Organisation mondiale de la santé (OMS) · Journal articles

Consumo de tabaco entre estudiantes de secundaria portugueses / A. Azevedo, A. P. Machado y H. Barros

Organisation mondiale de la santé
Voir le document original

Le texte intégral est hébergé par l’organisation qui le publie. lawenc.com indexe les métadonnées et renvoie vers la source officielle.

Texte intégral

Consumo de tabaco entre estudiantes de secundaria portugueses A. Azevedo,1 A. P. Machado1 y H. Barros2 El presente estudio tuvo por objetivo evaluar la prevalencia, las pautas de comportamiento y los factores determinantes del consumo de tabaco en una amplia muestra de estudiantes de secundaria de Oporto, la segunda ciudad de Portugal. Para llevarlo a cabo, se obtuvo informacio  n sobre las caracterõÂsticas sociodemogra  ficas y los antecedentes de consumo de tabaco, alcohol, cafe  y drogas ilõÂcitas de 2974 estudiantes de 12 a 19 an Ä os de edad (el 48,7% mujeres y el 51,3% hombres), utiliza  ndose para ello un cuestionario ano  nimo y voluntario; se calcularon las razones de posibilidades (OR) brutas y ajustadas mediante un ana  lisis de regresio  n logõÂstica, a fin de estimar la relacio Ân entre el tabaquismo y las caracterõÂsticas evaluadas. Los resultados globales mostraron que el 35,8% de los estudiantes no habõÂan fumado nunca, el 39,4% habõÂan probado el tabaco (fumadores «experimentales») pero no eran fumadores, el 3,3% eran ex fumadores, el 6,6% eran fumadores ocasionales, y un 14,9% fumaba regularmente. La edad media a la que habõÂan empezado a fumar era de 13,4 + 2,1 an Ä os en los hombres y de 13,4 + 1,6 an Ä os en las mujeres. La prevalencia del tabaquismo en el momento de realizar el estudio era mayor en los varones que en las mujeres, pero la diferencia no era significativa. Los muchachos tendõÂan a fumar diariamente un nu  mero significativamente mayor de cigarrillos que las muchachas. La prevalencia del consumo de tabaco estaba relacionada de forma significativa con las siguientes variables: edad > 12 an Ä os; progenitores con menos de cuatro an Ä os de escolarizacio  n; madre (OR = 1,88), hermanos (OR = 1,96) o amigos (OR = 1,75) fumadores; bajo rendimiento acade  mico (OR = 1,74 para uno o dos fracasos y OR = 2,27 para ma  s de dos fracasos en la escuela); y consumo de cafe  (OR = 2,90), alcohol (OR = 3,53) o drogas ilõÂcitas (OR = 6,69). La prevalencia del tabaquismo entre los adolescentes aumentaba con la edad. Asõ pues, son necesarios programas escolares de prevencio  n del consumo de tabaco que aborden tambie  n las influencias familiares en ese ha  bito. ArtõÂculo publicado en ingle  s en el Bulletin of the World Health Organization, 1999, 77 (6): 509±514.

Introduccio Ân Aunque por lo comu Ä os fuman  n se supone que los nin su primer cigarrillo en su etapa de escolaridad primaria, es ma  s probable que el ha  bito de fumar se adquiera durante la adolescencia (1±4), edad en que diversos factores, tales como la presio Ân de los compan Ä eros, la influencia de la familia, la clase social y otros determinantes psicosociales inducen al individuo a adoptar y conservar ese ha  bito (1). Âses Actualmente, entre los estudiantes de los paõ desarrollados suele haber ma  s fumadoras que fumadores, al tiempo que las tasas de iniciacio Ân al tabaquismo son tambie  n ma  s elevadas entre las Âa de los paõ Âses mujeres (5). Sin embargo, en la mayorõ Âa una mayor prevalencia de en desarrollo existe todavõ fumadores varones (6, 7). El tabaquismo de los adolescentes se ha Âses desarrollados (1, 2, 8, 9), estudiado en varios paõ pero en Portugal no se dispone de datos sobre las causas determinantes y la prevalencia del ha  bito de

fumar en ese sector de la poblacio Ân. Es posible que los recientes cambios experimentados en la situacio Ân socioecono  mica de la sociedad portuguesa hayan influido en los ha  bitos y las tendencias futuras del Âs con una elevada consumo de tabaco en un paõ mortalidad por enfermedades relacionadas con el tabaquismo (10). En el presente estudio hemos evaluado la prevalencia, las pautas de comportamiento y los determinantes del consumo de tabaco en una amplia muestra de estudiantes de secundaria de Oporto, la Âs. segunda ciudad del paõ

Participantes y me  todos En la muestra estudiada se incluyeron alumnos de siete de los 11 centros pu Äanza  blicos de ensen secundaria de Oporto. Aunque estaba previsto incluir a la totalidad de los centros, los directores de cuatro de ellos denegaron el permiso para entrevistar a los alumnos. En cada colegio, los grupos de estudio se seleccionaron en funcio  n del horario escolar, con inclusio Ân de todos los grupos que se hallaban en clase cuando los entrevistadores estuvieron presentes. En cada grupo pedimos la participacio Ân de todos los alumnos. #

1

Lecturer in Epidemiology, Department of Hygiene and Epidemiology, University of Porto Medical School, Porto, Portugal. Professor of Epidemiology, Department of Hygiene and Epidemiology, University of Porto Medical School, Alameda Prof. Hernani Monteiro, 4200 Porto, Portugal.

2

Boletõ Ân de la Organizacio  n Mundial de la Salud Recopilacio  n de artõ Âculos No 1, 1999

Organizacio  n Mundial de la Salud 1999

87

Investigacio Ân La compilacio  n de datos se llevo  a cabo de marzo a mayo de 1996. Los alumnos respondieron a un cuestionario ano  nimo distribuido en el aula. Un alumno de la Facultad de Medicina de la Universidad de Oporto expuso la finalidad de la encuesta a los estudiantes e insistio  especialmente en el cara  cter ano  nimo del cuestionario, disen Äado para evitar en lo posible las declaraciones incompletas. Adema  s de Âsticas sociodemogra reunir datos sobre las caracterõ ÂÂa varias preguntas ficas, el cuestionario contenõ relativas al consumo de tabaco, alcohol, cafe  y drogas Âcitas. ilõ Aunque se seleccionaron 3065 adolescentes, el ana  lisis se limito  a 2974, ya que 16 se negaron a participar, tres facilitaron respuestas incoherentes y 72 eran mayores de 19 an Äos. Los participantes en el Âan de 12 a 19 an estudio tenõ Äos de edad (media + DE = 15,8 + 1,7 an Äos); el 48,7% eran mujeres y el 51,3% hombres. Sobre la base de las respuestas al cuestionario, definimos los cinco modelos de tabaquismo siguientes: . No fumadores: «Nunca he probado el tabaco». . Fumadores experimentales: «No soy fumador, pero he probado el tabaco». . Ex fumadores: «He dejado de fumar». . Fumadores ocasionales: «Fumo, pero no a diario». . Fumadores habituales: «Consumo al menos un Âa». cigarrillo al dõ Los modelos de tabaquismo mencionados en el Âan u cuestionario comprendõ  nicamente el consumo de cigarrillos y se anotaban junto con la edad y el sexo de los alumnos. Para realizar un ana  lisis ma Âs profundo, dividimos a los fumadores en ocasionales y habituales, y a los no fumadores en funcio Ân de que no hubiesen fumado nunca, o fuesen fumadores experimentales o ex fumadores. La prevalencia del tabaquismo en el momento de realizar el estudio se Âan los determino  en relacio  n con el colegio al que asistõ alumnos, su edad y sexo, el nivel de instruccio  n de sus progenitores, el tipo de familia y el nivel de tabaquismo de los progenitores, el consumo de tabaco por los hermanos, el ha  bito de fumar de los amigos, la opinio Ân sobre el ha  bito de fumar, el rendimiento acade  mico, y el consumo de cafe Â, Âcitas. El nivel de instruccio alcohol y drogas ilõ  n de los progenitores se establecio  con arreglo al nu  mero de an Ân del padre o de la madre, Äos de escolarizacio segu  l de ellos fuese ma  s elevado. La familia se  n cua clasifico  como nuclear o monoparental, dependiendo de que los padres viviesen juntos o no. El rendimiento acade  mico individual se dividio  en tres niveles: «nunca ha fracasado en la escuela», «ha fracasado una o dos veces» y «ha fracasado ma  s de dos veces» (se considero  fracaso la repeticio Ân de un curso acade  mico). La actitud de los padres hacia el tabaquismo de sus hijos (tal como e  stos la expusieron) guardaba estrecha relacio  n con su propio nivel de tabaquismo; como la respuesta del nin Äo a esta u  s fiable, la  ltima pregunta era, probablemente, ma utilizamos en sustitucio  n de la anterior en el ana  lisis multifactorial. Se creo  una base de datos utilizando el sistema EpiInfo. La prueba de ji cuadrado permitio  comparar proporciones, y la asociacio Ân entre las variables independientes y el nivel de tabaquismo se determino  mediante la utilizacio  n de razones de posibilidades

Tabla 1. Pautas de tabaquismo, por edades y sexo, de los alumnos de Oporto (Portugal) participantes en el estudio Nunca fumaron (%) 35,8 69,5 52,9 44,6 36,7 35 28,7 24,8 22,8 34,5 36,9 Fumadores Ex experimentales fumadores (%) (%) 39,4 26,3 32,9 35,7 42,9 39,3 40,8 40,8 44,1 41,5 37,4 3,3 0 3,6 4,1 3,9 2,7 3,1 3,1 5,9 4 2,8 Fumadores actuales Ocasionales (%) 6,6 2,1 7,1 6,5 5,8 6,7 6,6 7,8 7,4 6 7,1 Habituales (%) 14,9 2,1 3,6 9,2 10,6 16,4 20,8 23,5 19,9 14 15,9

N Total Edad (an Ä os):a 12 13 14 15 16 17 18 19 Sexo b

o

2 974 98 232 307 578 664 625 330 140 1 449 1 525

Mujer Varo Ân a b

p < 0,00005 (prueba de ji cuadrado). p = 0,05 (prueba de ji cuadrado). Boletõ Ân de la Organizacio  n Mundial de la Salud Recopilacio  n de artõ Âculos No 1, 1999

88

Consumo de tabaco entre estudiantes de secundaria portugueses brutas y ajustadas y empleando el ana  lisis de regresio Ân Âstica incondicional (Egret). logõ Âa una asociacio existõ  n independiente entre esos ha  bitos y el tabaquismo (tabla 2). El 77,2% de los Âcitas empefumadores y consumidores de drogas ilõ zaron a fumar antes que a consumir ese tipo de drogas. En total, el 43,5% de los participantes en el estudio comunicaron que el lugar donde fumaban con mayor frecuencia era el colegio, seguido de los bares (20,4%) y las discotecas (15,4%).

Resultados En conjunto, el 35,8% de los alumnos de secundaria Âan fumado, el 39,4% eran fumadores nunca habõ Âan abandonado el ha experimentales, el 3,3% habõ  bito y el 6,6% eran fumadores ocasionales, mientras que el 14,9% fumaban habitualmente. La proporcio  n de fumadores habituales aumentaba significativamente con la edad (r de Pearson = 0,95, p < 0,0005), al tiempo que era Âan notablemente menor la edad de quienes nunca habõ probado el tabaco (el 69,5% a los 12 an Äos frente al 22,8% a los 19 an Äos). Los ex fumadores eran raros en cualquier edad (siempre menos del 5%), excepto en el grupo de 19 an Äos (casi el 6%). La edad media a que Âan empezado a fumar era de 13,4 + 1,6 an habõ Ä os para las mujeres y 13,4 + 2,1 an Ä os para los varones. En e  stos, lo ma  s probable era que nunca hubiesen probado el tabaco o que fuesen fumadores en el momento de realizarse el estudio; entre las mujeres, Âan las fumadoras experimentales o las ex prevalecõ fumadoras (tabla 1). Las diferencias entre varones y mujeres eran significativas en cuanto al nu  mero de cigarrillos que Âan diariamente. Entre los varones, el 34,5% consumõ Âan de uno a cinco cigarrillos al dõ Âa; el 31%, de consumõ seis a diez cigarrillos; el 29,8%, de 11 a 20 cigarrillos; y el 4,8%, ma  s de 20 cigarrillos. Entre las mujeres, el Âan de uno a cinco cigarrillos; el 39,7% consumõ 36,8%, de seis a diez cigarrillos; el 22,2%, de 11 a Âa 20 cigarrillos; y el 1,3%, ma  s de 20 cigarrillos al dõ (p < 0,0001). Se asocio  un riesgo de tabaquismo bastante ma  s elevado con los siguientes factores: mayor edad, familias monoparentales, tabaquismo de los progenitores (o so  lo de la madre), tabaquismo de hermanos y amigos, creencia en la inocuidad del consumo de tabaco, bajo rendimiento acade  mico, y consumo de Âcitas (tabla 2). La prevalencia cafe  , alcohol o drogas ilõ del tabaquismo vario  notablemente entre los diferentes establecimientos docentes. Al ajustar los resultados en relacio  n con variables que presentaban una significativa asociacio  n sistema  tica con el tabaquismo, la pertenencia a una familia monoparental y el hecho de tener amigos fumadores ya no se asociaban de modo apreciable a un mayor riesgo de tabaquismo. La comparacio  n de las razones de posibilidades brutas y ajustadas en relacio Ân con la edad puso de manifiesto que la fuerte asociacio Ân bruta entre edad y prevalencia del tabaquismo Âa en gran manera del efecto de las variables dependõ de confusio  n. Asimismo, era sensiblemente superior la probabilidad de que los fumadores consumiesen alcohol (78,5%, frente a 41,5% en los no fumadores, p < 0,0001), cafe  (86,5%, frente a 59,2% en los no Âcitas (16,8% fumadores, p < 0,0001) y drogas ilõ frente a 1,5% en los no fumadores, p < 0,0001), y Boletõ Ân de la Organizacio  n Mundial de la Salud Recopilacio  n de artõ Âculos No 1, 1999

Discusio Ân En el presente estudio hemos examinado la prevalencia del consumo de cigarrillos en una amplia muestra de alumnos de secundaria en Oporto (Portugal) y observado que el 21,5% de los participantes eran fumadores en ese momento. La prevalencia sensiblemente ma  s elevada del tabaquismo se asociaba de forma independiente con los factores siguientes: edad superior a 12 an Ä os, progenitores con un nivel de instruccio  n inferior a cuatro an Ä os de escolaridad, familiares (madre y hermanos) o amigos fumadores, bajo rendimiento acade  mico, y consumo de cafe  , alcohol o drogas Âcitas. ilõ Es necesario tener en cuenta algunas de las deficiencias del estudio. Por ejemplo, el nivel de tabaquismo notificado no se confirmo  mediante mediciones de cotinina o mono  xido de carbono, por Âa ser inferior al nivel real. Sin embargo, lo que podrõ varios estudios realizados en otras poblaciones han puesto de manifiesto que los datos facilitados por los propios adolescentes son fiables (11±13) y, si se asegura su confidencialidad, pueden aceptarse como va  lidos. Habida cuenta de que cuatro (de once) escuelas se negaron a participar en el estudio, no podemos extrapolar nuestras conclusiones a toda la poblacio  n de alumnos de secundaria de Oporto. Es posible que las pautas de comportamiento diferentes de los alumnos de esas escuelas cambiasen nuestros resultados, pero como los riesgos de tabaquismo existentes en los establecimientos participantes (tras la introduccio  n de los ajustes relativos a otras variables) eran similares, la magnitud del error sistema  tico atribuible a la participacio  n es, probaÂnima. Adema blemente, mõ  s, en el marco muestral se excluyo  una proporcio  n significativa de alumnos Âan haber abandonado la mayores de 15 an Äos que podõ escuela, por ser su edad superior a la de escolarizacio Ân Âan constiobligatoria. Los resultados obtenidos podrõ tuir una subestimacio Ân de la magnitud del problema, ya que el abandono escolar es uno de los predictores ma  s fiables del tabaquismo en los adolescentes (14, 15). No es fa  cil comparar nuestras conclusiones Âses, debido a los diferentes con las de otros paõ me  todos utilizados. Sin embargo, la prevalencia del tabaquismo en nuestra muestra es muy inferior a la notificada en una muestra de adolescentes franceses de 12 a 18 an Ä os, de los que el 35,1% fumaba al menos de vez en cuando (16), en comparacio Ân con el 21,5% 89

Investigacio Ân Tabla 2. Prevalencia y riesgo relativo (OR) de tabaquismo, segu  n las caracterõ Âsticas demogra  ficas, sociales y de comportamiento, en adolescentes de siete escuelas de Oporto (Portugal) No Escuela 1 2 3 4 5 6 7 Edad (an Ä os) 12 13 14 15 16 17 18 19 Sexo Mujer Varo Ân Fumadores (%) 19,3 15,8 20,5 34,4 25,2 14,7 23,6 4,2 10,8 15,8 16,6 23,2 27,6 31,4 27,2 20,2 23,1 28,0 20,9 20,9 21,6 20,4 27,0 18,3 23,4 32,6 31,4 19,5 36,5 5,9 23,6 51,3 21,9 16,8 28,7 33,6 8,5 29,0 9,3 34,9 19,1 75,6 OR OR ajustada 1a 0,61 (0,40±0,94)b 1,34 (0,80±2,24) 1,48 (1,01±2,18) 1,06 (0,73±1,53) 0,88 (0,58±1,34) 1,31 (0,91±1,90) 1a 3,04 (0,81±11,4) 3,08 (0,84±11,2) 2,76 (0,78±9,77) 3,07 (0,87±10,8) 3,64 (1,03±12,9) 3,40 (0,94±12,3) 2,20 (0,57±8,48) 1a 1,04 (0,82±1,30) 1a 0,61 (0,40±0,94) 0,57 (0,38±0,84) 0,61 (0,39±0,95) 1a 1,27 (0,96±1,68) 1a 1,29 (1,00±1,66) 1,88 (1,21±2,92) 1,76 (1,26±2,48) 1a 1,96 (1,51±2,55) 1a 1,75 (0,80±3,85) 1a 0,36 (0,16±0,80) 1a 1,74 (1,34±2,25) 2,27 (1,31±3,96) 1a 2,90 (2,16±3,88) 1a 3,53 (2,75±4,54) 1a 6,69 (4,07±11,0)

639 392 204 353 461 431 494 98 232 307 578 664 625 330 140 1 449 1 525

1a 0,78 (0,56±1,10)b 1,08 (0,72±1,61) 2,20 (1,63±2,96) 1,41 (1,05±1,89) 0,72 (0,51±1,01) 1,30 (0,97±1,73) 1a 2,74 (0,92±8,14) 4,27 (1,50±12,2) 4,53 (1,62±12,6) 6,86 (2,48±19,0) 8,68 (3,14±24,0) 10,4 (3,73±29,2) 8,50 (2,92±24,8) 1a 1,18 (0,99±1,41) 1a 0,68 (0,49±0,94) 0,68 (0,50±0,92) 0,71 (0,50±1,00) 1a 1,44 (1,16±1,80) 1a 1,37 (1,11±1,69) 2,16 (1,54±3,04) 2,04 (1,56±2,67) 1a 2,38 (1,92±2,94) 1a 4,95 (2,41±10,2) 1a 0,27 (0,14±0,50) 1a 1,99 (1,65±2,40) 2,50 (1,67±3,73) 1a 4,42 (3,45±5,65) 1a 5,21 (4,23±6,42) 1a 13,1 (8,72±19,6)

Nivel de instruccio  n de los padres (an Ä os) <4 267 4 807 5±12 1 304 > 12 573 Tipo de familia Nuclear Monoparental 2 402 528

Nivel de tabaquismo de los padres Ninguno 1 340 So  lo el padre 886 So  lo la madre 185 Ambos 349 Tabaquismo entre hermanos Ninguno 2 255 Al menos uno 502 Nivel de tabaquismo de los amigos No fumadores 139 Fumadores 2 634 Opinio  n sobre el tabaquismo Inocuo 42 Nocivo 2 740 Rendimiento acade  mico Ningu  n fracaso Uno o dos fracasos Ma  s de dos fracasos Consumidores de cafe  No Sõ Consumidores de alcohol No Sõ 1 738 1 047 127 994 1 884 1 439 1 400

Consumidores de drogas ilõ Âcitas No 2 700 SõÂ 138 a b

Clase de referencia. Las cifras que figuran entre pare  ntesis son intervalos de confianza del 95% (estimaciones obtenidas mediante regresio  n logõ Âstica).

90

Boletõ Ân de la Organizacio  n Mundial de la Salud Recopilacio  n de artõ Âculos No 1, 1999

Consumo de tabaco entre estudiantes de secundaria portugueses que eran por lo menos fumadores ocasionales en nuestro estudio. Asimismo, en una muestra de Âs tambie alumnos de secundaria del Brasil, paõ  n de Âan consumihabla portuguesa, el 37,7% de ellos habõ do tabaco en algu  n momento de su vida (17), en comparacio Ân con el 24,8% resultante en nuestra muestra si combinamos a los ex fumadores con los actuales. En Chile, la prevalencia del tabaquismo era del 15,4% en los estudiantes adolescentes de 13 a 15 Âan 16 an an Âs Ä os, y del 36,9% en los que tenõ Ä os o ma (18), niveles que son, respectivamente, inferior y superior a los de nuestra muestra (tabla 1); en comparacio Ân con nuestros resultados, la prevalencia del tabaquismo en Chile era ma  s elevada en las mujeres que en los varones. Âses ma En contraste con los paõ  s desarrollados (19, 20), el consumo de tabaco en Portugal no parece ir a menos, y no es probable que esa situacio  n cambie sino se invierte la tendencia observada hacia una mayor prevalencia del tabaquismo en los estudiantes de ma  s edad. En Oporto, la prevalencia del tabaquismo en las adolescentes aumento  del 15,5% al 20,2%, mientras que en el caso de los varones descendio  ligeramente del 24,7% al 23,1% a lo largo de tres an Ä os (21). De ese modo, aunque la prevalencia del tabaquismo sigue siendo ma  s elevada en los Âa varones que en las mujeres, al igual que en la mayorõ Âses en desarrollo (6, 7), la diferencia esta de los paõ  reducie  ndose y la velocidad con que los estudiantes adquieren el ha  bito de fumar es mayor en las mujeres Âses que en los varones, al igual que en los paõ desarrollados (5). El menor nivel de instruccio  n es una variable predictiva independiente de tabaquismo en las poblaciones adultas, en la actualidad incluso ma Âs importante que el sexo, aunque las razones de ese feno  meno no esta  n au  n claras (22). En nuestra Âan muestra, los alumnos cuyos progenitores pertenecõ a la clase menos instruida estaban expuestos a un riesgo significativamente ma  s alto de tabaquismo, con independencia de que sus padres fuesen o no fumadores. Puesto que el riesgo de adquirir el ha  bito de fumar aumenta de modo similar cuando ambos padres son fumadores y cuando so  lo lo es la madre, el nivel de tabaquismo de e  sta es probablemente el determinante principal. Los padres y hermanos fumadores constituyen modelos precoces de comportamiento negativo para los nin Ä os en la misma medida en que los padres y hermanos no fumadores y ex fumadores son modelos positivos, con indepenÂsticas sociales o demogra dencia de otras caracterõ  pues, los proyectos de lucha antitaba ficas. Asõ  quica sera  n, casi con seguridad, ineficaces si esta  n dirigidos u Äos o los adolescentes, sin  nicamente a los nin implicar a la familia. Al parecer, el bajo rendimiento acade  mico es un factor de riesgo de tabaquismo, ya que ma  s de dos terceras partes de los estudiantes en que concurren las Âsticas de tabaquismo y fracaso escolar caracterõ empezaron a fumar tras haber fracasado por primera vez (no se presentan datos). Esa observacio  n es acorde con los resultados de los Estados Unidos de Ame  rica, segu  n los cuales el inicio del consumo de tabaco estaba relacionado con los malos resultados acade  micos: el 21% de los estudiantes con rendimiento inferior al promedio eran grandes fumadores, en comparacio Ân con el 7% de los alumnos con rendimiento superior al promedio (2). En diversas poblaciones se ha notificado una tasa de consumo de alcohol y drogas ma  s elevada en los fumadores que en los no fumadores, y en mu  ltiples estudios longitudinales se ha llegado a la conclusio  n de que el consumo de cigarrillos es un Âcitas (2). factor de riesgo de consumo de drogas ilõ Aunque nuestro estudio no tiene como finalidad evaluar la hipo  tesis de una relacio  n entre el tabaquismo y la posterior dependencia de otro tipo de drogas, hemos comprobado que el 75% de los consumidores de drogas empezaron por fumar cigarrillos. Se admite, en general que el conocimiento de los efectos secundarios del tabaquismo y las creencias Âan influir en la relativas a su imagen social podrõ decisio Ân de un adolescente de empezar o no a fumar (1, 3). Nuestro estudio puso de manifiesto que muy pocos estudiantes consideraban el ha  bito de fumar Âan en esa inocuo para su salud, pero los que creõ Âan una probabilidad bastante mayor de inocuidad tenõ Âa de las personas ser fumadores. Puesto que la mayorõ conocen los efectos nocivos del tabaquismo, sera  necesario cambiar el contenido de los mensajes preventivos. Se supone que la escuela es el instrumento ido  neo de promocio Ân de la salud, por ejemplo, si constituye un entorno sin tabaco. En Portugal, la funcio  n desempen Ä ada por las escuelas en la prevencio  n del tabaquismo parece, sin embargo, Ânimo, au ineficiente o, como mõ  n poco eficaz, ya que la prevalencia del tabaquismo aumenta con la edad y la duracio Ân de la escolarizacio  n, especialmente si se tiene en cuenta que el 43,5% de los alumnos Âan tabaco fumadores manifestaron que consumõ principalmente en la escuela. Los resultados del presente estudio ponen de manifiesto la necesidad de emprender programas de prevencio  n del tabaquismo basados en la escuela, considerados eficaces para reducir el ha  bito de fumar en los adolescentes (2, 23), y corregir la influencia familiar en el tabaquismo de ese grupo de edad. Puesto que es muy probable que los fumadores adolescentes se conviertan en fumadores adultos, ese Âa ser un enfoque eficaz que contribuyese a podrõ reducir el tabaquismo en el futuro. n

Boletõ Ân de la Organizacio  n Mundial de la Salud Recopilacio  n de artõ Âculos No 1, 1999

91

Investigacio Ân

Referencias 1. Centers for Disease Control. Reducing the health consequences of smoking: 25 years of progress. A report of the Surgeon General. Washington DC, U.S. Department of Health and Human Services. 1989 (DHHS Publication No. CDC 89±8411). 2. Elders, M. J. et al. The report of the Surgeon General: preventing tobacco use among young people. American journal of public health, 1994, 84: 543±547. 3. Escobedo, L. G. et al. Sports participation, age at smoking initiation, and the risk of smoking among US high school students. Journal of the American Medical Association, 1993, 269: 1391±1395. 4. Centers for Disease Control. Health United States, 1991. Hyattsville MD, National Center for Health Statistics, 1992 (DHHS Publication No. (PHS) 92±1232). 5. Flore, M. C. et al. Trends in smoking in the United States: the changing influence of gender and race. Journal of the American Medical Association, 1989, 261: 49±55. 6. Zhu, B.-P. et al. Cigarette smoking among junior high school students in Beijing, China, 1988. International journal of epidemiology, 1992, 21: 854±861. 7. Kokkevi, A., Costas, S. The epidemiology of licit and illicit substance use among high school students in Greece. American journal of public health, 1991, 81: 48±52. 8. Klepp, K. -I. et al. Ten-year follow-up of the Oslo Youth Study Smoking Prevention Program. Preventive medicine, 1993, 22: 453±462. 9. European Bureau for Action on Smoking Prevention. Young Europeans, tobacco and alcohol: a survey in the twelve Member States of the European Community among young people aged 11 to 15: smoking prevention. Newsletter, 1990, 11: 9±11. 10. Botelho, J. S. et al. [Atlas de las defunciones evitables en Portugal, 1980±1989.] Lisboa, Departamento de Estudios y Planificacio  n Sanitarios, Direccio  n General de Atencio  n Primaria de Salud, Escuela Nacional de Salud Pu  blica, 1993 (en portugue  s). 11. Barnea, Z. et al. The reliability and consistency of self-reports of substance use in a longitudinal study. British journal of addiction, 1987, 82: 891±898. 12. Needle, R. et al. Reliability and validity of adolescent selfreported drug use in a family-based study: a methodological report. International journal of addiction, 1983, 18: 901±912. 13. O'Malley, P. M. et al. Reliability and consistency in self-reports of drug use. International journal of addiction, 1983, 18: 805±824. 14. Pirie, P. L. et al. Smoking prevalence in a cohort of adolescents, including absentees, dropouts, and transfers. American journal of public health, 1988, 78: 176±178. 15. Flay, B. R. et al. Six-year follow-up of the first Waterloo School smoking prevention trial. American journal of public health, 1989, 79: 1371±1376. 16. Grizeau, D., Baudier, F., Allemand, H. Opinions and behaviors of French adolescents confronted with tobacco in 1995. Archives of pedriatics, 1997, 4: 1079±1086. 17. Muza, G. M. et al. [Consumo de sustancias psicoactivas por adolescentes en escuelas de una zona urbana de la regio Ân sudoriental del Brasil. I. Prevalencia por sexos, edades y tipo  de pu  blica, 1997, 31: 21±29 de sustancia]. Revista de sau (en portugue  s). 18. Daniza Ivanovic, M. Factores que influyen en el consumo de tabaco entre los escolares de primaria y secundaria en Chile. Revista de sau  de pu  blica, 1997, 31: 30±43. 19. Pierce, J. P. et al. Trends in cigarette smoking in the United States: projections to the year 2000. Journal of the American Medical Association, 1989, 261: 61±65. 20. Pierce, J. P. International comparisons of trends in cigarette smoking prevalence. American journal of public health, 1989, 79: 152±157. 21. Machado, A. P. et al. [Fumadores adolescentes en las escuelas  de em nu  meros, 1995, 10: 17±19 portuguesas]. Sau (en portugue  s). 22. Pierce, J. P. et al. Trends in cigarette smoking in the United States: educational differences are increasing. Journal of the American Medical Association, 1989, 261: 56±60. 23. Glynn, T. J. Essential elements of school-based smoking prevention programs. Journal of school health, 1989, 59: 181±188.

92

Boletõ Ân de la Organizacio  n Mundial de la Salud Recopilacio  n de artõ Âculos No 1, 1999

Informations clés
Type de document Journal articles
Date d'adoption
Source Organisation mondiale de la santé