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La vigilancia colaborativa: definición de un concepto central del fortalecimiento de la arquitectura mundial para la preparación, respuesta y resiliencia frente a emergencias sanitarias

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La vigilancia colaborativa Definición de un concepto central del fortalecimiento de la arquitectura mundial para la preparación, respuesta y resiliencia frente a emergencias sanitarias

La vigilancia colaborativa Definición de un concepto central del fortalecimiento de la arquitectura mundial para la preparación, respuesta y resiliencia frente a emergencias sanitarias La vigilancia colaborativa: definición de un concepto central del fortalecimiento de la arquitectura mundial para la preparación, respuesta y resiliencia frente a emergencias sanitarias [Defining collaborative surveillance: a core concept for strengthening the global architecture for health emergency preparedness, response, and resilience (HEPR)] ISBN 978-92-4-008433-9 (versión electrónica) ISBN 978-92-4-008434-6 (versión impresa) © Organización Mundial de la Salud 2023 Algunos derechos reservados. Esta obra está disponible en virtud de la licencia 3.0 OIG Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual de Creative Commons (CC BY-NC-SA 3.0 IGO; https://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/3.0/igo). 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Toda mediación relativa a las controversias que se deriven con respecto a la licencia se llevará a cabo de conformidad con el Reglamento de Mediación de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (https://www.wipo.int/amc/es/mediation/rules). Forma de cita propuesta. La vigilancia colaborativa: definición de un concepto central del fortalecimiento de la arquitectura mundial para la preparación, respuesta y resiliencia frente a emergencias sanitarias [Defining collaborative surveillance: a core concept for strengthening the global architecture for health emergency preparedness, response, and resilience (HEPR)]. Ginebra: Organización Mundial de la Salud; 2023. Licencia: CC BY-NC-SA 3.0 IGO. Catalogación (CIP). Puede consultarse en https://iris.who.int/?locale-attribute=es&. Ventas, derechos y licencias. Para comprar publicaciones de la OMS, véase https://www.who.int/publications/book-orders. 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El lector es responsable de la interpretación y el uso que haga de ese material, y en ningún caso la OMS podrá ser considerada responsable de daño alguno causado por su utilización. iii La vigilancia colaborativa: definición de un concepto central del fortalecimiento de la arquitectura mundial para la preparación, respuesta y resiliencia frente a emergencias sanitarias Prefacio iv Agradecimientos v Glosario vi Resumen ejecutivo viii 1 Introducción 1 1.1 Antecedentes 1 1.2 Alcance 1 1.3 Público destinatario 2 1.4 Elaboración 2 2 La necesidad de impulsar el cambio en la vigilancia en favor de la seguridad sanitaria mundial 3 3 La vigilancia colaborativa: una definición de trabajo 4 3.1 Una perspectiva moderna de la integración y la colaboración en la vigilancia de enfermedades 4 3.2 Dimensiones de la colaboración 8 3.3 Factores facilitadores de la vigilancia colaborativa 12 4 Adecuarse a los sistemas de vigilancia de los países 14 5 Elementos constitutivos de la vigilancia colaborativa 16 5.1 Una sólida vigilancia nacional integrada de enfermedades, amenazas y vulnerabilidades 16 5.2 Medios diagnósticos y capacidad de laboratorio eficaces para la vigilancia de agentes patógenos y la vigilancia genómica 19 5.3 Enfoques colaborativos en materia de detección de eventos, evaluación de riesgos y seguimiento de la respuesta 21 6 Conclusión 23 Referencias 24 Anexo. Resumen de los objetivos y capacidades de la vigilancia colaborativa 27 Índice iv El mundo sigue siendo extremadamente vulnerable a las grandes emergencias sanitarias. Estas emergencias comienzan y acaban en las comunidades, y nuestra mejor defensa es que las comunidades sean resilientes y cuenten con el respaldo de unos sistemas de salud locales robustos y unas autoridades de salud pública sólidas. La supervisión local y el conocimiento de los riesgos locales deben situarse en el centro de las decisiones y actuaciones locales pertinentes. Estas decisiones y actuaciones refuerzan la seguridad sanitaria nacional y, a su vez, fortalecen la seguridad sanitaria mundial. La piedra angular de una arquitectura mundial sólida para la preparación, respuesta y resiliencia frente a emergencias sanitarias (o «HEPR», por sus siglas en inglés) es una vigilancia nacional eficaz. Cada medida de salud pública, desde la administración rutinaria de vacunas hasta la movilización internacional de equipos de respuesta, depende de que las instancias decisorias a todos los niveles tengan acceso a información de inteligencia oportuna y fiable. Aunque la pandemia de COVID-19 puso de manifiesto graves deficiencias en las capacidades de vigilancia nacionales, regionales y mundiales, también brindó muchas oportunidades para reforzar los sistemas de vigilancia e introducir enfoques innovadores a escalas sin precedentes. El concepto de vigilancia colaborativa que se expone en este documento aprovecha esas oportunidades. Establece un enfoque de la vigilancia que va más allá de los compartimentos estancos de programas y recursos para aplicar sistemáticamente las capacidades colectivas de múltiples sistemas y fuentes, aprovechando lo mejor de los enfoques de vigilancia verticales, especializados e integrados. Todas las partes interesadas deben considerar la colaboración como una capacidad fundamental que hay que cultivar. La colaboración debe reforzarse continuamente —entre los sistemas de vigilancia de enfermedades y amenazas, los distintos sectores, el ciclo de las emergencias y los diferentes niveles geográficos— para generar e integrar perspectivas de diversas fuentes, contextualizar e interpretar mejor los datos y abordar de forma integral los diversos peligros y amenazas a los que se enfrenta el mundo. La aplicación del concepto de vigilancia colaborativa permitirá, en última instancia, poner en contacto a las instancias decisorias con la base empírica necesaria para fundamentar decisiones y acciones que protejan a nuestras comunidades y la seguridad en materia de salud pública mundial. Exhortamos a todas las partes interesadas en la vigilancia a que reflexionen sobre sus capacidades con relación al concepto de vigilancia colaborativa que aquí se define, a que establezcan prioridades locales para fortalecer estas áreas en función de los riesgos locales, y a que realicen inversiones estratégicas tanto en la capacidad de vigilancia como en la colaboración, para construir juntos una arquitectura más sólida de preparación, respuesta y resiliencia frente a las emergencias sanitarias. Dr. Chikwe Ihekweazu Subdirector General de la División de Sistemas de Inteligencia y Vigilancia de las Emergencias de Salud, en la que está integrado el Centro de Información de la OMS sobre Pandemias y Epidemias del Programa de Emergencias Sanitarias de la OMS Dr. Michael Ryan Director Ejecutivo del Programa de Emergencias Sanitarias de la OMS Prefacio v La vigilancia colaborativa: definición de un concepto central del fortalecimiento de la arquitectura mundial para la preparación, respuesta y resiliencia frente a emergencias sanitarias El concepto de vigilancia colaborativa ha sido desarrollado por un grupo de trabajo técnico compuesto por expertos en vigilancia, preparación y respuesta frente a emergencias sanitarias de las oficinas regionales y de la Sede que pertenecen al Programa de Emergencias Sanitarias de la OMS, en coordinación con la División de Sistemas de Inteligencia y Vigilancia de las Emergencias de Salud de la OMS. Este grupo estuvo codirigido por Philip Abdelmalik, Brett N. Archer, Sébastien Cognat, Pierre E. Grand, Joshua A. Mott y Boris I. Pavlin, y Chikwe Ihekweazu se encargó de la coordinación general. Los miembros del grupo fueron Amal Barakat, Céline Barnadas, Uzma Bashir, Isabel Bergeri, Lisa L. Carter, Virginie Dolmazon, Osman Elmahal Mohammed, Julia Fitzner, Christian B. Franz, Gyanendra Gongal, Esther Hamblion, Masaya Kato, Kazunobu Kojima, Etien L. Koua, Margaux M. Mathis, Tamano Matsui, Sangjun Moon, Dhamari Naidoo, Geoffrey Namara, Boris I. Pavlin, Richard Pebody, Dmitriy Pereyaslov, Emilie Peron, Samuel Petragallo, Jukka T. Pukkila, Jean Richards, Diana Rojas Alvarez, Jilian Sacks, Mahmoud Sadek, Mohammad N. Sahak, Gina Samaan, Karl Schenkel, Nahoko Shindo, Lisa Stevens, Lorenzo Subissi, Katelijn A. H. Vandemaele, Andrea S. Vicari, Sophie Von Dobschütz, Kathleen Warren, Niluka Wijekoon Kannangarage, Teresa Zakaria, y Wenqing Zhang. Este documento se ha beneficiado además de las contribuciones y revisiones realizadas por los asociados, las divisiones de la OMS que coordinan los programas de vigilancia y actividades conexas, y otros directivos y personal técnico del Programa de Emergencias Sanitarias de la OMS a nivel regional y mundial. La OMS agradece a los países, asociados y particulares sus contribuciones a la elaboración y finalización de este documento a través de las consultas realizadas durante 2022 y 2023. Agradecimientos vi Glosario Amenaza: persona, lugar, cosa o acontecimiento, o una combinación de ellos, que puede dañar la seguridad sanitaria, ya sea como peligro real o percibido (13). Como ejemplos cabe citar la resistencia a los antimicrobianos o amenazas ambientales como el cambio climático. Las amenazas también pueden referirse a eventos deliberados, como la intención de liberar una sustancia peligrosa para causar daño (14). Véase también Peligro. Enfoque de todos los peligros: enfoque de la gestión de todo el espectro de riesgos y eventos de emergencia basado en el reconocimiento de que existen elementos comunes y capacidades comunes necesarias en la gestión de esos riesgos, especialmente en la respuesta a prácticamente todas las emergencias (1). Evaluación de riesgos: proceso continuo y sistemático de recopilación, evaluación y documentación de información para asignar un nivel de riesgo para la salud humana a un suceso basado en tres componentes: evaluación del peligro, evaluación de la exposición y evaluación del contexto (incluida la vulnerabilidad y la capacidad de afrontamiento). La evaluación de riesgos sienta las bases para fundamentar las medidas destinadas a reducir las consecuencias negativas de los eventos de salud pública mediante actividades de preparación y respuesta (11). Inteligencia en materia de salud pública: función básica de la salud pública que se ocupa de localizar, recopilar, relacionar, sintetizar, analizar, evaluar, interpretar y generar una amplia gama de información para obtener perspectivas prácticas y difundirlas, de manera que puedan tomarse decisiones informadas y eficaces dirigidas a proteger y mejorar la salud de las poblaciones (7). Medidas sociales y de salud pública: una amplia gama de intervenciones no farmacológicas administradas por personas, comunidades y gobiernos para reducir el riesgo y la escala de transmisión de enfermedades infecciosas potencialmente epidémicas y pandémicas. Engloban desde la vigilancia, el rastreo de contactos, el uso de mascarillas y el distanciamiento físico hasta medidas sociales como la restricción de concentraciones multitudinarias y la modificación de los horarios de apertura y cierre de escuelas y negocios. Las medidas sociales y de salud pública cumplen una función inmediata y decisiva a lo largo de las diferentes etapas de las emergencias sanitarias y contribuyen a disminuir la carga sobre los sistemas de salud, de manera que puedan mantenerse los servicios esenciales, se puedan desarrollar y distribuir vacunas y tratamientos eficaces, y puedan potenciarse al máximo sus efectos para proteger la salud de las comunidades (8, 9). Peligro: proceso, fenómeno o actividad humana que puede causar pérdida de vidas, lesiones u otros efectos en la salud; daños materiales; repercusiones sociales y económicas; o degradación del medio ambiente (1). Los peligros pueden ser únicos, secuenciales o combinados en su origen y efectos e incluyen, de acuerdo con la clasificación de peligros de la OMS, peligros naturales (biológicos, extraterrestres, geofísicos, hidrometeorológicos), peligros antropogénicos (tecnológicos, sociales) y peligros ambientales (degradación del medio ambiente) (3). La Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres ha elaborado otras descripciones y clasificaciones de los peligros (4). Riesgo: posibilidad de que se produzcan muertes, traumatismos o destrucción y daños de bienes de un sistema, una sociedad o una comunidad en un periodo de tiempo concreto, determinada de forma probabilística en función del peligro, la exposición, la vulnerabilidad y la capacidad (1, 10). vii La vigilancia colaborativa: definición de un concepto central del fortalecimiento de la arquitectura mundial para la preparación, respuesta y resiliencia frente a emergencias sanitarias Glosario Seguridad en materia de salud pública mundial: las actividades necesarias, tanto proactivas como reactivas, para reducir al mínimo el peligro y los efectos de los eventos agudos de salud pública que amenazan la salud de las personas en las distintas regiones geográficas y a través de las fronteras internacionales (1, 2). «Una sola salud»: enfoque integrado y unificador que tiene como objetivo equilibrar y optimizar de manera sostenible la salud de las personas, los animales y los ecosistemas. En él se reconoce que la salud de los seres humanos y la salud de los animales domésticos y salvajes, las plantas y el medio ambiente en general (incluidos los ecosistemas) están estrechamente vinculadas y son interdependientes. El enfoque moviliza a múltiples sectores, disciplinas y comunidades en diferentes niveles de la sociedad para que trabajen juntos con el fin de fomentar el bienestar y hacer frente a las amenazas para la salud y los ecosistemas, al tiempo que aborda la necesidad colectiva de agua, energía y aire limpios y alimentos inocuos y nutritivos, actúa contra el cambio climático y contribuye al desarrollo sostenible (5, 6). Vigilancia (vigilancia de salud pública): la compilación, comparación y análisis de datos de forma sistemática y continua para fines relacionados con la salud pública, y la difusión oportuna de información de salud pública para su evaluación y para dar la respuesta de salud pública que sea procedente (1, 12). Vigilancia colaborativa: fortalecimiento sistemático de la capacidad y la colaboración entre distintas partes interesadas, tanto dentro como fuera del sector de la salud, con el objetivo final de mejorar la inteligencia en materia de salud pública y la evidencia para la toma de decisiones. Vulnerabilidad: características y circunstancias (factores o procesos físicos, sociales, económicos y ambientales) de una persona, una comunidad, un sistema o un bien material que lo hacen susceptible a los efectos dañinos de un peligro (10, 15). viii Las emergencias de salud pública se producen cada vez con mayor frecuencia y complejidad, poniendo al descubierto los puntos débiles de nuestros esfuerzos actuales de vigilancia dirigidos a fundamentar la toma de decisiones a todos los niveles. Una vigilancia nacional eficaz es la base de la seguridad en materia de salud pública mundial, habida cuenta de que todas las actividades encaminadas a prevenir y mitigar el impacto de epidemias, pandemias y otras emergencias dependen de nuestras capacidades de vigilancia. Los complejos problemas que han puesto de manifiesto la pandemia de COVID-19 y otras emergencias subrayan la necesidad de replantear nuestro enfoque sobre la vigilancia, aprovechando al tiempo el impulso que han generado las importantes inversiones que se han realizado recientemente en la capacidad de la salud pública. Por vigilancia colaborativa se entiende el fortalecimiento sistemático de la capacidad y la colaboración entre distintas partes interesadas, tanto dentro como fuera del sector de la salud, con el objetivo final de mejorar la inteligencia en materia de salud pública y la evidencia para la toma de decisiones. Este concepto se basa en los fundamentos de una vigilancia robusta de la salud pública, el seguimiento de los servicios de salud y la vigilancia de laboratorio, extrayendo ideas de otras fuentes de datos y aplicando enfoques analíticos y de datos avanzados para poder generar inteligencia contextualizada. La vigilancia colaborativa hace hincapié en la colaboración en sí misma como capacidad fundamental, estableciendo una colaboración deliberada entre los sistemas de vigilancia de enfermedades y amenazas, los sectores, los niveles geográficos y el ciclo de las emergencias. La vigilancia colaborativa entraña tres objetivos esenciales dirigidos a desarrollar: • una sólida vigilancia nacional integrada de enfermedades, amenazas y vulnerabilidades; • medios diagnósticos y capacidad de laboratorio eficaces para la vigilancia de agentes patógenos y la vigilancia genómica; y • enfoques colaborativos en materia de detección de eventos, evaluación de riesgos y seguimiento de la respuesta. Además de aplicar sistemáticamente los principios transversales de equidad, inclusividad y coherencia, las capacidades específicas necesarias para alcanzar estos objetivos deben sustentarse en: • disposiciones institucionales, responsabilidades y rendición de cuentas claras, con una gobernanza y una legislación robustas; • una financiación sostenible para establecer y mantener capacidades de vigilancia que puedan ajustarse a la evolución de las prioridades y la tecnología y bascular para responder ante contingencias; • una cultura de confianza mantenida mediante la retroinformación sistemática, la transparencia y una sólida gobernanza de los datos, con una disposición hacia el intercambio de datos, información e inteligencia en beneficio mutuo; y un personal eficaz y bien dotado de recursos, con capacidad de ampliación y con conocimientos especializados y mecanismos de colaboración establecidos en todas las disciplinas necesarias. En este documento conceptual se propone un ambicioso conjunto de capacidades para fortalecer la fundamentación científica de la toma de decisiones en materia de salud pública. Ahora bien, los puntos de partida de los distintos países diferirán no solo en cuanto a la capacidad de vigilancia, sino también en cuanto a la intensidad de la colaboración. Las medidas que deberán adoptar los países variarán en función de sus respectivos puntos de partida, contextos y recursos disponibles. Por tanto, la adopción de capacidades, el establecimiento de prioridades y la dotación de recursos deben venir determinados por cada país, pero deben perseguirse de forma colaborativa. En última instancia, los países y los asociados que los apoyan deben trabajar en aras de un objetivo común de optimización de las decisiones para una acción coordinada. Resumen ejecutivo

11.1 Antecedentes En la 75.ª Asamblea Mundial de la Salud, celebrada en mayo de 2022, el Director General de la OMS presentó un marco de armonización para fortalecer la arquitectura mundial de preparación, respuesta y resiliencia frente a las emergencias sanitarias (HEPR) (16), amparada por un nuevo convenio, acuerdo u otro instrumento internacional de la OMS sobre prevención, preparación y respuesta frente a pandemias. Este marco se basa en más de 300 recomendaciones de diversos exámenes independientes de la respuesta mundial a la COVID-19 e informes sobre brotes anteriores, así como en las opiniones de los Estados Miembros y los procesos de consulta multilateral en curso. En el marco de la arquitectura mundial propuesta, la capacidad efectiva de prevención, preparación, detección, respuesta y recuperación ante emergencias sanitarias a nivel subnacional, nacional, regional y mundial depende de la disposición operativa y las capacidades en cinco componentes interconectados: C1. la vigilancia colaborativa; C2. la protección de la comunidad; C3. los cuidados seguros y ampliables; C4. el acceso a contramedidas; y C5. la coordinación de emergencias. 1.2 Alcance La vigilancia colaborativa se basa en los logros de las inversiones destinadas a impulsar la vigilancia como capacidad básica requerida en virtud del Reglamento Sanitario Internacional (RSI 2005) (12) y los sistemas de alerta temprana de peligros múltiples como parte del Marco de Sendái para la Reducción del Riesgo de Desastres 2015-2030 (17). La vigilancia colaborativa pretende reforzar los marcos y estrategias para fortalecer la vigilancia, la evaluación de riesgos y la respuesta frente a emergencias, como la Vigilancia Integrada de Enfermedades de la Región del Mediterráneo Oriental (18), el Marco de Vigilancia y Respuesta Integradas para las Enfermedades (IDSR) de la Región de África (19), la Estrategia de Asia y el Pacífico para las Enfermedades Emergentes y las Emergencias de Salud Pública (APSED III) (20) y el Plan Estratégico de la Organización Panamericana de la Salud 2020-2025 (21, 22). La vigilancia colaborativa complementa los marcos y estrategias de vigilancia regionales y mundiales para la prevención y el control de enfermedades, como en las uniones africana (23) y europea (24), y los programas especializados (por ejemplo, de resistencia a los antimicrobianos, VIH, tuberculosis, paludismo, poliomielitis, gripe y otros virus respiratorios, y otras enfermedades prevenibles mediante vacunación) (25-32). En este documento se define la vigilancia colaborativa y se proponen objetivos clave y capacidades concretas para que los países, con el apoyo de la OMS y sus asociados, puedan seguir avanzando en sus capacidades de vigilancia y hacer frente a la fragmentación y la insuficiencia de capacidades. En el documento se propone un modelo conceptual de un conjunto ideal de capacidades y dimensiones en torno a las que debería producirse la colaboración y que, en conjunto, integran una vigilancia colaborativa eficaz. Reconociendo que los Estados Miembros tendrán diferentes puntos de partida y diferentes necesidades, los principios que se describen pretenden servir de base para desarrollar los sistemas de vigilancia y ayudar a los países a evaluar las prioridades de la aplicación, la disposición operativa y los próximos pasos esenciales. 1 Introducción 2 La vigilancia colaborativa: definición de un concepto central del fortalecimiento de la arquitectura mundial para la preparación, respuesta y resiliencia frente a emergencias sanitarias 1 Introducción El alcance de la vigilancia colaborativa se extiende a todos los sistemas de vigilancia, si bien el objetivo principal de este documento es fortalecer aquellos aspectos relacionados con las emergencias. Dado que la vigilancia sistemática y los datos generados por otros sectores y entidades son esenciales para abordar las emergencias de forma integral, esas partes interesadas también pueden beneficiarse de lo que aquí se describe. Los futuros materiales y herramientas conexas se centrarán en el apoyo a la aplicación de la vigilancia colaborativa y la arquitectura de preparación, respuesta y resiliencia frente a las emergencias más amplia. 1.3 Público destinatario El concepto de vigilancia colaborativa se ha elaborado para servir de apoyo a todas las partes interesadas que trabajan en el ámbito de la vigilancia. Está pensado principalmente para servir de guía a las autoridades nacionales en materia de salud (como los ministerios de salud, las agencias nacionales de salud pública y las autoridades encargadas de la gestión de emergencias), a los responsables de la vigilancia de la salud pública, los laboratorios y la preparación y respuesta ante emergencias, así como a los asociados y otras partes interesadas que dan apoyo a estas actividades. Asimismo, puede servir de apoyo a los organismos donantes, el mundo académico, el sector privado y otros asociados para centrar los recursos técnicos y financieros en las necesidades esenciales de vigilancia. 1.4 Elaboración El concepto de vigilancia colaborativa se definió mediante un extenso análisis del área, en el que se revisaron iniciativas, estrategias y marcos para determinar los cambios fundamentales necesarios en las actividades de vigilancia y las carencias críticas, aprovechando las enseñanzas extraídas de las emergencias más importantes. Los grupos de trabajo técnicos de la OMS elaboraron el concepto a lo largo de una serie de sesiones de trabajo, recabando aportaciones de los Estados Miembros, los asociados y los expertos en vigilancia y laboratorios de la OMS a nivel regional y de la Sede, dentro y fuera del Programa de Emergencias Sanitarias. 32 La necesidad de impulsar el cambio en la vigilancia en favor de la seguridad sanitaria mundial Los últimos tres decenios se han caracterizado por la concurrencia de epidemias, pandemias, desastres, conflictos y otras emergencias importantes que se producen cada vez con mayor frecuencia, magnitud y complejidad (33). La COVID-19 forma parte de una tendencia al aumento de brotes de enfermedades infecciosas impulsado, entre otros factores, por la globalización, la urbanización y el cambio climático. La probabilidad de sufrir otra nueva pandemia (o enfermedad desconocida) en los próximos decenios sigue siendo muy alta, dado el riesgo persistente de que un agente patógeno de este tipo pueda recorrer el planeta en menos de 36 horas (34). Los desastres y los fenómenos meteorológicos extremos son también cada vez más frecuentes y provocan más daños; según los registros, en los últimos 50 años se ha producido un promedio de un desastre diario (35). En 2023, las estimaciones mundiales de personas que necesitaban asistencia humanitaria alcanzaron la cifra récord de 339 millones, de las que más de 103 millones eran personas que se vieron obligadas a desplazarse debido a desastres, conflictos violentos, crisis alimentarias y otras emergencias humanitarias (36). Todas esas emergencias, además de la carga constante de enfermedades que afectan de forma desproporcionada a las poblaciones vulnerables, han puesto a prueba los sistemas de salud, han provocado un aumento de la morbilidad y la mortalidad y han afectado negativamente a todos los aspectos de la sociedad con efectos duraderos. La pandemia de COVID-19, los brotes recurrentes de la enfermedad por el virus del Ébola y otras emergencias recientes de salud pública de importancia internacional han puesto de manifiesto las limitaciones de las capacidades nacionales, regionales y mundiales de vigilancia de la salud pública en todos los sectores. Todas las recomendaciones que surgieron de los comités intergubernamentales y de los organismos de expertos independientes durante la pandemia han instado, sin excepción, a los Estados Miembros, a la OMS y a los asociados a redoblar los esfuerzos para fortalecer la capacidad de vigilancia como medida fundamental para proteger al mundo contra futuras epidemias y pandemias (37, 38). La COVID-19 ha brindado oportunidades para innovar y acelerar el fortalecimiento de varios componentes de los sistemas de salud, con inversiones sin precedentes en vigilancia, capacidades de laboratorio y estructuras de gestión de emergencias. Debemos atrevernos a aplicar esas enseñanzas para crear capacidades de vigilancia más robustas. Una vigilancia nacional eficaz es la base de la seguridad en materia de salud pública mundial. Cualquier actividad dirigida a prevenir y mitigar el impacto de epidemias, pandemias y otras emergencias importantes depende de la vigilancia. Las decisiones políticas y de salud pública dependen de la disponibilidad oportuna de información precisa sobre los peligros, el contexto, la vulnerabilidad de la comunidad local y sus sistemas de salud, y la capacidad local. Una vez que se detecta y verifica un evento de salud pública, es necesario reforzar la vigilancia, la investigación y la evaluación continua de los riesgos para comprender cómo se está desarrollando el evento y definir y orientar las contramedidas. Estas actividades deben apoyarse en muchas fuentes de datos diferentes para fundamentar las decisiones a medida que se desarrollan los acontecimientos. Además, estas decisiones no pueden tomarse de forma aislada; es necesario un mayor esfuerzo para facilitar el pensamiento sistémico multisectorial, especialmente en el punto de encuentro entre los animales, el ser humano y el medio ambiente. La interconexión de capacidades para la generación y vinculación de datos de interés y la aplicación de la información de inteligencia a todos los niveles de toma de decisiones puede revolucionar nuestra capacidad para detectar sucesos emergentes, comunicar información con rapidez, iniciar respuestas con celeridad y seguir informando de las actuaciones a lo largo del ciclo de las emergencias. Esta visión ha motivado la inclusión del concepto de vigilancia colaborativa como componente central del marco para el fortalecimiento de la arquitectura mundial de preparación, respuesta y resiliencia frente a emergencias sanitarias (16). Además, en la 152.ª reunión del Consejo Ejecutivo de la OMS, celebrada en 2023, los Estados Miembros apoyaron los esfuerzos encaminados a establecer un ecosistema de vigilancia colaborativa, haciendo hincapié en la necesidad de poner información precisa y oportuna en manos de las instancias decisorias. Para alcanzar estos objetivos será necesario reforzar las capacidades y combatir la fragmentación a escala nacional, regional y mundial mediante la mejora de los mecanismos de coordinación, colaboración e innovación entre asociados de todo el espectro del enfoque «Una sola salud», tanto tradicionales como nuevos (39). 4 La vigilancia colaborativa: definición de un concepto central del fortalecimiento de la arquitectura mundial para la preparación, respuesta y resiliencia frente a emergencias sanitarias 3 La vigilancia colaborativa: una definición de trabajo Por vigilancia colaborativa se entiende el fortalecimiento sistemático de la capacidad y la colaboración entre distintas partes interesadas, tanto dentro como fuera del sector de la salud, con el objetivo final de mejorar la inteligencia en materia de salud pública y la evidencia para la toma de decisiones. El concepto de vigilancia colaborativa se basa en una vigilancia robusta y sistemática de la salud pública, el seguimiento de los sistemas de salud y la vigilancia de laboratorio, al tiempo que se extrae información de otras fuentes de datos y se aplican enfoques analíticos y de datos avanzados para permitir la generación de conocimientos contextualizados sobre los peligros, las amenazas y los riesgos, las poblaciones afectadas y sus contextos. El concepto hace hincapié en la colaboración en sí misma como capacidad fundamental. La necesidad de colaboración como componente decisivo de la vigilancia no es nueva y se refleja en las estrategias fundacionales de salud pública mundiales y regionales. Se ha demostrado que el enfoque colaborativo de la vigilancia permite triangular diversas fuentes para generar inteligencia contextualizada (17, 40), lo que justifica que se le preste una atención renovada. Al garantizar la comunicación de esta inteligencia a las instancias decisorias (por ejemplo, los encargados de la formulación de políticas, los funcionarios de salud pública, las comunidades y las personas) a todos los niveles, se pueden reducir los riesgos y mejorar la prevención, la preparación, la respuesta y la recuperación frente a las emergencias con mejores medidas y políticas. De este modo, se reducirán al mínimo la mortalidad, la morbilidad y las repercusiones sociales, y se reforzará la seguridad nacional en materia de salud, lo que redundará en beneficio de la seguridad mundial en materia de salud pública. 3.1 Una perspectiva moderna de la integración y la colaboración en la vigilancia de enfermedades La vigilancia contribuye a muchos objetivos diferentes. De forma rutinaria, la vigilancia contribuye, por ejemplo, al seguimiento y la evaluación de las tendencias de las enfermedades endémicas, las amenazas para la salud pública (por ejemplo, la resistencia a los antimicrobianos), la prestación de servicios de salud, el uso de recursos y la adopción de medidas de prevención (por ejemplo, la vacunación). Antes, durante y después de una emergencia de salud pública, los objetivos de la vigilancia se extienden a la predicción y detección precoz de eventos agudos; el rastreo de los grupos afectados; la evaluación de las características epidemiológicas (por ejemplo, tendencias, gravedad, riesgos, magnitud, efectos), las percepciones de la comunidad y otros factores, y la fundamentación de las intervenciones (por ejemplo, el uso, la aceptación y el impacto de las medidas sociales y de salud pública y las contramedidas médicas), entre otros. Estas diferentes necesidades han dado lugar a la creación de distintos sistemas de vigilancia, cada uno de ellos diseñado para dar respuesta a un conjunto específico y a veces limitado de preguntas (31). Los programas de vigilancia verticales y especializados (por ejemplo, sobre el VIH, la gripe, la tuberculosis, el paludismo, la poliomielitis y otras enfermedades prevenibles mediante vacunación) han fomentado un conocimiento profundo y especializado de la epidemiología de muchos peligros para la salud pública, con la consiguiente inversión en intervenciones a la escala necesaria para alcanzar los objetivos mundiales de mejora (26-30, 32). Podría decirse que la prevención y el control de muchas enfermedades no se habrían logrado sin este enfoque especializado. Por otra parte, se necesita una inversión continuada para alcanzar objetivos comunes, como la eliminación o erradicación de determinadas enfermedades. 53 La vigilancia colaborativa: una definición de trabajo La separación de las actividades de vigilancia en compartimentos estancos (entre peligros y sectores) se ha visto impulsada en gran medida por las prioridades de financiación, ya que el 60% de la financiación actual de la vigilancia procede de programas orientados a enfermedades específicas y de financiadores centrados en enfermedades concretas (41). Una consecuencia no deseada ha sido la fragmentación de la infraestructura general de vigilancia, lo que dificulta a las instancias decisorias disponer de una perspectiva global de la situación o reutilizar las capacidades de una parte del sistema para atender otras necesidades. Así, por ejemplo, hay activos, como los equipos de laboratorio adquiridos para programas orientados a enfermedades específicas, que a menudo no pueden utilizarse para otras enfermedades a pesar de su amplia funcionalidad. Las ineficiencias resultantes, junto con unas estructuras paralelas de información y análisis, aumentan la vulnerabilidad ante nuevas amenazas. El efecto de la fragmentación se hace especialmente evidente durante las emergencias sanitarias, donde la rapidez, la flexibilidad y una visión de conjunto son fundamentales. Para hacer frente a la fragmentación en contextos específicos, se han introducido progresivamente la vigilancia integrada de enfermedades y otras iniciativas horizontales similares encaminadas a armonizar los sistemas ordinarios de información sobre salud, adoptar un enfoque de múltiples peligros/todos los peligros y ampliar la implicación comunitaria en la vigilancia (por ejemplo, a través de sistemas de vigilancia participativa) (17-19, 42). No obstante, a lo largo de los dos últimos decenios, la aplicación de estas estrategias se ha enfrentado a numerosos obstáculos, entre los que cabe citar la resistencia a la integración cuando los sistemas de vigilancia verticales ya están bien establecidos o cuando los sistemas integrados no alcanzan a abordar todos los objetivos y necesidades de información deseados, lo que obliga a continuar paralelamente con programas de vigilancia especializados. Con todo, la vigilancia integrada de enfermedades puede desarrollar y fortalecer los mecanismos de vigilancia y respuesta ante enfermedades prioritarias a una escala que, de otro modo, podría no alcanzarse mediante inversiones disgregadas. Además, la agrupación de agentes patógenos con modos de transmisión o métodos de recogida de muestras similares puede ahorrar tiempo y recursos mediante la aplicación de plataformas comunes de vigilancia y diagnóstico. Del mismo modo, los programas e inversiones verticales bien establecidos ofrecen oportunidades para hacer frente a amenazas más amplias, como se demostró mediante la modificación de la infraestructura y las capacidades de vigilancia de enfermedades individuales para hacer frente a la COVID-19. Partir de un fundamento de vigilancia basado en la población, aplicando al mismo tiempo un sistema de registro civil y estadísticas vitales completo o un sistema de registro por muestreo, permitirá a los programas verticales utilizar eficazmente denominadores comunes precisos para fomentar una vigilancia y unas medidas más integradas (38). No existe una única respuesta correcta para todos los contextos; deben idearse soluciones a medida que incluyan la agilidad. Ningún sistema de vigilancia puede cumplir por sí solo todos los objetivos de salud pública. La resiliencia y la flexibilidad de los sistemas individuales solo pueden mejorarse si esto se prevé desde su diseño y se incentiva en su aplicación. Tanto los enfoques verticales como los enfoques integrados abordan necesidades diferentes, así como la complejidad subyacente de los sistemas de salud locales y los diversos riesgos para la salud pública a los que se enfrentan las comunidades. 6 La vigilancia colaborativa: definición de un concepto central del fortalecimiento de la arquitectura mundial para la preparación, respuesta y resiliencia frente a emergencias sanitarias 3 La vigilancia colaborativa: una definición de trabajo La vigilancia colaborativa no pretende desbaratar la vigilancia integrada de enfermedades ni los programas verticales. Por el contrario, se basa en los logros de las inversiones en capacidades específicas de los programas a través de la colaboración, al adoptar modalidades contemporáneas de integración (recuadro 1) que pueden practicarse de forma diferente pero que logran el resultado común de mejorar la colaboración entre los sistemas y las partes interesadas. La vigilancia colaborativa reconoce plenamente la necesidad de seguir invirtiendo en programas de vigilancia integrados, verticales y otros programas especializados, al tiempo que aumenta la capacidad de cada uno de ellos para responder a la evolución de los riesgos para la salud pública. Su objetivo es abordar la intersección de estos enfoques al tiempo que incorpora otras fuentes de datos que de otro modo no son capturadas sistemáticamente por estos modelos actuales (figura 1). Los enfoques de vigilancia verticales y horizontales deben seguir adaptándose a la evolución de las amenazas para la salud pública derivadas de las transiciones demográficas, sociales y epidemiológicas. Además, estos enfoques deben evolucionar para satisfacer las demandas añadidas de amenazas existenciales como el cambio climático, los conflictos y los cambios en los efectos de las contramedidas (por ejemplo, vacunas y antimicrobianos). Por último, estos enfoques deben aprovechar las tecnologías que ofrecen nuevas formas de mejorar la manera en que se detectan y diagnostican los peligros (por ejemplo, diagnóstico en el lugar de consulta); cómo se recopilan, gestionan, analizan y difunden los datos (por ejemplo, recopilación electrónica de datos y herramientas de visualización en tiempo real); y cómo se aplican las contramedidas (por ejemplo, aplicando herramientas digitales para el rastreo de contactos y la gestión de casos) para fundamentar mejor la toma de decisiones y las medidas de salud pública. Recuadro 1. Modalidades de integración Como parte de la puesta en práctica de la vigilancia colaborativa, la integración puede conllevar: • la consolidación de las actividades de vigilancia, mediante el establecimiento de sistemas comunes e interoperables para responder a múltiples peligros, cuando proceda; • el intercambio de datos e información entre los sistemas que operan conjuntamente para abordar toda la gama de objetivos de vigilancia, vinculados a la toma de decisiones basada en una visión y un análisis integrales; • el intercambio y la integración de capacidades, garantizando que los recursos (personal, sistemas, infraestructuras) y las inversiones fortalezcan sinérgicamente la vigilancia más allá de los objetivos de enfermedades individuales y puedan aprovecharse eficazmente para hacer frente a amenazas nuevas y emergentes; y • la comunicación abierta de los resultados de la vigilancia a todos los niveles cuando proceda, con sistemas y circuitos de retroinformación que permitan el intercambio de inteligencia generada por otros, basada en casos de uso dirigidos a fundamentar las decisiones e impulsar la adopción de medidas. 73 La vigilancia colaborativa: una definición de trabajo Figura 1. Intersección y aplicación de la información generada a través de la vigilancia integrada de enfermedades, los programas de vigilancia verticales y especializados, el seguimiento de los servicios de salud y otras fuentes de datos como parte del concepto de vigilancia colaborativa                                                                                  * El alcance de la vigilancia integrada de enfermedades varía en función del país y del contexto y puede incluir, por ejemplo, la vigilancia de múltiples fuentes para afecciones humanas prioritarias (de obligada notificación) solamente; afecciones prioritarias entre poblaciones humanas y animales (por ejemplo, zoonosis), o la vigilancia integrada entre los asociados de «Una sola salud» y, en algunos contextos, de otros sectores. Del mismo modo, según el concepto de vigilancia colaborativa, el alcance de la colaboración entre los sistemas de vigilancia, las encuestas, las investigaciones de campo, los sectores y los proveedores de otros conocimientos variará en función del peligro, el evento y el objetivo subyacente, y deberá adaptarse a lo largo del tiempo y a las necesidades locales. Las actividades de vigilancia múltiples entre sectores, ya sean integradas o verticales/especializadas, pueden contribuir de forma importante a la inteligencia de «Una sola salud» y a la evaluación multisectorial conjunta de riesgos. 8 La vigilancia colaborativa: definición de un concepto central del fortalecimiento de la arquitectura mundial para la preparación, respuesta y resiliencia frente a emergencias sanitarias 3 La vigilancia colaborativa: una definición de trabajo 3.2 Dimensiones de la colaboración Tender puentes entre los enfoques de vigilancia vertical y horizontal requiere una colaboración continua, que a su vez fomentará la confianza entre las partes interesadas. La vigilancia colaborativa requiere capacidad y colaboración en cuatro dimensiones fundamentales (figura 2). • Sistemas de vigilancia de enfermedades y amenazas: facilitar un conocimiento integral de la situación epidemiológica a través de los sistemas de vigilancia de peligros, amenazas y vulnerabilidades, con la capacidad de movilizar las capacidades específicas relativas a enfermedades y amenazas para dar respuesta a los acontecimientos que surjan. • Sectores: desarrollar un conocimiento contextual multisectorial y poner en práctica la colaboración entre sectores, organizaciones, campos de especialización y disciplinas. • Ciclo de las emergencias: atender tanto los objetivos de vigilancia sistemática como los de vigilancia de emergencias a lo largo del ciclo de prevención, preparación, respuesta y recuperación. • Niveles geográficos: garantizar la capacidad local para dar respuesta a los eventos locales y el flujo de datos, información e inteligencia pertinentes a través de los niveles administrativos subnacional, nacional, transfronterizo, regional y mundial. Al aplicar las modalidades de integración (descritas anteriormente), la colaboración debe diseñarse e incentivarse para satisfacer las necesidades mutuas. Ello puede incluir, por ejemplo, el intercambio de datos e información; el uso compartido del conjunto de capacidades y destrezas del personal; la aplicación de plataformas y normas de datos interoperables; la realización de evaluaciones de riesgos, investigaciones e intervenciones conjuntas; o la armonización estratégica de prioridades y planes. La colaboración debe producirse de forma integral, a fin de alcanzar los objetivos deseados sin sobrecargar los sistemas. Figura 2. Convergencia de objetivos en las cuatro dimensiones fundamentales de la colaboración para fortalecer la toma de decisiones                                  

                                  93 La vigilancia colaborativa: una definición de trabajo Las dimensiones, partes interesadas y modalidades específicas de la colaboración variarán ampliamente en función de los contextos locales, los peligros y amenazas a los que se dé prioridad y la evolución de las necesidades de datos empíricos. No obstante, para hacer posible la colaboración deben establecerse pasos básicos que faciliten el acceso a diversos conocimientos, idealmente antes de que se necesiten. Estos pasos pueden consistir en cartografiar y racionalizar los sistemas y las fuentes, y establecer redes, estructuras de gobernanza y capacidad para gestionar y analizar adecuadamente los datos, la información y la inteligencia que se intercambian. Todas las dimensiones de la colaboración tienen en común la necesidad de atender demandas diversas y cambiantes, que requieren la colaboración entre múltiples sistemas de vigilancia, así como la organización sistemática de la información procedente de múltiples fuentes para fundamentar las decisiones (20, 40, 43). 3.2.1 Colaboración entre sistemas de vigilancia de enfermedades y amenazas La vigilancia colaborativa se basa en la necesidad de evaluar diferentes peligros prioritarios de manera integrada para fundamentar mejor las decisiones en materia de salud pública. La vigilancia sistemática y la supervisión reforzada durante las emergencias, a través de programas verticales, vigilancia integrada de enfermedades o investigaciones especializadas, deben considerarse capacidades colectivas; cada sistema aporta una perspectiva única de las enfermedades, las amenazas y los riesgos, así como un conocimiento de los contextos en los que se producen y de las vulnerabilidades de las poblaciones locales y del sistema de salud de apoyo. Cada sistema contribuye al logro de objetivos específicos que, cuando se coordinan y actúan en sinergia, pueden facilitar un conocimiento integral de la situación epidemiológica. Las modalidades de colaboración entre los sistemas de vigilancia de enfermedades y amenazas pueden variar: • En el caso de un peligro, amenaza o riesgo específico priorizado, la aplicación de un enfoque de vigilancia de múltiples fuentes que permita la triangulación de datos para fundamentar la toma de decisiones (20, 40, 43). Por ejemplo, el establecimiento de vínculos entre organismos e institutos, así como entre departamentos y equipos de una misma organización, responsables de actividades de vigilancia complementarias (por ejemplo, datos agregados; vigilancia basada en casos, eventos, centinela, sindrómica, de laboratorio y genómica; datos sobre el uso de los servicios de salud; encuestas sobre la salud de la población) para obtener un panorama más completo. • En el caso de peligros, amenazas o riesgos múltiples, el desarrollo de sistemas y enfoques compartidos. Por ejemplo: • la aplicación de sistemas de vigilancia integrada de enfermedades, de vigilancia y respuesta integradas para las enfermedades, y de alerta temprana de peligros múltiples y de información y evaluación del riesgo de desastres (por ejemplo, el Sistema Mundial de Alerta y Coordinación sobre Desastres) (17-19, 44); • la colaboración con programas de vigilancia bien establecidos (por ejemplo, del VIH, la tuberculosis, la gripe, el paludismo, la poliomielitis y otras enfermedades prevenibles mediante vacunación) para armonizar infraestructuras, plataformas y herramientas, otros recursos y fuentes de datos; y • el aprovechamiento de las capacidades que se han fortalecido durante las emergencias, como el refuerzo de los mecanismos que se desarrollaron durante la pandemia de COVID-19 (por ejemplo, pruebas de PCR, vigilancia genómica) para hacer frente a una gama más amplia de peligros (por ejemplo, grupos de patógenos respiratorios). Lo ideal sería que todos los sistemas de vigilancia se diseñaran desde el principio para su uso en distintos programas. Diseñarlos para que sean flexibles ofrece a los gobiernos y los asociados la posibilidad de movilizar esas capacidades para responder a las emergencias cuando se produzcan. La disposición ante emergencias puede reforzarse, por ejemplo, aumentando y compartiendo la capacidad del personal entre programas y, cuando sea posible, mediante la aplicación de un enfoque integrador y de sistemas completos a la infraestructura y los recursos de vigilancia. 3.2.2 Colaboración entre sectores La colaboración multisectorial es necesaria para detectar y evaluar mejor los peligros, amenazas, riesgos y vulnerabilidades para la salud pública. Esto incluye la colaboración intencional entre sectores, tipos de organizaciones, áreas de especialización y disciplinas, lo que requiere apertura, alianzas sólidas y sostenibles y una visión compartida entre los líderes sectoriales. 10 La vigilancia colaborativa: definición de un concepto central del fortalecimiento de la arquitectura mundial para la preparación, respuesta y resiliencia frente a emergencias sanitarias 3 La vigilancia colaborativa: una definición de trabajo Existen muchos puntos de posible colaboración entre sectores. • Las evaluaciones conjuntas de riesgos, la vigilancia transfronteriza y dirigida, y el intercambio de datos e información entre los asociados de «Una sola salud» permitirán la triangulación de la inteligencia para la detección y mitigación oportunas de las amenazas a la seguridad sanitaria en la interfaz entre los seres humanos, los animales y el medio ambiente. • La colaboración entre otros sectores (por ejemplo, educación, energía, silvicultura, inmigración, marítimo y transporte, seguridad, turismo, economía, etc.) puede nutrir en mayor medida la evaluación de los riesgos emergentes y las posibles medidas de control. • La colaboración con sectores industriales y tecnológicos con amplia experiencia en la recopilación, gestión, integración, análisis, visualización, acceso y difusión de datos complejos puede agilizar el desarrollo y la aplicación de herramientas y métodos de vigilancia avanzados. • Las aportaciones de otros campos y disciplinas pueden servir para contextualizar mejor y mejorar la calidad de las decisiones. Ello puede incluir, por ejemplo, conocimientos procedentes de las ciencias sociales, del comportamiento, culturales, políticas y de los datos; de las comunicaciones; de la economía; de los datos administrativos; del registro civil y las estadísticas vitales; y de otras estadísticas demográficas. • Colaboración entre entidades de los sectores público y privado, entidades del sector de la seguridad, instituciones académicas, organizaciones no gubernamentales y organizaciones de la sociedad civil para garantizar que se llega a todas las poblaciones afectadas mediante enfoques de vigilancia basados en las mejores prácticas, al tiempo que se siguen desarrollando, ensayando y poniendo en práctica innovaciones. Es responsabilidad de las organizaciones de salud y de los gobiernos cultivar estas colaboraciones para hacer frente a las amenazas a la seguridad en materia de salud pública. Los puntos de colaboración intersectorial deben seleccionarse cuidadosamente en función de los contextos locales, los riesgos y las estructuras de gobierno, y diseñarse e incentivarse para satisfacer las necesidades mutuas sin sobrecargar los sistemas. Para ello, debe tenerse en cuenta la accesibilidad y confidencialidad de los datos y la información generados por el otro sector. Deben tomarse medidas para lograr la participación de todas las partes interesadas y sensibilizarlas sobre los beneficios de la colaboración, a la vez que se integra el conocimiento de las necesidades y motivaciones de los demás sectores. 3.2.3 Colaboración a través del ciclo de las emergencias Las instancias decisorias dependen de que la vigilancia sea precisa y oportuna a lo largo de todo el ciclo de las emergencias (o fases de los eventos) para fundamentar la prevención, la preparación, la respuesta y la recuperación. Como resultado de la evolución de los objetivos, la importancia relativa de las diferentes fuentes de información empleadas para la evaluación de riesgos y la toma de decisiones varía durante estas diferentes fases (20, 45, 46). La colaboración entre sistemas es fundamental para satisfacer la evolución de la demanda de información. • Prevención, mitigación de riesgos y preparación (fase previa al evento): obtener una comprensión integral y priorizar los riesgos locales (por ejemplo, mediante evaluaciones estratégicas de los riesgos de emergencias sanitarias), reforzar la vigilancia sistemática de los riesgos priorizados (por ejemplo, enfermedades de obligada notificación y vigilancia centinela) y aplicar otros conocimientos (por ejemplo, climatológicos, movilidad de la población, salud animal) para predecir los peligros, controlar las enfermedades endémicas, impulsar medidas preventivas y paliativas antes de que se produzcan los primeros casos y prepararse para gestionar los acontecimientos. • Respuesta: • Fase de alerta: mantener la capacidad de detectar rápidamente posibles eventos de salud pública mediante la vigilancia sistemática y las redes (por ejemplo, a través de la vigilancia basada en eventos y la vigilancia sindrómica) conectadas a las capacidades de triaje continuo, validación, gestión y evaluación de riesgos de señales, eventos y alertas, y organizar una respuesta inmediata. • Fase del evento: una vez detectado el evento, adaptar y ampliar los sistemas, el personal y la infraestructura física para detectar los casos (por ejemplo, mejorar la búsqueda de casos, el rastreo 11 3 La vigilancia colaborativa: una definición de trabajo de contactos, el seguimiento de los puntos de partida), caracterizar con precisión el evento y los cambios en los riesgos (por ejemplo, mediante el seguimiento de la positividad de las pruebas, la carga de los hospitales, la evolución genómica) y abordar la evolución de las necesidades de información para fundamentar continuamente las medidas de control. • Recuperación (fase de transición/posterior al evento): después de la fase de respuesta, apoyar las necesidades de información en curso para facilitar la recuperación de las poblaciones afectadas y del sistema de salud y para prevenir o mitigar los riesgos de peligros recién establecidos o reemergentes (por ejemplo, seguimiento de las tendencias de enfermedades endémicas mediante vigilancia centinela, seguimiento activo de fuentes potenciales de resurgimiento de agentes patógenos). Deben reforzarse tanto las capacidades de vigilancia sistemática como las de vigilancia de emergencia. Lo ideal sería que las capacidades de vigilancia sistemática estuvieran diseñadas de manera que puedan incrementarse durante las emergencias y, en la medida de lo posible, sin necesidad de herramientas de contingencia o sistemas de vigilancia paralelos. Los agentes que intervienen en la respuesta a las emergencias deben tratar activamente de incorporar los sistemas y capacidades de vigilancia sistemática en todas las fases de los eventos y evitar la interrupción de estas funciones esenciales. Por último, las inversiones en vigilancia durante las emergencias deben realizarse de manera que generen un beneficio duradero, con la reintegración de los sistemas, el personal y la capacidad fortalecidos en los sistemas de salud. 3.2.4 Colaboración entre niveles geográficos La vigilancia colaborativa pretende facilitar la disponibilidad de información oportuna y robusta en todos los niveles administrativos en los que se toman decisiones. Esto se extiende desde los individuos y las comunidades, pasando por los niveles de gobierno, hasta las redes regionales y las organizaciones internacionales. Lo más importante es garantizar que las capacidades locales, subnacionales y nacionales en materia de salud pública se establezcan de forma equitativa, con instituciones con el mandato adecuado, para llevar a cabo la vigilancia de los peligros prioritarios a nivel local, y fundamentar la adopción de decisiones y medidas oportunas a nivel local. La vigilancia y la colaboración entre zonas y jurisdicciones más amplias deben diseñarse de forma que se dé prioridad en primer lugar a los objetivos locales y nacionales y a los usuarios locales mediante una mayor sensibilidad para la detección y el seguimiento continuo de las amenazas (por ejemplo, a través de la vigilancia transfronteriza), la adición de capacidades (por ejemplo, a través de actividades de vigilancia complementarias y análisis o diagnósticos compartidos) y la aportación de mayores conocimientos desde perspectivas diferentes sobre la varianza, las consideraciones relativas a la equidad, la evolución de los riesgos y las opciones de intervención. Además, la vigilancia y la colaboración deberían contemplar la variabilidad geográfica de los peligros y riesgos a los que se enfrentan los países (por ejemplo, entre entornos urbanos y rurales o apartados o en comunidades vulnerables específicas), aplicando los mejores enfoques para hacer un seguimiento de estos peligros y las ventajas competitivas de los enfoques geográficamente focalizados, según proceda. Lograr un flujo bidireccional y sin obstáculos de datos, información e inteligencia, así como de especímenes y agentes patógenos para las investigaciones de laboratorio entre distintas zonas geográficas, requerirá el desarrollo y la implementación continuos de sistemas, herramientas de tecnología de la información, arquitecturas de nivel de base (por ejemplo, normas de datos y requisitos técnicos), redes formales e informales, legislación y acuerdos, con funciones y responsabilidades definidas en cada nivel. Todo ello puede verse facilitado por un mejor conocimiento de los diferentes contextos y necesidades de los usuarios. Los enfoques equitativos para reconocer y fomentar la notificación, el acceso a los datos y el intercambio de información e inteligencia en beneficio mutuo deben reforzarse continuamente para generar confianza y participación, empezando en el punto de recogida de datos y extendiéndose por todos los sistemas y redes. Debe garantizarse la existencia de circuitos de retroinformación sistemáticos y ampliarlos para facilitar otros incentivos (por ejemplo, el desarrollo de la capacidad) y contrarrestar los desincentivos (por ejemplo, las sanciones injustificadas contra las entidades que detectan eventos). 12 La vigilancia colaborativa: definición de un concepto central del fortalecimiento de la arquitectura mundial para la preparación, respuesta y resiliencia frente a emergencias sanitarias 3 La vigilancia colaborativa: una definición de trabajo 3.3 Factores facilitadores de la vigilancia colaborativa Los principios de equidad, inclusividad y coherencia están en el centro de la arquitectura mundial de preparación, respuesta y resiliencia frente a emergencias sanitarias (16) y sientan las bases para generar confianza en las comunidades y entre las partes interesadas. • La equidad protege a los más vulnerables, sin dejar a nadie atrás. • La inclusividad requiere la participación y la implicación de todos los países, comunidades y partes interesadas, incluidos los asociados de «Una sola salud». • La coherencia reduce la fragmentación, la competencia y la duplicación de esfuerzos e impulsa la armonización con los instrumentos internacionales de colaboración (por ejemplo, el RSI 2005 [12], el Marco de Sendái para la Reducción del Riesgo de Desastres [17], el Marco de Preparación para una Gripe Pandémica [47] y el Protocolo de Nagoya [48]). Todas las partes interesadas deben aplicar estos principios de forma sistemática y adoptar la diversidad en el diseño, las operaciones y el liderazgo de la vigilancia, garantizando la participación y la representación de todas las comunidades, independientemente del sexo, la raza, el origen étnico, la orientación sexual, la edad, el entorno socioeconómico o la nacionalidad. Además, el éxito de la vigilancia colaborativa depende de los siguientes factores facilitadores. 3.3.1 Gobernanza Para poner en práctica de forma eficaz la vigilancia colaborativa, es fundamental contar con acuerdos institucionales claros, responsabilidades, mecanismos de rendición de cuentas y transparencia, y estructuras de gobierno sólidas, apoyadas por la legislación, a todos los niveles. Deben designarse autoridades nacionales con capacidad de acción y decisión (como organismos o institutos nacionales de salud pública, laboratorios nacionales de salud pública o de referencia y autoridades de gestión de emergencias) para coordinar, establecer prioridades para la vigilancia, evaluar y racionalizar los sistemas y las actividades de vigilancia, facilitar la síntesis de la información y la toma de decisiones con base empírica, fomentar la colaboración y permitir las interconexiones con la arquitectura mundial. Estas autoridades deben estar respaldadas por estructuras de liderazgo y gobernanza en todas las dimensiones de la colaboración. La sostenibilidad de las estructuras de gobierno puede apoyarse en mayor medida mediante la institucionalización de los sistemas y las funciones de vigilancia y la colaboración sistemática entre sectores y otras partes interesadas, de forma que se convierta en una práctica sistemática y normalizada. Esto puede incluir, por ejemplo, el desarrollo de procedimientos operativos conjuntos, el establecimiento de comités permanentes, la realización de evaluaciones conjuntas de riesgos y la adopción conjunta de decisiones, así como la emisión de recomendaciones conjuntas. 3.3.2 Financiación sostenible Aunque las necesidades de financiación dependen del contexto, existen algunos aspectos comunes a todos los países. Los sistemas de vigilancia sistemática requieren una financiación nacional sostenible con suficiente flexibilidad para ajustarse a la evolución de las prioridades y la tecnología y para pivotar en apoyo de las medidas de contingencia durante las emergencias. La financiación del personal, las infraestructuras, las herramientas y las capacidades de colaboración para la vigilancia sistemática y de emergencia debe considerarse parte de la política nacional de financiación de la salud. Según una estimación, la inversión nacional adecuada en la vigilancia de enfermedades se sitúa entre US$ 1 y US$ 4 per cápita al año (38). Muchos países requieren la asociación con entidades de financiación externas para apoyar la vigilancia colaborativa, incluidos donantes bilaterales y multilaterales, bancos de desarrollo, organizaciones filantrópicas y el sector privado. Deberían estudiarse mecanismos de financiación para apoyar la ejecución de los programas, así como la creación de capacidad y la innovación. Estas alianzas e inversiones deben diseñarse para que, en última instancia, los nuevos enfoques se incorporen a los sistemas habituales una vez que se haya demostrado que maximizan su utilidad y sostenibilidad a largo plazo. 13 3 La vigilancia colaborativa: una definición de trabajo 3.3.3 Una cultura de confianza La vigilancia colaborativa requiere desarrollar confianza y fiabilidad en los resultados que se generen, en las decisiones que se tomen y en las acciones que emprendan todas las partes interesadas implicadas. Esto comienza con el fortalecimiento de los principios de equidad, inclusividad y coherencia descritos anteriormente, al tiempo que se garantiza la retroinformación sistemática y la transparencia en todos los sistemas y la participación sistemática de las comunidades locales y las partes interesadas en las actividades, las decisiones, la planificación y las acciones. Mantener una sólida gobernanza de los datos mediante el respeto de los principios básicos en materia de datos brinda una base de confianza en la vigilancia para todas las partes interesadas. Esto debe incluir, por ejemplo, la preservación de los datos como un bien público a través de unas directrices claras y de la transparencia; el mantenimiento de la seguridad en el almacenamiento, el procesamiento y el intercambio de datos; la aplicación de las normas internacionales sobre datos en todos los sistemas; y el mantenimiento de la ética en las prácticas de uso e intercambio de datos y en la investigación (49). Es esencial garantizar la calidad de los métodos de vigilancia y de laboratorio que se apliquen y de los datos, la información y la inteligencia que se generen. La vigilancia colaborativa requiere una disposición hacia el intercambio de datos, información, conocimientos e inteligencia en beneficio mutuo, permitiendo una comunicación abierta e incentivando (no castigando) a los países y otras entidades informantes. Los esfuerzos dirigidos a facilitar una comunicación segura y sin fisuras de los resultados de la vigilancia (por ejemplo, el establecimiento de sistemas interoperables, redes regionales y mundiales y la notificación abierta) pueden favorecer el desarrollo continuo de la confianza y la superación de las barreras entre las comunidades locales, las entidades nacionales y a través de las fronteras internacionales. Además, el intercambio de datos, información y muestras o agentes patógenos debe favorecer un mecanismo mundial multilateral de participación en los beneficios (50), que garantice que todas las partes interesadas se beneficien (por ejemplo, conocimientos; participación directa en la investigación y el desarrollo; y acceso a medidas de control, reactivos, servicios y otros productos) (51) para crear y mantener una cultura de confianza. 3.3.4 Personal La vigilancia colaborativa se apoya en un personal de salud pública diverso, eficaz y altamente cualificado, integrado en todos los niveles administrativos y centrado a diario en aspectos de la vigilancia. Idealmente, este personal debería formar parte de un marco institucional con un mandato adecuado y tener la capacidad de ampliación durante las emergencias. Este personal se compone de una sólida fuerza de trabajo de la salud de primera línea, así como de una fuerza de trabajo de la salud pública local capacitada con las habilidades necesarias para apoyar todos los aspectos de la vigilancia. Las partes interesadas deben considerar el establecimiento tanto de capacidades internas como de mecanismos adicionales de colaboración multidisciplinar (capacidad compartida) entre los ámbitos de la epidemiología, «Una sola salud», las ciencias sociales, las ciencias de los datos, las ciencias clínicas, las ciencias de laboratorio, la tecnología de la información y otros conocimientos especializados de distintos sectores (por ejemplo, meteorología, agricultura, sanidad animal, medio ambiente, etc.). La diversidad y la equidad en el personal de vigilancia son fundamentales a todos los niveles para garantizar que los sistemas y procesos tengan en cuenta a todas las comunidades afectadas y afronten sistemáticamente las barreras y los sesgos de vigilancia a los que se enfrentan los grupos marginados. Por último, el personal de vigilancia debe verse apoyado con el desarrollo continuo de capacidades a través de oportunidades de aprendizaje y formación transversales y específicas para cada enfermedad, otras oportunidades para crear y difundir las mejores prácticas, e iniciativas para fomentar la retención del personal cualificado. 14 La vigilancia colaborativa: definición de un concepto central del fortalecimiento de la arquitectura mundial para la preparación, respuesta y resiliencia frente a emergencias sanitarias El concepto de vigilancia colaborativa reconoce que los países parten de diferentes puntos y tienen necesidades diferentes. Si bien el concepto propone capacidades ideales (véase la sección 5), en la práctica, los pasos que deben dar los países variarán considerablemente en función de: • el contexto: los objetivos de control de la enfermedad, los peligros y amenazas a los que se haya dado prioridad a nivel local, las vulnerabilidades conocidas y las preocupaciones específicas del entorno (por ejemplo, en entornos frágiles, afectados por conflictos y vulnerables); • el punto de partida: las capacidades y el diseño de sus sistemas de vigilancia existentes; y • los medios: los recursos de que disponen. Estos factores conforman las prioridades para la puesta en práctica del concepto. Los puntos de partida de los distintos países diferirán no solo en cuanto a la capacidad de vigilancia, sino también en cuanto a la intensidad de la colaboración. Reconocer esas diferencias es fundamental para obtener buenos resultados. La mejor forma de considerar la vigilancia colaborativa es como una constelación creciente de capacidades y no como una progresión lineal y prescriptiva. La adopción de objetivos estratégicos, su priorización y la dotación de recursos correspondientes deben venir determinadas por los países y emprenderse en colaboración, a partir de una evaluación crítica de las capacidades y del nivel de colaboración. Aunque cada país seguirá un camino diferente (figura 3 y recuadro 2), todos los países y asociados deben centrar sus iniciativas, en primer lugar, en la adquisición de las capacidades básicas y la colaboración y, posteriormente, esforzarse por alcanzar el objetivo común de optimizar las decisiones para una acción coordinada. 4 Adecuarse a los sistemas de vigilancia de los países                            Figura 3. Modelo que ilustra los diferentes puntos de partida y trayectorias que pueden seguir los países y las regiones para aumentar la capacidad y fortalecer la colaboración para la adopción de decisiones y la coordinación de la adopción de medidas Los círculos grises ilustran los puntos de partida de un país o región. En el recuadro 2 se detallan algunos ejemplos. 15 4 Adecuarse a los sistemas de vigilancia de los países Recuadro 2. Ejemplos hipotéticos de enfoques de vigilancia colaborativa desde distintos puntos de partida y necesidades nacionales A Alta capacidad de vigilancia pero bajos niveles de colaboración • Sistema de salud que funciona bien e infraestructura de vigilancia integrada. • Las capacidades nacionales de vigilancia y de laboratorio medidas son altas (p. ej., instrumento de autoevaluación, evaluación externa conjunta). • Las cuatro dimensiones de la colaboración no se aplican o se demuestran ad hoc. • Ejemplos de posibles primeros pasos: evaluar y priorizar los riesgos locales para la salud pública, cartografiar los sistemas y las partes interesadas; revisar la cobertura de la vigilancia entre los grupos marginados; y desarrollar una visión compartida que priorice la colaboración. B Baja capacidad de vigilancia pero elevados niveles de colaboración • Sistema de salud poco desarrollado pero estrechas relaciones con los países vecinos y otros vínculos bilaterales de inversión. • Las capacidades nacionales de vigilancia y de laboratorio medidas son bajas (p. ej., instrumento de autoevaluación, evaluación externa conjunta, nivel 1-2). • Las cuatro dimensiones de la colaboración se aplican plenamente. • Ejemplos de posibles primeros pasos: evaluar y priorizar los riesgos locales para la salud pública, evaluar los sistemas de vigilancia locales frente a estos riesgos y priorizar las iniciativas de fortalecimiento de los sistemas que ofrezcan las mayores ganancias de capacidad al tiempo que se aprovechan las relaciones internacionales para desarrollar o fortalecer los enfoques comunes y los recursos compartidos. C Capacidad de vigilancia y colaboración baja-moderada • Sistema de salud que funciona moderadamente pero con importantes carencias reconocidas. • Las capacidades nacionales de vigilancia y de laboratorio medidas son de bajas a moderadas (p. ej., instrumento de autoevaluación, evaluación externa conjunta, nivel 2-3). • Las cuatro dimensiones de la colaboración se aplican ad hoc o solo parcialmente. • Ejemplos de posibles primeros pasos: evaluar y priorizar los riesgos locales para la salud pública, evaluar los sistemas de vigilancia locales frente a estos riesgos y evaluar la vía más eficaz en cuanto a recursos para alcanzar la madurez en ausencia de la capacidad de crear todas las capacidades en tándem. La supervisión continua y la evaluación periódica son fundamentales para hacer un seguimiento de los esfuerzos encaminados a reforzar las capacidades de vigilancia colaborativa y corregir el rumbo cuando sea necesario. Esto puede hacerse de forma concertada con los exámenes periódicos de las capacidades básicas de salud pública requeridas por el RSI 2005, como los instrumentos de autoevaluación para la presentación anual de informes de los Estados Partes y las evaluaciones externas conjuntas (52); otros mecanismos de examen, como el Examen Universal de la Salud y la Preparación (53), y los exámenes realizados durante la aplicación de las medidas y posteriores a la acción de sucesivos eventos agudos de salud pública; y los ejercicios de simulación. El intercambio de las enseñanzas extraídas durante estos procesos mejorará en mayor medida la colaboración. 16 La vigilancia colaborativa: definición de un concepto central del fortalecimiento de la arquitectura mundial para la preparación, respuesta y resiliencia frente a emergencias sanitarias En el marco de la preparación, respuesta y resiliencia frente a emergencias sanitarias se describen tres objetivos que apuntan al desarrollo de: • una sólida vigilancia nacional integrada de enfermedades, amenazas y vulnerabilidades; • medios diagnósticos y capacidad de laboratorio eficaces para la vigilancia de agentes patógenos y la vigilancia genómica; y • enfoques colaborativos en materia de detección de eventos, evaluación de riesgos y seguimiento de la respuesta. Mientras que los dos primeros objetivos se dirigen al desarrollo de capacidades y a la colaboración entre las fuentes básicas de vigilancia de la salud pública, el tercero busca optimizar la aplicación de estas y otras fuentes mediante capacidades innovadoras y multidisciplinares y procesos de inteligencia en materia de salud pública, que generen colectivamente conocimientos procesables. Estos conocimientos, generados a través de la colaboración entre dimensiones, dan fundamento al objetivo último de la vigilancia colaborativa: adoptar mejores decisiones para la adopción de medidas (véase la figura 1). Cada objetivo se sustenta en un conjunto de capacidades y subcapacidades ideales, que se describen aquí y se resumen en el anexo. 5.1 Una sólida vigilancia nacional integrada de enfermedades, amenazas y vulnerabilidades El primer objetivo consiste en fortalecer las capacidades necesarias para la vigilancia de la salud pública junto con el seguimiento de la capacidad, el acceso y el uso de los servicios de salud para garantizar que se abordan todos los objetivos de la vigilancia. Además, integrar sistemáticamente el conocimiento de los contextos, las vulnerabilidades de las comunidades afectadas, las alianzas de «Una sola salud» y otras fuentes de datos diversas. Para garantizar la colaboración entre estos sistemas y conocimientos, así como a lo largo de las cuatro dimensiones, son necesarias una gobernanza, una innovación y una integración sólidas (figura 4). 5 Elementos constitutivos de la vigilancia colaborativa Figura 4. Capacidades para desarrollar una sólida vigilancia nacional integrada de enfermedades, amenazas y vulnerabilidades         

                          17 5 Elementos constitutivos de la vigilancia colaborativa 5.1.1 Vigilancia robusta de la salud pública La adopción de decisiones informadas para la adopción de medidas requiere en primer lugar una vigilancia sistemática de la salud pública oportuna y adecuada, que incluya capacidades analíticas y de comunicación. Partiendo de una base de datos sólidos sobre el denominador poblacional y la mortalidad, las capacidades habituales y los flujos de datos deben integrarse en todos los ámbitos verticales específicos de las enfermedades y las amenazas e interconectarse con los mecanismos de intervención, con la flexibilidad necesaria para responder a las señales de alerta temprana, así como para reforzar los procedimientos de vigilancia durante las emergencias (por ejemplo, detección de casos, investigaciones epidemiológicas, rastreo de contactos). Deben comprenderse las limitaciones de la capacidad de vigilancia sistemática, ajustarse en la medida de lo posible e incorporar herramientas de contingencia para subsanar las deficiencias previstas. 5.1.2 Seguimiento de la capacidad, el acceso y el uso de los servicios de salud Además de los objetivos primarios de vigilancia sistemática, gestión de establecimientos y prestación de servicios, la vigilancia de los servicios de salud aporta un complemento esencial a las actividades de vigilancia en materia de salud pública para la preparación y respuesta ante situaciones de emergencia, proporcionando una imagen dinámica de la capacidad de recuperación de los sistemas de atención de salud a fin de evaluar los riesgos e informar sobre los ajustes necesarios en las actividades de respuesta. Esto puede incluir, por ejemplo, las capacidades locales para mitigar la morbilidad y la mortalidad en las emergencias, las barreras que dificultan la utilización de los servicios clínicos, los factores de riesgo individuales, los efectos directos e indirectos o colaterales sobre la salud humana, las zonas de riesgo potencialmente elevado, el posicionamiento y la asignación de contramedidas médicas y el impacto de las medidas de control. En muchos contextos, estos datos se recopilan pero no están siempre a disposición de las instancias decisorias. Por consiguiente, estos sistemas de seguimiento deben estar interconectados con los mecanismos de respuesta de salud pública, con la flexibilidad necesaria para adaptarse a todo tipo de emergencias. El establecimiento de capacidades de contingencia también ayudará a evaluar rápidamente los efectos de los grandes desastres y otras emergencias sobre la disponibilidad de servicios de salud y la accesibilidad de estos servicios por parte de todas las comunidades afectadas. 18 La vigilancia colaborativa: definición de un concepto central del fortalecimiento de la arquitectura mundial para la preparación, respuesta y resiliencia frente a emergencias sanitarias 5 Elementos constitutivos de la vigilancia colaborativa 5.1.3 Conocimientos del contexto, de la comunidad y de «Una sola salud» La práctica avanzada de la salud pública requiere el uso de múltiples sistemas de vigilancia y otras fuentes de datos sanitarios y no sanitarios para evaluar y comprender el riesgo de forma exhaustiva. Esto incluye la integración de información sobre el contexto en que se producen los eventos, así como sobre las vulnerabilidades de las comunidades locales (por ejemplo, aplicando datos del registro civil y las estadísticas vitales, análisis de conflictos, cartografía de la movilidad de la población o diversos índices de riesgos [54, 55]). Los conocimientos se generan mediante la colaboración para determinar y evaluar los riesgos en el punto de encuentro entre animales, seres humanos y medio ambiente. Esto requiere el intercambio continuo de información entre los asociados de «Una sola salud» y otros asociados, lo que permite realizar evaluaciones conjuntas de los riesgos, realizar investigaciones y responder a situaciones de alto riesgo, así como poner en marcha actividades multisectoriales en el marco de los planes y marcos existentes (6, 17). A nivel local, debe alcanzarse y aplicarse un conocimiento multisectorial de las vulnerabilidades (factores demográficos, ambientales, sociales y económicos de los riesgos para la salud basados en los contextos locales) de cara al diseño de la vigilancia (por ejemplo, la priorización de los peligros y las poblaciones vulnerables), así como a la interpretación de los resultados de la vigilancia. Las comunidades desempeñan un papel central en este sentido. Las comunidades y los individuos deben intervenir en todas las etapas y tener la capacidad para asumir un papel activo en su salud y participar en los sistemas de vigilancia y en las decisiones que les afectan. 5.1.4 Colaboración: gobernanza, innovación e integración Los distintos enfoques de vigilancia deben coordinarse para cumplir la gran variedad de objetivos relacionados con la vigilancia sistemática y las emergencias, y deben diseñarse de modo que sean flexibles para hacer frente a los cambios en las necesidades. Ello requiere estructuras de gobernanza bien definidas que lleven a cabo invariablemente un seguimiento sistemático y evaluaciones sistemáticas de la constelación («el mosaico») (31) de sistemas de vigilancia, comparando los resultados entre emergencias y difundiendo las enseñanzas extraídas para fundamentar las inversiones estratégicas en capacidad. El establecimiento de prioridades y mecanismos de coordinación y colaboración comunes (por ejemplo, políticas, normas y protocolos para el intercambio de datos) como parte de la práctica habitual puede facilitar la colaboración entre las partes interesadas durante las emergencias. Deben fomentarse las investigaciones operacionales mediante la colaboración con el mundo académico, el sector privado y otras partes interesadas para establecer las mejores prácticas en cuanto a métodos, sistemas y herramientas de vigilancia a fin de mejorar las actividades de vigilancia y, al mismo tiempo, seguir impulsando la innovación. La aplicación de las prácticas óptimas en diversos contextos, incluidos los análisis económicos multisistémicos, apoyará la optimización de todos los enfoques de vigilancia y puntos de colaboración. Los datos y los procesos de vigilancia deben digitalizarse, dando prioridad a las soluciones integradas, interoperables y flexibles. Cuando proceda, se dará prioridad al punto de recogida de datos en las labores de digitalización, al tiempo que se refuerzan las capacidades a todos los niveles y se descentralizan las capacidades analíticas para facultar la toma de decisiones a nivel local. Esto requerirá esfuerzos conjuntos para resolver los problemas transversales, como la necesidad de reforzar la conectividad digital para garantizar la comunicación continua. Los financiadores de programas verticales deben incluir incentivos para que las plataformas a las que dan apoyo sean flexibles a las necesidades con relación a otras enfermedades y permitan la interoperabilidad desde la fase de diseño. 19                 

                                                      5 Elementos constitutivos de la vigilancia colaborativa 5.2 Medios diagnósticos y capacidad de laboratorio eficaces para la vigilancia de agentes patógenos y la vigilancia genómica Con una mayor capacidad de diagnóstico y de laboratorio, la vigilancia colaborativa tiene como objetivo la detección precoz y la verificación de las señales para proporcionar información a todos los niveles al tiempo que se limitan los riesgos biológicos. Esto significa desarrollar capacidades de análisis descentralizadas en los lugares donde se presta la atención de salud o cerca de ellos, equipar mejor los sistemas de laboratorio, garantizar el intercambio oportuno de datos y sustancias biológicas a través de las redes y promover prácticas adecuadas de bioseguridad y bioprotección (figura 5). Figura 5. Capacidades para la creación de unos medios diagnósticos y una capacidad de laboratorio eficaces para la vigilancia de agentes patógenos y la vigilancia genómica 20 La vigilancia colaborativa: definición de un concepto central del fortalecimiento de la arquitectura mundial para la preparación, respuesta y resiliencia frente a emergencias sanitarias 5 Elementos constitutivos de la vigilancia colaborativa 5.2.1 Capacidad de análisis descentralizada en los lugares donde se presta la atención o cerca de ellos El acceso a los servicios de diagnóstico y de laboratorio suele ser limitado a nivel periférico, en particular en las zonas y poblaciones de difícil acceso. Para aprovechar las posibilidades que ofrecen los análisis descentralizados, deben elaborarse planes nacionales de distribución de pruebas diagnósticas en los lugares donde se presta la atención que estén en consonancia con las estrategias y directrices de vigilancia en materia de salud pública y atención clínica, con responsabilidades claramente definidas en cada uno de los niveles subnacionales correspondientes. Para ello será necesario mantener de manera sistemática registros centrales de la capacidad de diagnóstico pública y privada, sistemas de gestión de existencias (vinculados a mecanismos de reposición) y sistemas de gestión de la calidad de las pruebas en los puntos donde se presta la atención. Por último, deberán incrementarse los medios de diagnóstico en los lugares donde se administran las pruebas para las enfermedades prioritarias e integrar los resultados en los sistemas nacionales de vigilancia. 5.2.2 Capacidad ampliada de laboratorio y de colaboración, que incluye la genómica Debe establecerse y mantenerse una capacidad robusta de diagnóstico y de laboratorio, con medios para responder a las emergencias, aprovechando todos los sectores como parte de un enfoque de «Una sola salud». Para ello será necesario mantener la rendición de cuentas de los análisis de laboratorio mediante sistemas de gestión de la calidad dotados de los recursos adecuados, que incluyan indicadores de calidad precisos. Como parte de la aplicación de la estrategia mundial de vigilancia genómica de los patógenos con potencial pandémico y epidémico (56), debería poder accederse a la genómica y a la caracterización fenotípica de los agentes patógenos en el país o en el extranjero, y los datos deberían integrarse en las actividades de vigilancia y evaluación de riesgos. Facilitar la innovación y la investigación para dar respuesta a las necesidades locales, nacionales y mundiales de tecnologías asequibles y ampliables, e implantar estas tecnologías de forma sostenible cuando sea apropiado desde el punto de vista contextual, mejorará en mayor medida los sistemas de laboratorio. 5.2.3 Prácticas de bioseguridad y bioprotección basadas en el riesgo para gestionar los riesgos biológicos Para garantizar la bioseguridad y la bioprotección hay que empezar por acordar medidas de control de los agentes patógenos, que incluyan normas sobre el inventario, el confinamiento, el funcionamiento y mantenimiento de los equipos, los equipos de protección personal, el manejo operativo y la gestión adecuada de las investigaciones de alto riesgo. Deben implantarse y observarse directrices y protocolos, y estar sustentados por las competencias y la gobernanza del personal. Esto debe incluir directrices, normas y reglamentos de bioseguridad basados en los riesgos para el intercambio nacional y mundial seguro de muestras, reactivos, agentes patógenos, materiales y datos sobre secuencias genéticas. También debe incorporarse la notificación, respuesta y supervisión rigurosa de incidentes en todas las actividades en las que intervengan agentes patógenos de alto riesgo, tanto dentro como fuera de establecimientos seguros y protegidos. 5.2.4 Redes integradas de laboratorios, que incluyen el intercambio de datos y de muestras Deben establecerse redes nacionales de laboratorios y diagnóstico estructuradas en varios niveles, conectadas a redes de asociados internacionales, para generar, notificar e intercambiar datos de gran calidad desde los establecimientos subnacionales hasta los laboratorios de salud pública y de referencia. El cruce de los datos de laboratorio con la información clínica y epidemiológica permitirá realizar análisis más significativos que, cuando se vinculen a mecanismos de comunicación y retroinformación oportunos (incluidos los destinados a los médicos), permitirán realizar evaluaciones de riesgo más exhaustivas y una gestión de los casos y eventos individuales con base empírica. Además, la normalización de los sistemas de gestión de datos, siempre que sea posible, permitirá un mayor intercambio e interfuncionalidad. Es preciso contar con sistemas nacionales e internacionales, marcos de gobernanza y capacidad de transporte rápido para que todas las partes interesadas puedan acceder y beneficiarse del almacenaje y el intercambio de sustancias biológicas. 21 5 Elementos constitutivos de la vigilancia colaborativa 5.3 Enfoques colaborativos en materia de detección de eventos, evaluación de riesgos y seguimiento de la respuesta La colaboración requiere disponer de mecanismos que recurran a las dimensiones fundamentales de la vigilancia para generar inteligencia aplicable para las instancias decisorias. Estos mecanismos de vigilancia se nutren de capacidades innovadoras y pluridisciplinares a nivel nacional y subnacional para prever, detectar y evaluar los riesgos y supervisar las medidas de respuesta basadas en los riesgos. Al comprender los riesgos y las posibles consecuencias para la salud, los países pueden aprovechar los datos para fundamentar sus planes y establecer prioridades en las medidas fundamentales de preparación frente a las emergencias, ampliar las medidas de anticipación y mitigar los efectos de los eventos. Las capacidades necesarias para hacer posible este enfoque colaborativo pasan por una arquitectura ampliable para la integración de los datos de vigilancia y otras informaciones; herramientas adaptables al contexto para la recopilación, el análisis y el intercambio de datos; la visualización de la información y los datos para su interpretación; y redes para el intercambio de información y la colaboración (figura 6). 5.3.1 Arquitectura ampliable para la integración La integración y la colaboración se beneficiarán del establecimiento de una infraestructura moderna en todos los organismos nacionales de prestación de servicios de salud pública (por ejemplo, centros nacionales de vigilancia gestionados por organismos nacionales de salud pública o entidades equivalentes) y en otros sectores. Se necesitan mecanismos y redes ampliables, distribuidos y en continua evolución para la vinculación segura de datos, la integración y el intercambio de inteligencia. También deben establecerse y aplicarse sistemáticamente normas y reglas sobre la calidad de los datos, de las que se deriven beneficios claros a todos los niveles, de modo que se conviertan en una práctica habitual. Esto puede apoyarse mediante la creación de puntos focales para el intercambio de inteligencia entre los asociados multisectoriales con el fin de triangular las constataciones de las diferentes fuentes de datos a medida que se desarrollan los acontecimientos. Esto también debería extenderse a la colaboración transfronteriza para la gestión de riesgos para la salud. Figura 6. Capacidades para la facilitación de enfoques colaborativos en materia de detección de eventos, evaluación de riesgos y seguimiento de la respuesta                                                          22 La vigilancia colaborativa: definición de un concepto central del fortalecimiento de la arquitectura mundial para la preparación, respuesta y resiliencia frente a emergencias sanitarias 5 Elementos constitutivos de la vigilancia colaborativa 5.3.2 Herramientas para la recopilación, el análisis y el intercambio de datos Debería establecerse una agenda mundial de colaboración para nutrir continuamente el desarrollo de herramientas de recopilación, gestión, análisis y modelización de datos basadas en las necesidades nacionales y locales. Esto puede complementarse con un «mercado» mundial de herramientas a disposición de los países para que puedan adaptarlas a diversos contextos, así como con apoyo técnico para que los países utilicen herramientas analíticas avanzadas. Estas herramientas deberían ajustarse a las políticas de gobernanza y las normas sobre datos para optimizar la compatibilidad entre sistemas y permitir una gestión, análisis e intercambio de datos seguros. 5.3.3 Visualización de la información y los datos para su interpretación Una evaluación de riesgos robusta para la adopción de decisiones requiere unas capacidades analíticas sólidas y bien fundamentadas, que deben integrar la información contextual procedente de los análisis estadísticos y la elaboración de modelos. La inteligencia que se genere, incluida la información procedente de la comunidad y del comportamiento, debe difundirse y retroalimentarse a través de los mecanismos adecuados. Las interfaces y los paneles de información en tiempo real, basados en datos, que incorporan la información obtenida de la colaboración, deben utilizarse para la adopción de decisiones. Las instancias decisorias y la población deben tener acceso a las fuentes de datos multisectoriales, adaptadas a los destinatarios, con orientaciones complementarias sobre su interpretación. Debe mantenerse una cultura de comunicación abierta, en la que los resultados de la vigilancia se retroalimenten y difundan sistemáticamente a las partes interesadas correspondientes y, cuando proceda, se publiquen de forma periódica y se pongan a disposición pública. Esto debería complementarse con mecanismos que permitan aprovechar la inteligencia en beneficio mutuo y para la adopción de medidas coordinadas. 5.3.4 Redes para mejorar el intercambio de información y la colaboración Se necesitan redes nacionales entre asociados, sectores, organizaciones y áreas de especialización para desarrollar relaciones y establecer protocolos que permitan un acceso seguro a los datos; intercambiar información, inteligencia y capacidades de forma oportuna; y aprovechar las sinergias. Las plataformas transfronterizas, regionales y mundiales deben definir objetivos a más largo plazo y una agenda común para las redes mundiales de vigilancia, al tiempo que apoyan el intercambio de conocimientos y fomentan la confianza dentro de la comunidad. 23 La vigilancia colaborativa ofrece a las autoridades de salud y a los asociados la posibilidad de replantear el enfoque de la vigilancia para hacer frente a los complejos problemas que ponen de manifiesto las emergencias de salud pública. Este concepto exige que todas las partes interesadas apliquen prácticas de integración más contemporáneas que aprovechen lo mejor de los marcos de vigilancia, incorporando los enfoques verticales, especializados, integrados y de múltiples fuentes. Además, al incorporar flexibilidad para compartir capacidades de prevención, preparación, respuesta y recuperación frente a las emergencias, se pueden desarrollar sistemas de vigilancia más resilientes. La vigilancia colaborativa exige el desarrollo de capacidades y la colaboración para generar, intercambiar y aplicar conocimientos que proporcionen a las instancias decisorias inteligencia contextualizada para fundamentar las medidas de salud pública. El material que se publicará más adelante se centrará en apoyar la aplicación del concepto de vigilancia colaborativa como componente básico para fortalecer la preparación, respuesta y resiliencia frente a emergencias sanitarias a todos los niveles. A la hora de llevar el concepto a la práctica debe tenerse en cuenta que los frutos de la mejora de la vigilancia colaborativa no provendrán de los paradigmas tradicionales de la salud mundial basados en la movilización de recursos en función de objetivos, dado que sus resultados vendrán definidos por una compleja mezcla de actividades de prevención, evaluación de riesgos, detección y respuesta. Sea cual fuere el punto de partida, la ampliación de las capacidades de vigilancia y colaboración para hacer frente a los peligros y amenazas del siglo XXI requerirá un cambio radical en los recursos que se le dedican y la asignación constante de prioridades a nivel de políticas. 6 Conclusión 24 La vigilancia colaborativa: definición de un concepto central del fortalecimiento de la arquitectura mundial para la preparación, respuesta y resiliencia frente a emergencias sanitarias 1 Glossary of Health Emergency and Disaster Risk Management Terminology. Ginebra, Organización Mundial de la Salud, 2020. (https://apps.who.int/iris/ handle/10665/331716, consultado el 18 de abril de 2023). 2 Informe sobre la salud en el mundo 2007: protección de la salud pública mundial en el siglo XXI: un porvenir más seguro: panorama general. Ginebra, Organización Mundial de la Salud, 2007. 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Obj. 3 (HEPR 1.3) Enfoques colaborativos en materia de detección de eventos, evaluación de riesgos y seguimiento de la respuesta Obj. 2 (HEPR 1.2) Medios diagnósticos y capacidad de laboratorio eficaces para la vigilancia de agentes patógenos y la vigilancia genómica Obj. 1 (HEPR 1.1) Una sólida vigilancia nacional integrada de enfermedades, amenazas y vulnerabilidades C1. Vigilancia colaborativa Anexo. Resumen de los objetivos y capacidades de la vigilancia colaborativa L2 L1 1.1.2 Seguimiento de la capacidad, el acceso y el uso de los servicios de salud 1.1.1 Vigilancia robusta de la salud pública 1.1.3 Conocimientos del contexto, de la comunidad y de «Una sola salud» 1.1.4 Colaboración: gobernanza, innovación e integración L3 . C ap ac id ad es 1.2.2 Capacidad ampliada de laboratorio y de colaboración, que incluye la genómica 1.2.1 Capacidades de análisis descentralizadas en los lugares de atención o cerca de ellos 1.2.3 Prácticas de bioseguridad y bioprotección basadas en el riesgo para gestionar los riesgos biológicos 1.2.4 Redes integradas de laboratorios, que incluyen el intercambio de datos y de muestras 1.3.3 Visualización de la información y los datos para su interpretación 1.3.2 Herramientas para la recopilación, el análisis y el intercambio de datos 1.3.4 Redes para mejorar el intercambio de información y la colaboración 1.3.1 Arquitectura ampliable para la integración 27 L4 . S ub ca pa ci da de s L2 L3 . C ap ac id ad es 28La vigilancia colaborativa: definición de un concepto central del fortalecimiento de la arquitectura mundial para la preparación, respuesta y resiliencia frente a emergencias sanitarias Anexo. Resumen de los objetivos y capacidades de la vigilancia colaborativa 1.1.4.1. Seleccionar y coordinar enfoques sobre la vigilancia para cumplir colectivamente toda la diversidad de objetivos con respecto a los riesgos prioritarios a nivel local, con flexibilidad para hacer frente a los cambios en las necesidades frente a las emergencias 1.1.4.2. Evaluación sistemática de la constelación («el mosaico») de sistemas de vigilancia, donde se difundan las enseñanzas extraídas para fundamentar las inversiones estratégicas en el fortalecimiento de capacidades, con base empírica en las mejores prácticas de vigilancia, que incluya análisis de costos y beneficios específicos para cada contexto 1.1.4.3. Digitalización de los datos y los procesos de vigilancia desde el punto de recogida de los datos, para promover la integración, la compatibilidad y la flexibilidad 1.1.3.1. Intercambio continuo de información entre los asociados de «Una sola salud», para poder realizar evaluaciones conjuntas de los riesgos y responder a situaciones de alto riesgo 1.1.3.2. Alcanzar y aplicar un conocimiento multisectorial de las vulnerabilidades (factores demográficos, ambientales, sociales y económicos de los riesgos para la salud basados en los contextos locales) de cara al diseño de la vigilancia (por ejemplo, la priorización de los peligros y las poblaciones vulnerables), así como a la interpretación de los resultados de la vigilancia 1.1.2.1. Seguimiento e informes periódicos de los parámetros principales de medición de las capacidades, el acceso y el uso de los servicios de salud para ofrecer una imagen dinámica de la resiliencia actual y prevista del sistema 1.1.2.2. Las capacidades de seguimiento de los servicios de salud están interconectadas con los mecanismos de respuesta de salud pública, con la flexibilidad necesaria para aumentar y adaptar la vigilancia a todo tipo de emergencias, incluida la capacidad de evaluar rápidamente los efectos de los desastres graves 1.1.1.1. Capacidad de vigilancia sistemática de la salud pública oportuna y adecuada 1.1.1.2. Integración de las capacidades habituales en todos los ámbitos verticales específicos de las enfermedades y las amenazas e interconexión con los mecanismos de intervención, con la flexibilidad necesaria para responder a las señales de alerta temprana, así como para reforzar los procedimientos de vigilancia durante las emergencias 1.1.1.3. Comprender las limitaciones de la capacidad de vigilancia sistemática, corregirlas en la medida de lo posible e incorporar herramientas de contingencia para subsanar las deficiencias previstas 1.1.4 Colaboración: gobernanza, innovación e integración 1.1.3 Conocimientos del contexto, de la comunidad y de «Una sola salud» 1.1.2 Seguimiento de la capacidad, el acceso y el uso de los servicios de salud 1.1.1 Vigilancia robusta de la salud pública 1.1 Una sólida vigilancia nacional integrada de enfermedades, amenazas y vulnerabilidades L4 . S ub ca pa ci da de s L2 1.2.4 Redes integradas de laboratorios, que incluyen el intercambio de datos y de muestras 1.2.3 Prácticas de bioseguridad y bioprotección basadas en el riesgo para gestionar los riesgos biológicos 1.2.2 Ampliación de la capacidad y la colaboración de los laboratorios, con inclusión de la genómica 1.2.1 Capacidades de análisis descentralizadas en los lugares de atención o cerca de ellos L3 . C ap ac id ad es 29 Anexo. Resumen de los objetivos y capacidades de la vigilancia colaborativa 1.2.4.1. Establecimiento de redes nacionales de laboratorios y diagnóstico estructuradas en varios niveles, conectadas a redes de asociados internacionales, para generar, notificar e intercambiar datos de gran calidad desde los establecimientos subnacionales hasta los laboratorios de salud pública y de referencia 1.2.4.2. Sistemas nacionales e internacionales para acceder y participar en los beneficios de las sustancias biológicas, apoyados por una capacidad de transporte rápido 1.2.3.1. Acordar medidas de control de los agentes patógenos, que incluyan normas sobre el inventario, el confinamiento, el funcionamiento y mantenimiento de los equipos, el manejo operativo y la gestión adecuada de las investigaciones de alto riesgo 1.2.3.2. Aplicación y observancia de directrices y protocolos, sustentadas en las competencias del personal y la gobernanza 1.2.3.3. Directrices, normas y reglamentos de bioseguridad basados en los riesgos para el intercambio nacional y mundial seguro de muestras, reactivos, agentes patógenos, materiales y datos sobre secuencias genéticas 1.2.3.4. Notificación, respuesta y seguimiento riguroso de incidentes en las actividades en las que intervengan agentes patógenos de alto riesgo, tanto dentro como fuera de establecimientos seguros y protegidos 1.2.2.1. Capacidad de laboratorio suficiente y adecuada a sus fines, con posibilidades de hacer frente a aumentos imprevistos, con el aprovechamiento de todos los sectores a través de las dimensiones de «Una sola salud» 1.2.2.2. Sistemas de gestión de la calidad para los análisis de laboratorio 1.2.2.3. Acceso a la caracterización genómica y fenotípica de los agentes patógenos en el país o en el extranjero, con la integración de los resultados en las actividades de vigilancia y evaluación de riesgos 1.2.2.4. Ecosistema de innovación e investigación para dar respuesta a las necesidades locales, nacionales y mundiales de tecnologías asequibles y ampliables, que implantan los sistemas de laboratorio de forma sostenible cuando sea apropiado desde el punto de vista contextual 1.2.1.1. Elaboración de planes nacionales de distribución de medios de diagnóstico en los lugares donde se presta la atención que estén en consonancia con las estrategias y directrices de vigilancia en materia de salud pública y atención clínica, con responsabilidades claramente definidas en cada uno de los niveles subnacionales correspondientes 1.2.1.2. Actualizar y validar de manera sistemática registros centrales de la capacidad de diagnóstico pública y privada, y un sistema de gestión de existencias vinculado a mecanismos de reposición 1.2.1.3. Sistemas de gestión de la calidad de las pruebas en los puntos donde se presta la atención 1.2.1.4. Integración de los resultados de las pruebas diagnósticas de las enfermedades prioritarias en los sistemas nacionales de vigilancia 1.2 Unos medios diagnósticos y una capacidad de laboratorio efectivos para la vigilancia genómica y de agentes patógenos L4 . S ub ca pa ci da de s L2 1.3.4 Redes para mejorar el intercambio de información y la colaboración 1.3.3 Visualización de la información y los datos para su interpretación 1.3.2 Herramientas para la recopilación, el análisis y el intercambio de datos 1.3.1 Arquitectura ampliable para la integración L3 . C ap ac id ad es 30La vigilancia colaborativa: definición de un concepto central del fortalecimiento de la arquitectura mundial para la preparación, respuesta y resiliencia frente a emergencias sanitarias Anexo. Resumen de los objetivos y capacidades de la vigilancia colaborativa 1.3.4.1. Red nacional entre asociados, sectores, organizaciones y áreas de especialización para desarrollar relaciones sólidas, establecer los protocolos necesarios para intercambiar información, inteligencia y capacidades de forma oportuna, y aprovechar las sinergias 1.3.4.2. Plataformas regionales y mundiales para definir objetivos a más largo plazo y una agenda común para las redes mundiales de vigilancia, al tiempo que se apoya el intercambio de conocimientos y se fomenta la confianza dentro de la comunidad 1.3.3.1. Capacidad analítica, que integre la comprensión contextual y los conocimientos derivados de la modelización para reforzar la evaluación de riesgos, donde se intercambien recursos e inteligencia y se establezcan mecanismos de retroinformación 1.3.3.2. Interfaces y paneles de información en tiempo real, que incorporan la información obtenida de la colaboración, utilizados para la adopción de decisiones 1.3.3.3. Acceso de los encargados de la formulación de políticas y la población a las fuentes de datos multisectoriales, adaptadas a los destinatarios y al contexto nacional o local, para generar conocimientos prácticos 1.3.3.4. Cultura de comunicación abierta, en la que los resultados de la vigilancia se publiquen sistemáticamente, complementada con mecanismos establecidos para aprovechar la inteligencia en beneficio mutuo y la acción coordinada 1.3.2.1. Una agenda mundial de colaboración para nutrir continuamente el desarrollo de herramientas de recopilación, gestión, análisis y modelización de datos basadas en las necesidades nacionales y locales 1.3.2.2. Un «mercado» mundial de herramientas a disposición de los países para que puedan adaptarlas a diversos contextos 1.3.2.3. Apoyo técnico para que los países desarrollen, personalicen o adapten y utilicen herramientas analíticas avanzadas 1.3.1.1. Integración de una infraestructura moderna en todos los organismos nacionales de prestación de servicios de salud pública 1.3.1.2. Interfaces técnicas ampliables, distribuidas y en continua evolución para la vinculación segura de datos, la integración y el intercambio de inteligencia entre sistemas 1.3.1.3. Establecimiento de normas y reglas sobre la calidad de los datos, que se apliquen de forma sistemática, de las que se deriven beneficios claros a todos los niveles, de modo que se conviertan en una práctica habitual 1.3.1.4. Creación de puntos focales (nodos) para el intercambio de inteligencia entre los asociados multisectoriales con el fin de triangular las constataciones de las diferentes fuentes de datos a medida que se desarrollan las emergencias 1.3 Enfoques colaborativos en materia de detección de eventos, evaluación de riesgos y seguimiento de la respuesta Programa de Emergencias Sanitarias de la OMS Organización Mundial de la Salud 20 Avenue Appia 1211 Ginebra 27 Suiza www.who.int

Informations clés
Type de document Publications
Date d'adoption
Source Organisation mondiale de la santé