRI requiere un cuidadoso seguimiento y plazos claros para la finalización de las actividades antes del inicio de la estación de transmisión del paludismo. La utilización de una lista de verificación permitirá garantizar que todas las esferas del programa estén en marcha o se hayan considerado debidamente.
2.5.8 Tiempo y duración de las rondas y ciclos de rociado Es esencial elegir el momento oportuno para realizar las rondas de rociado, el cual depende de la estacionalidad de las poblaciones de vectores y la transmisión del paludismo y, en particular, del tiempo meteorológico, especialmente las lluvias, la humedad y la temperatura. Los ciclos de rociado se pueden diseñar para controlar un pico principal de transmisión en zonas de transmisión baja o moderada o para controlar la transmisión durante todo el año en zonas de transmisión elevada.
50 ROCIADO RESIDUAL INTRADOMICILIARIO
Ronda de rociado Para ser eficaz, la aplicación de una ronda de rociado debe ser: Total: se rocían todas las viviendas; Completa: todas las superficies rociables quedan cubiertas; Suficiente: aplicación uniforme de la dosis requerida a todas las superficies rociables; y Regular: el rociado debe realizarse a intervalos regulares para garantizar un efecto residual eficaz durante toda la estación de transmisión del paludismo.
Ciclos de rociado El ciclo de rociado es el tiempo que transcurre entre dos rondas de rociado consecutivas. Si la estación palúdica dura solo tres meses y el insecticida utilizado persiste durante tres meses o más, el rociado solo se debe realizar una vez al año. En zonas con transmisión del paludismo durante todo el año, se pueden necesitar al menos dos rondas de rociado para cubrir todo el periodo de transmisión. Sin embargo, se ha demostrado que en algunas zonas el efecto del DDT y las nuevas formulaciones de insecticida en forma de suspensión en cápsulas dura más de 10 meses. En zonas con transmisión constante, cuando la cobertura de MTILD es elevada, puede resultar innecesario realizar dos rondas al año. Si se realiza una única ronda de rociado, esta debe centrarse en el principal periodo de máxima transmisión. Preferiblemente las operaciones de rociado se deben completar en menos de dos meses, con una rutina de trabajo semanal de 5 o 6 días y 1 o 2 días de descanso. Los programas tienen que asegurarse de contar con un número suficiente de operadores para que la ronda de rociado se complete en el tiempo estipulado. La estacionalidad del inicio de las lluvias (y de la estación de la transmisión del paludismo) suele variar de una parte a otra del país. Se deben analizar los datos mensuales de la vigilancia del paludismo y se han de estratificar las zonas para que las zonas críticas sean rociadas antes del inicio de las lluvias.
2.5.9 Organización del programa En la mayoría de los países, el programa nacional de control del paludismo debe dirigir y coordinar las operaciones de RRI que lleven a cabo las provincias y los estados. En cada nivel se debe designar a un funcionario responsable de la lucha antivectorial como persona de enlace para el RRI, y las autoridades centrales o provinciales deben prestar asistencia técnica sobre cuestiones de entomología y la epidemiología durante la planificación, el monitoreo y la evaluación de las operaciones distritales de RRI. Las personas de enlace para el RRI a nivel nacional y provincial han de recibir el apoyo de un comité técnico asesor de ámbito nacional en materia de control de vectores que puede estar especializado en este tipo de rociado, así como de una red de instituciones académicas y de investigación que dispongan de un laboratorio central de entomología. Las estructuras administrativas de las autoridades centrales y locales son responsables de la planificación, la toma de decisiones y otros aspectos de la lucha antipalúdica, mientras que la responsabilidad de su aplicación puede incumbir a los distritos o las regiones o corresponder por completo al ministerio de salud, o ser compartida, a nivel distrital, con las estructuras locales de gobierno como los consejos locales, las municipalidades y las juntas municipales.
Organigrama La elaboración de un organigrama permite calcular los recursos humanos necesarios. La organización depende del tamaño de la zona que se prevé rociar, la distancia entre las casas donde se intervendrá, la dificultad del terreno y el plazo límite establecido para completar la ronda de rociado. Véanse en el anexo A1.7 ejemplos de organigramas para las operaciones de RRI.
51 CAPÍTULO 2. GESTIÓN DE UN PROGRAMA DE RRI
Equipos de trabajo multisectoriales para el RRI El RRI es una operación sobre el terreno que requiere gran cantidad de mano de obra. Por ello, debe constituirse un equipo de trabajo encargado de solucionar cualquier problema relativo a la coordinación multisectorial. Este equipo estará integrado por instancias normativas de alto nivel de varios sectores, como los ministerios de administración local, agricultura, medio ambiente, transporte, comunicaciones, educación, finanzas y trabajo. De preferencia, este equipo se debe reunir trimestralmente durante los periodos preparatorios y mensualmente durante los dos meses que dura el periodo de rociado.
Comité técnico asesor en materia de lucha antivectorial Es necesario constituir un comité asesor formado por miembros de la unidad nacional de lucha antivectorial, que cuente con el apoyo del coordinador nacional de RRI del departamento de lucha antipalúdica, para prestar apoyo sobre cuestiones normativas, técnicas y programáticas. Además, este comité proporcionará orientación para seleccionar los distritos donde se aplicará el RRI, los insecticidas y los equipos, así como para monitorear las tasas de cobertura, y ayudará a realizar exámenes de las rondas de rociado y evaluaciones del programa. El comité debe incluir también a representantes de otros sectores administrativos (por ejemplo, de los ministerios de medio ambiente y de agricultura) y del sector privado (que puede prestar apoyo al RRI como parte de los programas de protección de los lugares de trabajo). Las reuniones del comité deberían celebrarse con regularidad durante el periodo preparatorio de planificación de cada ronda, con objeto de elaborar las estimaciones de insecticidas y de fondos necesarios con el tiempo suficiente. Posteriormente, se debería reunir tantas veces cuantas sean necesarias durante cada ronda para asegurar que se cumplen los plazos y se mantiene la calidad. Los funcionarios de lucha antivectorial de nivel distrital o provincial y estatal, así como los coordinadores de RRI, deben asistir a las reuniones para examinar la planificación y el progreso del rociado, así como para detectar los problemas que puedan surgir sobre el terreno y para proponer soluciones a los mismos. La estructura y la organización de las campañas pueden variar desde programas centralizados cuyas operaciones se gestionan a nivel nacional hasta programas descentralizados que se dirigen a nivel provincial o distrital. En determinados programas – por ejemplo, en algunos aplicados en Etiopía –, los agentes de salud de las propias comunidades han gestionado de forma satisfactoria el RRI, trabajando a razón de dos agentes por cada población de 5000 personas. La principal función de estos agentes de salud fue dirigir las actividades de prevención y de promoción de la salud. En primer lugar, los agentes recibieron una formación en RRI e insecticida y equipos de protección personal y, posteriormente, contrataron y formaron a más personal y dirigieron el rociado en sus áreas de actividad. La estructura que lleva a cabo el RRI puede estar integrada en el ministerio de salud o ser parte de gobiernos locales, tales como los consejos distritales o municipales. En cualquiera de los casos, es importante elaborar organigramas que reflejen dónde se ubica el personal de acuerdo con sus funciones asignadas, como forma de vincular tales funciones con personas concretas. En el cuadro 5 se resume la estructura de trabajo del RRI.
Responsabilidad a nivel nacional El director del programa nacional de lucha antipalúdica coordina la aplicación global del programa y delega responsabilidades en el coordinador nacional de lucha antipalúdica o de RRI, que trabaja con el entomólogo responsable a nivel nacional. Como se ha explicado más arriba, el coordinador nacional suele recibir el apoyo de un comité nacional asesor o de lucha antivectorial y de una institución nacional de investigación que disponga de un laboratorio central de entomología. Las tareas que se llevan a cabo a nivel nacional son las siguientes:
52 ROCIADO RESIDUAL INTRADOMICILIARIO
CUADRO 5
Sistemas y estructura de trabajo del RRI NIVEL DEL SISTEMA DE SALUD FUNCIONARIO RESPONSABLE TAREAS
Nacional
Coordinador nacional de RRI (1) Entomólogo nacional (1) Gestor de datos (1) Director financiero (1) Logística (1)
• Políticas del RRI • Propuesta y planes de RRI • Directrices del RRI • Monitoreo y evaluación • Presupuesto y obtención de financiación • Gestión de los fondos y sistemas de contabilidad • Estimación de las necesidades de material y transporte • Gestión de los almacenes centrales y control de existencias • Formación de los coordinadores provinciales y distritales • Compras y control de calidad centralizados • Apoyo a los centros de vigilancia de vectores (ecología, bioanálisis, estudios de susceptibilidad de los vectores) • Investigación operativa
Provincial
Coordinador provincial de RRI (1) Entomólogo provincial (1)
• Planes de acción • Elaboración y evaluación de materiales informativos, educativos y comunicativos • Coordinación y supervisión • Monitoreo y evaluación • Formación sucesiva de los supervisores del distrito • Reparación de equipos
Distrital
Coordinador distrital de RRI (1) Coordinador distrital de las operaciones de RRI (1) Técnico en entomología (1) Gestor de datos y responsable de la entrada de datos (1) Técnico en equipos y logística distritales de RRI (1) Funcionario responsable a nivel distrital de las finanzas y las nóminas (1)
• Planes de acción • Monitoreo y evaluación de las operaciones sobre el terreno • Presupuesto y obtención de financiación • Gestión de los fondos y los sistemas de contabilidad • Estimación de las necesidades de material y transporte • Control de almacenes y de existencias • Inventario y reparación de equipos • Selección y contratación de las cuadrillas que actuarán sobre el terreno • Formación sobre el terreno de los jefes de cuadrilla y los operarios de rociado • Supervisión • Elaboración de informes • Gestión de los centros de vigilancia de vectores (ecología, bioanálisis, estudios de susceptibilidad de los vectores)
elaboración de las propuestas, la planificación, la coordinación y la formulación de las políticas de RRI a nivel nacional; establecimiento de normas y elaboración de las directrices de funcionamiento; asesoramiento técnico sobre el RRI e información para aplicar medidas correctivas cuando sea necesario; mantenimiento de una base de datos de información epidemiológica, entomológica, demográfica y operativa con un SIG;
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gestión de los recursos del RRI, que incluye la definición de requisitos y la adquisición de insecticidas, nebulizadores y medios de transporte; obtención de financiación y contratación de personal; gestión de los fondos y los sistemas de contabilidad de los costos de funcionamiento sobre el terreno (téngase en cuenta que, en algunos países, las autoridades locales asumen estas funciones); organización de la distribución de suministros, entre ellos los insecticidas; gestión y coordinación de todas las actividades del RRI que lleven a cabo las provincias o estados y los organismos conexos, y facilitación de información y opiniones para aplicar medidas correctivas; establecimiento de la cooperación multisectorial para el RRI; definición de las necesidades de formación para el RRI y organización de las sesiones de formación de formadores; y planificación de la investigación operativa para el RRI (cuando se necesite) y colaboración con las instituciones de investigación y las universidades.
Responsabilidad a nivel provincial o estatal El funcionario responsable de la lucha antivectorial a nivel provincial y un funcionario experto en RRI coordinan la ejecución del programa de RRI en todos los distritos y ayudan a poner en práctica las políticas y directrices establecidas a nivel nacional. Las tareas que se llevan a cabo a nivel provincial son las siguientes: planificación y gestión de las operaciones de RRI en los distritos donde se interviene; elaboración de estimaciones sobre los requisitos de funcionamiento de insecticidas, equipos, recursos humanos y fondos a nivel provincial; prestación de apoyo y formación para los coordinadores distritales; supervisión programada de los coordinadores distritales de RRI; seguimiento de la aplicación en cada distrito; elaboración de informes sobre la cobertura y la calidad del RRI en los distritos; y apoyo al monitoreo de los vectores (tipos y sensibilidad de los mismos) a nivel distrital.
Responsabilidad a nivel distrital El funcionario distrital principal, el coordinador distrital de lucha antipalúdica o el coordinador distrital de RRI se encargan de la ejecución de todas las operaciones y actividades relacionadas con el RRI dentro del distrito. A nivel operativo, estas actividades se gestionan a través de los coordinadores sub-distritales en el terreno y los jefes de grupos de cuadrillas de rociado contra el paludismo. Las tareas que se llevan a cabo a nivel distrital son las siguientes: dirección diaria de las operaciones relacionadas con el RRI; selección y contratación del personal de control del RRI; coordinación y/o impartición de cursos anuales de formación; estimación de costos, presupuestación y presentación de información financiera; gestión de las nóminas, el alquiler de locales y otros costos de funcionamiento. estimación de los requisitos globales de funcionamiento del RRI en el distrito; gestión y evaluación de la calidad de las intervenciones; actualización de la información de reconocimiento geográfico; mantenimiento de la seguridad y uso seguro de los insecticidas, los equipos y los medios de transporte; y ejecución de las actividades de IEC.
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Los equipos de supervisión distritales deberían incluir a representantes de los ministerios de medio ambiente y agricultura, sobre todo en los países en los que se utilice DDT, porque es necesario asegurarse de que los insecticidas se utilizan correctamente y de que se siguen todas las normas y reglamentos sobre uso y eliminación seguros. La participación de funcionarios del ministerio de agricultura que tengan experiencia en la fumigación de cultivos es importante para la formación y la supervisión. Del mismo modo, los organismos nacionales de protección del medio ambiente ayudarán a impartir formación sobre el manejo y la eliminación adecuados de los residuos químicos.
Supervisión Los coordinadores distritales de RRI deben supervisar directamente las operaciones sobre el terreno. Por su parte, los coordinadores provinciales deben supervisar las reuniones mensuales de evaluación de las operaciones y proporcionar la orientación adecuada a los coordinadores distritales. Debido a las dificultades logísticas y técnicas que entrañan las operaciones de rociado, los coordinadores provinciales y nacionales deberían hacer un estrecho seguimiento vertical y una supervisión atenta para garantizar la calidad de la ejecución de los programas de RRI.
Organización de las cuadrillas de rociado Para conseguir más de un 80% de cobertura en las rondas anuales de rociado y completarlas en un plazo oportuno (generalmente, menos de dos meses), los programas deben incluir un número adecuado de cuadrillas de RRI, todas ellas de un tamaño suficiente y sujetas a una supervisión sobre el terreno y una coordinación distrital adecuadas, tal y como se indica más arriba. En la fase de planificación se debe calcular el número de cuadrillas necesarias sobre la base del tiempo disponible para llevar a cabo las operaciones de rociado, el número total de estructuras o unidades habitacionales que se prevé rociar y el número de ellas que puede completar un operario en un día, teniendo en cuenta la distancia que debe recorrer para ir de una a otra estructura y la dimensión real de la superficie rociable en cada una de ellas. Se pueden asignar a las cuadrillas zonas específicas del distrito para garantizar la cobertura de todas las poblaciones y evitar que las cuadrillas tengan que rociar zonas demasiado extensas, en cuyo caso los operarios se dispersarían tanto que se dificultaría la supervisión y el suministro de nuevo material. Asimismo, se deben programar detalladamente los calendarios de rociado indicando los desplazamientos previstos, las actividades de las cuadrillas, la localización de los campamentos de lucha antipalúdica y las zonas donde se llevará acabo el RRI. Cuando se vayan a elaborar estos calendarios, es importante consultar a la comunidad, los líderes comunitarios y las autoridades locales. En algunos casos, las zonas de aplicación se encontrarán suficientemente cerca de las viviendas de los operarios y estos podrán desarrollar su trabajo durante el día, regresar al almacén central, limpiar y almacenar los equipos que han utilizado y volver a sus hogares por la noche. La participación de operarios de la comunidad local, en vez de personas procedentes de otras partes del país, mejorará la aceptación y el cumplimiento y reducirá los costos de transporte.
Número, tamaño y composición de las cuadrillas de rociado El número de cuadrillas de rociado por distrito debe ser de 5 a 10, en función del número de estructuras que se deban rociar durante las campañas, que han de durar de seis a ocho semanas cada una. Una cuadrilla de rociado constituye una unidad, y el número de cuadrillas de rociado que se necesitan depende de las zonas que se deban abarcar. Cada cuadrilla se compone de: un jefe de cuadrilla, cuya función es llevar un registro de las viviendas y las habitaciones/unidades que se prevé rociar, y elaborar los informes pertinentes; además, debe hacer lo mismo con las viviendas que no se pudieron rociar, para intervenirlas posteriormente;
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de 5 a 10 operarios de rociado (es muy recomendable que las cuadrillas se compongan de menos operarios si estos tienen poca experiencia y requieren más supervisión o si las zonas que deben abarcar están diseminadas en una zona geográfica amplia). Todos los operarios deben disponer de su propio nebulizador de compresión y de un suministro de cargas de insecticida suficiente para un día; un «avisador» o movilizador comunitario. Esta función la desempeña un trabajador eventual remunerado que está en contacto con los líderes locales e informa de la llegada de los equipos de rociado a los ocupantes de las viviendas para que puedan llevar a cabo los preparativos pertinentes; un conductor con un vehículo capaz de transportar de forma segura y confortable a la cuadrilla, los equipos y alrededor de 250 litros de agua; un jefe/supervisor de grupo para coordinar de tres a cinco cuadrillas. Cuando resulta fácil acceder a las viviendas y estas se encuentran cerca las unas de las otras, cada operario debería ser capaz de rociar de 8 a 10 viviendas al día (y, en algunos lugares, hasta 15). En cambio, esta cifra puede disminuir hasta solamente cinco cuando las casas estén dispersas y separadas por grandes distancias a pie, o bien sean de grandes dimensiones. El número de casas que se deben rociar en cada día de trabajo equivale al total de viviendas del distrito dividido por el número de días de trabajo en cada período de dos a tres meses en que se lleva a cabo la ronda de rociado. Si dividimos esta cifra por el número de casas que puede tratar diariamente cada operario, obtenemos el número necesario de operarios para el distrito en cuestión. Suponiendo que se trabajen cinco días y medio a la semana (siendo de descanso el sábado por la tarde y el domingo), se dispondrá de 48,5 días de trabajo en dos meses, siempre que no se tomen vacaciones durante ese periodo. En el cálculo del número de operarios necesarios para una ronda de rociado de dos meses se debe incluir un margen de un 5% adicional para cubrir ausencias e imprevistos. Los coordinadores distritales y sub-distritales, tras consultar a los líderes de la comunidad y las autoridades locales, deben contratar a los operarios de rociado y formarles para manipular los insecticidas con seguridad y para aplicarlos correctamente de acuerdo con las condiciones locales. Los jefes de las cuadrillas de rociado y los jefes o supervisores de los grupos/brigadas deben comprobar que se rocía suficiente insecticida en las paredes y que el procedimiento se lleva a cabo de acuerdo con las normas recomendadas. Se debe indicar a las cuadrillas que abarquen todas las unidades y habitaciones. Para ello, deberán buscar y rociar cualquier estructura que lo requiera. A menudo, los operarios de rociado son trabajadores eventuales a los que se contrata en el propio distrito solamente para dos o tres meses. En ese periodo se debe impartir la formación y se han de ejecutar las operaciones de rociado. Estos operarios deben ser contratados a través del ministerio de salud o de alguna autoridad local. En determinados casos, algún asociado (como un donante bilateral, una ONG o una empresa privada) se encarga del RRI. Los operarios deben tener al menos 18 años, estar sanos y en buena forma física, no sufrir ninguna discapacidad evidente que limite su movilidad, ser capaces de leer y escribir la lengua nacional (para que puedan leer la etiqueta y aplicar los procedimientos de emergencia si es necesario) y tener capacidad para utilizar el nebulizador. Además, han de tratarse de personas responsables que puedan trabajar con una mínima supervisión. Las mujeres embarazadas y las que amamantan no pueden trabajar como operarias de rociado. Además, se debe reasignar a las mujeres que se queden embarazadas durante la campaña a tareas distintas del rociado. Los miembros de las cuadrillas de rociado deben comportarse siempre con profesionalidad entre sí y mantener una buena relación con los miembros de la comunidad local. Por esta razón, es
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preferible que provengan de las propias comunidades y hayan sido aprobados por los miembros de la comunidad. Su conducta y su comportamiento deben ser irreprochables. Véase, en el anexo A1.6, un código de conducta para los operarios de rociado y los jefes de cuadrilla (19).
Rutina diaria de las cuadrillas de rociado Las cuadrillas de rociado deben seguir la siguiente rutina diaria: Cada mañana, el jefe de cuadrilla comprueba que todos los miembros de la misma llevan la ropa de protección y que esta está limpia. Además, debe convocarlos para informarlos de la zona que deberán rociar durante ese día. Cada operario prepara su nebulizador de compresión, que será revisado e inspeccionado por el jefe de cuadrilla. Además, este se asegurará de que los operarios tienen todo el equipo de protección personal necesario en buenas condiciones. El jefe de cuadrilla comprueba la cantidad de insecticida en bolsas numeradas que cada operario necesita para ese día y se asegura de que todos ellos disponen de la información y los formularios de recogida de datos necesarios para ese día. A continuación, la cuadrilla se traslada al lugar de trabajo mediante el medio de transporte asignado. A su llegada a la población, el jefe de cuadrilla asigna varias casas a cada operario. Cuando la cuadrilla deba pernoctar en la población, el jefe de la misma se pondrá en contacto con el líder comunitario para conseguir alojamiento. En algunas zonas, las cuadrillas establecerán campamentos de lucha antipalúdica, para lo cual recibirán el material necesario. Una vez finalizado el trabajo del día, el jefe de cuadrilla se asegurará de que cada operario elimina de forma correcta y sin riesgos todo el insecticida restante de su nebulizador utilizando el método de enjuague progresivo, y de que limpia a fondo el nebulizador en un punto de lavado dispuesto para ello. El jefe de cuadrilla convocará una reunión informativa nocturna y comprobará el uso de insecticida, la devolución de bolsas vacías y la entrega de los formularios de recogida de datos cumplimentados durante el día.
Protección laboral y seguridad de las cuadrillas de RRI Los operarios de rociado deben llevar puesta la ropa de protección cundo manipulen los insecticidas y durante todas las operaciones de rociado. El insecticida se absorbe principalmente a través de la piel, los pulmones y la boca. Todos los elementos de esta indumentaria se deben utilizar con arreglo a las instrucciones de seguridad que figuran en la etiqueta del artículo (véase el apartado 2.4.3). Una vez completadas las actividades del día, se debe lavar toda la ropa protectora, incluidas las botas. Si los monos (u overoles) se contaminan accidentalmente, se deben quitar de inmediato para lavarlos lo antes posible.
Supervisión de las cuadrillas y las operaciones de rociado El RRI requiere la orientación y el apoyo de todos los funcionarios superiores participantes a nivel distrital, provincial y nacional y, sobre todo, del coordinador de RRI. Este apoyo y supervisión deben ser diarios y permanentes durante el periodo que dure la ronda de rociado. En las inspecciones se deben utilizar los formularios y las listas de verificación normalizados para garantizar la uniformidad y la exactitud. Las cuadrillas y los operarios de rociado deben ser monitoreados permanentemente para garantizar la finalización a tiempo de las tareas previstas para la cuadrilla, la alta calidad del rociado de cada unidad habitacional y la cobertura elevada.
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Finalidad de la supervisión El objetivo general de la supervisión es garantizar la alta calidad del RRI y la cobertura elevada. En concreto, la supervisión debe cumplir los siguientes objetivos: asegurarse de que se sigue estrictamente el programa de trabajo previsto; tomar medidas correctivas en el acto, sobre todo cuando surjan dificultades técnicas; estimular, animar y asesorar sobre el funcionamiento eficaz del trabajo de campo; asegurarse de que se mantiene una disciplina estricta; asesorar, evaluar y tomar nota del rendimiento de cada trabajador; formular recomendaciones, elaborar informes y hacer un seguimiento.
Instrumentos de supervisión Los instrumentos utilizados en la supervisión de las operaciones son formularios, informes, registros, tablas y gráficos. En el anexo A1.14 se muestra un ejemplo de lista de verificación para la supervisión. Las listas de verificación para la inspección con miras a la supervisión del RRI (como la que figura en el anexo A1.14) se deben utilizar como un instrumento de supervisión para verificar que el programa nacional reúne los requisitos necesarios para llevar a cabo el RRI con seguridad y con la mínima contaminación ambiental. Esta lista se divide en apartados que abarcan todas las fases de las operaciones de RRI: 1) inspección del almacén y el pozo de filtración previa al rociado, 2) inspección de las actividades de rociado, y 3) actividades de lavado y eliminación de residuos después del rociado. La lista de verificación se puede utilizar para comprobar, por ejemplo, que los operarios tienen el equipo de protección personal para garantizar su seguridad y han aprendido a usarlo, que los lugares utilizados para las operaciones de RRI disponen de un almacén bien manejado con un pozo de filtración o absorción que se utiliza para el enjuague progresivo de los depósitos de rociado y para lavar el equipo de protección personal, y que se aplican planes para la manipulación y eliminación de residuos químicos con el fin de reducir al mínimo o evitar la contaminación medioambiental. En todas las fases de la evaluación de las operaciones de RRI se debe proporcionar información sobre el trabajo y prestar atención a todos los aspectos que lo requieran. En esa información se deben proponer soluciones y recomendaciones al supervisor o coordinador distrital de RRI, que debe encargarse de que se adopten medidas correctivas.
Formación de los coordinadores y las cuadrillas de RRI El éxito de las campañas de RRI depende de la aplicación de una correcta y uniforme dosis de insecticida en los lugares donde puedan reposar los mosquitos hembra adultos. Para ello se debe formar adecuadamente a los operarios de rociado, los jefes de cuadrilla y los supervisores o jefes de grupo, así como a los coordinadores distritales y sub-distritales.
Formación institucional de los coordinadores de RRI El ministerio de salud y los asociados encargados de la ejecución deben impartir cursos oficiales de formación de formadores en RRI a los coordinadores distritales, provinciales y nacionales pertinentes, en forma de breves talleres y sesiones prácticas. La OMS, la RBM y la Iniciativa del Presidente de los Estados Unidos de América contra el Paludismo pueden proporcionar materiales genéricos de formación en RRI. Esta formación debe incluir los siguientes temas: qué es el RRI y por qué, dónde y cuándo se aplica; función de las encuestas entomológicas iniciales; reconocimiento geográfico y censo de las áreas de rociado y de las casas o estructuras; insecticidas que se utilizan en el RRI y precauciones de seguridad para usarlos; equipos de rociado, así como su inventario y mantenimiento;
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elaboración de un plan de acción para el RRI; rociado domiciliario; seguimiento, supervisión y ejecución de las rondas de rociado; elaboración de informes sobre los avances y el rendimiento de una campaña de RRI; principios y requisitos para el manejo seguro y adecuado de plaguicidas.
Formación sobre el terreno para los supervisores de RRI y los operarios de rociado La formación sobre el terreno de todos los operarios se debe iniciar inmediatamente antes de emprender cada ronda de rociado. Tanto estos operarios como los jefes de cuadrilla y los jefes de grupo deben poner al día regularmente sus aptitudes técnicas. Con este fin, los programas de lucha antipalúdica deben establecer centros para impartir formación en lugares estratégicos de los distritos. La formación práctica anual de los operarios se debería centrar en la adquisición de las aptitudes necesarias para llevar a cabo el rociado correctamente, con especial atención al ritmo de aplicación, el patrón de rociado, la superposición de capas de insecticida y la seguridad personal y medioambiental. El curso de formación se debe dividir en varias partes y ha de durar de cinco a siete días. No se deben establecer límites de tiempo para completar cada parte, ya que ello variará en función de la buena disposición y las aptitudes de los alumnos. Sin embargo, se deben dedicar de tres a cinco días a la parte práctica. El objetivo de la formación debe ser que todas las personas que participan en el RRI comprenden cuáles son sus tareas y deberes. Además, deben tomar conciencia de su responsabilidad frente a sus compañeros, el medio ambiente y la comunidad. La formación que reciben les permitirá comprender los siguientes conceptos: qué es el RRI y por qué, dónde y cuándo se aplica; los insecticidas y las precauciones de seguridad para su uso; el uso del equipo de rociado: manejo, cuidado, transporte y almacenamiento; montaje y desmontaje del nebulizador; preparación del nebulizador; presurización y calibración del nebulizador; preparación de una casa para su rociado; secuencia de rociado de una casa; como completar las fichas de rociado domiciliario y los formularios de notificación diaria; y cómo explicar los objetivos del programa de RRI a los ocupantes de las viviendas y cómo responder a las preguntas que formulen.
Pared de entrenamiento La formación práctica de los operarios previa a cada ciclo de rociado incluye, entre otras actividades, el rociado con agua de una pared específicamente destinada a este fin. El uso de esta estructura ayuda a enseñar dos cuestiones a los operarios: cómo mantener la distancia exacta desde la punta de la boquilla hasta la superficie que se rocía y cómo rociar con el ritmo correcto y manteniendo la velocidad de aplicación en toda la superficie. Para ello: El instructor marca una superficie de 3 m de altura y 6,35 m de largo. A continuación, la divide en nueve franjas, la primera de 75 cm de ancho y las demás de 70 cm. Si se mantiene a una distancia de 45 cm de la pared, la boquilla del nebulizador rocía una franja o patrón de insecticida de 75 cm de ancho. Para practicar el mantenimiento de los 45 cm de distancia a la pared se coloca en la lanza un extensor de madera o de plástico, cuya longitud debe ser de 45 cm a partir de la punta de la boquilla.
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Colocado directamente frente a la pared, con el brazo derecho extendido y el cuerpo inclinado hacia la superficie, el operario de rociado desplaza el brazo derecho hacia abajo y hacia arriba manteniendo el extremo del palo que se ha colocado como extensión en contacto con la superficie. El operario empieza a rociar en la esquina superior de la pared con un ritmo uniforme, realizando un movimiento descendente hasta llegar a la parte inferior. A continuación, da un paso a la derecha y repite la misma operación. La nueva franja se debe superponer unos 5 cm con la anterior. El operario debe realizar nuevamente la aplicación hasta la parte inferior. Al final de cada franja aplicada, el operario detiene el flujo de insecticida y da un paso de 1 m hacia la derecha. Este procedimiento se repite hasta cubrir la totalidad de la superficie de 19 m². Cada franja de 3 m de altura se debe cubrir en unos siete segundos, es decir, se han de rociar nueve franjas en un minuto para abarcar toda la superficie.
Formación práctica para el rociado Durante la formación, los operarios deben tratar de trabajar en condiciones reales para practicar el rociado de distintas partes de la estructura, tales como la superficie de una pared, la zona superior e inferior a un mueble pesado y los techos.
Formación de los supervisores y los jefes de cuadrilla Los jefes de grupo que trabajan en primera línea también deben recibir una formación para aprender a realizar las mismas tareas que los operarios de rociado. Además, se les deben enseñar cuestiones como el reconocimiento geográfico, el mantenimiento de registros, la elaboración de informes y las relaciones públicas, y se les deben impartir sesiones sobre la comunicación de conceptos sanitarios básicos relacionados con el paludismo y el RRI. De este modo, podrán llevar a cabo la supervisión.
2.5.10 Equipo y logística de las cuadrillas de rociado Las cuadrillas de RRI necesitan que se obtengan y se les envíen a tiempo suficientes materiales y suministros para realizar la formación y preparar las operaciones sobre el terreno. Son imprescindibles los insecticidas, los nebulizadores de compresión con las piezas de repuesto adecuadas y la ropa de protección para los operarios. Además, las cuadrillas pueden necesitar otros materiales como tiendas de campaña, camas de campaña, esteras para dormir, mosquiteros, utensilios de cocina y lámparas. Los coordinadores de RRI deben hacer y aplicar un inventario de las existencias, junto con un plan de mantenimiento y unos plazos de sustitución de los equipos usados sobre el terreno (nebulizadores de compresión, vehículos y equipos de protección personal). (Véase también el apartado 2.4: Equipo de aplicación del RRI.)
2.5.11 Transporte Las operaciones de RRI requieren vehículos para trasladar al personal y los equipos y materiales a distintas zonas del distrito durante el periodo que dura la ronda de rociado. Habida cuenta de las dificultades para acceder a muchas zonas durante la estación lluviosa, es preferible completar las rondas antes de que esta empiece. A fin de abarcar todas las viviendas, las cuadrillas de rociado se deben desplazar entre los distintos campamentos de lucha antipalúdica y entre distintos lugares durante las operaciones de rociado. Para ello, en cada distrito hacen falta, como mínimo, uno o dos camiones de tres a cinco toneladas para transportar a entre 5 y 10 cuadrillas. Cuando la zona que se deba abarcar sea pequeña y el número de cuadrillas sea reducido, se puede asignar una camioneta 4×4 a una
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cuadrilla para transportar a los operarios, los materiales y los equipos de rociado. Asimismo, se deben proporcionar motocicletas a los supervisores y los coordinadores de distrito y camionetas 4×4 a los coordinadores nacionales.
2.5.12 Equipo de comunicación Para mejorar la gestión, la supervisión, el seguimiento y los informes de las cuadrillas de rociado, se debe estudiar la posibilidad de que los coordinadores de distrito, los supervisores y los jefes de grupo empleen equipos de radio VHF o teléfonos móviles (celulares).
2.5.13 Campamentos sobre el terreno para el RRI En cada distrito trabajarán de 5 a 10 cuadrillas de rociado, que se desplazarán a distintas zonas durante los dos a tres meses que duren las operaciones. Por ello, es importante establecer campamentos temporales en ubicaciones estratégicas. Algunos de estos campamentos también pueden servir como almacén permanente, taller de reparación de los equipos y centro distrital o provincial de formación.
2.5.14 Estudio de la ubicación y características de un pozo de filtración Un pozo de filtración es un agujero hecho en el suelo para verter en él residuos biodegradables (por ejemplo, residuos de piretroides, carbamatos y organofosforados). Sirve para proteger el medio ambiente de la contaminación mientras se degradan los plaguicidas (20).
Consideraciones sobre su ubicación Para decidir el lugar donde se ubicarán las instalaciones de lavado y eliminación de residuos del RRI (enjuague progresivo, pozos de filtración y zonas de lavado) se debe considerar la topografía del terreno, la posibilidad de contaminar las aguas subterráneas y la proximidad a las masas de agua (ríos, lagos y humedales), con el fin de no contaminar con insecticidas las aguas subterráneas. Deben tenerse en cuenta las siguientes cuestiones: 1. Se han de evitar las zonas donde haya capas freáticas próximas a la superficie del suelo o que se inunden con facilidad y, siempre que sea posible, escoger lugares lejanos a pozos perforados y escuelas. 2. Si es posible, debe evitarse la cercanía con cultivos, aguas superficiales, recintos para los animales, colmenas y edificios públicos. 3. El pozo de filtración se puede obturar con partículas y biomasa y se deberá limpiar periódicamente.
Diseño y construcción normalizados Por lo general, un pozo de filtración con unas dimensiones de 2 m × 1 m × 1 m basta para absorber el efluente generado por 20 a 30 operarios durante las operaciones de rociado. Las paredes laterales de la fosa se deben revestir con una lámina plástica para evitar la filtración de efluentes con productos químicos. El fondo de la fosa se cubre con un saco de serrín (o uno y medio), sobre el que se debe extender una bolsa y media o dos bolsas de carbón y, encima, una capa de agregados pétreos y gravilla, para crear un filtro. A medida que el efluente se filtra por estos materiales, los plaguicidas se retienen y se degradan antes de alcanzar el suelo adyacente. En todas las zonas de preparación utilizadas para lavar el equipo de rociado y el equipo de protección personal debe haber una zona impermeable para el lavado que vierta su efluente al pozo de filtración, para evitar que se contamine el suelo. Toda la zona ocupada por el pozo de filtración debe estar vallada y se debe acceder a ella a través de una puerta con cerradura para evitar el acceso no autorizado de
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niños o animales. Salvo que el pozo se obture por la presencia de cuerpos extraños y no drene, debe mantenerse en funcionamiento durante tres años, momento en el cual se puede excavar para sustituir el serrín y el carbón.
Emplazamiento Los pozos de filtración se deben situar junto a la zona de enjuague progresivo y la zona de lavado para evitar que el efluente que se transporta al pozo se vierta al exterior. Debido a la distancia y a las limitaciones de acceso a algunos lugares que se deben rociar, puede ser más adecuado construir un pozo de filtración de menor tamaño cerca de ellos, o bien utilizar un tanque de filtración portátil.
Desmantelamiento Se deben restablecer las condiciones anteriores recubriendo la fosa, nivelando el terreno y restituyendo la vegetación local adecuada.
2.5.15 Tanques de evaporación Un tanque de evaporación es un depósito cerrado donde se desechan residuos líquidos de plaguicidas no biodegradables, como el DDT (20).
Diseño y construcción normalizados Considerando la cantidad de efluente que se genera a diario y las tasas de evaporación, cada tanque debería alojar un volumen aproximado de 15 750 litros, una capacidad que debería bastar para verter el efluente generado por 20 a 30 operarios que rocíen DDT. El fondo del tanque debe tener la máxima superficie posible para facilitar la evaporación, ya que cuanto mayor sea esta área, más rápido se evapora el líquido. El tanque debe construirse con cemento y encajarse en el suelo de modo que los lados sobresalgan de 20 a 30 cm. Se ha de cubrir con una malla metálica que pueda cerrarse con llave y se debe colocar junto a la zona de enjuague, en la parte descendente del terreno. Cuando se completa la evaporación, el residuo seco de DDT se recoge y se elimina junto con el resto de residuos sólidos de este insecticida. El tanque debe instalarse en un lugar situado a una altura inferior a la zona de enjuague progresivo para que el líquido procedente de esta instalación se pueda dirigir a él.
Instrucciones de utilización Tras cada ronda de rociado, debe vaciarse el tanque de evaporación de todos los residuos de plaguicida, la arena y el lodo que resten en él. Todo ello se debe colocar en un contenedor cerrado junto con las bolsas vacías para eliminarlo siguiendo el protocolo nacional para la eliminación de residuos sólidos. Si llueve durante las operaciones de rociado, el tanque se debe cubrir con una lona, porque de otro modo el líquido podría rebosar la capacidad del tanque y desbordarse. Si el nivel del líquido contenido en el tanque se encuentra solamente a 15 cm del orificio de drenaje, se debe trasvasar con sifón a depósitos de plástico de una capacidad de alrededor de 4000 litros para almacenarlos temporalmente hasta que se puedan devolver al tanque.
Desmantelamiento Cuando se deban quitar los tanques, se han de extraer previamente todos los residuos de DDT que contengan y, una vez que finalicen de forma permanente las actividades de RRI, se deben restituir, en la medida de lo posible, las condiciones naturales anteriores. Los residuos químicos se han de eliminar siguiendo la norma internacional (apartado 2.3.6).
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2.6 Información, educación y comunicación, y movilización de la comunidad La población siempre debe estar debidamente informada para garantizar que todas las actividades de RRI cuenten con su pleno apoyo y cooperación. Todos los programas de RRI deben incluir un componente efectivo de concientización y promoción de la salud pública con vistas a obtener la aceptación y el apoyo generalizados de las familias y comunidades. Esto exige un diálogo constante entre las personas encargadas de la coordinación de los programas de RRI y los líderes comunitarios y locales, junto con otros sectores como el de la agricultura y la educación y las administraciones locales. Sería idóneo recurrir a educadores sanitarios, promotores de salud y científicos sociales para que proporcionaran asesoramiento profesional en la elaboración de estrategias de información, educación y comunicación (IEC) y la ejecución de campañas de IEC antes de cada ronda de rociado. Deben celebrarse sesiones de grupos de discusión para encontrar argumentos que puedan justificar el RRI ante la población, anticipar motivos de preocupación y formular mensajes clave.
2.6.1 Promoción del RRI El RRI es un servicio de salud pública que se ofrece a todos los hogares a intervalos regulares. Requiere gran cantidad de mano de obra y, cuando se lleva a cabo de forma adecuada, confiere credibilidad a los servicios de salud y al gobierno. Por tanto, tiene un potencial político y normativo que puede maximizarse mediante la presentación periódica de las campañas de RRI y la celebración de ceremonias de clausura de dichas campañas en lugares estratégicos con la participación de personalidades nacionales e internacionales.
2.6.2 Campañas de IEC Se deben realizar campañas de IEC antes de comenzar las operaciones de rociado en todo el país o en distritos concretos para aumentar la concienciación en torno al RRI, facilitar la movilización de las comunidades, lograrla aceptación del RRI, y alentar a las familias y los hogares a participar en las operaciones de RRI. En las campañas de IEC se utilizan mensajes sencillos que se refuerzan constantemente a través de distintos medios de comunicación. Es necesario elaborar materiales educativos, como folletos, carteles y dibujos, y distribuirlos ampliamente. En la medida de lo posible, deben acompañarse de anuncios de radio y televisión. Las reuniones organizadas por los líderes comunitarios para explicar los procedimientos y los beneficios de los programas de RRI deben contarse entre las herramientas empleadas para proporcionar educación sanitaria, y es conveniente que en ellas se aborden los siguientes puntos: el efecto que tiene la aplicación de insecticidas en el paludismo, incluida la duración del efecto insecticida en las superficies rociadas; el hecho de que el rociado no daña las paredes, los techos ni los muebles; el hecho de que los operarios de rociado son personas responsables que tratan los bienes de la gente con el debido cuidado; la necesidad de que los ocupantes de las viviendas formen parte del proceso, preparando las viviendas para el rociado y siguiendo las instrucciones; el hecho de que los insecticidas utilizados no son peligrosos para las personas, los perros, las gallinas, los gatos y otros animales domésticos si se respetan las indicaciones de los operarios; y los propietarios de las viviendas deben recibir la instrucción de esperar unos meses y, en todo caso, hasta que pase la temporada de mayor incidencia de paludismo antes de volver a enyesar o limpiar las paredes rociadas.
63 CAPÍTULO 2. GESTIÓN DE UN PROGRAMA DE RRI
2.6.3 Participación de las comunidades Para que los programas de rociado cumplan sus objetivos, es necesario que la población esté informada de la protección que ofrece el RRI contra los mosquitos vectores de paludismo. Cuanto mayor sea el porcentaje de viviendas totalmente rociadas con insecticidas de acción residual, mejor será la protección para el conjunto de la comunidad. Entre los grupos destinatarios de las actividades de movilización comunitaria se cuentan los siguientes: los líderes tradicionales; los líderes políticos; los líderes religiosos; los líderes de la sociedad civil; los líderes de agrupaciones de mujeres; los líderes juveniles; y los niños en edad escolar. No deben escatimarse esfuerzos para contar con la cooperación de todos los hogares. Para ello es necesario obtener el acuerdo de los líderes de la comunidad y de los ocupantes de las viviendas antes de comenzar un programa de RRI en una localidad o población. Los miembros de la comunidad deben disponer de oportunidades para debatir los problemas, pedir consejos y consensuar opiniones y enfoques. En las reuniones con la comunidad debe hacerse hincapié en los procedimientos necesarios para que los programas sean efectivos. Sería deseable emplear a operarios de rociado locales o que un líder o un miembro de la comunidad acompañara a las cuadrillas de rociado para garantizar la plena cooperación de los ocupantes de las viviendas. La colaboración de las familias y las comunidades con las cuadrillas de rociado es necesaria para que: ayuden a que haya agua disponible para mezclar el insecticida; ayuden retirando y protegiendo los muebles de las viviendas antes del rociado; faciliten los procedimientos de evaluación y, de ser necesario, ayuden a instalar y manejar las trampas de ventana o las trampas de luz CDC para los mosquitos; y participen activamente en la ejecución del RRI con el fin de asegurarse de que el rociado se lleve a cabo dentro de los plazos previstos y de que el operario rocíe todas las estructuras de las viviendas.
2.7 Presentación de informes sobre los progresos y el desempeño La presentación eficiente y escrupulosa de informes es un elemento crucial de todo programa de RRI. Es crucial para calibrar la efectividad y eficiencia del programa y es fundamental para su sostenibilidad. La recogida diligente de datos durante la planificación y aplicación de una campaña de RRI generará información sobre la efectividad de la gestión y el desempeño por lo que respecta a la cobertura y los efectos. Las principales actividades conexas son: registro diario y presentación de informes semanal y mensual sobre las estructuras y poblaciones cubiertas, la cantidad de insecticida utilizado, los problemas planteados en la aplicación y las soluciones propuestas. Obsérvese que en algunos programas el jefe de cuadrilla ofrece diariamente por teléfono partes resumidas al gestor del distrito sobre los indicadores principales y la productividad diaria de los operarios de rociado; examen de las operaciones del RRI, cálculo de la cobertura de estructuras y poblaciones; evaluaciones mensuales sobre la calidad del RRI en lugares o poblados centinela;
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monitoreo entomológico periódico en lugares o poblados centinela, en particular la composición y densidad de los vectores, y sus comportamientos de alimentación y reposo; monitoreo de la susceptibilidad a los insecticidas, al menos una vez al año; planificación y financiación de posteriores rondas de rociado; y actualización de los registros de reconocimiento geográfico y de la cartografía. Para facilitar el registro y notificación eficientes de la información, deben elaborarse formularios claros y sencillos de recogida e incorporación de datos, cuadros de análisis y plantillas para los informes. Pueden utilizarse computadoras y ADP de uso manual con programas de hojas de cálculo, bases de datos y cartografía para acelerar el registro manual de datos y su almacenamiento, análisis y notificación. Ello contribuirá a una gestión rápida, eficiente y efectiva.
2.7.1 Desempeño del programa de RRI Los gestores de programas antipalúdicos, los coordinadores de RRI, los jefes de grupo y los supervisores sobre el terreno deben efectuar un seguimiento del desempeño de las intervenciones de RRI a fin de evaluar su progreso con respecto a las metas. Estas metas son principalmente la cobertura de las habitaciones o estructuras, viviendas y poblaciones expuestas al paludismo que estuviera previsto rociar. Deben monitorearse los efectos epidemiológicos a través de sistemas de información de la gestión sanitaria o servicios centinela. Los principales productos del RRI son: número de habitaciones y estructuras rociadas y no rociadas en comparación con el número previsto número de personas protegidas con las estructuras o casas rociadas. El objetivo de una ronda de RRI es lograr una cobertura mínima del 80% de las estructuras, las casas y la población expuestas al paludismo que estuviera previsto rociar.
2.7.2 Métodos para medir el desempeño del programa Antes de comenzar el RRI deben efectuarse encuestas epidemiológicas iniciales sobre la densidad de los vectores, así como su distribución, comportamiento con respecto a hábitos de picadura y de reposo, y susceptibilidad a insecticidas (véase la sección 2.2). Ello complementa el análisis de la situación mediante un examen y cotejo rápidos de la información existente procedente de registros de programas anteriores, otras encuestas e investigaciones. Deberían presentarse sistemáticamente informes sobre el acceso y la cobertura del RRI, lo que implica completar de forma diaria, semanal y mensual los formularios de notificación por los operarios. Durante las operaciones de rociado, los informes se utilizan para el seguimiento y la notificación de los indicadores de cobertura de estructuras, viviendas y poblaciones. Los jefes de cuadrilla y los supervisores deben supervisar diariamente a los operarios de rociado para garantizar el cumplimiento de los procedimientos operativos normalizados. Los coordinadores provinciales y de distrito deben realizar inspecciones aleatorias por muestreo en una de cada 10 viviendas para verificar la validez de la cobertura indicada en los informes, la calidad del rociado y la percepción de los ocupantes de la vivienda. Debe medirse la calidad de la aplicación del rociado mediante bioensayos en conos de la OMS (preferiblemente utilizando mosquitos anofelinos susceptibles procedentes de insectarios). Si ello no es posible, pueden utilizarse mosquitos anofelinos susceptibles capturados en campo. Se están desarrollando ensayos colorimétricos, que no requieren la presencia de mosquitos vivos para el bioensayo y que permitirán cuantificar rápidamente en el campo la cantidad de insecticida que hay sobre la superficie de la pared. Cuando estén disponibles, los ensayos colorimétricos permitirán garantizar la calidad de los programas de RRI con mayor rapidez y facilidad.
65 CAPÍTULO 2. GESTIÓN DE UN PROGRAMA DE RRI
Deben realizarse anualmente pruebas de susceptibilidad a los insecticidas para verificar que el insecticida utilizado sigue siendo efectivo. Los equipos de entomólogos de campo deben evaluar la efectividad operacional en diferentes zonas y manejar los sitios centinela en diferentes zonas ecológicas. Estos lugares permiten a los equipos monitorear y detectar cambios de tendencia en la composición, densidad, comportamiento y susceptibilidad de los vectores. Los coordinadores del RRI deberían solicitar apoyo para establecer insectarios centrales y en campo. Asimismo, deberían colaborar en el ámbito nacional e internacional con instituciones académicas o de investigación y con redes dedicadas a la resistencia a los insecticidas para lograr apoyos en los ámbitos antedichos de medición del desempeño.
2.7.3 Indicadores sistemáticos del desempeño operacional y metas de desempeño Una vez ejecutado el rociado, debe comprobarse si la cobertura es completa, que no se ha omitido ninguna estructura y que todas las superficies rociables de esas estructuras han sido tratadas. Debe hacerse todo lo posible por supervisar adecuadamente el rociado y por contar con un sistema eficiente de registro y notificación.
Cobertura Debe calcularse periódicamente el porcentaje de casas y habitaciones rociadas en relación con el número de casas y habitaciones que estaba previsto rociar. Una cobertura inferior a la meta predefinida indica deficiencias operacionales, por lo que deberán adoptarse las medidas adecuadas para superar los obstáculos y lograr una alta cobertura. Debe registrarse la proporción de casas que se han vuelto a enyesar o que se omitieron (o que estaban cerradas) durante el rociado, a fin de efectuar intervenciones posteriores.
CUADRO 6
Indicadores básicos del desempeño operacional del RRI Nº TÍTULO DEL INDICADOR MÉTODO FRECUENCIA APLICADO EN
1
Número de estructuras/casas que está previsto rociar y no rociadas (número de estructuras/casas rociadas)
Sistema de notificación de RRI del Programa sobre Diaria y semanal Malaria
Estructuras/casas
2
Proporción de estructuras/casas Sistema de notificación de Diaria, semanal y al rociadas en relación con las no rociadas final de las rondas (proporción de estructuras/casas rociadas RRI del Programa sobre de rociado Malaria en relación con las que estaba previsto rociar) Proporción de estructuras/casas no rociadas en relación con las que estaba previsto rociar Número de personas que viven en las estructuras/casas rociadas Proporción de población expuesta al riesgo de paludismo protegida por el RRI Proporción de distritos expuestos al riesgo de paludismo abarcados por el RRI Sistema de notificación de Diaria, semanal y anual al final de las RRI del Programa sobre rondas de rociado Malaria Sistema de notificación de RRI del Programa sobre Diaria y semanal Malaria Sistema de notificación de RRI del Programa sobre Anual Malaria Sistema de notificación del Programa sobre Malaria Anual
Distritos, provincias/ regiones, ámbito de país o mundial Distritos, provincias/ regiones, ámbito de país o mundial Estructuras/viviendas Distritos, provincias, ámbito de país o mundial Regiones, provincias, ámbito de país
3
4
5
6
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Cálculo de la cobertura El número de casas o estructuras rociadas o que se han dejado sin rociar se derivará de los informes diarios y semanales de las operaciones de rociado. La cobertura se calcula dividiendo el número total de casas o estructuras rociadas durante una ronda por el número total de casas o estructuras que estaba previsto rociar o presentes.
Fichas de rociado domiciliario del RRI contra el paludismo Durante el reconocimiento geográfico y el censo debe entregarse a cada vivienda una ficha de registro, que se actualizará durante cada ronda de rociado. La ficha incluirá la ubicación de la casa y su número de identificación, el nombre del cabeza de familia, el número de residentes, el número de habitaciones, la fecha del rociado, el insecticida utilizado y los nombres del operario de rociado y del jefe de cuadrilla, junto con sus firmas. Véase en el anexo A1.2 un ejemplo de ficha de rociado domiciliario del RRI.
Formularios de notificación sistemática Los operarios de rociado, jefes de cuadrilla y coordinadores de distrito deberían utilizar formularios de notificación normalizados para notificar, supervisar y monitorear las operaciones de RRI. Al final del día se presentan formularios de notificación diaria al jefe de la cuadrilla de rociado, que registra y verifica el desempeño de sus 6 a 10 operarios de rociado. Los coordinadores de subdistrito del RRI, que efectúan el seguimiento de entre 2 y 5 cuadrillas de rociado y miden sus progresos semanales en relación con el total de las metas previstas para las rondas de rociado, mantienen un registro semanal resumido. Los coordinadores de distrito preparan informes mensuales sobre las operaciones de rociado que se efectúan en su distrito. Véanse los formularios modelo en los anexos A1.8, A1.9 y A1.10. El formulario de notificación diaria del operario de rociado debe incluir: nombre y número de identificación del operario de rociado y el jefe de cuadrilla identificación de la ubicación, apellido, dirección, geo código número de residentes número de mosquiteros disponibles número de habitaciones/unidades rociadas y no rociadas motivo por el que no se han rociado (por ejemplo, estaba cerrada o acceso denegado) nombre del insecticida utilizado número de cargas/bolsas utilizadas número de bolsas devueltas vacías. El formulario de notificación diaria resumida del jefe de cuadrilla debe incluir: nombre y número de identificación del jefe de cuadrilla nombre y número de identificación de los operarios de rociado de su cuadrilla número total de casas rociadas y no rociadas por cada operario de rociado número de residentes de las casas rociadas número total de casas que disponen de mosquiteros número total de habitaciones/unidades rociadas y no rociadas cantidad total de insecticida utilizada por los operarios de rociado número total de cargas/bolsas utilizadas por los operarios de rociado número total de bolsas devueltas vacías por los operarios de rociado. El formulario de notificación mensual del coordinador de distrito para el rociado debe incluir: nombre y número de identificación del coordinador de distrito número total de operarios de rociado y jefes de cuadrilla en el distrito
67 CAPÍTULO 2. GESTIÓN DE UN PROGRAMA DE RRI
número total de casas rociadas y no rociadas en el distrito número total de personas en las casas rociadas y no rociadas en el distrito número total de casas que disponen de mosquiteros número total de habitaciones/unidades rociadas y no rociadas en el distrito cantidad total de insecticida utilizada en el distrito número total de cargas/bolsas utilizadas en el distrito número total de bolsas devueltas vacías en el distrito
2.7.4 Evaluación de la cobertura, la calidad y el impacto Encuestas domiciliarias para el RRI Los coordinadores de distrito deben efectuar encuestas domiciliarias como parte de su evaluación de la cobertura operacional al final de la ronda de rociado. Estas encuestas domiciliarias, al compararse con los informes sistemáticos de la campaña de rociado, ofrecen una cifra de cobertura real. Pueden efectuarse también como encuestas «representativas» por muestreo y combinarse con encuestas periódicas de indicadores de paludismo y otras encuestas de salud, y con otras encuestas de demografía más amplias, como las encuestas de demografía y salud o las encuestas de indicadores múltiples, siempre que todas las muestras se extraigan de zonas seleccionadas como objetivo para el RRI.
Indicadores entomológicos de desempeño El monitoreo entomológico es un componente fundamental de los programas de RRI que proporciona información esencial sobre la presencia de vectores, la tasa de susceptibilidad a los insecticidas, la calidad del rociado, y los efectos del RRI en la población de vectores.
Dinámica de los vectores Especies de vectores Es esencial saber qué vectores están presentes en la zona que se va a rociar. Para ello pueden recogerse muestras de mosquitos en al menos uno o dos lugares centinela por distrito. Antes de iniciar el rociado y, de ser posible, mensualmente durante la estación de transmisión, entomó logos y colectores de mosquitos de tiempo completo o trabajadores de campo deberían efectuar capturas. Estas capturas darán una medida del efecto de la intervención sobre el vector. Todos los especímenes de mosquitos deben separarse por ubicación e identificarse mediante claves morfológicas normalizadas. Cuando haya presente especies gemelas, por ejemplo An arabiensis y An gambiae s.s., aproximadamente el 10% de los mosquitos anofelinos hembra capturados deberían separarse en viales numerados que contengan secante de gel de sílice. Los viales se enviarán a los laboratorios entomológicos nacionales o regionales de referencia para someter los especímenes al proceso de la reacción en cadena de la polimerasa, con objeto de confirmar su identificación morfológica. Las capturas que den lugar a un número reducido de individuos (menos de 20) deben enviarse en su totalidad para efectuar la confirmación. Obsérvese que al realizar las pruebas de susceptibilidad, todos los especímenes deben estar identificados hasta el nivel de especie, y no solo hasta el nivel del complejo de especies (es decir, sensu lato). Densidad vectorial Existen muchos métodos de recolección de muestras de poblaciones de mosquitos para determinar la densidad de adultos: por ejemplo, mediante capturas en interiores por el método de «derribo» (knockdown) con aerosoles a base de piretro, y la captura directa mediante trampas con cebo, trampas de luz y trampas de salida. Los recolectores deberían tener en cuenta los sesgos
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intrínsecos de cada método de captura. El uso simultáneo de varios métodos puede subsanar algunos de los sesgos y facilitar un muestreo de poblaciones que permita capturar vectores que tengan diferentes características de comportamiento y que ocupen diferentes hábitats. Reposo de los vectores Las capturas por derribo en las que se utiliza el método de la sábana y aerosoles a base de piretro y las capturas de mosquitos por aspirador son útiles para recoger muestras de especies de mosquito que reposan en interiores durante las horas diurnas. Algunos mosquitos pueden abandonar las casas después de alimentarse o verse obligados a abandonarlas durante la noche por los efectos irritantes de algunos insecticidas o por el humo de las cocinas. Estos mosquitos pueden quedar atrapados cuando salen de las casas en trampas de salida instaladas en ventanas. Estas capturas ofrecen información sobre el comportamiento de reposo en interiores y pueden ayudar a medir la eficacia de los RRI. Contacto entre humanos y vectores El contacto entre humanos y vectores puede medirse directamente mediante captura con atrayentes humanos, o indirectamente mediante la determinación del índice de sangre humana en una muestra representativa de mosquitos adultos en reposo. Supervivencia de los vectores La supervivencia de los mosquitos puede estimarse mediante la disección de los ovarios y, en una de las técnicas, calculando la tasa de paridad a través de la presencia de terminaciones traqueolares distendidas en el ovario o por la presencia de sacos o dilataciones en los conductos de las ovariolas. Tasa de esporozoítos La detección de esporozoítos que infectan humanos en las glándulas salivales de los mosquitos es importante para determinar el estatus vectorial. Esta determinación se puede realizar mediante disección de las glándulas salivales o detección de la proteína circumesporozoítica (CS) con una prueba de ELISA. La tasa de esporozoítos puede utilizarse para calcular la tasa de inoculación entomológica descrita a continuación. Tasa de inoculación entomológica La tasa de inoculación entomológica es el producto de la tasa de esporozoítos y la tasa de picadura a humanos, y constituye una estimación importante de la presión de transmisión. En zonas en las que conviven varias especies vectoras y en las que se registran grandes diferencias en las tasas de picadura y los índices de sangre humana entre localidades, la TIE es la forma más adecuada de establecer la relación entre las variables entomológicas y parasitológicas. Asimismo puede utilizarse para determinar el impacto entomológico de una intervención.
Bioensayos en paredes La calidad de las aplicaciones de RRI, la dosis de insecticidas y la persistencia en superficies tratadas se mide cualitativamente mediante los bioensayos en conos de la OMS, en los que se utilizan cepas susceptibles mantenidas en un laboratorio central. El bioensayo en conos de la OMS (diferente de la prueba de susceptibilidad) permite verificar la eficacia de los depósitos de insecticidas residuales a lo largo del tiempo tras el rociado, y ayuda a establecer las rondas y programas de rociado posteriores. Los bioensayos sobre las superficies rociadas son también un medio de monitorear la eficacia de las operaciones de rociado. Los conos se mantienen con
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mosquitos en su interior sobre la superficie rociada durante 30 minutos y se registra la mortalidad de los mosquitos a las 24 horas. Las pruebas deben llevarse a cabo en 5–10 viviendas cada semana y se utilizarán tres conos por vivienda. Se están desarrollando kits más robustos para efectuar pruebas cuantitativas de insecticidas con el fin de medir la cantidad de insecticida presente en las paredes tratadas. En esos kits se utilizan ensayos colorimétricos para determinar la cantidad de insecticida en la superficie de la pared y no se requiere una cepa susceptible de mosquitos vivos.
Resistencia a los insecticidas Como se especifica en el GPIRM, el monitoreo y manejo de la resistencia es una parte integral de toda operación de RRI. Los procedimientos y materiales de prueba pueden solicitarse a la OMS. Cabe señalar que detectar resistencia a los insecticidas no significa automáticamente que el control haya fracasado, sino que deben aplicarse de inmediato medidas preventivas.
Indicadores epidemiológicos de desempeño Monitorear el impacto epidemiológico de un programa de RRI puede ser complicado por diversas razones: sistemas inadecuados de diagnóstico y notificación; el efecto de intervenciones simultáneas como el uso de MTILD y de mejores medios de diagnóstico y tratamiento; o la variabilidad debida al desplazamiento de la población o a cambios en la población de mosquitos relacionados con las condiciones meteorológicas. No obstante, los programas deben tratar de recabar información sobre las tendencias del paludismo en la comunidad porque estas se relacionan con la implementación del RRI. En primer lugar, los datos epidemiológicos deben basarse en casos confirmados parasitológicamente, y no en los sumamente inexactos casos de «fiebre» o diagnosticados clínicamente como «paludismo». Hay dos fuentes básicas de información epidemiológica: datos sobre la incidencia parasitaria facilitados por los centros, y datos transversales de anemia y prevalencia del parásito obtenidos mediante encuestas poblacionales. Cada una tiene sus ventajas y desventajas. Los datos sobre la incidencia parasitaria facilitados por los centros son fundamentales para la Iniciativa T3: Diagnóstico, Tratamiento, Seguimiento (Test. Treat. Track) (21). Los países en que el paludismo es endémico deberían asegurarse de que todos los casos sospechosos de paludismo se someten a diagnóstico, que todos los casos confirmados reciben tratamiento con un antipalúdico de calidad garantizada y que se vigila la enfermedad mediante sistemas oportunos y exactos para orientar las decisiones políticas y operacionales. La iniciativa se basa en la publicación revisada de 2012, titulada Vigilancia de la enfermedad para control de paludismo: un manual operacional (Disease surveillance for malaria control: an operational manual ) (1). En este manual se presentan pormenores sobre las herramientas, procedimientos, personal y estructuras que se necesitan para establecer un sistema de vigilancia epidemiológica eficaz durante la fase de control. Mientras que los datos de vigilancia están sujetos a notificaciones incompletas y a sesgos, esta fuente de información tiene la ventaja de la compilación continua en todos los distritos de un país; para la mayoría de los distritos, estos datos son la única fuente disponible de información sobre el paludismo que pueden utilizar los gestores de programas. Cuando los sistemas de vigilancia funcionan correctamente, muestran una variación estacional coherente en el número de casos, que coincide con la pauta de la transmisión del paludismo. También muestran reducciones en la morbilidad y mortalidad en respuesta a intervenciones y pueden alertar a los gestores de incrementos inesperados. Así pues, aunque los resultados deben interpretarse con prudencia, son una fuente esencial de información para la gestión de los programas y no deberían
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subestimarse. Los esfuerzos continuados por mejorar los sistemas de notificación y el uso de estos datos ayudarán a aumentar la calidad de la vigilancia del paludismo y el funcionamiento de los programas antipalúdicos nacionales. Una segunda fuente de información epidemiológica son las encuestas transversales domiciliarias periódicas, que pueden incluir un indicador para la anemia, así como para la prevalencia del parásito. En caso de realizarse, estas encuestas sobre los indicadores palúdicos deberían efectuarse en el momento álgido del periodo de transmisión y en el mismo mes en los años posteriores. Las encuestas poblacionales de indicadores de paludismo pueden ser caras y deben planificarse con cuidado para que aporten resultados útiles (22).
Indicadores sociales de desempeño Si los recursos lo permiten, puede evaluarse la actitud de la comunidad hacia el RRI mediante encuestas comunitarias de conocimientos, actitudes, comportamiento y prácticas. Estas encuestas no son imprescindibles para ejecutar un programa de RRI y deberían reservarse para situaciones en que parezca haber un problema en la comunidad con un programa de rociado. La información que debe recogerse durante el rociado sistemático puede incluir la aceptación de la comunidad, o las razones por las que no se acepta el rociado, se cierran habitaciones con llave o se vuelven a enyesar habitaciones rociadas. Esta información también puede recogerse como parte de las encuestas sobre el paludismo y otras encuestas domiciliarias y puede ayudar a guiar la elaboración de mensajes educativos para mejorar el desempeño del programa.
2.8 Evaluación de las operaciones anuales 2.8.1 Evaluación operativa de los programas de RRI Las evaluaciones operativas del RRI deben realizarse al final de cada ronda de rociado para evaluar si todos los aspectos de la operación se han llevado a cabo de conformidad con el plan de acción. También debe celebrarse una reunión anual de carácter más general transcurridos 1 o 2 meses desde el final de la ronda con el fin de examinar el conjunto de la operación de RRI, comprobar si se han cumplido las metas y los objetivos del programa y determinar los ajustes y las mejoras que deben incluirse en la operación del año siguiente. La elaboración de los informes y las presentaciones estará a cargo de los coordinadores del RRI en los distintos distritos y provincias. Los coordinadores nacionales del RRI y los miembros del comité de control de vectores mediante el RRI deben examinar los resultados en las provincias y distritos y transmitir sus comentarios al respecto. Los coordinadores del RRI deben preparar informes anuales sobre el RRI a todos los niveles al final de cada ciclo de rociado. Estos deben contener información sobre las siguientes áreas: Cobertura: el porcentaje de estructuras rociadas con respecto al número total de las estructuras que se había previsto rociar; la tasa de rechazo del rociado, los motivos por los que se rechazó y cómo evitarlo en un futuro. Distribución temporal: se roció el insecticida en el momento adecuado en relación con el inicio de la estación de transmisión de paludismo? Equipos: el rendimiento del equipo de rociado en condiciones de funcionamiento. Gastos: utilización de los recursos (salarios, viáticos, equipos de rociado, insecticidas y costos de transporte). Esos informes proporcionarán información importante para planificar y presupuestar las futuras intervenciones de RRI.
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2.8.2 Evaluación estratégica de los programas de RRI Tras todo programa de RRI, debe realizarse una evaluación de los resultados y del impacto (a partir de datos rutinarios obtenidos de los sistemas de salud). En ella deben documentarse los resultados en cuanto a la mejora de la calidad de la ejecución, el cumplimiento de las metas de cobertura y los cambios en la incidencia o prevalencia del paludismo. A partir de esa información se decidirá también qué actividades de capacitación e investigación son necesarias. Las evaluaciones periódicas de los programas aúnan toda la información operacional recopilada como base para la planificación y permiten examinar todos los componentes del programa, como los costos, las políticas, la estructura y la organización de la gestión, la eficacia y la eficiencia de la intervención, y el desempeño y la sostenibilidad del programa. Se recomienda realizar dichas evaluaciones una vez se hayan completado entre 2 y 4 rondas de rociado; de este modo será posible detectar tendencias, cualidades y defectos que pueden ser clave para adoptar decisiones sobre la expansión de las intervenciones o la reducción de los objetivos y de las zonas a las que se dirigirán las intervenciones en el futuro. La investigación sobre las operaciones proporciona respuestas a las preguntas planteadas por determinadas situaciones o problemas que pueden requerir un examen más riguroso que el mero seguimiento de los indicadores. Las prioridades en materia de investigación deben establecerse en función de las dificultades operativas encontradas durante la ejecución del programa de RRI (es decir, los cambios en la composición y el comportamiento del vector y los cambios en la organización y la estructura del programa).
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2.9 Referencias y enlaces a páginas web 1. World Health Organization. Disease surveillance for malaria control: an operational manual. Geneva, 2012; World Health Organization. Disease surveillance for malaria elimination: an operational manual. Geneva, 2012 (http://www.who.int/malaria/areas/surveillance/operationalmanuals/en/, consultado el 3 de enero de 2013). 2. World Health Organization. WHO test procedures for insecticide resistance monitoring in malaria vector mosquitoes, Geneva, 2013 (http://www.who.int/malaria/publications/atoz/9789241505154/en/, consultado el 5 de mayo de 2015). 3. Details and procedures for entomological field techniques are available in: World Health Organization. Manual on practical entomology in malaria. Part 1 – Vector bionomics and organization of anti-malaria activities; Part II – Methods and techniques. Geneva, 1975 (http://whqlibdoc.who.int/offset/WHO_OFFSET_13_(part1).pdf, and http://whqlibdoc.who.int/offset/WHO_OFFSET_13_(part2).pdf, consultado el 10 de enero de 2013). 4. World Health Organization. Malaria elimination: a field manual for low and moderate endemic countries. Geneva, 2007 (http://www.who.int/malaria/publications/atoz/9789241596084/en/index.html, consultado el 3 de enero de 2013). 5. Pormenores y procedimientos disponibles en: World Health Organization. Geographical reconnaissance for malaria eradication programmes. Geneva, 1965 (http://whqlibdoc.who.int/hq/1965/PA_264.65_eng.pdf, consultado el 10 de enero de 2013); y en la publicación más reciente: World Health Organization. Malaria elimination: a field manual for low and moderate endemic countries. Geneva, 2007 (http://www.who.int/malaria/publications/atoz/9789241596084/en/index.html, consultado el 3 de enero de 2013). 6. World Health Organization. Global Plan for Insecticide Resistance Management in malaria vectors (GPIRM). Geneva, 2012 (http://www.who.int/malaria/vector_control/ivm/gpirm/en/index.html, consultado el 3 de enero de 2013). 7. World Health Organization. International programme on chemical safety. Environmental health criteria 241. DDT in indoor residual spraying: human health aspects. Geneva, 2011. 8. World Health Organization. The use of DDT in malaria vector control: WHO position statement on DDT. Geneva, 2011 (http://www.who.int/malaria/publications/atoz/who_htm_gmp_2011/en/index.html, consultado el 8 de enero de 2013). 9. World Health Organization. International code of conduct on the distribution and use of pesticides: guidelines for the registration of pesticides. Geneva, 2010 (http://www.who.int/whopes/en/, consultado el 8 de enero de 2013). 10. Technical guidance for management of public health pesticides: policy frameworks and guidelines are available on the WHO Pesticide Evaluation Scheme (WHOPES) website at http://www.who.int/whopes/recommendations/who_fao_guidelines/en/index.html (consultado el 8 de enero de 2013). See also: World Health Organization. Guidelines for procuring public health pesticides. Geneva, 2012 (http://whqlibdoc.who.int/publications/2012/9789241503426_eng.pdf, consultado el 8 de enero de 2012).
73 CAPÍTULO 2. GESTIÓN DE UN PROGRAMA DE RRI
11. Roll Back Malaria (RBM). Procurement: insecticides and spraying equipment for indoor residual spraying. Véanse diversos documentos en http://www.rollbackmalaria.org/microsites/archive/newsletters_2006_2015/ procurementirs.html (consultado el 13 de mayo de 2015). 12. Food and Agriculture Organization of the United Nations. Pesticide storage and stock control manual. Rome, 1995 (http://www.fao.org/docrep/V8966E/V8966E00.htm#2 , consultado el 8 de enero de 2013). 13. World Health Organization. Safe use of pesticides. Third report of the WHO Expert Committee on Vector Biology and Control. Geneva, 1979. WHO technical report series, 634: 17–18 (http://whqlibdoc.who.int/trs/WHO_TRS_634.pdf, consultado el 8 de enero de 2013). 14. Reigart JR, Roberts JR. Recognition and management of pesticide poisoning, Fifth edition. Washington, United States Environmental Protection Agency, 1999 (http://www.epa.gov/oppfead1/safety/healthcare/handbook/Front.pdf, consultado el 8 de enero de 2013). 15. World Health Organization, and Food and Agriculture Organization of the United Nations. International code of conduct on the distribution and use of pesticides: guidelines on management options for empty pesticide containers. Geneva, 2008 (http://www.who.int/whopes/recommendations/Management_options_empty_pesticide_ containers.pdf, consultado el 8 de enero de 2013). 16. World Health Organization. Test procedures for insecticide resistance monitoring in malaria vectors, bio-efficacy and persistence of insecticides on treated surfaces. Report of the WHO Informal Consultation. Geneva, 1998 (http://www.who.int/malaria/publications/atoz/who_cds_cpc_mal_98_12/en/, consultado el 8 de enero de 2013). 17. World Health Organization. Equipment for vector control – specification guidelines. Revised version. Geneva, 2010 (http://www.who.int/whopes/equipment/en/, consultado el 8 de enero de 2013). 18. Rozendaal JA. Vector control: methods for use by individuals and communities. Chapter 9. Geneva, World Health Organization, 1997 (http://www.who.int/malaria/publications/atoz/9241544945/en/index.html, consultado el 10 de enero de 2013). 19. Adapted from Lluberas, M. Code of conduct for spray team members. American Mosquito Control Association, Wing Beats Magazine, Summer 2012: 25–27 (https://amca.memberclicks.net , consultado el 18 de enero de 2013). 20. President’s Malaria Initiative BMP manual. Best management practices (BMP) for indoor residual spraying in vector control interventions. Actualizado en julio de 2010 (http://www.pmi.gov/docs/default-source/default-document-library/tools-curricula/bmp_ manual_aug10.pdf?sfvrsn=4 , consultado el 30 de enero de 2015). 21. World Health Organization. T3: Test. Treat. Track. Scaling up diagnostic testing, treatment and surveillance for malaria. Geneva, 2012 http://www.who.int/malaria/publications/atoz/t3_brochure/en/, consultado el 13 de mayo de 2015). 22. World Health Organization. Malaria indicator survey: basic documentation for survey design and implementation. Roll back malaria monitoring and evaluation reference group. Geneva, 2005 (http://www.who.int/malaria/publications/atoz/9241593571/en/index.html, consultado el 10 de enero de 2013).
74 ROCIADO RESIDUAL INTRADOMICILIARIO
CAPÍTULO 3
Rociado de una vivienda
Índice 3.1 3.2 3.3 3.4 3.5 3.6 Rociado de una casa 77 3.1.1 Comunicación con los pueblos y hogares 77 3.1.2 Preparación de las habitaciones y viviendas 78 3.1.3 Preparación de la «carga» 78 3.1.4 Aplicación del insecticida 82 3.1.5 Procedimiento de rociado de insecticida 83 3.1.6 Registro y notificación de los datos del rociado 87 3.1.7 Procedimientos posteriores al rociado 88 Inventario y mantenimiento del equipo de rociado 88 3.2.1 Inventario 88 3.2.2 Calibración de la boquilla del nebulizador 89 3.2.3 Mantenimiento y limpieza del nebulizador 89 3.2.4 Solución de problemas en los nebulizadores de compresión manual 91 3.2.5 Repuestos y herramientas para el mantenimiento 91 3.2.6 Transporte y almacenamiento de los equipos de rociado 91 Seguridad humana y protección del medio ambiente 92 3.3.1 Seguridad laboral 92 3.3.2 Intoxicación por insecticidas y primeros auxilios 93 3.3.3 Tratamiento de los efectos secundarios de los insecticidas 93 3.3.4 Reciclado y gestión de los residuos 94 Supervisión de la ejecución del rociado 95 3.4.1 Finalidad de la supervisión 95 3.4.2 Instrumentos de supervisión 95 Medidas importantes de protección sanitaria y ambiental en las operaciones de RRI 96 Referencias y enlaces a páginas web 96
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3.1 Rociado de una vivienda El rociado puede comenzar una vez que se hayan completado la planificación, las adquisiciones y la capacitación previas necesarias. Esta fase de las operaciones de RRI implica: información de la comunidad para que esté preparada para la llegada de los equipos de rociado (desplazamiento de enseres, disponibilidad de agua para las mezclas); preparación de los insecticidas; rociado de las estructuras, y registro de las estructuras rociadas y no rociadas. La supervisión adecuada es importante para conseguir que todos los pasos se lleven a cabo de forma eficiente y con los criterios más exigentes.
3.1.1 Comunicación con los pueblos y hogares Antes del rociado, los jefes de cuadrilla deben ponerse en contacto con los líderes de la comunidad para informarlos de las operaciones de rociado previstas y de que los miembros de los equipos de RRI acudirán a los pueblos para darles más información y llevar a cabo el rociado. El día antes del rociado (o en la fecha más cercana posible a él), un miembro de la cuadrilla de RRI, conocido como el «avisador» o «sensibilizador», acude al lugar e informa a los líderes de la comunidad y a los vecinos de los objetivos del rociado, de los pormenores del programa de rociado y de lo que se espera que hagan los residentes. De este modo, los vecinos entienden lo que tienen que hacer para facilitar las operaciones y preparar sus viviendas y otras estructuras para el rociado. La información que se proporcione debe ser lo más simple posible, evitando al máximo el uso de términos técnicos. Los operarios deben mantener siempre una actitud positiva al comunicarse con los líderes comunitarios y los vecinos. Como se señala en el código de conducta (1) (véase el anexo A1.6), las cuadrillas de rociado son «la cara» del programa nacional de control del paludismo y del ministerio de salud, por lo que tienen el deber de actuar siempre de forma profesional y de mantener buenas relaciones con los habitantes. Es importante que el mismo día del rociado los operarios recuerden a los vecinos los objetivos del programa de RRI y les resuman sus beneficios, precauciones relacionadas con la seguridad y posibles efectos colaterales posteriores al rociado. Los residentes deben ser informados del tiempo que se prevé que el insecticida en sus paredes siga siendo eficaz y lo importante que es que no enyesen, pinten ni laven las paredes durante ese periodo; asimismo, hay que decirles que si disponen de mosquiteros tratados con insecticidas los sigan utilizando. También hay que recordarles que es muy importante que no entren en las estructuras rociadas hasta que el insecticida se haya secado, a fin de reducir el riesgo de irritación de la piel y los ojos. Generalmente deben quedarse fuera cerca de 1 hora. A veces, si hay mucha humedad, se les puede pedir a los residentes que se queden fuera hasta 2 horas. Los operarios también deben tranquilizar a los residentes con respecto a la seguridad y la eficacia del insecticida utilizado, e insistir en que busquen asesoramiento y asistencia en caso de que presenten efectos colaterales; convencer a los residentes y a los líderes comunitarios de que los insecticidas aplicados no dañarán las paredes, los techos ni los muebles, y asegurar a los residentes que los operarios no rociarán los lugares utilizados para almacenar alimentos como el arroz, la batata o el maíz.
Concretamente, los operarios deben asegurarse de que los residentes están voluntariamente de acuerdo en: permitir la entrada de las cuadrillas de rociado en sus casas; recoger y poner a disposición de la brigada un mínimo de 15 litros de agua limpia para mezclarla con los insecticidas en el nebulizador o para otros usos;
77 CAPÍTULO 3. ROCIADO DE UNA VIVIENDA
notificar a la cuadrilla de rociado la existencia de personas enfermas, recién nacidos o cuestiones culturales que impidan el rociado de alguna habitación o vivienda; preparar las viviendas para el rociado, cubriendo o sacando a la calle sus enseres (por ejemplo, alimentos y otros bienes de consumo, utensilios de cocina, muebles poco pesados, ropa de cama y prendas de vestir); situar en el centro de la habitación y cubrir con lonas de plástico aquellos enseres que no se puedan sacar de la vivienda; salir de la casa toda la familia y quedarse fuera durante 1 hora o más, hasta que el insecticida se seque; barrer todos los insectos de la casa (cucarachas, escarabajos, etc.) que mueran con el rociado, y enterrarlos, incinerarlos o tirarlos a una letrina de pozo; evitar que los pollos y otras aves domésticas se coman los insectos muertos, y no enyesar, pintar ni lavar las superficies rociadas durante un mínimo de 6 meses. Esto es importante para permitir que el efecto residual del insecticida siga matando mosquitos.
3.1.2 Preparación de las habitaciones y viviendas En preparación para el rociado, los residentes deben retirar de las viviendas el máximo contenido posible, en particular recipientes de agua, alimentos, utensilios de cocina y juguetes. Hay que retirar todos los cuadros, pósteres y adornos de pared. Los objetos que no se puedan retirar se cubrirán con lonas de plástico y se colocarán en FIG. 8 el centro de la habitación para facilitar el acceso a las paredes. Los animales domésticos y de compañía, sean de jaula o correa, serán apartados de la casa hasta que las superficies rociadas se hayan secado y se hayan barrido y retirado del suelo los insectos muertos.
Reubicación de los animales antes del rociado
3.1.3 Preparación de la «carga» Al igual que hay una serie de pasos en la preparación por parte de los residentes de las estructuras que hay que rociar, también hay una serie de procedimientos que debe seguir el operario para preparar la mezcla de insecticida (la «carga»). Para garantizar una aplicación segura y adecuada hay que seguir los nueve pasos siguientes.
Fuente: OMS
Paso 1: Usar ropas y equipo de protección Lo primero que tiene que hacer el operario es ponerse ropa y equipo de protección. Los operarios deben ser conscientes de que se exponen a riesgos laborales al utilizar insecticidas. Es responsabilidad suya utilizar las siguientes prendas de protección: sombrero de ala ancha o casco de plástico (para protegerse la cabeza, cara y cuello de las gotículas rociadas); gafas o viseras que cubran toda la cara (para protegerse los ojos de goteras y salpicaduras); mascarillas faciales/respiradores (para protegerse la nariz y la boca de partículas aéreas del rociado y evitar la inhalación); trajes completos (monos u overoles) de manga larga; un paño o una capa ligera (para protegerse el cuello); guantes de goma (para protegerse las manos);
78 ROCIADO RESIDUAL INTRADOMICILIARIO
botas (para protegerse los pies); y impermeable (para protegerse de la lluvia, pero no para ser utilizado durante el rociado). Además, deben comprobar otros artículos: cuaderno y registros bolsa para transportar las cargas paño de muselina o colador metálico para colar el agua sucia lonas de plástico.
FIG. 9
Diagrama de un nebulizador de compresión que cumple las especificaciones de la OMS Manga Manómetro Filtro Tapa Mango de la bomba Válvula de descompresión Llave de la bomba Cilindro de la bomba Tubo de inmersión Elemento de fijación de la ventosa del émbolo Correa VCF Boquilla Sujetador de la boquilla Fuente: OMS
Palanca
Paso 2: Comprobar el nebulizador Antes de iniciar una operación de rociado es necesario comprobar el equipo. Los nebulizadores defectuosos pueden ser causa de una mala aplicación, por defecto o por exceso, y de contaminación personal o medioambiental. Hay que examinar el nebulizador para comprobar que tiene todas sus piezas y que estas están montadas correctamente y se encuentran en buenas condiciones.
Válvula de corte Sujetador de la lanza Depósito Lanza
Estribo Válvula anti-retorno
a) depósito b) correa para colgarlo del hombro c) tapa con junta interna d) bomba (mango) e) manómetro f) lanza g) tamiz en línea (está limpio el tamiz que se encuentra dentro de la manija de la válvula?) h) manga i) boquilla con una VCF colocada en su punta j) válvula de gatillo (válvula de corte) k) estribo l) gatillo m) válvula de cierre (abierta) si la hubiere. Nota: Hay que comprobar que la boquilla sea del tipo correcto (boquilla de abanico con un ángulo de pulverización de 80º y una tasa de flujo de 0,55 L/min a una presión de 1,5 bar) y que no esté dañada o desgastada. Nota: Como norma aplicable a todos los nebulizadores por compresión utilizados en el RRI, el nebulizador debe disponer de una válvula de control de flujo (VCF) (5). La válvula recomendada funciona a 1,5 bar y da una salida constante en la boquilla hasta que la presión en el interior del depósito se sitúe por debajo de la estipulada para la VCF. Entonces el rociado se detendrá y el operario deberá volver a presurizar el depósito. La VCF debe colocarse entre el depósito y la boquilla, y en general se coloca cerca de la boquilla (Fig. 10).
79 CAPÍTULO 3. ROCIADO DE UNA VIVIENDA
Para instalar la válvula empiece por retirar la punta y el tapón de la boquilla. Si no está ya puesta, coloque una arandela en el extremo de la VCF que se enrosca al extremo de la lanza. Después, colocando otra arandela si fuera necesario, enrosque el cuerpo, la punta y el tapón de la boquilla en la VCF. Como alternativa para otras lanzas, empiece por retirar el cuerpo de la boquilla para instalar la válvula. Si no está ya puesta, coloque una arandela en el extremo de la VCF que se enrosca al extremo de la lanza. Después, colocando otra arandela si fuera necesario, enrosque el cuerpo, la punta y el tapón de la boquilla en la VCF.
FIG. 10
Válvula de control del flujo (VCF)
Paso 3: Mezclar el insecticida Los operarios de rociado deben seguir las instrucciones que figuran en el prospecto para asegurarse de mezclar, manipular y aplicar los insecticidas de forma correcta y segura. Los insecticidas deben mezclarse al aire libre o en una zona bien ventilada. Mientras se esté en el campo, hay que mantener las bolsas o envases de insecticida en sus cajas o en barriles o contenedores que no estén expuestos a la humedad, al calor o a la luz solar directa. Para mezclar el producto se necesita: el producto pre-dosificado y envasado por el fabricante en bolsas o botellas de plástico (una carga de producto químico para llenar el depósito de un nebulizador); un nebulizador que funcione; ropa de protección adecuada; y un cubo con agua limpia. Si se adopta el procedimiento de rociado estándar, se deberá rociar 30 ml de líquido por m2 o 1 litro por 33,3 m2. Esta cantidad de suspensión normalmente permanece sobre la superficie sin necesidad de realizar un segundo rociado. En general, ahora los insecticidas vienen en bolsas ya medidas, para mayor facilidad de uso. Fuente: WHOPES
Paso 4: Preparación del nebulizador Para cerrar el depósito: inserte la tapa verticalmente en el depósito, levántela y colóquela en la apertura del depósito; gire el asa a lo ancho de la apertura. Para abrir el depósito: apriete la válvula de descompresión girando el asa de la tapa; la tapa se aflojará una vez que la presión disminuya y el depósito alcance la presión atmosférica.
Paso 5: Llenado del depósito del nebulizador Para nebulizadores sin una VCF de 1,5 bar Los operarios de rociado deben elegir una superficie plana, nivelada y dura adecuada sobre la que colocar el nebulizador y llenar el depósito por la mitad con agua limpia. Una bolsa o botella de formulación para el RRI suficiente para rociar una superficie de 250 m2 requerirá 10 litros de mezcla en el depósito de un nebulizador de compresión sin una VCF de 1,5 bar que rocíe entre 760 y 790 ml por minuto. El insecticida pre-dosificado contenido en las bolsas o envases de plástico debe añadirse directamente al depósito del nebulizador, tras lo cual se ha de cerrar bien la tapa
80 ROCIADO RESIDUAL INTRADOMICILIARIO
del nebulizador y se ha de mezclar el contenido agitando el nebulizador. A continuación se ha de llenar el depósito con la cantidad total de agua necesaria. El depósito suele tener una marca que indica el nivel total de agua, que en la mayoría de los nebulizadores estándar equivale a 10 litros.
Para nebulizadores con una VCF de 1,5 bar Una bolsa o botella de formulación para el RRI suficiente para rociar una superficie de 250 m2 requerirá 7,5 litros de mezcla en el depósito de un nebulizador de compresión con una VCF de 1,5 bar que rocíe 550 ml por minuto. Cuando se utilice una VCF de 1,5 bar de presión, hay que medir primeramente 7,5 libros de agua. Los primeros 4 litros de esta agua se han de verter en el depósito, tras lo cual hay que añadir el contenido de la bolsa. A continuación hay que añadir a la mezcla los 3,5 litros de agua restantes, cerrar la tapa, presurizar ligeramente el depósito y agitarlo para mezclar bien el insecticida. Tras ello, el nebulizador se puede presurizar completamente hasta los 4 bar para comenzar el rociado.
Paso 6: Agitar el nebulizador Para que la suspensión se mezcle bien se debe agitar el nebulizador antes de empezar a rociar, y agitarlo de nuevo a intervalos regulares durante el rociado. Para agitarlo hay que sujetar el nebulizador por el mango de la bomba y la base del depósito. No hay que sujetar el nebulizador por la correa ni moverlo adelante y atrás mientras está cargado al hombro. Las formulaciones que cumplen las especificaciones del WHOPES deben quedar en suspensión con una agitación mínima.
Paso 7: Presurizar el depósito Nebulizadores sin una VCF de 1,5 bar Los operarios de rociado de programas que todavía utilicen nebulizadores desprovistos de una VCF de 1,5 bar deben realizar lo siguiente para presurizar el depósito: utilice el medidor de presión (manómetro) para monitorear la presión en el nebulizador de compresión ponga un pie en el estribo y desbloquee el émbolo de la bomba. Tire del émbolo todo lo que pueda hacia arriba con ambas manos y luego empújelo hacia abajo mediante bombeos completos y uniformes; los bombeos deben ser uniformes y regulares de arriba abajo (los bombeos cortos e irregulares conllevan un mayor esfuerzo y aportan menos presión); siga bombeando hasta que la presión en el nebulizador sea de aproximadamente 4 bar (58 psi). Los límites superior e inferior de presión funcional son 400 kPa (58 psi) y 172 kPa (25 psi), lo que da una presión media durante el rociado de unos 276 kPa (40 psi); aunque algunos nebulizadores todavía no cuentan con una VCF, es importante que los operarios que utilicen estos nebulizadores los re-presuricen según sea necesario para que la carga se mantenga siempre a una presión de entre 25 y 58 psi. A medida que el nivel de agua disminuya en el nebulizador, se precisarán más bombeos para re-presurizarlo al nivel requerido. si la presión es demasiado alta, el caudal será demasiado elevado y el líquido se escurrirá por la pared, lo que puede provocar un rebote y dañar precozmente la boquilla; si la presión es demasiado baja, el ángulo de rociado será demasiado pequeño y el operador deberá intentar compensarlo reduciendo la distancia entre la boquilla y la pared, lo que modificará el ancho de la franja y el depósito de aspersión sobre la pared; compruebe la presión mirando el manómetro, que normalmente muestra el intervalo de presión funcional mediante una banda de color. Para comprobar la presión no hay que fijarse en:
81 CAPÍTULO 3. ROCIADO DE UNA VIVIENDA
— la cantidad de líquido que se descarga — la apariencia o ancho del rociado en abanico — cuando se realizó el último bombeó; despresurice siempre el nebulizador cuando no se esté utilizando, por ejemplo: — cuando deje de utilizarlo durante pausas largas (por ejemplo, el almuerzo) — cuando el nebulizador se esté transportando. Normalmente es necesario re-presurizar y volver a agitar el nebulizador una o dos veces antes de que se vacíe.
Nebulizadores con una VCF de 1,5 bar Para los operarios que utilicen nebulizadores de 1,5 bar: cuando la presión del depósito descienda por debajo de 1,5 bar, la VCF se cerrará y el depósito se deberá re-presurizar para utilizar el líquido de rociado restante. Cabe señalar que tal vez no sea necesario bombear hasta alcanzar los 4 bar (58 psi) si en el depósito queda una cantidad pequeña de líquido de rociado. Asimismo hay que tener en cuenta que normalmente se tarda 13,6 minutos en rociar 7,5 litros con un caudal de 550 ml/min.
Paso 8: Comprobar la boquilla Los operarios de rociado deben inspeccionar la boquilla diariamente para detectar obstrucciones o signos de desagaste. Las obstrucciones se pueden eliminar limpiando la boquilla con agua o con un objeto blando como un cepillo o una hierba. No se deben utilizar objetos punzantes, y los operarios NUNCA deben soplar en la boquilla con la boca.
Paso 9: Transportar y manejar el nebulizador Posición de transporte cuando no se está rociando: el nebulizador debe colocarse en la parte trasera del hombro izquierdo en posición vertical, con la correa por delante y la manga colocada bajo el asa de la tapa del nebulizador. Posición de transporte cuando no se está rociando: el nebulizador debe colocarse delante, colgando del hombro izquierdo y con la parte de arriba hacia delante. La parte superior del nebulizador se ha de sostener con la mano izquierda. El manómetro no se tiene que mirar con frecuencia, ya que los nebulizadores con una VCF de 1,5 bar seguirán funcionando y solo se pararán cuando la presión descienda por debajo de 1,5 bar. Esta postura permite: — Soltarlo rápidamente y posarlo sobre el suelo para re-presurizarlo — manejarlo fácilmente en corredores y habitaciones estrechas. Los operarios de rociado siempre deben comprobar y ajustar la correa para transportar y manejar cómodamente el nebulizador.
3.1.4 Aplicación del insecticida El insecticida en suspensión debe rociarse uniformemente y a la tasa de aplicación recomendada sobre todas las superficies rociables. La cantidad de insecticida que se rocíe sobre una superficie viene determinada por varios factores. Los factores en los que influye el operario de rociado durante su labor y que deben ponerse de relieve durante la formación son: la distancia desde la punta de la boquilla hasta la superficie que se rocía (debería mantenerse en 45 cm); la velocidad de movimiento de la boquilla sobre la superficie; y la presión de aire en el nebulizador (debería mantenerse a 172–380 kPa (25–55 psi) o bien (1,7–3,8 bar) para los nebulizadores sin VCF de 1,5 bar.
82 ROCIADO RESIDUAL INTRADOMICILIARIO
La presión en el nebulizador con una VCF de 1,5 bar debería ser inicialmente de 4 bar. Cuando el rociado se interrumpe y la presión del tanque cae a 1,5 bar, debe incrementarse la presión bombeando continuamente hasta que la presión del tanque se sitúe por encima de 2 bar (29 psi) durante el rociado. Con una VCF de 1,5 bar, el rociado se aplica en un flujo constante a una presión de 1,5 bar en la boquilla. Los factores en los que no influye directamente el operario de rociado, pero que exigen atención durante la preparación para el rociado son: la concentración de insecticida en la suspensión el tamaño de la apertura de la punta de la boquilla.
3.1.5 Procedimiento de rociado de insecticida La calidad del rociado afecta a la eficacia residual de los insecticidas. Procedimiento general: En las viviendas con varias habitaciones, el rociado debería iniciarse en las habitaciones situadas más al interior y continuar hacia afuera. Cobertura total: Las cuadrillas y los operarios de rociado deben localizar y rociar todas y cada una de las estructuras rociables de la zona seleccionada. Rociado completo: Deben rociarse todas las superficies rociables de una estructura sin dejar pendiente, omitir u olvidar ninguna. Las estructuras rociables incluyen todas las construcciones, grandes o pequeñas, en que puede que duerman o se reúnan personas por la noche. Estructuras rociables: Se incluyen las viviendas, cocinas, centros de salud (con pacientes que pernocten), hospitales, hoteles y casas de descanso, cabañas de pesca y cabañas agrícolas. Los abrigos de animales (o establos de ganado en algunos países) con techo pueden rociarse, pero no deberían rociarse los rediles y corrales abiertos. Las escuelas, tiendas, iglesias, centros de salud y otros edificios no deberían rociarse a menos que se pernocte en ellos periódicamente. Por lo general las letrinas no se rocían. La parte interior de un techo de metal u hojalata no debería rociarse puesto que pueden alcanzar temperaturas altas durante el día, lo que podría reducir considerablemente la duración de la efectividad del insecticida. Sin embargo, la parte interior de los tejados de paja puede rociarse. Superficies rociables: Son todas las paredes interiores, la parte interior de los tejados y por debajo de los aleros, por debajo de puertas, porches, vigas y travesaños expuestos. Entre las superficies rociables se incluyen también los bajos de camas, mesas, sillas, estantes y la parte trasera de despensas y armarios. Dosis correcta: Sobre las superficies de rociado seleccionadas debe depositarse la cantidad adecuada de insecticida. Los operarios deberían observar los 10 pasos siguientes para garantizar las buenas prácticas durante el rociado:
Paso 1: Inspeccionar la habitación Para inspeccionar la habitación: al llegar, salude a los ocupantes de la vivienda y explique el objetivo de la visita; solicite permiso para entrar en las habitaciones, acompañado por un miembro de la familia; entre en la habitación y realice una inspección general; asegúrese de que la habitación esté vacía o de que los muebles grandes se hayan trasladado al centro de la habitación y estén cubiertos con plásticos; compruebe que los tapices y otros artículos que pueda haber colgados en las paredes se hayan trasladado;
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si la estructura tiene más de una habitación, asegúrese de que no haya nadie en las otras habitaciones; y compruebe que se hayan trasladado todos los alimentos y recipientes de agua.
Paso 2: Sostener el nebulizador correctamente Una vez finalizada la inspección: levante el nebulizador utilizando la correa; sitúe la correa en el hombro y el depósito bajo la axila de modo que el manómetro sea visible: ajuste la correa a la altura adecuada; sostenga la manga y la lanza en una sola mano; y entre en la habitación que vaya a rociar y sitúese de cara a la puerta.
Paso 3: Mantener la distancia y ángulo correctos de los patrones o franjas de rociado Es crucial mantener la distancia y ángulo de rociado correctos para depositar la concentración de insecticida adecuada en las superficies rociadas. El operario debería: situarse delante de la superficie de rociado; FIG. 11 mantenerse en promedio a 1 m de la superficie Mantener la distancia entre la boquilla del que vaya a rociarse; nebulizador y la superficie de rociado mantener una distancia de 45 cm entre la boquilla 45 cm y la superficie que vaya a rociarse (véase la Fig. 11). De ese modo se crea un patrón con franjas de 75 cm de ancho; tener en cuenta que debido a que se deposita menos insecticida en los márgenes del patrón de rociado, debe mantenerse una superposición de 5 cm para conseguir una cobertura uniforme en las franjas adyacentes. comenzar a rociar siempre en la parte superior de la franja, desplazándose hacia abajo y a continuación hacia arriba, y en sentido lateral de izquierda a derecha de la zona que vaya a rociarse; realizar movimientos suaves y cómodos con la mano y el codo. En las posiciones alta y baja el brazo debe estar totalmente extendido mientras que en la posición media el codo se dobla 45 cm para mantener una distancia de 45 cm entre la boquilla y la pared; y Fuente: WHOPES asegurarse de que: — en la posición alta la lanza de la bomba de rociado se mueve hacia arriba en sentido vertical; — en la posición media la lanza se mantiene horizontal; y — en la posición baja la lanza se mueve hacia abajo en sentido vertical pasando por la posición media. La primera franja se efectúa en sentido descendente. A continuación, el operario debe dar un paso lateral para situarse en el punto central de la siguiente franja y cubrirla en sentido ascendente. Para conseguir el ritmo adecuado debe mantenerse el movimiento correcto con los pies junto con la velocidad de rociado con la mano. El tiempo correcto para rociar una franja de 2 m es de 5 segundos (es decir, por cada metro lineal cubierto se necesitarían 2,2 segundos). Para ayudarse a mantener los tiempos el operario
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puede contar mentalmente «mil ciento uno, mil ciento dos, mil ciento tres», etc. Ajústese el procedimiento de conteo mental al idioma local. A fin de mantener la distancia adecuada entre la boquilla y la superficie rociada durante el rociado en vertical (es decir, sobre una pared o la superficie trasera de un mueble grande), se debe flexionar lentamente el codo hacia la cintura a medida que la boquilla se acerca al punto central. En este momento, el codo debería estar flexionado formando un ángulo de 90º. Los brazos deben extenderse a medida que el rociado avanza. Este procedimiento debe repetirse durante toda la operación de rociado. Para aplicar la dosis correcta se requiere una velocidad de rociado uniforme. Si se mueve el brazo demasiado rápido, se aplicará menos aerosol, con el resultado de que la cantidad de insecticida depositado será inferior a la concentración recomendada. Ello reducirá la actividad insecticida y repercutirá enormemente en la eficacia de la operación. Podría también contribuir a que el vector adquiriera resistencia, si se aplican repetidamente concentraciones inadecuadas. Por otro lado, si la velocidad de rociado es demasiado lenta, habrá sobredosis de insecticida, con el consiguiente despilfarro y costos innecesarios.
Paso 4: Rociado de puertas y ventanas No podrá lograrse la cobertura total sin rociar todas las puertas y ventanas de las estructuras seleccionadas. En particular: cuando las puertas y ventanas se abren hacia dentro, deben rociarse ambos lados; cuando las puertas se abren hacia fuera solo tiene que rociarse la superficie interior; el marco de la puerta debe rociarse, empezando por las esquinas inferiores derecha o izquierda; la porción de la pared que ocupa la puerta (detrás de la puerta) debe rociarse; y una vez rociada la puerta debería abrirse para que entre luz adecuada en la habitación mientras se completa el rociado.
Paso 5: Rociado de paredes (rociado vertical) Empezando junto al marco de la puerta, los operarios deberían rociar las paredes como se describe anteriormente desplazándose en el sentido de las agujas del reloj (Fig. 11). Los operarios deben: asegurarse de que la envergadura de la franja es de 75 cm si la boquilla se encuentra a 45 cm de la pared; mantener un solapamiento de 5 cm en las franjas sucesivas; mantener un ritmo que no sea superior a 5 segundos por cada 2 metros verticales; agitar el nebulizador a intervalos periódicos y comprobar el manómetro; y verificar que la presión no caiga por debajo de 25 psi (172 kPa) para nebulizadores sin VCF de 1,5 bar (por debajo de este nivel será necesario proceder a la re-presurización). Un bombeo por lo general añade 1 psi a la presión del depósito.
Paso 6: Rociado de techos El tratamiento de la parte interior del tejado y de los techos requiere rociado horizontal. Los operarios deberían: rociar el techo o la cara inferior del tejado después de rociar las paredes; por lo que respecta a la distancia y los tiempos de rociado, seguir el método descrito para el rociado de paredes; utilizar un extensor en la lanza de ser necesario; verificar que la presión sea de 58 psi o 4 bar antes de rociar el tejado (para los programas que todavía utilicen nebulizadores de compresión sin VCF) o superior a 2 bar cuando se utilice un nebulizador que incorpore una VCF de 1,5 bar;
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ponerse sombrero cuando rocíen el tejado o el techo, y utilizar un extensor en la lanza, de ser necesario; situarse delante de la franja de rociado (delante de la boquilla) a fin de reducir al mínimo la exposición al insecticida que pueda caer, manteniendo en todo momento una distancia de 45 cm de la superficie; rociar horizontalmente desde el punto más alejado de la habitación hasta volver al punto de partida; pasar a la franja siguiente y rociar por toda la habitación; evitar exponerse al goteo del insecticida situando la lanza a un ángulo con respecto al cuerpo, de modo que el insecticida que no se deposite en el techo no caiga sobre el operario, y caminando de espaldas hacia la puerta; al terminar, salir de la habitación y cerrar la puerta; y rociar la puerta desde fuera. En casas que no tienen techo, puede que la parte interior del tejado esté demasiado alta para su rociado con la lanza normal entregada con el nebulizador. Esas casas deben recibir la visita de dos operarios, uno que esté provisto de la lanza normal, que se ocupará de rociar las paredes, y otro con un nebulizador cuya lanza disponga de otra lanza adicional. La boquilla y la VCF se desenroscan de la lanza, se enrosca el extensor en la lanza y la boquilla y la VCF se enroscan a su vez en el extremo del extensor. De este modo puede rociarse con la boquilla a mayor altura para tratar la parte interior de un tejado. No debería utilizarse un tipo diferente de boquilla.
Paso 7: Rociado de aleros y aberturas Los aleros de la casa y las zonas situadas junto a aberturas como puertas y ventanas requieren una atención especial. Los operarios deberían: rociar en primer lugar la parte interior de los aleros, empezando desde la parte superior exterior de la puerta desplazarse alrededor de la casa, rociando los aleros exteriores y tratando de evitar el goteo del insecticida asegurarse de que haya solapamiento entre la pared y el tejado al terminar los aleros, rociar en torno a las aberturas de las ventanas y los orificios de ventilación.
Paso 8: Rociado de superficies de difícil acceso y otras estructuras Es importante que el insecticida llegue a todos los posibles sitios de reposo de los mosquitos. Obstáculos como sillas, mesas y armarios apoyados contra las paredes pueden impedir el avance e interrumpir los tiempos y pautas del rociado. Puede ser necesario que el operario adopte diferentes posturas para mantener la distancia y velocidad básicas (por ejemplo, flexionar las rodillas para rociar por debajo de camas). La parte inferior de las tarimas de las casas que están elevadas o levantadas por encima del suelo sobre pilotes o postes ofrece un sitio de reposo ideal para muchos Anopheles vectores. Estas zonas también deben rociarse: para casas altas puede que se necesite un extensor en la lanza. En la región de Asia y el Pacífico se necesitan extensores flexibles en forma de cuello de cisne para rociar la parte inferior de las tarimas. También pueden utilizarse para rociar los cantos. El extensor de cuello de cisne también puede utilizarse en situaciones en que es difícil rociar (por ejemplo, bajo las camas y donde hay armarios, mobiliario o tarimas). Tras finalizar el rociado de las habitaciones, los operarios deben rociar las paredes interiores de otras estructuras exteriores como excusados (letrinas de pozo) y baños, gallineros y cabañas de animales. Debería trasladarse a las aves y los animales a un cercado exterior durante un día. El interior de graneros o de dependencias en que se almacenen productos agrícolas NO debe rociarse.
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Paso 9: Comunicación tras el rociado Los operarios de rociado deberían facilitar la siguiente información e instrucciones a los ocupantes de la vivienda después de un rociado: aconsejar a los residentes que permanezcan fuera hasta que las paredes rociadas y otras superficies se hayan secado, lo que normalmente lleva 1 hora; avisar a los residentes de la posibilidad de que haya olor residual, pero que ello no es motivo de alarma; dar instrucciones a los residentes para que barran el suelo antes de dejar entrar a los niños o las mascotas, y que eliminen de inmediato a los insectos muertos y otros materiales enterrándolos o quemándolos; e informar a los residentes de los planes de rociado futuros que afecten a su vecindario.
Paso 10: Mantenimiento de los registros de rociados domiciliarios Las casas visitadas por cuadrillas de rociado y que se hayan rociado por completo pueden marcarse con pintura o tiza con el número de la cuadrilla y la fecha en la fachada. También pueden actualizarse las fichas de rociado domiciliario escribiendo el número de la casa, el número del operario de rociado, el número de la cuadrilla y la fecha. Las casas, habitaciones y viviendas cerradas cuyos residentes hayan rechazado el RRI deberían marcarse con una R (por ejemplo, 16 (R) T1, 21/04/12) 16 – número del operario de rociado (R) – rechazado T1 – número de la cuadrilla dd/mm/aa – fecha completa. Información como las habitaciones cerradas, los rechazos y el número de carga (o cargas) utilizadas también debería registrarse en el formulario o libreta de registro diario del operario de rociado. Puede hacerse una posterior intervención en las casas y estructuras que no se hayan rociado, si se han identificado y registrado en el momento del primer intento.
3.1.6 Registro y notificación de los datos del rociado Antes de abandonar el lugar, el operario de rociado debe cerciorarse de que se ha registrado con exactitud la información de las viviendas. Estos datos deben presentarse al jefe de cuadrilla al término de cada jornada laboral, utilizando para ello el formulario de notificación diaria, y es responsabilidad de este resumirlos al final del día. La información es necesaria para gestionar y supervisar los programas, y se contrastará con la aportada por los supervisores distritales.
Fichas de rociado domiciliario para la lucha antipalúdica En todas las viviendas se tiene a mano la correspondiente ficha de registro del RRI. La ficha de rociado domiciliario sirve de registro censal del número de personas y de habitaciones o estructuras por vivienda, y también de registro del rociado de insecticida en cada casa contabilizada. En el anexo A1.2 se muestra un ejemplo de ficha.
Formularios de notificación sistemática Los operarios de rociado, los jefes de cuadrilla y los coordinadores distritales del RRI deben utilizar formularios normalizados para notificar, supervisar y monitorear la aplicación del RRI. Cada operario de rociado debe completar un formulario de notificación diaria por vivienda (véase el anexo A1.8) y al final del día lo presenta al jefe de cuadrilla, el cual registra y comprueba el
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desempeño individual de los operarios. Los supervisores y los coordinadores del RRI a escala distrital deben completar un formulario de notificación semanal (véase el anexo A1.9). Cada coordinador es responsable del seguimiento de entre 4 y 10 cuadrillas de rociado y mide los avances semanales de la cobertura del RRI respecto a la total prevista para la ronda de rociado en cuestión. Los coordinadores de distrito del RRI utilizan un formulario de notificación mensual (véase el anexo A1.10) para monitorear los avances de la cobertura del RRI en el distrito respecto a la total prevista para la ronda de rociado en cuestión.
3.1.7 Procedimientos posteriores al rociado Al término de la jornada de rociado, y antes de quitarse las prendas de protección, los operarios deben llevar a cabo los procedimientos siguientes: devolver y contabilizar todas las bolsas y envases vacíos de productos químicos, y entregar al supervisor los productos que no se hayan utilizado; presentar al supervisor el informe diario de rociado; no desechar la solución de rociado sobrante de la limpieza final tras el método de enjuague progresivo, sino conservarla y reutilizarla al día siguiente; limpiar obligatoriamente los nebulizadores por dentro y por fuera todos los días utilizando el método de enjuague progresivo, con el que se conserva y recicla el agua usada en la limpieza para reutilizarla al día siguiente. No se debe dejar la mezcla de rociado en los nebulizadores hasta el día siguiente porque la suspensión empezará a solidificarse y obstruirá los filtros y la manga. Los productos químicos también pueden dañar los componentes del nebulizador y acortar su vida útil (por ejemplo, los sellos y las válvulas se adherirán y se desharán); revisar los nebulizadores por si presentan deficiencias, y notificar estas al jefe de cuadrilla; llevar a cabo toda la limpieza y el lavado de los nebulizadores lejos de las fuentes de agua; colocar los nebulizadores limpios en posición invertida para escurrir los restos de agua; y guardar los nebulizadores en el almacén cuidando de que se mantengan secos. Siempre que sea posible, se conservarán en posición invertida y con la tapa suelta. Tras llevar a cabo todo lo anterior, los operarios de rociado deben: quitarse las prendas y los dispositivos de protección; lavarse todo el cuerpo a fondo con jabón, prestando especial atención a las zonas expuestas, como las manos y la cara; lavar con detergente las prendas de protección usadas (sin juntarlas con la colada del hogar); y eliminar el agua de lavado y el agua de aclarado en condiciones de seguridad, en un inodoro o un baño con pozo de filtración.
3.2 Inventario y mantenimiento del equipo de rociado 3.2.1 Inventario Durante el periodo de rociado se debe mantener un inventario mensual de los equipos utilizados en estas labores. Terminada la ronda de rociado, en el inventario final se indicarán las reparaciones y sustituciones que es preciso llevar a cabo. Los nebulizadores y los insecticidas son artículos costosos: el insecticida debe utilizarse sin malgastarlo y los nebulizadores deben manejarse con cuidado y someterse a un mantenimiento concienzudo. La elaboración y aplicación de unos cronogramas de limpieza diaria sistemática y de mantenimiento semanal y mensual de los nebulizadores durante el periodo de rociado ayuda a maximizar la vida útil y el funcionamiento de estos. También la normalización de las bombas de los nebulizadores de compresión manual y de los procedimientos de calibración por parte del operador contribuye a prolongar dicha vida útil. Todos los supervisores, los jefes de cuadrilla y los operarios de rociado deben saber desmontar
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y volver a montar el nebulizador sin ayuda. Debe hacerse lo posible por proporcionar unas instalaciones y unos equipos adecuados para el mantenimiento preventivo de los nebulizadores de compresión manual sobre el terreno y su reparación.
3.2.2 Calibración de la boquilla del nebulizador Los operarios de rociado deben calibrar la boquilla con agua en el depósito y siguiendo el procedimiento descrito a continuación: hacer funcionar el nebulizador hasta alcanzar la presión de trabajo (4 bar o 58 psi); abrir la válvula de gatillo durante un minuto, recolectar el agua expulsada y medir el volumen en una jarra o vaso medidor; y repetir tres veces el procedimiento y calcular el caudal medio por minuto. El caudal correcto de una boquilla 8002E utilizando una válvula de control del flujo de 1,5 bar (22 psi) es de 550 ml por minuto. El caudal correcto de una boquilla 8002E utilizando una válvula de control del flujo de 3 bar (45 psi) es de 800 ml por minuto. Se considera que la punta de la boquilla está desgastada si el caudal es un 10% superior al de una punta nueva. Por consiguiente, tomando como referencia una presión de 1,5 bar, podemos decir que 550 ml es una cifra normal para una boquilla 8002E y que cifras de entre 550 ml y 605 ml significan que está desgastada, pero sigue siendo útil; en cambio, si se miden más de 605 ml, se debe desechar la boquilla y colocar una nueva. Los operarios deben calibrar los nebulizadores con regularidad para asegurarse de que el caudal es correcto y detectar cualquier problema de este que pudiera deberse al desgaste de la boquilla o a un mal funcionamiento de la válvula de control del flujo. Si no sale líquido por la boquilla, probablemente se deba a una obstrucción, que por lo general no se localiza en la válvula de control del flujo, sino en la boquilla, ya que el orificio de su punta es de menor diámetro. Nota: 1,5 bar = 150 kPa = 22 psi
3.2.3 Mantenimiento y limpieza del nebulizador Debe limpiarse siempre el nebulizador al término de cada jornada de rociado. En todo programa de rociado es crucial llevar a cabo de manera sistemática el mantenimiento, la limpieza y las revisiones de los equipos utilizados. Si los nebulizadores están bien cuidados, es menos probable que tengan averías costosas. Además, el mantenimiento: prolonga la vida útil del nebulizador; garantiza una aplicación más eficiente (evita que se aplique más insecticida del necesario y que haya fugas). Con unos nebulizadores bien cuidados se evitará la contaminación del operario de rociado, de otras personas, de animales y del medio ambiente; y se ahorrará tiempo, ya que un fallo o una avería importantes pueden resultar inoportunos si no hay repuestos a mano. El mantenimiento no solo debe llevarse a cabo cuando se avería una pieza del nebulizador o se observa un fallo manifiesto, sino que debe ser una actividad regular que consiste en: limpiar siempre el nebulizador al final de la jornada; vaciar la mezcla de rociado contenida en el depósito; llenar el depósito hasta aproximadamente una cuarta parte de su volumen con agua hasta que esta se vuelva transparente; cerrar la tapa, presurizar y agitar el nebulizador. Rociar un poco de agua a través de la boquilla para asegurarse de limpiar esta y la lanza de la manga. Cuidar de que el agua descargada caiga en un recipiente o desecharla adecuadamente; despresurizar el nebulizador;
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vaciar el resto del agua aplicando los métodos recomendados; repetir el proceso al menos dos veces con agua limpia; guardar y reciclar el agua para limpiar los nebulizadores al día siguiente con el método de enjuague progresivo (véase más adelante); al final de la temporada, eliminar toda el agua residual en un pozo de evaporación o según otro método aprobado; limpiar los componentes de la boquilla en un cubo de agua. No soplar en la boquilla; limpiar el exterior del nebulizador, incluidas las correas. Se reservarán unos paños o unas esponjas EXCLUSIVAMENTE para este fin; y retirar la tapa del nebulizador y guardar este colgado boca abajo para que escurra. En los anexos A1.11 y A1.12 se ofrecen ejemplos de listas de verificación para comprobar que los nebulizadores son objeto de una limpieza y un mantenimiento efectivos sobre el terreno.
Método de enjuague progresivo Las bombas de los nebulizadores se enjuagan y limpian según el método de enjuague progresivo, que supone lavar la bomba utilizando una serie de recipientes de plástico alternativamente vacíos y llenos de agua limpia (es decir, bidón 1 vacío, bidón 2 lleno, bidón 3 vacío, etc.). El agua de enjuague se guarda y se utiliza al día siguiente para preparar la solución de rociado. El agua de enjuague NO DEBE verterse al medio ambiente. Los pasos para llevar a cabo el enjuague progresivo son los siguientes: Al final del día, las cuadrillas de rociado regresan a sus bases, se despresurizan los nebulizadores y el insecticida sobrante se vierte en el primer recipiente (número 1, vacío). A continuación, el operario vierte en el nebulizador entre 1 y 2 litros del contenido del segundo recipiente (número 2, lleno de agua limpia). Se cierra luego el nebulizador, se presuriza a unos 2 bar (25 psi), se agita para enjuagar todas las superficies interiores y se rocía el contenido en el tercer recipiente (número 3, vacío). Una vez vacío el nebulizador, se despresuriza y el contenido residual se vierte también en el recipiente número 3. El operario repite el proceso en las dos estaciones siguientes, es decir, los recipientes número 4 (lleno) y 5 (vacío) y los recipientes número 6 (lleno) y 7 (vacío). Los otros componentes de la bomba (boquillas, filtros y lanzas) se pueden lavar con agua limpia en un plato o un cubo, pero el agua sucia resultante deberá añadirse al resto del agua de enjuague. Al término de estas operaciones, los nebulizadores han pasado por un procedimiento de triple enjuague que finalmente produce agua de enjuague limpia. En este punto se considera que los nebulizadores están limpios. Aun así, el agua de enjuague obtenida por este procedimiento debe conservarse dentro de los recipientes de enjuague y no verterse NUNCA en el medio ambiente. Al día siguiente se vierten entre 1 y 2 litros del agua de enjuague en cada uno de los nebulizadores y, una vez en la zona que se va a rociar, se pueden llenar estos hasta su máxima capacidad con agua limpia y cargarlos con el plaguicida para las operaciones de la jornada. Este proceso se repite a diario hasta el fin de la temporada de rociado. En este punto, se puede descontaminar el agua de enjuague aplicando los métodos recomendados por las directrices nacionales e internacionales para la eliminación segura de residuos químicos.
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3.2.4 Solución de problemas en los nebulizadores de compresión manual Los fallos más frecuentes de los nebulizadores son los enumerados a continuación: 1. La válvula de control no se cierra: Limpiar la junta tórica y su superficie de asiento en la válvula de control. Sustituir la junta si está desgastada. 2. Fugas en la unión de la lanza con la válvula de control: Limpiar la junta tórica de la lanza y las superficies de sellado. Sustituir la junta si está desgastada. 3. El depósito no se presuriza al bombear con el mango: Lubricar la ventosa del émbolo con vaselina (no con aceite) o sustituirla por una ventosa nueva. 4. Fugas en la unión entre el capuchón y la lanza: Limpiar la junta tórica de la lanza y las superficies de sellado. Sustituir la junta si está desgastada. 5. Fugas en el sellado entre la bomba y el depósito: Limpiar las superficies de sellado de la junta de estanqueidad o sustituir esta. 6. Fugas de aire en la conexión de la manga: Comprobar que la junta es hermética. Si se utilizan juntas tóricas, limpiar las superficies de sellado o sustituir las juntas; volver a conectar la manga. No utilizar plástico como reemplazo de las juntas tóricas o las juntas de estanqueidad del gatillo, ya que ello afectará a su integridad estructural y puede dañarlo. 7. Entra líquido o aire en el cilindro de la bomba: Limpiar la superficie de sellado de la válvula anti retorno o reemplazar esta.
3.2.5 Repuestos y herramientas para el mantenimiento Todas las cuadrillas de rociado deben contar con las herramientas adecuadas y con un operario encargado del mantenimiento preventivo y la reparación de los equipos de rociado. Las herramientas básicas comprenden dos llaves inglesas ajustables, un destornillador plano y otro de cruz o estrella, y dos alicates. Algunos nebulizadores se suministran acompañados de un juego de herramientas universales. Es indispensable que con los nebulizadores se entregue también un manual ilustrado elaborado por el fabricante. Dicho manual contiene: la descripción del equipo; las instrucciones de uso; las instrucciones de mantenimiento; información sobre el modo de resolver la mayoría de los problemas, y una lista de repuestos. Todas las brigadas de rociado deben disponer de un manual ilustrado con tapas de plástico como documento de referencia. Siempre debe haber repuestos disponibles, en particular, juntas, válvulas y boquillas. Cuando se haga un pedido al fabricante o a un proveedor local, se indicarán el modelo de nebulizador, el nombre de la pieza y el número de identificación.
3.2.6 Transporte y almacenamiento de los equipos de rociado Todos los nebulizadores deben sujetarse en el vehículo en posición vertical (siempre después de despresurizarlos) para evitar daños accidentales durante el transporte entre el campamento y el lugar del rociado o al reubicar el campamento en una zona nueva. Todos los equipos de rociado y el material adjunto (como las herramientas y los repuestos) deben limpiarse al final de la temporada de rociado y guardarse en un almacén central del distrito.
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Los operarios de rociado deben acordarse de llevar a cabo las acciones siguientes: inspeccionar todos los nebulizadores uno por uno para detectar posibles daños y, en su caso, repararlos; elaborar un inventario del material que hace falta para sustituir los elementos que se han perdido o dañado durante la temporada de rociado; aplicar una pequeña cantidad de aceite en la junta o sello de cuero del pistón de la bomba; retirar y limpiar el filtro en línea; guardar los nebulizadores de compresión boca abajo, en posición vertical y separados del resto del equipo utilizado en las operaciones; y tras el almacenamiento, revisar todos los nebulizadores uno por uno para confirmar que funcionan adecuadamente antes de volver a trasladarlos al campo.
3.3 Seguridad humana y protección del medio ambiente 3.3.1 Seguridad laboral Siempre se debe proveer a los operarios de rociado de dispositivos y prendas de protección individual como guantes, sombreros, gafas de protección o viseras (caretas) de plástico transparente (para protegerse la cara y los ojos al rociar por encima de la cabeza), trajes completos (monos, overoles) lavables de algodón y botas de campo. Es fundamental que toda la indumentaria y los elementos de protección se adquieran en el comercio local antes de cada temporada, para tener la seguridad de que son de la talla adecuada y les resultan cómodos a los operarios. Se les deben suministrar al menos dos juegos de prendas de protección. Lo ideal es que sean de colores distintos para que los usen en días diferentes y con ello se indique cuál se ha lavado tras una jornada de rociado. Se debe tener especial cuidado al rociar compuestos organofosforados. Los operarios deben ser objeto de revisiones para detectar posibles efectos secundarios, como sensación pasajera de quemazón en la piel o lagrimeo.
Consideraciones especiales acerca de los insecticidas de la clase de los carbamatos y de los organofosforados El Comité de Expertos de la OMS en Biología y Control de Vectores ha examinado la seguridad de los trabajadores durante la aplicación de carbamatos y organofosforados y ofrece la información siguiente (2): carbamatos: no requieren pruebas; pirimifosmetilo y malatión: son suficientemente seguros como para que se apliquen operacionalmente sin necesidad de controles sistemáticos de la colinesterasa, siempre que las ropas de protección se limpien regularmente y se mantenga una buena higiene personal; fenitrotión: está en el límite de la toxicidad aceptable para su aplicación convencional en espacios interiores. Su margen de seguridad relativamente estrecho requiere precauciones estrictas y controles regulares de la colinesterasa en las personas expuestas durante las operaciones de rociado; propoxur: no requiere controles de la colinesterasa (es un carbamato), pero las conclusiones sobre su uso son similares a las del fenitrotión (es decir, está en el límite de la toxicidad aceptable, tiene márgenes de seguridad estrechos y requiere precauciones estrictas). El fenitrotión rara vez se emplea para el RRI, y exige cumplir las directrices siguientes (3): Al aplicar el fenitrotión y el diazinón deben observarse unas estrictas precauciones que comprenden el lavado diario de los trajes completos (monos, overoles) y el uso de mascarillas de tela, sombre-
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ros de ala ancha y zapatos o botas. Los mezcladores y empacadores que manipulen el concentrado deberán usar, además, botas, guantes y delantales de caucho. Si el concentrado entra en contacto con la piel, hay que lavar esta enseguida, y las prendas que se mojen con insecticida deben sustituirse de inmediato. Los operarios no han de estar expuestos al insecticida por más tiempo que las horas de trabajo establecidas (por lo general, entre 5 y 6 horas). Se debe organizar el transporte de modo que transcurra el menor tiempo posible entre el final de las operaciones de la jornada y el regreso a la base para la ducha, que será obligatoria. Una vez a la semana se debe examinar a todo el personal expuesto al insecticida y medir la actividad de la colinesterasa. Los operarios en los que esta se haya reducido al 50% o menos del valor anterior a la exposición deberán dejar de exponerse al insecticida. Existen en el mercado pruebas tintométricas utilizables sobre el terreno.
3.3.2 Intoxicación por insecticidas y primeros auxilios Si no se siguen los procedimientos correctos durante las operaciones de rociado, puede producirse una exposición no deseada a insecticidas o una intoxicación accidental por estos. A continuación se enumeran algunos de los signos y síntomas de la intoxicación por insecticidas: Generales: Debilidad y fatiga extremas. Piel: Irritación, quemazón, transpiración excesiva, manchas evidentes. Ojos: Irritación, ardor, lagrimeo excesivo, visión borrosa, pupilas contraídas o dilatadas. Tubo digestivo: Quemazón en la boca y la garganta, salivación excesiva, náuseas, vómitos, dolor de vientre continuo o cólico, diarrea. Sistema nervioso: Mareo, confusión, agitación, dolores de cabeza, espasmos musculares, tambaleo, dificultad para hablar, convulsiones, pérdida del conocimiento; y Aparato respiratorio: Dificultad para respirar, sibilancias, tos, opresión y dolor torácicos. En el cuadro siguiente se muestran las vías de entrada, la posible prevención y las medidas generales de primeros auxilios. (Nota: Los operarios de rociado deben siempre leer y seguir las instrucciones que figuran en las etiquetas de los productos.)
CUADRO 7
Prevención y tratamiento de las intoxicaciones VÍA DE ENTRADA PREVENCIÓN/PROTECCIÓN PRIMEROS AUXILIOS
Piel
Utilizar unas técnicas de aplicación adecuadas. Proteger adecuadamente la piel, lo que comprende el uso de guantes y prendas protectoras. Limpiar el equipo de protección individual antes de volver a utilizarlo. Utilizar protección ocular (visera o gafas). Utilizar mascarillas para evitar la inhalación de polvo fino y líquido nebulizado.
Retirar las prendas contaminadas y lavar la piel con agua y jabón.
Ojos Aparato respiratorio
Lavar los ojos con agua limpia durante al menos 15 minutos. Sacar a la persona afectada al aire libre.
3.3.3 Tratamiento de los efectos secundarios de los insecticidas Los puestos de salud y hospitales locales deben recibir información sencilla sobre los efectos secundarios de los insecticidas que se están utilizando y sobre el tratamiento recomendado (4). Además, se debe comprobar en los suministros la disponibilidad de antídotos. Ante una posible intoxicación, el operario de rociado debe solicitar atención médica y mostrarle la bolsa vacía o una etiqueta del producto a un profesional sanitario para que se identifique el origen de aquella.
93 CAPÍTULO 3. ROCIADO DE UNA VIVIENDA
Los principales fármacos o antídotos que han de estar disponibles son los siguientes: vitamina E (acetato de tocoferol) tópica (para tratar la exposición cutánea); anestésico tópico (para tratar la exposición ocular); atropina (para tratar la exposición por ingestión); diazepam (para tratar la exposición por ingestión), y fenitoína (para tratar la exposición por ingestión).
3.3.4 Reciclado y gestión de los residuos Si no se gestionan adecuadamente, los insecticidas pueden ser peligrosos para las personas y el medio ambiente. Dicha gestión debe incluir siempre la minimización de los residuos por medio del reciclado y la incineración especial de las bolsas y los envases de insecticida vacíos. Estos procesos deben llevarse a cabo en instalaciones adecuadas, concebidas específicamente para este fin. Los supervisores del RRI y los jefes de cuadrilla son los responsables de velar por que los operarios apliquen el método de enjuague progresivo o reciclen el agua usada para lavar los nebulizadores, los derrames de insecticida se limpien, y los materiales contaminados se eliminen por incineración. Se debe tener especial cuidado en prevenir la contaminación de los alimentos y de las zonas del suelo de las viviendas en las que los niños y los animales pudieran estar particularmente expuestos. CUADRO 8
Guía para la minimización de residuos POSIBLES FUENTES DE RESIDUOS DE INSECTICIDA MEDIDAS PARA MINIMIZAR LA GENERACIÓN O LA ELIMINACIÓN DE RESIDUOS
Solución de rociado sobrante
Planificar correctamente las necesidades. Preparar solo la cantidad de insecticida necesaria para rociar la zona que se va a tratar. No dejar la mezcla en el nebulizador hasta el día siguiente. Recolectar y devolver los envases vacíos a unas instalaciones centralizadas, para su almacenamiento, destrucción, incineración o enterramiento en condiciones de seguridad. Reparar las fugas del nebulizador para evitar derrames. Agitar constantemente la mezcla durante el rociado para evitar la sedimentación. Aplicar el método de enjuague progresivo utilizando unos recipientes apropiados y reciclar el agua de enjuague para usarla al día siguiente. Utilizar una técnica de rociado correcta.
Envases vacíos de productos químicos (como bolsas, botellas o bidones) Fugas del nebulizador que contaminan materiales absorbentes Poca o ninguna agitación (especialmente en el caso del DDT), con la consiguiente formación de un sedimento en la bomba que es preciso eliminar Lavado y aclarado del nebulizador Caída o rebote del producto químico durante el rociado
Se ofrece más información sobre seguridad humana y protección del medio ambiente en el sitio web de WHOPES: http://www.who.int/whopes/recommendations/en/.
94 ROCIADO RESIDUAL INTRADOMICILIARIO
3.4 Supervisión de la ejecución del rociado Para que el RRI resulte eficaz es indispensable que los jefes de cuadrilla, los supervisores y los coordinadores supervisen estrechamente el rociado. Esta labor la llevarán a cabo los jefes de cuadrilla a diario, los supervisores cada semana y los coordinadores distritales del RRI cada mes, durante todo el periodo de operaciones de rociado. Puede ser importante informar a las comunidades de cuáles son los volúmenes de mezcla adecuados, para que cuando los operarios de rociado mezclen los insecticidas y las cargas de los nebulizadores, los residentes puedan tener la seguridad de que el producto no se está diluyendo de manera incorrecta. Las inspecciones deben basarse en formularios y listas de verificación aprobados, para garantizar la uniformidad, la exactitud y la integridad de la información. Los equipos nacionales y provinciales deben intentar que se lleven a cabo inspecciones conjuntas con los ministerios de medio ambiente y agricultura, para que también estos departamentos tengan pleno conocimiento de que se están cumpliendo todas las normas medioambientales.
3.4.1 Finalidad de la supervisión El papel de la persona que realiza la supervisión consiste en resolver problemas y brindar apoyo, no en criticar o sacar defectos. Los objetivos principales son: velar por que se cumpla rigurosamente el cronograma de desplazamientos de la cuadrilla de rociado y que el número de viviendas rociadas cada día se atenga al previsto; adoptar medidas inmediatas para corregir las técnicas de aplicación y tomar nota de las deficiencias que presente el equipo para que se remedien; motivar, estimular, alentar y asesorar sobre el modo de entablar una buena comunicación con los ocupantes de las viviendas y con los dirigentes de las aldeas o las comunidades; velar por que se lleve a cabo un buen trabajo en equipo para lograr la total cobertura de las zonas que deben rociarse; velar por que rija una disciplina estricta y se respeten los procedimientos normalizados de trabajo; evaluar previa y posteriormente la productividad de las cuadrillas y alentarla, y elaborar recomendaciones constructivas y factibles para mejorar la calidad, la cobertura y la aplicación oportuna de las operaciones. Llevar a cabo verificaciones programadas de todas las cuadrillas de rociado permite evaluar la calidad y el desempeño laboral, y monitorear la cobertura. Se debe informar a los jefes de cuadrilla y los supervisores del RRI sobre el terreno de las deficiencias operacionales observadas, para que puedan adoptar medidas correctivas. Se deben revisar regularmente los equipos.
3.4.2 Instrumentos de supervisión La supervisión debe llevarse a cabo utilizando formularios y listas de verificación normalizados para garantizar la uniformidad, la exactitud y la integridad de la información. En el anexo A1.13 se ofrece un ejemplo representativo de lista de verificación para la supervisión del RRI. Los formularios y las listas de verificación deben ser sencillos, claros y breves; lo ideal es que no ocupen más de una página. En el anexo A1.14 se presenta una exhaustiva lista de verificación para inspeccionar la supervisión del RRI; es un cuestionario orientado a determinar si el programa nacional está preparado para llevar a cabo el RRI en condiciones seguras y reduciendo al mínimo la contaminación ambiental. Los coordinadores provinciales y distritales del RRI, los funcionarios responsables del control de enfermedades y los entomólogos deben llevar a cabo visitas sobre el terreno para supervisar el RRI, detectar los problemas operacionales y corregir estos in situ utilizando las mismas listas de verificación normalizadas.
95
CAPÍTULO 3. ROCIADO DE UNA VIVIENDA
3.5 Medidas importantes de protección sanitaria y ambiental en las operaciones de RRI Los operarios de rociado deben recibir una completa capacitación antes de la intervención para garantizar que el RRI se lleve a cabo de manera segura y efectiva. Se deben supervisar las operaciones de RRI para confirmar que los operarios de rociado aplican las medidas de protección sanitaria y ambiental pertinentes. Se debe proceder periódicamente al monitoreo y evaluación de las operaciones para confirmar que se están aplicando las normas y las prácticas óptimas internacionales. Los riesgos para la salud que entraña la infección palúdica superan con creces a los que pueden entrañar los insecticidas cuando estos se utilizan respetando las recomendaciones.
3.6 Referencias y enlaces a páginas web 1. Adapted from Lluberas, M. Code of conduct for spray team members. American Mosquito Control Association, Wing Beats Magazine, Summer 2012: 25–27 (https://amca.memberclicks.net , consultado el 18 de enero de 2013). 2. World Health Organization. Safe use of pesticides. Third report of the WHO Expert Committee on Vector Biology and Control. Geneva, 1979. WHO technical report series, 634: 17–18 (http://whqlibdoc.who.int/trs/WHO_TRS_634.pdf, consultado el 8 de enero de 2013). 3. World Health Organization. Pesticides and their application: for the control of vectors and pests of public health importance. Sixth edition. Geneva, 2006 (http://whqlibdoc.who.int/hq/2006/WHO_CDS_NTD_WHOPES_GCDPP_2006.1_eng.pdf, consultado el 10 de enero de 2013). 4. Reigart JR, Roberts JR. Recognition and management of pesticide poisoning. Fifth edition. Washington, United States Environmental Protection Agency, 1999 (http://www.epa.gov/oppfead1/safety/healthcare/handbook/Front.pdf, consultado el 8 de enero de 2013). 5. World Health Organization. Equipment for vector control – specification guidelines. Revised version. Geneva, 2010 (http://www.who.int/whopes/equipment/en/, consultado el 8 de enero de 2013).
96 ROCIADO RESIDUAL INTRADOMICILIARIO
Recursos y enlaces a páginas web de utilidad
Capítulo 1: Política y estrategia de RRI Global Malaria Action Plan: http://www.rollbackmalaria.org/microsites/gmap/ Integrated vector management: http://www.who.int/neglected_diseases/vector_ecology/en/ WHO position statement on integrated vector management Global strategic framework for integrated vector management Core structure for training curricula on integrated vector management Handbook for integrated vector management Guidance on policy-making for integrated vector management WHO Expert Committee on Malaria: twentieth report: http://whqlibdoc.who.int/trs/WHO_TRS_892.pdf Vector control for malaria and other mosquito-borne diseases: report of a WHO study group. WHO technical report series, 857: http://www.who.int/malaria/publications/atoz/who_trs_857/en/index.html Malaria vector control: decision making criteria and procedures for judicious use of insecticides: http://whqlibdoc.who.int/hq/2003/WHO_CDS_WHOPES_2002.5_Rev.1.pdf Global Plan for Insecticide Resistance Management in malaria vectors (GPIRM): http://www.who.int/malaria/vector_control/ivm/gpirm/en/ WHO interim position statement – the role of larviciding for malaria control in sub-Saharan Africa: http://www.who.int/malaria/publications/atoz/larviciding_position_statement/en/
Capítulo 2: Gestión de un programa de RRI Vigilancia epidemiológica Disease surveillance for malaria control and elimination operational manuals (2012): http://www.who.int/malaria/areas/surveillance/operationalmanuals/en/, consultado el 15 de mayo de 2015 Malaria indicator survey: basic documentation for survey design and implementation. Roll back malaria monitoring and evaluation reference group: http://www.who.int/malaria/publications/atoz/9241593571/en/index.html Malaria elimination: a field manual for low and moderate endemic countries: http://www.who.int/malaria/publications/atoz/9789241596084/en/ Indicators to measure the impact of malaria control: http://www.who.int/malaria/publications/atoz/whocdsrbm200022/en/index.html
Vigilancia entomológica Entomological field techniques for malaria control. Part I: learner’s guide; Part II: tutor’s guide: http://www.who.int/malaria/publications/atoz/9241544392/en/index.html
99 RECURSOS Y ENLACES A PÁGINAS WEB DE UTIL
Manual on practical entomology in malaria: http://whqlibdoc.who.int/offset/WHO_OFFSET_13_(part1).pdf Test procedures for insecticide resistance monitoring in malaria vectors, bio-efficacy and persistence of insecticides on treated surfaces: http://www.who.int/malaria/publications/atoz/who_cds_cpc_mal_98_12/en/ Supplies for monitoring insecticide resistance in disease vectors – procedures and conditions: http://www.who.int/malaria/publications/atoz/who_cds_cpe_pvc_2001_2/en/index.html
Selección de los insecticidas Decision-making for judicious use of insecticides (Facilitator’s guide and Participant’s guide): http://whqlibdoc.who.int/hq/2004/WHO_CDS_WHOPES_2004.9b.pdf http://whqlibdoc.who.int/hq/2004/WHO_CDS_WHOPES_2004.9a.pdf
Uso del DDT The use of DDT in malaria vector control: WHO position statement on DDT: http://www.who.int/malaria/publications/atoz/who_htm_gmp_2011/en/
Código de conducta sobre el uso de los insecticidas y otros instrumentos internacionales International code of conduct on the distribution and use of pesticides: http://www.fao.org/docrep/005/Y4544E/y4544e00.htm Rotterdam convention on the prior informed consent procedure for certain hazardous pesticides and industrial chemicals in international trade: http://www.pic.int/Default.aspx?tabid=855 Stockholm convention on persistent organic pollutants: http://chm.pops.int/ Guidelines on public health pesticide management policy for the WHO African Region | French: http://whqlibdoc.who.int/publications/2011/9789241501231_eng.pdf (inglés) http://whqlibdoc.who.int/publications/2011/9789242501230_fre.pdf (francés) Guidelines on public health pesticide management policy for the WHO South-East Asia Region: http://www.who.int/whopes/resources/SEA_CD_214.pdf
Conservación Pesticide storage and stock control: http://www.fao.org/docrep/V8966E/V8966E00.htm
Adquisición y registro Guidelines for procuring public health pesticides: http://whqlibdoc.who.int/publications/2012/9789241503426_eng.pdf Guidelines for quality control of pesticides: http://whqlibdoc.who.int/hq/2011/WHO_HTM_NTD_WHOPES_2011.4_eng.pdf Guidelines for the registration of pesticides: http://whqlibdoc.who.int/hq/2010/WHO_HTM_NTD_WHOPES_2010.7_eng.pdf
100 ROCIADO RESIDUAL INTRADOMICILIARIO
Guidelines on public health pesticide management policy for the WHO African Region: http://whqlibdoc.who.int/publications/2011/9789241501231_eng.pdf
Resistencia a los insecticidas Global Plan for Insecticide Resistance Management in malaria vectors (GPIRM): http://www.who.int/malaria/vector_control/ivm/gpirm/en/ Insecticide resistance action committee: prevention and management of insecticide resistance in vectors and pests of public health importance: http://www.irac-online.org
Equipo Equipment for vector control – specification guidelines: http://whqlibdoc.who.int/hq/2006/WHO_CDS_NTD_WHOPES_2006.5_eng.pdf Pesticides and their application, for the control of vectors and pests of public health importance: http://whqlibdoc.who.int/hq/2006/WHO_CDS_NTD_WHOPES_GCDPP_2006.1_eng.pdf
Seguridad laboral Recognition and management of pesticide poisonings: http://www.epa.gov/opp00001/safety/healthcare/handbook/handbook.htm Safe use of pesticides. Third report of the WHO Expert Committee on Vector Biology and Control. WHO technical report series, 634 (1979) [recommendations on spray operator safety with carbamate and organophosphate insecticides]: http://whqlibdoc.who.int/trs/WHO_TRS_634.pdf Sound management of pesticides and diagnosis and treatment of pesticide poisoning – a resource tool: http://www.who.int/whopes/recommendations/IPCSPesticide_ok.pdf Generic risk assessment model for indoor residual spraying of insecticides – first revision: http://whqlibdoc.who.int/publications/2011/9789241502177_eng.pdf The WHO recommended classification of pesticides by hazard: http://www.who.int/ipcs/publications/pesticides_hazard/en/
Seguridad medioambiental President’s Malaria Initiative BMP manual. Best management practices (BPM) for indoor residual spraying in vector control interventions: http://www.pmi.gov/docs/default-source/default-document-library/tools-curricula/bmp_ manual_aug10.pdf?sfvrsn=4 , consultado el 15 de mayo de 2015 Guidelines for the management of small quantities of unwanted and obsolete pesticides: http://www.fao.org/docrep/X1531E/X1531e00.htm
Presupuestos y costos PEEM guidelines 3: Guidelines for cost-effectiveness analysis of vector control: http://www.who.int/malaria/publications/atoz/who_cds_93_4/en/index.html
101 RECURSOS Y ENLACES A PÁGINAS WEB DE UTIL
An economic analysis of the costs of indoor residual spraying in 12 PMI countries, 2008–2010: http://www.pmi.gov/how-we-work/technical-areas/indoor-residual-spraying, consultado el 13 de mayo de 2015 IRS campaign budget template (Excel workbook): http://www.rollbackmalaria.org/microsites/archive/newsletters_2006_2015/tool_irstoolkit. html, consultado el 13 de mayo de 2015
Capítulo 3: Rociado de una vivienda Manual for indoor residual spraying. Application of residual sprays for vector control. Third edition: http://whqlibdoc.who.int/hq/2007/WHO_CDS_NTD_WHOPES_GCDPP_2007.3_eng.pdf IRS training guide for spray operations: http://www.pmi.gov/docs/default-source/default-document-library/tools-curricula/irs_training. pdf?sfvrsn=4, consultado el 15 de mayo de 2016
102 ROCIADO RESIDUAL INTRADOMICILIARIO
ANEXO 1
Listas de verificación y formularios para el RRI
Índice A1.1 A1.2 A1.3 A1.4 A1.5 A1.6 A1.7 A1.8 A1.9 A1.10 A1.11 A1.12 A1.13 A1.14 Ejemplo de formulario de registro de superficies rociables para la estimación inicial de las cantidades de insecticida necesarias Ejemplo de ficha de rociado domiciliario Ejemplo de informe anual sobre los insecticidas utilizados para el control de vectores Cronograma para la ejecución del RRI Ejemplo de presupuestos de capital y operaciones para una campaña de RRI Código de conducta Ejemplos de organigramas para operaciones de RRI Ejemplo de formulario de notificación diaria para operarios de rociado Ejemplo de formulario de notificación diaria/semanal para jefes de cuadrilla de rociado Ejemplo de formulario de notificación mensual para coordinadores distritales de RRI Ejemplo de lista de verificación para la limpieza del nebulizador sobre el terreno Ejemplo de lista de verificación para el mantenimiento de los nebulizadores Ejemplo de lista de verificación para los jefes de cuadrilla de rociado y los supervisores del RRI Ejemplo de lista de verificación para inspeccionar la supervisión del RRI 105 106 107 108 110 111 114 116 117 118 119 120 121 123
104 ROCIADO RESIDUAL INTRADOMICILIARIO
A1.1 Ejemplo de formulario de registro de superficies rociables para la estimación inicial de las cantidades de insecticida necesarias DIMENSIONES DE LAS SUPERFICIES
(Destinado únicamente a la cuantificación inicial, no a su uso en todas las operaciones de RRI)
NÚMERO DE LA VIVIENDA
COORDENADAS GPS
TIPO DE CASA
ALEROS (LONG.XANCH.)
HABITACIÓN 1: (LONG.XALT.) X 2 + (ANCH. XALT.) X 2 + TECHO (ANCH. XLONG.)
HABITACIÓN 2: (LONG.XALT.) X 2 + (ANCH. XALT.) X 2 + TECHO (ANCH. XLONG.)
HABITACIÓN 3: (LONG.XALT.) X 2 + (ANCH. XALT.) X 2 + TECHO (ANCH. XLONG.)
HABITACIÓN 4: (LONG.XALT.) X 2 + (ANCH. XALT.) X 2 + TECHO (ANCH. XLONG.)
COCINA: (LONG.XALT.) X 2 + (ANCH. XALT.) X 2 + TECHO (ANCH. XLONG.)
SUPERFICIE TOTAL (M2)
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
105
ANEXO 1. LISTAS DE VERIFICACIÓN Y FORMULARIOS PARA EL RRI
106 Latitud ……………………….........…… NÚMERO DE HABITACIONES/UNIDADES ROCIADAS 1 2 3 4 5 1 2 3 4 NO ROCIADAS 5 NIÑOS INSECTICIDA EMPLEADO COMPROBACIÓN DEL ROCIADO Y COMENTARIOS
A1.2 Ejemplo de ficha de rociado domiciliario
DISTRICTO ……………………………………………….................................. Comarca …………………………………
N.º de identificación de la casa ………………………………………...….….
ROCIADO RESIDUAL INTRADOMICILIARIO
Fecha de emisión …………………………………......………………….………..
GPS: Longitud ………………………………………..............……............……
Cabeza de familia ……………………………………….......…….............…….
FECHA DE
ROCIADO
OPERARIO DE
NÚMERO DE OCUPANTES
ROCIADO
ADULTOS
A1.3 Ejemplo de informe anual sobre los insecticidas utilizados para el control de vectores
Diligenciado por: Nomb …………………………………..................................................................................................................…….. Dirección postal ………………………..............................................................................................................……. ……………………………………….................................................................................................................……........ ……………………………….....................................................................................…............................….......………. Tfno: ……………….........….. Fax: ………………….. Correo electrónico: ..................................................……....... Fecha: mes/año………………….......................................................…….......…......…................................….………
AÑO
COMPUESTO
CLASE
FORMULACIÓN
CONCENTRACIÓN
TIPO DE APLICACIÓN
PARA EL CONTROL DE
CANTIDAD DE FORMULACIÓN EMPLEADA (KG O LITROS)
CANTIDAD DE PRINCIPIO ACT.
2010 Gránulos dispersables en agua 25 25% Rociado residual intradomiciliario
DDT
Organoclorados
Polvos humectables 75 75%
Rociado residual intradomiciliario
Paludismo (malaria) Paludismo (malaria)
1000 kg 1000 kg
Deltametrina
Piretroides
107
ANEXO 1. LISTAS DE VERIFICACIÓN Y FORMULARIOS PARA EL RRI
108 PERÍODO RESPONSABLE ENE FEB MAR ABR MAY JUN JUL AGO SEP OCT NOV DIC COSTO ESTIMADO
A1.4 Cronograma para la ejecución del RRI
ACTIVIDADES CLAVE
INDICADOR DE RESULTADOS ESPERADOS
ROCIADO RESIDUAL INTRADOMICILIARIO
Reconocimiento geográfico, elaboración de mapas y recogida de datos iniciales o actualización de los datos de vigilancia, información e investigación
N.º de casas rociadas
Evaluación del impacto ambiental (en caso necesario)
Actualización anual del reconocimiento geográfico y de las zonas que se vayan a rociar
Estimación de los recursos anuales necesarios
Obtención de insecticidas, equipos y medios de transporte
Establecimiento del plan de rociado
Formación de los coordinadores y supervisores de distrito y los jefes de cuadrilla
Selección y formación de los operarios de rociado
Campañas provinciales y distritales de información, formación, comunicación y movilización comunitaria
Rociado
Supervisión
Seguimiento de los tiempos, la calidad y la cobertura de las operaciones de rociado; control del cumplimiento de la normativa ambiental
Vigilancia de vectores en lugares centinela (bioensayos, susceptibilidad, composición y comportamiento de los vectores)
Evaluación de la cobertura del RRI, tanto según lo notificado operacionalmente como según un estudio real
Evaluación del impacto sobre los vectores y sobre el paludismo
Evaluación del RRI, incluida la evaluación de los informes anuales y otros documentos relevantes
109
ANEXO 1. LISTAS DE VERIFICACIÓN Y FORMULARIOS PARA EL RRI
A1.5 Ejemplo de presupuestos de capital y operaciones para una campaña de RRI N.º DE UNIDADES COSTO UNITARIO COSTO TOTAL
ARTÍCULO
CAPITAL Análisis y estudio epidemiológico y entomológico inicial Evaluación del impacto ambiental Nebulizadores de compresión Equipos, repuestos y recambios Kits de herramientas Plásticos protectores para cubrir enseres domésticos Transporte: camiones/barcos para 3-4 cuadrillas de rociado Transporte: motocicletas para los supervisores Transporte: vehículos 4x4 para los coordinadores Campamentos para almacenamiento y operaciones básicas antipalúdicas GASTOS RECURRENTES Insecticidas para el rociado Salarios de los operarios de rociado durante 4-8 semanas (ajustar según salario mínimo) Equipo de protección personal (trajes completos, guantes, cascos, máscara de protección facial con visera) Recogida y eliminación de bolsas y envases vacíos Desplazamientos y viáticos de los supervisores y coordinadores durante la campaña Alquiler de medios de transporte y gastos de combustible Formación anual de los coordinadores y supervisores Formación anual de los operarios de rociado Materiales anuales de IEC y movilización comunitaria Evaluación anual del cumplimiento de la normativa ambiental y la gestión de plaguicidas Reuniones mensuales, trimestrales y anuales de gestión de las operaciones Introducción de los datos de RRI y hojas de notificación resumidas Estudios de prevalencia del paludismo (optativos) Estudios entomológicos en sitios centinela Evaluación anual tras el rociado y elaboración del informe anual
110 ROCIADO RESIDUAL INTRADOMICILIARIO
A1.6 Código de conducta
(Adaptado de Lluberas, M. Code of conduct for spray team members. American Mosquito Control Association, Wing Beats Magazine, Summer 2012: 25–27). El siguiente código de conducta incorpora características de un código que emplean actualmente con éxito varios programas de control de vectores del paludismo en el África subsahariana. Se proporciona aquí a modo de ejemplo para su uso en otros programas. Los miembros de las cuadrillas de rociado con insecticidas de acción residual – tanto los operarios de rociado como los jefes de cuadrilla o supervisores – deben actuar siempre de un modo profesional y mantener buenas relaciones con los residentes. Su conducta y actitud deben estar más allá de todo reproche. El personal de las cuadrillas de rociado no debe decir ni hacer nada que moleste u ofenda a los líderes locales, a los residentes o a sus costumbres. En ocasiones es posible que se ofrezca comida a las cuadrillas de rociado. Conviene disuadir al personal de que acepte estos ofrecimientos, algo que podría suponer privaciones innecesarias para los ocupantes de las viviendas en casos en que los alimentos o el agua sean escasos o difíciles de obtener. Por consiguiente, los miembros de las cuadrillas de rociado deberán llevar su propia comida o merienda en todo momento y lugar. Todos los miembros deberán cumplir las siguientes reglas: Regla n.º 1: Los miembros de la cuadrilla de rociado deberán llevar correctamente puesto su uniforme y mantenerlo limpio y en buen estado. Regla n.º 2: Los miembros de la cuadrilla de rociado deberán llevar correctamente puesto su equipo de protección personal (EPP) durante el rociado. Regla n.º 3: Los miembros de la cuadrilla de rociado deberán ser corteses y respetar a los ocupantes de las viviendas y sus pertenencias en todo momento. Regla n.º 4: Los miembros de la cuadrilla de rociado nunca deberán pedir a los residentes comida, dinero ni agua para los nebulizadores. Regla n.º 5: Los miembros de la cuadrilla de rociado, y en particular los jefes de cuadrilla, deberán dar instrucciones claras a los residentes para que puedan protegerse adecuadamente a sí mismos, a sus familiares y a su ganado y animales domésticos contra la exposición al insecticida aplicado. También deberán indicar a los ocupantes de las viviendas que, en los 2 días posteriores al rociado, deberán barrer todos los insectos muertos del suelo de la casa y la zona circundante y quemarlos o enterrarlos. Regla n.º 6: Los miembros de la cuadrilla de rociado deberán seguir todas las instrucciones que reciban de sus jefes de cuadrilla y gerentes de programa.
Operarios de rociado Los operarios de rociado, a quienes a menudo se selecciona en la propia comunidad, son contratados durante un periodo comprendido entre unas semanas o unos meses según la complejidad de la campaña. Reciben formación sobre la aplicación de insecticida. Bajo la jurisdicción del ministerio de salud o la correspondiente autoridad local que lleve a cabo la campaña de RRI, deberán ser aptos para el trabajo, ser capaces de realizar sus tareas con una supervisión mínima, y saber leer y escribir. Los operarios de rociado deberán ser mayores de 18 años, estar sanos y en buena forma física, y ser capaces de manejar el nebulizador. Cuando se contrate a mujeres, estas deberán saber que no deben estar embarazadas ni encontrarse amamantando en el momento de la
111 ANEXO 1. LISTAS DE VERIFICACIÓN Y FORMULARIOS PARA EL RRI
selección, ni quedarse embarazadas en ningún momento de la campaña de rociado, y que el embarazo podrá ser motivo de su reasignación a tareas distintas del rociado activo. Los operarios de rociado deberán ser personas responsables capaces de comunicarse con los residentes. Una vez seleccionadas las cuadrillas, los operarios de rociado recibirán formación sobre las técnicas idóneas de aplicación de insecticidas, comunicación eficaz y mantenimiento de registros.
Deberes de los operarios de rociado Presentarse al trabajo puntualmente y en condiciones aptas para trabajar. Respetar las costumbres, leyes y reglamentos locales. Mantener limpios y en buen estado de funcionamiento su nebulizador, herramientas, equipo de protección personal, etc., y responsabilizarse plenamente de todo el equipo que se le haya encomendado. Aplicar todos los insecticidas de acuerdo con los procedimientos, protocolos y directrices del programa y rendir cuentas por todas las bolsas de insecticida que se le hayan entregado. Llevar el equipo de protección personal de acuerdo con las instrucciones durante el rociado y protegerse a sí mismos y al medio ambiente de la contaminación por insecticida. Mantener registros exactos de sus actividades durante el desempeño de su tarea como operarios de rociado. Ser corteses y respetuosos con los ocupantes de las viviendas y los residentes y sus pertenencias. Efectuar un rociado completo y exhaustivo de las viviendas asignadas. Explicar la finalidad del rociado y las precauciones tomadas, así como contestar a cualquier pregunta de los residentes y sus familiares. Ayudar a los ocupantes de las viviendas (si fuera necesario) a mover los muebles y otras pertenencias. Notificar cualquier problema al jefe de su cuadrilla en cuanto se produzca. Ejecutar sin dilación las instrucciones que les dé el jefe de cuadrilla. Agradecer su colaboración a los ocupantes de las viviendas al terminar el trabajo y contestar o resolver cualquier duda que estos puedan tener.
Deberes de los jefes de cuadrilla y supervisores Colaborar en la formación de los operarios de rociado y orientarles para la correcta realización de sus tareas. Esto deberá hacerse en el momento oportuno y siguiendo los procedimientos y protocolos establecidos. Mantener informados a todo el personal de rociado sobre los progresos, tanto propios como de la campaña. Controlar de forma regular a los miembros de su cuadrilla para comprobar que mantienen sus equipos limpios y en buen estado de funcionamiento. Llevar a cabo o supervisar reparaciones menores sobre el terreno en los nebulizadores y el equipo de protección personal. Supervisar a los miembros de su cuadrilla durante las operaciones de rociado y asegurarse de que realizan su trabajo según las instrucciones y de acuerdo con los protocolos y procedimientos establecidos. Realizar comprobaciones esporádicas del equipo de aplicación y las boquillas para asegurarse de que se mantienen unos caudales de descarga y aplicación correctos. Asegurarse de que los miembros de su cuadrilla tengan existencias suficientes de insecticida, agua, fichas de registro, equipos de protección personal de repuesto, etc. Asegurarse de que siempre existan (o se elaboren) mapas de la zona y de que estos se actualizan a medida que los miembros de su cuadrilla avanzan de una localidad a otra.
112 ROCIADO RESIDUAL INTRADOMICILIARIO
Asegurarse de que las operaciones de rociado se notifiquen a los propietarios de las viviendas y residentes con al menos un día de antelación. Ponerse en contacto con los líderes de la localidad en cuanto su cuadrilla de rociado llegue a la localidad. Efectuar las correcciones oportunas cuando alguno de los miembros de su cuadrilla no ejecute correctamente un método o técnica. Verificar al final de la jornada de trabajo que el rociado se ha realizado según el plan establecido. Asegurarse de que todos los datos registrados por los miembros de la cuadrilla son correctos y exactos y rectificar cualquier deficiencia observada. Elaborar con exactitud informes diarios sobre los progresos al finalizar la jornada de rociado. Supervisar la limpieza de los equipos de aplicación al final de la jornada de trabajo. Notificar al supervisor los progresos de la cuadrilla con observaciones sobre el trabajo de cada operario de rociado. Llevar a cabo cualesquiera otras instrucciones recibidas de su superior o de cualquier otro directivo del programa. Asegurarse de que todos los miembros de su cuadrilla mantengan una imagen profesional y se comporten con la debida sensibilidad cultural.
113 ANEXO 1. LISTAS DE VERIFICACIÓN Y FORMULARIOS PARA EL RRI
A1.7 Ejemplos de organigramas para operaciones de RRI
Ejemplo 1a: organización en el nivel central Programa nacional de control del paludismo Director
Programa nacional del control del paludismo Epidemiólogo Entomólogo
Programa nacional del control del paludismo Oficina nacional del coordinador del RRI
Nivel provincial/ distrital Coordinador del RRI
Nivel nacional Responsable del registro de datos
Nivel nacional Responsable de logística
Ejemplo 1b: organización en el nivel provincial/distrital Nivel provincial/ distrital Coordinador del RRI
Responsable de base del control de vectores
Responsable administrativo/ financiero
Supervisor del RRI
Equipo de monitoreo y evaluación
Suministros logísticos Conductores Vigilante
Equipo de mantenimiento Limpiadores Jefe de almacén
Personal de registro de datos
Supervisor sub-distrital del RRI
114 ROCIADO RESIDUAL INTRADOMICILIARIO
Ejemplo 1c: organización en el nivel sub-distrital
Supervisor sub-distrital del RRI
Jefe de grupo 1
Jefe de grupo 2
Jefe de grupo 3
Jefe de equipo 1
Jefe de equipo 2
Jefe de equipo 3
Operario de rociado 1 Operario de rociado 2 Operario de rociado 3
115 ANEXO 1. LISTAS DE VERIFICACIÓN Y FORMULARIOS PARA EL RRI
116 N.º DE PERSONAS EN EL HOGAR NIÑOS ADULTOS TRADICIONALES MODERNAS CERRADAS RECHAZADAS (VER CON LLAVE LEYENDA) TOTAL DE HABITACIONES/ ESTRUCTURAS/ UNIDADES DEL HOGAR TOTAL DE HABITACIONES/ ESTRUCTURAS/ UNIDADES DEL HOGAR NO ROCIADAS N.º DE MOSQUITEROS COLGADOS N.º DE MOSQUITEROS TRATADOS CON INSECTICIDAS DE LARGA DURACIÓN O VUELTOS A TRATAR EL AÑO ANTERIOR OTR: otros Insecticida empleado: Compuesto....................................... Formulación.................................. Concentración empleada................................ Número total de bolsas/botellas entregadas para el día....................................................................................................................................... Número total de bolsas/botellas vacías devueltas................................................................................................................................................. Observaciones del operario de rociado sobre problemas operacionales y soluciones sugeridas.................................................................................................................................................................................................................. .................................................................................................................................................................................................................................. Cálculo diario del jefe de la cuadrilla de rociado 1. Cobertura diaria de hogares: (total de casas rociadas / n.º total de casas)...................................................................................................... 2. Cobertura diaria de habitaciones/estructuras: (total de habitaciones/estructuras rociadas / n.º total de habitaciones/estructuras)......... Observaciones del jefe de la cuadrilla de rociado.................................................................................................................................................. Firma del operario de rociado.................................................................................................................................................................................
A1.8 Ejemplo de formulario de notificación diaria para operarios de rociado
Distrito ………………………..........……….. Parroquia/Comarca ……….........................…… Localidad ……………….......….......................…………………………. Fecha ……………………………….
ROCIADO RESIDUAL INTRADOMICILIARIO
Nombre y n.º de identificación del operario de rociado …………………………….........… Firma ……………………………………………………………………………………....................…………....…..
N O.
N.º DE IDENTIFICACIÓN DEL HOGAR ROCIADO
COORDENADAS GPS DEL HOGAR
LATITUD
LONGITUD
1
2
3
4
5
6
7
8
9
RECHAZOS: LEYENDA
ENF: enfermo
RN: recién nacido
FUN: funeral
A1.9 Ejemplo de formulario de notificación diaria/semanal para jefes de cuadrilla de rociado
Distrito ………………………..........……….. Parroquia/Comarca ……….........................…… Localidad ……………….......….......................…………………………. Fecha ……………………………….....
Nombre y n.º de identificación del jefe de la cuadrilla de rociado.............................................................................................................................. N.º TOTAL DE BOLSAS/ BOTELLAS DE INSECTICIDA EMPLEADAS N.º TOTAL DE BOLSAS/ BOTELLAS VACÍAS DEVUELTAS
DÍA/ SEMANA
OPERARIO DE ROCIADO
N.º TOTAL DE HOGARES ROCIADOS
N.º TOTAL DE PERSONAS EN LOS HOGARES ROCIADOS
N.º TOTAL DE HABITACIONES/ ESTRUCTURAS/ UNIDADES EN LOS HOGARES
N.º TOTAL DE HABITACIONES/ ESTRUCTURAS/ UNIDADES ROCIADAS EN LOS HOGARES PORCENTAJE NO ROCIADO DE LOS HOGARES
N.º DE MOSQUITEROS COLGADOS
N.º DE MOSQUITEROS TRATADOS CON INSECTICIDAS DE LARGA DURACIÓN O VUELTOS A TRATAR EL AÑO ANTERIOR INSECTICIDA DE TIPO I
INSECTICIDA DE TIPO II
INSECTICIDA DE TIPO I
INSECTICIDA DE TIPO II
Observaciones del jefe de la cuadrilla de rociado sobre problemas operacionales y soluciones sugeridas
..................................................................................................................................................................................................................................................................................................................
..................................................................................................................................................................................................................................................................................................................
Firma del jefe de la cuadrilla de rociado ..........................................
117
ANEXO 1. LISTAS DE VERIFICACIÓN Y FORMULARIOS PARA EL RRI
118 N.º TOTAL DE BOLSAS O BOTELLAS DE INSECTICIDA EMPLEADAS N.º TOTAL DE BOLSAS O BOTELLAS VACÍAS DEVUELTAS PORCENTAJE DE HOGARES ROCIADOS N.º TOTAL DE PERSONAS EN LOS HOGARES ROCIADOS N.º TOTAL DE HABITACIONES/ ESTRUCTURAS/ UNIDADES EN LOS HOGARES N.º TOTAL DE HABITACIONES/ ESTRUCTURAS/ UNIDADES ROCIADAS EN LOS HOGARES PORCENTAJE NO ROCIADO DE LOS HOGARES N.º DE MOSQUITEROS COLGADOS N.º DE MOSQUITEROS TRATADOS CON INSECTICIDAS DE LARGA DURACIÓN O VUELTOS A TRATAR EL AÑO ANTERIOR INSECTICIDA DE TIPO I INSECTICIDA DE TIPO II INSECTICIDA DE TIPO I INSECTICIDA DE TIPO II
A1.10 Ejemplo de formulario de notificación mensual para coordinadores distritales de RRI
Distrito ………………………..........……….. Parroquia/Comarca ……….........................…… Localidad ……………….......….......................…………………………. Fecha ………………………………....
SEMANA
CUADRILLA DE ROCIADO
N.º TOTAL DE HOGARES SELECCIONADOS PARA ROCIAR DURANTE EL CICLO
Observaciones del coordinador de RRI sobre problemas operacionales y soluciones sugeridas
..................................................................................................................................................................................................................................................................................................................
..................................................................................................................................................................................................................................................................................................................
Firma del coordinador distrital de RRI ..........................................
N.º TOTAL DE HOGARES ROCIADOS
ROCIADO RESIDUAL INTRADOMICILIARIO
Nombre y n.º de identificación del coordinador de RRI...................................
A1.11 Ejemplo de lista de verificación para la limpieza del nebulizador sobre el terreno Lista de verificación para la limpieza del nebulizador sobre el terreno Cuándo debe limpiarse el nebulizador? Al final de la jornada de rociado Al cambiar de producto Qué prendas de protección deben utilizarse para limpiar el nebulizador? Pantalón largo Camisa de manga larga Gafas o protectores oculares Guantes Botas Delantal Mascarilla para boca y nariz Se sigue el procedimiento de limpieza correcto? Vaciar en recipientes de plástico la mezcla del depósito de rociado utilizando el método de enjuague progresivo (obsérvese el procedimiento de eliminación) Llenar el depósito hasta aproximadamente ¼ de su volumen con agua limpia, cerrar la tapa y agitar Rociar parte del agua a través de la lanza y la boquilla para limpiar la manga, la lanza y la boquilla Vaciar en los recipientes de enjuague progresivo el resto de agua (obsérvense las medidas de seguridad y prevención de la contaminación). En el caso del DDT, los nebulizadores deben lavarse a fondo al final de la jornada enjuagándolos con agua limpia (triple enjuague). El agua del enjuague debe verterse en un recipiente, bidón o depósito destinado específicamente a ello y emplearse al día siguiente para preparar la primera solución de rociado. El agua del enjuague NO DEBE verterse al medio ambiente. Repetir el proceso al menos dos veces con más agua Desmontar el conjunto del gatillo y limpiar el filtro de la lanza en un cubo de agua Desmontar el conjunto de la boquilla y limpiar la VCF, el filtro de la boquilla y los componentes de la boquilla en un cubo de agua Limpiar el exterior del nebulizador, incluidas las correas No escurrir al suelo el agua residual del nebulizador, sino reciclarla en los recipientes de enjuague progresivo Guardar el nebulizador quitándole la tapa y colgándolo en posición invertida en el interior del almacén para que escurra por completo ADVERTENCIA: El nebulizador no debe escurrirse: el agua residual siempre debe reciclarse mediante el método de enjuague progresivo.
119 ANEXO 1. LISTAS DE VERIFICACIÓN Y FORMULARIOS PARA EL RRI
A1.12 Ejemplo de lista de verificación para el mantenimiento de los nebulizadores Lista de verificación para el mantenimiento de los nebulizadores Distrito……………………………………………....................................................... Comarca……………… Evaluador .................................. Supervisor ............................................... Fecha.........................
Lista de verificación para los calendarios de mantenimiento 1. Lista de verificación para las comprobaciones previas al rociado Comprobaciones visuales: Estado de limpieza del nebulizador Estado de limpieza de la correa Estado de limpieza de la boquilla Llenar de agua, presurizar y comprobar: Buen funcionamiento del manómetro Presurización suave Presión mantenida al cabo de 5 minutos Buen funcionamiento de la válvula de gatillo, sin goteo Ausencia de fugas o goteos visibles en las conexiones de la manga Ausencia de fugas o goteos visibles en la zona del gatillo Ausencia de fugas o goteos visibles en la boquilla Relieve de la correa uniforme Bueno Bueno Bueno Sí Sí Sí Sí Malo Malo Malo
No No No No
Sí No Sí No Sí No Sí No
2. Lista de verificación para comprobaciones periódicas Todos los elementos de las comprobaciones previas al rociado (véase lista anterior) Desmontar el nebulizador y comprobar: Estado del pistón y signos de desgaste Malo Bueno Muy bueno Estado de la válvula de salida Malo Bueno Muy bueno Desmontar el conjunto de la válvula de gatillo y comprobar: Estado de desgaste de la válvula de gatillo Malo Bueno Muy bueno Estado de desgaste de los sellos o juntas tóricas Malo Bueno Muy bueno Volver a montar el nebulizador, llenar de agua, presurizar y medir: Malo Bueno Muy bueno Caudal a la presión de trabajo Malo Bueno Muy bueno Patrón de descarga de la boquilla
Dos reglas de seguridad para el desmontaje y la comprobación de los nebulizadores Lleve siempre guantes y prendas de manga larga al desmontar el nebulizador. Asegúrese siempre de que el nebulizador no está presurizado antes de desmontarlo.
120 ROCIADO RESIDUAL INTRADOMICILIARIO
A1.13 Ejemplo de lista de verificación para los jefes de cuadrilla de rociado y los supervisores del RRI Lista de verificación para los jefes de cuadrilla de rociado y los supervisores del RRI Distrito……………………………………………….............................................................................................. Comarca ………………..............………………… Localidad ......................................................................... Jefe de cuadrilla ................................................................ ...................................................................... Número de operarios de rociado ................................................................ ......................................... Nombre de la localidad rociada ................................................................ ............................................ Estimación del número de estructuras que serán objeto de rociado ................................................. Nombre del jefe de cuadrilla ................................................................ ................................................. Qué estaba haciendo el operario de rociado cuando llegó usted? ................................................... Observe el uso de prendas protectoras: Traje completo ........... Botas ........... Mascarilla para boca y nariz / protector facial ........... Sombrero ........... Guantes ........... Procedimiento previo al comienzo del rociado: Se informa a los residentes? Se cubren o sacan al exterior los alimentos, recipientes de agua y utensilios de cocina? Permanecen los residentes en el exterior durante el rociado y en los 60 minutos posteriores? Permanecen los animales domésticos en el exterior durante el rociado y en los 60 minutos posteriores? Técnica de rociado: Se llena correctamente el nebulizador? Se presuriza correctamente el nebulizador? Se comprueba frecuentemente el manómetro del nebulizador y se mantiene la presión entre 245–380 kPa (35–55 psi, 2,5–3,8 bar) en los nebulizadores que carezcan de una válvula de control de flujo de 1,5 bar? Se comprueba frecuentemente el manómetro del nebulizador y se mantiene la presión por encima de 200 kPa (29 psi, 2,0 bar) en los nebulizadores con válvula de control de flujo de 1,5 bar? Se maneja y transporta el nebulizador correctamente? Se agita periódicamente el nebulizador antes del rociado y durante este? Se mantiene la boquilla a una distancia constante de la superficie que se rocía (45 cm)? Se desplaza la boquilla a una velocidad constante por todas las superficies? Se mueven los operarios correctamente para que las franjas de rociado adyacentes se solapen y la cobertura de insecticida sea uniforme? Se despresuriza el nebulizador cuando deja de utilizarse? Es adecuada la distribución del insecticida en las paredes? Es adecuada la distribución del insecticida en los techos? Rocía el operario por detrás y por debajo de los muebles? Rocía el operario bajo el alero? Rocía el operario detrás de las puertas? Evita el operario la contaminación del medio ambiente? Sí No Sí No Sí No Sí No Sí No Sí No
Sí No
Sí No Sí No Sí No Sí No Sí No Sí Sí Sí Sí Sí Sí Sí Sí No No No No No No No No
121 ANEXO 1. LISTAS DE VERIFICACIÓN Y FORMULARIOS PARA EL RRI
Se lava el operario las manos antes de comer, beber o fumar? Sí No Rellena el operario el formulario de notificación diaria? Sí No Comentarios de los ocupantes de las viviendas, en su caso ……..........…….........…………………………. Comentarios de los líderes comunitarios o de la localidad, en su caso ……..........…................……… Observaciones positivas Áreas que requieren atención y actuación Soluciones propuestas y recomendaciones Nombre y firma del jefe de cuadrilla/ supervisor distrital del RRI
122 ROCIADO RESIDUAL INTRADOMICILIARIO
A1.14 Ejemplo de lista de verificación para inspeccionar la supervisión del RRI, prevista para que los programas y donantes evalúen el grado de preparación del país para un RRI seguro y de calidad Lista de verificación n.º 1 para inspeccionar la supervisión del RRI Inspección del almacén y el pozo de filtración previa al rociado Fecha de la inspección: ............... /.............../................... País: ................................................................................... Comarca: ........................................................................... Coordenadas GPS: ........................... ............................ Inspectores: ...................................................................... ............................................................................................... Distrito:……………………………………………….......................... Localidad: ............................................................................
Seguridad en el almacén central y el almacén distrital MEDIDAS DE MITIGACIÓN HALLAZGOS COMENTARIOS / ACCIONES RECOMENDADAS FECHA DE FINALIZACIÓN (EN SU CASO)
1
Está el almacén suficientemente separado de escuelas, hogares y masas de agua o zonas inundables? Cuenta el almacén con suficiente seguridad, con doble candado en los envases de plaguicida, rejas en todas las ventanas y puertas seguras? Están vigiladas las instalaciones 24 h al día, con iluminación suficiente? Cuentan los vigilantes con el equipo adecuado (botas, silbato, linterna, teléfono)? Está bien ventilado el almacén? Si el almacén se utiliza para conservar insecticidas durante periodos prolongados, cuenta con ventilación adecuada y/o extractores que funcionen? Está adecuadamente iluminado el interior del almacén? Están bien visibles los carteles de peligro y las etiquetas de identificación de riesgos? Cumplen los nebulizadores de compresión las especificaciones de la OMS para su uso en RRI? Hay técnicos disponibles para el mantenimiento y reparación de los nebulizadores? Se mantienen los nebulizadores secos y correctamente almacenados?
Sí
No
Están las instalaciones situadas al menos a 100 m de la vivienda más próxima? ......... Puerta de entrada sólida con doble cerradura? ......... Ventanas seguras? ......... (Anotar una «x» o una marca de verificación donde corresponda)
2
Sí
No
3 4
Sí Sí
No No
5 6
Sí Sí
No No
7 8 9
Sí Sí Sí
No No No Están los nebulizadores equipados con boquillas 8002E? ......... Están equipados con válvulas de control del flujo de 1,5 bar? .........
10
Sí
No
11
Sí
No
123 ANEXO 1. LISTAS DE VERIFICACIÓN Y FORMULARIOS PARA EL RRI
MEDIDAS DE MITIGACIÓN
HALLAZGOS
COMENTARIOS / ACCIONES RECOMENDADAS
FECHA DE FINALIZACIÓN (EN SU CASO)
12
Se realiza un correcto mantenimiento de los nebulizadores y se dispone de recambios?
Sí
No
1) Los nebulizadores se someten a un mantenimiento anual......... 2) Los nebulizadores y las boquillas 8002E se calibran antes del ciclo de rociado.........
Sí
No
3) Las boquillas se limpian y prueban periódicamente......... 4) Se dispone de boquillas 8002E de repuesto.........
13
Se realiza un correcto mantenimiento del equipo de protección personal?
Sí
No
1) Trajes completos en buen estado, limpios y adecuadamente apilados......... 2) Prendas de cabeza y botas en buen estado, limpios y adecuadamente apilados......... 3) Los EPP se mantienen aparte de los equipos de rociado y los insecticidas.....................
14
Está el almacén limpio y libre de roedores? (Los roedores pueden dañar los nebulizadores al mordisquear las mangas)
Sí
No
Trampas para roedores instaladas en el almacén.........
Evaluación de las existencias 1 Hay un sistema para registrar las existencias, y están actualizadas las fichas de existencias? Están diligenciadas correctamente las fichas de existencias disponibles para permitir el seguimiento de las existencias? Sí No
2
Sí
No
Utilizando las fichas de existencias, puede el jefe de almacén indicar: a) la cantidad y antigüedad de las existencias restantes? ......... b) la cantidad de existencias empleadas hasta la fecha? .........
3
Se encuentran las existencias bien ordenadas en palés según su tipo o fecha de caducidad? Posee el almacén un suelo impermeable y un foso a la entrada para contener fugas importantes? Si es inevitable el riesgo de inundación, qué precauciones se han tomado para mitigar las consecuencias? Posee el almacén una cubierta sin goteras? Existe suficiente capacidad de almacenamiento para albergar las existencias totales de insecticidas en todo momento?
Sí
No
4
Sí
No
El suelo impermeable debe desaguar a un foso de modo que, cuando se lave el suelo, pueda recogerse el líquido para su correcta eliminación. 1) Zona de almacenamiento sobreelevada ......... 2) Drenaje adecuado .........
5
Sí Sí Sí Sí
No No No No
6 7
124 ROCIADO RESIDUAL INTRADOMICILIARIO
MEDIDAS DE MITIGACIÓN
HALLAZGOS
COMENTARIOS / ACCIONES RECOMENDADAS
FECHA DE FINALIZACIÓN (EN SU CASO)
8
Están los envases de insecticida (cajas, bidones, etc.) almacenados en palés y apilados de un modo que permita su inspección? Se respeta la altura máxima de apilamiento (2 m) para los insecticidas? Se revisan todos los envases de insecticida para asegurarse de que ninguno presente fugas? Existe un registrador de temperaturas en el almacén de plaguicidas? Hay material contraincendios (p.ej. cubos de arena) o extintores no caducados y en buen estado de funcionamiento? Existe un sistema para probar los extintores y sustituirlos antes de su fecha de caducidad? Están bien fijadas las etiquetas de los plaguicidas y son legibles? Se toman muestras de los plaguicidas para efectuar pruebas de calidad (AC/CCa)? Están separados de las existencias operacionales aquellos insecticidas que hubieran superado su fecha de caducidad? Existen signos de vertidos de plaguicidas (presencia de polvo o gránulos)? Existen bidones o recipientes para residuos y están claramente identificados? Se recuentan las bolsas y botellas usadas y se almacenan de forma ordenada en cajas o bidones? Se dispone de agua y jabón para lavarse las manos después de manipular insecticidas? Se dispone en las proximidades de antídotos para plaguicidas concretos? (Nota: No todos los plaguicidas poseen un antídoto) Conocen los jefes de almacén los signos de intoxicación asociados específicamente a los plaguicidas empleados, así como la ubicación del centro de tratamiento más próximo? Se dispone de existencias de tiras de pruebas de embarazo para el personal femenino y se han realizado preparativos para la realización de pruebas en una clínica cercana o por una enfermera?
Sí
No
9
Sí
No
Si la respuesta es no, los envases deben reorganizarse de modo que se respete la altura máxima de apilamiento
10
Sí
No
11 12
Sí Sí
No No
Está disponible un registro periódico de la temperatura? ......... Fuera/dentro del almacén......, de la sala de plaguicidas..... y de los vehículos de transporte? ......... Funcionan todos los extintores? .........
13
Sí
No
14 15
Sí Sí
No No En caso negativo, existen datos que demuestren la calidad de los plaguicidas? ......... Fecha de caducidad de los plaguicidas del inventario........./........./.........
16
Sí
No
17 18 19
Sí Sí Sí
No No No
20 21
Sí Sí
No No Existe un plan de evacuación de emergencia a un centro sanitario en caso de intoxicación accidental? ......... Distancia al centro más próximo para el tratamiento de intoxicaciones por plaguicidas.........
22
Sí
No
23
Sí
No
A las operarias de rociado embarazadas o lactantes se les deberán asignar tareas distintas del rociado
a
AC: aseguramiento de la calidad; CC: control de la calidad.
125 ANEXO 1. LISTAS DE VERIFICACIÓN Y FORMULARIOS PARA EL RRI
MEDIDAS DE MITIGACIÓN
HALLAZGOS
COMENTARIOS / ACCIONES RECOMENDADAS
FECHA DE FINALIZACIÓN (EN SU CASO)
24
Se dispone de un número suficiente de listas de verificación para supervisores y de formularios de inventario, monitoreo y evaluación?
Sí
No
Aspectos relacionados con la salud y la seguridad 1 2 Se dispone de fichas de datos de seguridad de los materiales? Existen fichas de datos de seguridad de los materiales adicionales para la identificación de los vehículos de transporte, y están formados los conductores ante un posible accidente? Existe un plan de mantenimiento para los equipos de protección personal (EPP)? Se proporcionan instrucciones para el uso correcto de los EPP? Hay suficientes existencias de EPP para el número de operarios previsto? (Tres trajes completos y un juego de guantes, botas, sombrero y mascarilla para boca y nariz por cada operario de rociado) Sí Sí No No
3 4 5
Sí Sí Sí
No No No Número de operarios que utilizarán el centro como base........., número de conjuntos completos de EPP disponibles......... Número disponible de trajes completos........., guantes........., mascarillas para boca y nariz........., botas......... (introducir las cantidades) Número de vehículos de transporte que se prevé usar......... Número de botiquines completos..........
Sí
No
6
Están los botiquines del almacén y de los vehículos de transporte equipados con analgésicos (p.ej. ácido acetilsalicílico, paracetamol), vendajes (apósitos adhesivos, gasa, esparadrapo, vendas) y suero para lavado de ojos? Está el procedimiento de emergencia (incluidos los correspondientes números de teléfono) expuesto en el almacén y en el tablón de anuncios? Está expuesto el procedimiento a seguir en caso de vertido? Existen kits de emergencia para vertidos en el almacén y los vehículos (cubo de arena, cepillo de mango largo con cerdas rígidas, pala), con sus correspondientes instrucciones? Se han acumulado residuos sólidos correspondientes a más de una temporada de rociado? En caso de haberlos, están los alimentos, medicamentos y otros productos almacenados por separado de los plaguicidas (para evitar su contaminación)?
Sí Sí
No No
7
Sí
No
8 9
Sí Sí Sí
No No No Número de vehículos que utilizarán el centro como base de operaciones......... Número de kits para vertidos incluidos en el inventario................ Si la respuesta es sí, existe un plan para su eliminación? ......... Cuándo tendrá lugar la eliminación? .........
10
Sí
No
11
Sí
No
126 ROCIADO RESIDUAL INTRADOMICILIARIO
MEDIDAS DE MITIGACIÓN
HALLAZGOS
COMENTARIOS / ACCIONES RECOMENDADAS
FECHA DE FINALIZACIÓN (EN SU CASO)
12
Hay alguna persona con formación en primeros auxilios, y específicamente en el tratamiento de la exposición a plaguicidas?
Sí
No
Si la respuesta es no, existe un plan para proporcionar dicha formación? .........
Pozo de filtración y zona de lavado 1 Está el pozo de filtración alejado de masas de agua, pendientes pronunciadas y zonas propensas a inundarse? Están limpios y libres de vegetación el pozo de filtración y su zona circundante? Es la grava del pozo de filtración adecuada, está bien colocada y es capaz de actuar como filtro? Tienen las zonas de lavado la pendiente adecuada para drenar hacia el pozo de filtración y carecen de fugas o grietas? Existen cuerdas para tender y son suficientemente resistentes? Están las cuerdas para tender situadas sobre el pozo de filtración o la zona de lavado? Existen señales de peligro y carteles identificadores de los riesgos en todas las zonas expuestas del pozo de filtración? Está suficientemente bien construido el pozo de filtración, se encuentra adecuadamente vallado y posee una puerta cerrada con llave? Dispone el centro de duchas y baños con suficiente privacidad y drenaje adecuado? Se dispone de agua limpia adecuada para las operaciones de lavado? Sí No
2 3
Sí Sí
No No
4
Sí
No
5 6
Sí Sí
No No
7
Sí
No
8
Sí
No
Bien construido y vallado? ......... Con puerta? ......... Puerta cerrada con llave? ......... Hay instalaciones separadas para hombres y mujeres? ......... Existe un suministro de agua limpia adecuado para el enjuague progresivo, el lavado de los EEP y la limpieza de los operarios? _____
9 10
Sí Sí
No No
11
Hay una zona de almacenamiento para la ropa de calle limpia y existen vestuarios para ponerse la ropa de trabajo?
Sí
No
Tanques de evaporación (DDT y otros residuos químicos no biodegradables) 1 Está el tanque de evaporación para residuos líquidos de DDT bien construido, alejado de masas de agua y cubierto por una malla metálica? Sí No / No apl. Está situado en la parte más baja de la zona de lavado? ......... Está construido con hormigón? ......... Está hundido en el suelo, con las paredes elevadas 2030 cm por encima de este? ......... Está cubierto por una malla metálica? ......... Puede ser una protección permanente o lonas temporales
2
Se dispone de alguna cubierta en caso de lluvia?
Sí
No / No apl.
127 ANEXO 1. LISTAS DE VERIFICACIÓN Y FORMULARIOS PARA EL RRI
MEDIDAS DE MITIGACIÓN
HALLAZGOS
COMENTARIOS / ACCIONES RECOMENDADAS
FECHA DE FINALIZACIÓN (EN SU CASO)
3
Tienen las zonas de lavado la pendiente adecuada para drenar hacia el tanque de evaporación y carecen de fugas o grietas?
Sí
No / No apl.
Ausencia de fugas......... Ausencia de grietas.........
Comentarios adicionales
128 ROCIADO RESIDUAL INTRADOMICILIARIO
Lista de verificación n.º 2 para inspeccionar la supervisión del RRI Inspección de las actividades de rociado Fecha de la inspección: ............... /.............../................... País: ................................................................................... Comarca: ........................................................................... Coordenadas GPS: ........................... ............................ Inspectores: ...................................................................... ............................................................................................... Distrito:……………………………………………….......................... Localidad: ............................................................................
Base de operaciones / almacén distrital MEDIDAS DE MITIGACIÓN HALLAZGOS COMENTARIOS / ACCIONES RECOMENDADAS CALENDARIO DE LAS ACCIONES (EN SU CASO)
1
Están los botiquines del almacén y de los vehículos de transporte equipados con analgésicos (p.ej. ácido acetilsalicílico, paracetamol), vendajes (apósitos adhesivos, gasa, esparadrapo, vendas) y suero para lavado de ojos? Hay alguna persona con formación en primeros auxilios, y específicamente en el tratamiento de la exposición a plaguicidas? Se ha instruido debidamente al jefe de almacén, a los operarios de rociado y a los encargados de lavado para que utilicen EPP, y utilizan estos EPP adecuados? Disponen las cuadrillas de rociado de EPP limpios y completos al inicio de cada jornada de trabajo? Se lavan diariamente los trajes completos en el centro y se tienden a secar sobre el pozo de filtración? Cuando se transporta el equipo a la zona de actuación, están todos los operarios de rociado cómodamente sentados en los vehículos, con los nebulizadores bien colocados entre las piernas? Se les da una comida a los operarios de rociado al comienzo de su jornada de trabajo? Parece alguna de las operarias de rociado estar embarazada o en periodo de lactancia?
Sí
No
Número de vehículos de transporte que se prevé usar......... Número de botiquines completos..........
2
Sí
No
3
Sí
No
Se les ha instruido o formado para utilizar EPP? ......... Utilizan EEP adecuados? .........
4
Sí
No
5
Sí
No
6
Sí
No
7
Sí
No
Se les deberá dar una comida siempre que se prevea que las tareas de rociado duren más de 8 h diarias Existen en el centro registros de los resultados de las pruebas de embarazo? ......... Está previsto realizar pruebas de embarazo a la mitad de la temporada de rociado? ......... (A las operarias de rociado embarazadas o lactantes se les deberán asignar tareas distintas del rociado) Deben utilizarse en primer lugar los insecticidas más antiguos del inventario, antes de que alcancen su fecha de caducidad
8
Sí
No
9
Se aplica al uso de los insecticidas el principio de «el primero en entrar es el primero en salir»?
Sí
No
129 ANEXO 1. LISTAS DE VERIFICACIÓN Y FORMULARIOS PARA EL RRI
MEDIDAS DE MITIGACIÓN
HALLAZGOS
COMENTARIOS / ACCIONES RECOMENDADAS
CALENDARIO DE LAS ACCIONES (EN SU CASO)
10
Está bien organizado el almacén (altura de apilamiento, espacio libre para los movimientos, apilamiento adecuado, ventilación suficiente)? Están correctamente expuestos los carteles de advertencia y las correspondientes etiquetas de identificación de riesgos (señales de peligro, instrucciones de seguridad de los insecticidas)? Se dispone de un extintor no caducado y en buen estado de funcionamiento y otros materiales de lucha contra incendio? Hay un termómetro para medir diariamente la temperatura en el almacén? Es impermeable el suelo? Si es inevitable el riesgo de inundación, qué precauciones se han tomado para mitigar las consecuencias? Es el tejado impermeable? Son adecuadas la iluminación y la ventilación?
Sí
No
11
Sí
No
12
Sí
No
13 14 15
Sí Sí Sí Sí Sí Sí
No No No No No No Hay visibilidad en el almacén tanto de día como de noche? ......... Hay ventanas que puedan abrirse con facilidad? ......... Existen ventiladores o sistemas de aire acondicionado para facilitar la circulación del aire? ......... 1) Zona de almacenamiento sobreelevada......... 2) Drenaje adecuado.........
16 17
18
Están los alrededores del almacén y el pozo de filtración libres de residuos sólidos generados por el RRI (bolsas vacías, mascarillas, guantes)? Se dota a la cuadrilla de rociado con un número suficiente de nebulizadores y boquillas de recambio? Están todos los nebulizadores equipados con una válvula de control del flujo (VCF)?
Sí
No
19
Sí
No
20
Sí
No
Si la respuesta es no, existen planes para obtener VCF? .........
Preparación de los nebulizadores 1 Se llenan los nebulizadores utilizando agua procedente del enjuague progresivo del día anterior? Cuando se mezcla el contenido del depósito, se agita este antes de la presurización? Se presuriza el nebulizador a 4 bar (58 psi)? Sí No
2
Sí
No
3
Sí
No
130 ROCIADO RESIDUAL INTRADOMICILIARIO
MEDIDAS DE MITIGACIÓN
HALLAZGOS
COMENTARIOS / ACCIONES RECOMENDADAS
CALENDARIO DE LAS ACCIONES (EN SU CASO)
Difusión de información y preparación de las viviendas antes del inicio del rociado 1 Se ha indicado a los residentes lo que deben hacer durante el rociado y después de él? Sí No Se les ha indicado que mantengan los animales fuera de la casa ........., que dejen la casa cerrada con llave durante un determinado tiempo después del rociado ........., que es importante ventilar la casa tras el periodo de cierre ........., que eliminen adecuadamente los insectos muertos ........., etc.
2
Se ha indicado a todos los residentes que, en caso de experimentar reacciones como irritación cutánea, deben lavar la zona afectada con agua y jabón y acudir al médico si los síntomas persisten? Se han sacado de la casa todos los objetos personales, animales, personas enfermas, alimentos y bebidas y utensilios para la comida? Se han cubierto adecuadamente con plásticos todos los objetos no transportables fácilmente?
Sí
No
3
Sí
No
4
Sí
No
Observación de los operarios de rociado e idoneidad de la supervisión sobre el terreno 1 2 Registran correctamente los operarios de rociado los datos de las viviendas? Llevan puesto los operarios de rociado su EPP completo (sombrero o casco, mascarilla facial, traje completo, botas, guantes y mascarilla de nariz)? Asisten los residentes al mezclado del insecticida? Si se utiliza insecticida líquido, enjuagan los operarios de rociado la botella (3 veces) y vierten el líquido del enjuague al nebulizador? Rocían los operarios únicamente las superficies recomendadas? Aplican correctamente los operarios las técnicas de rociado? Sí Sí No No En caso de que algunos operarios no lleven puesto su EPP completo, qué elementos faltan? .......... Existe un plan para reponer los elementos que faltan? ......... Los residentes deben asistir al mezclado para confirmar que el rociado se lleva a cabo con insecticida
3
Sí
No
4
Sí
No / No apl. No No El operario debe mantener la punta de la boquilla a 45 cm de la pared, rociar en franjas verticales, mantener un solapamiento entre franjas de 5 cm, agitar el depósito del nebulizador y comprobar el manómetro
5 6
Sí Sí
7
Se observa a algún operario de rociado comiendo, bebiendo o fumando durante el trabajo?
Sí
No
131 ANEXO 1. LISTAS DE VERIFICACIÓN Y FORMULARIOS PARA EL RRI
MEDIDAS DE MITIGACIÓN
HALLAZGOS
COMENTARIOS / ACCIONES RECOMENDADAS
CALENDARIO DE LAS ACCIONES (EN SU CASO)
8
Si las operaciones de rociado duran más de 6 horas, existe un plan para que los operarios de rociado se laven y beban agua durante una pausa? Existe una supervisión adecuada durante las operaciones?
Sí
No
9
Sí
No
1. Están los supervisores junto a los operarios de rociado para seguir los progresos del rociado? ......... 2. Se observa un uso correcto de los EPP? ......... 3. Comprueban los supervisores los formularios de datos de los operarios de rociado? .........
Operarios de rociado después de las operaciones de rociado 1 Al final de la jornada, se devuelven, recuentan y registran las bolsas y botellas, tanto llenas como vacías? Se guardan las bolsas y botellas vacías y las mascarillas usadas en el almacén utilizando contenedores separados debidamente marcados? Están los 7 bidones para el triple enjuague dispuestos sobre un suelo impermeable o sobre un plástico (si el suelo es permeable) en la zona de lavado? Contienen los bidones n.º 2, 4 y 6 suficiente agua para el triple enjuague? Se vacían los restos de los nebulizadores en el bidón n.º 1 y se guardan adecuadamente para usarlos al día siguiente? Efectúan correctamente los operarios de rociado el triple enjuague de los nebulizadores llevando puesto su EPP? Se apartan todos los guantes, mascarillas de nariz y bolsas/botellas vacías y se juntan en un almacén de residuos al final de la jornada de trabajo? Se entregan al encargado del almacén todos los trajes completos, toallas faciales y otros EPP textiles para su lavado? Se disponen de forma ordenada en el almacén los nebulizadores lavados? Tienen las cuadrillas de rociado acceso a instalaciones de lavado al final de la jornada (con agua y jabón)? Rellenan los operarios de rociado los formularios de notificación diaria (estructuras rociadas y material recibido, usado y devuelto)? Sí No
2
Sí
No
3
Sí
No
4 5
Sí Sí
No No
6
Sí
No
7
Sí
No
8
Sí
No
9 10
Sí Sí
No No Hay agua limpia adecuada para lavarse? ......... Hay agua para lavarse? ......... Comprueban los supervisores los formularios de datos que rellenan los operarios de rociado? .........
11
Sí
No
132 ROCIADO RESIDUAL INTRADOMICILIARIO
MEDIDAS DE MITIGACIÓN
HALLAZGOS
COMENTARIOS / ACCIONES RECOMENDADAS
CALENDARIO DE LAS ACCIONES (EN SU CASO)
12
Se encuentran dentro de límites aceptables la tasa de uso de insecticida y el número medio de casas rociadas por operario? (Al menos 4–6 bolsas y 10 casas por operario de rociado y día)
Sí
No
Comentarios adicionales
133 ANEXO 1. LISTAS DE VERIFICACIÓN Y FORMULARIOS PARA EL RRI
Lista de verificación n.º 3 para inspeccionar la supervisión del RRI Actividades de lavado y eliminación de residuos después del rociado Fecha de la inspección: ............... /.............../................... País: ................................................................................... Comarca: ........................................................................... Coordenadas GPS: ........................... ............................ Inspectores: ...................................................................... ............................................................................................... Distrito:……………………………………………….......................... Localidad: ............................................................................
Observaciones sobre las operaciones de rociado al llegar a la base de operaciones / instalaciones de lavado / enjuague progresivo MEDIDAS DE MITIGACIÓN HALLAZGOS COMENTARIOS / ACCIONES RECOMENDADAS CALENDARIO DE LAS ACCIONES (EN SU CASO)
1 2 3 4 5 6 7
Está la zona de lavado próxima a la base sobre el terreno / almacén distrital? Llevan todos los operarios su EPP cuando regresan del rociado? Realizan todas las personas el enjuague progresivo con su EPP completo puesto? Llevan EPP adecuado todas las personas que se encargan del lavado? Hay algún operario de rociado comiendo, bebiendo o fumando? Están llenos de agua los tanques de lavado n.º 2, 4 y 6? Se someten los nebulizadores a un triple enjuague con el método de enjuague progresivo? (Nota: Los plaguicidas vertidos al recipiente n.º 1 pueden utilizarse para el rociado del día siguiente. Si el líquido de enjuague de los otros tanques se mantiene limpio, puede utilizarse para reconstituir el insecticida) Se enjuaga la parte exterior de los depósitos en el pozo de filtración? Se enjuagan los cascos y máscaras faciales en el pozo de filtración? Se lavan los EPP y se tienden a secar sobre el pozo de filtración? ......... Se emplean pozos de filtración o tanques de evaporación para eliminar toda el agua contaminada? Se limpian las boquillas, filtros y tamices de los nebulizadores con un cepillo (de dientes) blando y agua para eliminar las partículas? Se cuelgan los nebulizadores en posición invertida para que se sequen?
Sí Sí Sí Sí Sí Sí Sí
No No No No No No No Se usa para el rociado del día siguiente el insecticida vertido en el tanque n.º 1? ......... Si el líquido de enjuague de los otros tanques se mantiene limpio, se utiliza para reconstituir el insecticida? .........
8 9 10 11
Sí Sí Sí Sí
No No No No
12
Sí
No
13
Sí
No
(Los nebulizadores deben colgarse en posición invertida después de lavarlos)
134 ROCIADO RESIDUAL INTRADOMICILIARIO
MEDIDAS DE MITIGACIÓN
HALLAZGOS
COMENTARIOS / ACCIONES RECOMENDADAS
CALENDARIO DE LAS ACCIONES (EN SU CASO)
Residuos sólidos 1 2 Se inventarían y documentan las bolsas y botellas vacías? Se re-embalan, identifican adecuadamente y almacenan todas las bolsas y botellas vacías (así como los envases dañados y con fugas)? Se guardan las mascarillas de nariz y boca contaminadas junto con las bolsas vacías? Se colocan en un contenedor los demás materiales contaminados (p.ej. cartones, material para limpiar vertidos)? Se han limpiado y desechado junto con los demás residuos los EPP desgastados y contaminados que no puedan reutilizarse? Se han incinerado las bolsas de DDT en unas instalaciones certificadas? Sí Sí No No No deben arrojarse al suelo ni enterrarse o quemarse en una fosa abierta
3 4
Sí Sí
No No / No apl. No / No apl. No / No apl.
Se guardan los residuos químicos en una sala aparte? ......... Si la respuesta es no, existe un plan al respecto? ......... Si la respuesta es no, existe un plan al respecto? ......... Si la respuesta es no, se han identificado tales instalaciones? .........
5
Sí
6
Sí
Efluentes del pozo de filtración (insecticidas biodegradables, p.ej. piretroides) 1 Está el pozo de filtración alejado de masas de agua y zonas propensas a inundarse? Si el pozo está en una pendiente, existe un terraplén en el lado superior para impedir que la escorrentía entre en el pozo y otro en el lado inferior para contener la posible salida de efluentes? Absorbe el pozo de filtración todos los efluentes? Se está formando un charco o vertido? Existe grava adecuada para actuar como filtro? Está la zona del pozo de filtración vallada y cerrada con una puerta? Existe una señal de peligro y una identificación adecuada del riesgo en el pozo de filtración para evitar la entrada de personas no autorizadas? Sí No Está el pozo de filtración a una distancia mínima de 100 m de cualquier masa de agua? .........
2
Sí
No
3 4 5 6 7
Sí Sí Sí Sí Sí
No No No No No Está la superficie del pozo de filtración libre de tierra y vegetación? ......... Es necesaria una valla para impedir la entrada de niños y animales Si la respuesta es no, ha habido una comunicación adecuada con la comunidad para que los residentes comprendan que no deben acceder a las zonas de lavado? .........
Efluentes de los tanques de evaporación (DDT y otros productos químicos no biodegradables) 1 Están los tanques de evaporación alejados de masas de agua y zonas propensas a inundarse? Sí No El tanque de evaporación debe estar a una distancia mínima de 100 m de cualquier masa de agua
135 ANEXO 1. LISTAS DE VERIFICACIÓN Y FORMULARIOS PARA EL RRI
MEDIDAS DE MITIGACIÓN
HALLAZGOS
COMENTARIOS / ACCIONES RECOMENDADAS
CALENDARIO DE LAS ACCIONES (EN SU CASO)
2
Si el tanque está en una pendiente, existe un terraplén en el lado superior para impedir que la escorrentía entre en el pozo y otro en el lado inferior para contener la posible salida de efluentes? Hay grietas visibles en el hormigón?
Sí
No
3
Sí
No
Si la respuesta es sí, existe un plan para sellar las grietas a fin de impedir filtraciones al suelo? ......... Hay signos visibles de residuos secos en las paredes del tanque situadas por encima del nivel de líquido? .........
4
Hay signos de evaporación?
Sí
No
5
En caso negativo, se observan efluentes contenidos de forma segura en otro lugar? (p.ej. en tanques de polietileno) Se dispone de alguna cubierta en caso de lluvia? Está el tanque de evaporación vallado y cerrado con una puerta? Existe una señal de peligro y una identificación adecuada del riesgo en el tanque de evaporación para evitar la entrada de personas no autorizadas?
Sí
No
6 7 8
Sí Sí Sí
No No No
Puede ser una protección permanente o lonas temporales Para impedir la entrada de niños y animales Si la respuesta es no, ha habido una comunicación adecuada con la comunidad para que los residentes comprendan que no deben acceder a las zonas de lavado? .........
Efluente de las zonas de lavado 1 Hay una zona de captación de hormigón o un plástico extendido sobre el suelo para recoger todo el efluente? Puede conducirse fácilmente todo el efluente a un pozo de filtración o tanque de evaporación? Se tienden a secar los trajes completos en cuerdas situadas sobre la zona de lavado? Está la zona de lavado vallada y cerrada con una puerta? Existe una señal de peligro y una identificación adecuada del riesgo en la zona de lavado para evitar la entrada de personas no autorizadas? Sí No
2
Sí
No
3 4 5
Sí Sí Sí
No No No Para impedir la entrada de niños y animales Si la respuesta es no, ha habido una comunicación con la comunidad para que los residentes comprendan los peligros y sepan que no deben acceder a las zonas de lavado? .........
Comentarios adicionales
136 ROCIADO RESIDUAL INTRADOMICILIARIO
Para más información, por favor contacte a: Unidad de Control de Vectores Programa Global de Paludismo 20 Avenida Appia 1211 Ginebra 27 Suiza infogmp@who.int http://www.who.int/malaria
ISBN 978-92-4-350894-8