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Primer informe de la Comisión A: (proyecto)

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ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD 58ª ASAMBLEA MUNDIAL DE LA SALUD (Proyecto) A58/49 19 de mayo de 2005

Primer informe de la Comisión A (Proyecto)

A propuesta de la Comisión de Candidaturas,1 el Dr. Hetherwick Ntaba (Malawi) y Pehin Dato Abu Bakar Apong (Brunei Darussalam) fueron elegidos Vicepresidentes, y el Dr. Ray Busuttil (Malta), Relator. La Comisión A celebró sus sesiones primera, segunda, tercera y cuarta los días 17 y 18 de mayo de 2005, bajo la presidencia del Dr. Bijan Sadrizadeh (República Islámica del Irán). Se decidió recomendar a la 58ª Asamblea Mundial de la Salud que adoptara la resolución que se adjunta, titulada «Acción sanitaria en relación con las crisis y los desastres, con especial referencia a los terremotos y maremotos sufridos por Asia meridional el 26 de diciembre de 2004», relativa al siguiente punto del orden del día: 13. Asuntos técnicos y sanitarios 13.3 Acción sanitaria en relación con las crisis y los desastres Una resolución

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Documento A58/48.

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Punto 13.3 del orden del día

Acción sanitaria en relación con las crisis y los desastres, con especial referencia a los terremotos y maremotos sufridos por Asia meridional el 26 de diciembre de 2004 La 58ª Asamblea Mundial de la Salud, Lamentando las profundas consecuencias humanas de los terremotos y maremotos que el 26 de diciembre de 2004 asolaron numerosos países, desde Asia sudoriental hasta África oriental, con un balance estimado de 280 000 muertos, miles de personas aún desaparecidas, hasta medio millón de heridos, y al menos cinco millones de personas sin hogar o privadas de acceso adecuado a agua potable, saneamiento, alimentos o servicios de salud; Observando que el desastre afectó a ciudadanos de más de 30 países, y que entre los fallecidos había muchos profesionales sanitarios; Reconociendo que la mayor parte del socorro de emergencia se ha proporcionado inicialmente, y se seguirá proporcionando, dentro de las comunidades afectadas y a través de las autoridades locales, con el respaldo de una intensa cooperación internacional, y previendo que dichas comunidades seguirán sufriendo graves penalidades como consecuencia de la pérdida de sus medios de subsistencia, de la sobrecarga de los servicios sanitarios y sociales y de los traumas psicológicos inmediatos y a largo plazo; Reconociendo que la acción encaminada a afrontar los aspectos de salud pública de las crisis debe en todo momento reforzar la inventiva y la resistencia de las comunidades, los medios a disposición de las autoridades locales, la preparación de los sistemas de salud y la capacidad de las autoridades nacionales y la sociedad civil para proporcionar un apoyo rápido y coordinado orientado a asegurar la supervivencia de las personas directamente afectadas; Apreciando la generosa asistencia proporcionada a las naciones afectadas por gobiernos, grupos no gubernamentales, particulares e instituciones nacionales de salud pública, incluida la mediación de la Red Mundial de Alerta y Respuesta ante Brotes Epidémicos; Reconociendo las dificultades afrontadas por los sistemas de salud locales, faltos de recursos, en las tareas de localización de los desaparecidos, identificación de los muertos y manejo de los cadáveres; Reconociendo los retos a que han de hacer frente unas autoridades locales desbordadas en sus tareas de coordinación de las actividades de socorro, incluidos el personal y las mercancías generosamente ofrecidos gracias a la solidaridad nacional e internacional; Observando que la eficacia con la que las naciones afectadas responden a eventos súbitos de esta magnitud refleja su preparación y disposición para emprender acciones focalizadas y concertadas, sobre todo en lo que respecta a salvar vidas y sostener a los supervivientes; Recordando que más de 30 países de todo el mundo están atravesando actualmente graves crisis, a menudo de larga duración, calculándose que hay nada menos que 500 millones de personas en riesgo a causa de diversas amenazas evitables para su supervivencia y bienestar, y que aproximadamente otros 20 países corren un alto riesgo de sucesos graves naturales o causados por el hombre, lo que eleva el número de personas en riesgo a entre 2000 y 3000 millones; 2

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Reconociendo que los análisis de las necesidades sanitarias y el desempeño de los sistemas de salud, en el contexto de las políticas nacionales y de los objetivos de desarrollo acordados internacionalmente, incluidos los que figuran en la Declaración del Milenio de las Naciones Unidas, son esenciales para la adecuada rehabilitación y recuperación de unos servicios de salud individuales y públicos equitativos, y que lo mejor para ello es garantizar una clara sinergia entre la preparación y la respuesta; Reafirmando la necesidad de desarrollar capacidad local para evaluar los riesgos, prepararse para futuras catástrofes y responder a ellas, incluida la educación continua del público, la rectificación de ideas erróneas sobre las consecuencias sanitarias de los desastres y la reducción del riesgo de que los servicios críticos de salud se vean dañados por los desastres; Reconociendo que la mejora de las condiciones socioeconómicas de los países más desfavorecidos es una acción preventiva que disminuye el riesgo de crisis y desastres y sus consecuencias; Teniendo en cuenta los resultados de la Conferencia Mundial sobre la Reducción de los Desastres (Kobe, Hyogo, Japón, 18 a 22 de enero de 2005), 1. EXHORTA a la comunidad internacional a mantener, en respuesta a la petición de los países, su apoyo firme y prolongado a las zonas afectadas por los maremotos del 26 de diciembre de 2004, y a dedicar similar atención a las necesidades de las personas afectadas por otras crisis humanitarias; 2. INSTA a los Estados Miembros: 1) a que proporcionen apoyo suficiente a los países afectados por los maremotos y a todos los demás Estados Miembros afectados por crisis y desastres para posibilitar una recuperación sostenible de sus servicios de salud y asistencia social; 2) a que presten particular atención a las necesidades en materia de salud mental y al establecimiento de modelos de prestación de servicios en sus sistemas sanitarios y sociales; 3) a que pongan el máximo empeño en participar activamente en los esfuerzos colectivos desplegados para establecer planes mundiales y regionales de preparación que integren la planificación de la reducción de riesgos en el sector sanitario y crear capacidad para responder a las crisis sanitarias; 4) a que formulen, sobre la base de la representación cartográfica de las zonas de riesgo, planes nacionales de preparación para emergencias que presten la debida atención a la salud pública, incluida la infraestructura sanitaria, y a las funciones del sector de la salud en las crisis, a fin de mejorar la eficacia de las respuestas a éstas y de las contribuciones a la recuperación de los sistemas de salud; 5) a que velen por que mujeres y hombres tengan el mismo acceso a la educación, formal e informal, que se imparta sobre la preparación para emergencias y la reducción de los desastres, mediante sistemas de alerta anticipada sensibles al género que doten a las mujeres, así como a los hombres, de capacidad para responder de forma oportuna y apropiada, y por que también se haga llegar a todos los niños la educación y las posibilidades de respuesta oportunas; 6) a que presten particular atención a la violencia de género, motivo de creciente preocupación durante las crisis, y proporcionen el apoyo apropiado a los afectados; 3

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7) a que velen por que, en las situaciones de crisis, todas las poblaciones afectadas, incluidas las personas desplazadas, disfruten de acceso equitativo a los servicios de atención de salud esenciales, centrándose en salvar a las personas cuya vida esté en peligro y en sostener la vida de quienes hayan sobrevivido, y prestando especial atención a las necesidades específicas de las mujeres y los niños, las personas de edad y los afectados por traumas físicos y psicológicos agudos, enfermedades transmisibles, enfermedades crónicas o discapacidades; 8) a que den su apoyo a una revisión, dentro del proyecto de presupuesto por programas para 2006-2007, de la acción de la OMS en relación con las crisis y los desastres, a fin de permitir que se lleven a cabo de inmediato, y oportunamente, intervenciones adecuadas, suficientes y sostenidas, y a que consideren la posibilidad de aumentar las contribuciones para garantizar una financiación suficiente de las acciones e intervenciones importantes que emprenda la OMS antes, durante y después de las crisis; 9) a que protejan al personal nacional e internacional implicado en la mejora de la salud de las comunidades afectadas por las crisis, y se aseguren de que reciban el apoyo necesario para llevar a cabo la acción urgente de carácter humanitario y de mitigación del sufrimiento, en la mayor medida posible, requerida cuando hay vidas en peligro; 10) a que fortalezcan los sistemas de información y mejoren la colaboración con los medios de comunicación nacionales e internacionales con el fin de garantizar la disponibilidad de información exacta y actualizada; 11) a que refuercen la solidaridad internacional e identifiquen mecanismos de cooperación conjunta en la elaboración de estrategias de preparación y respuesta ante emergencias; 12) a que examinen la posibilidad de mejorar los mecanismos intergubernamentales de asistencia humanitaria existentes y consideren posibles mecanismos y modalidades adicionales de obtención rápida de recursos en caso de desastre, con el fin de que las respuestas sean inmediatas y eficaces; 3. PIDE al Director General: 1) que intensifique el apoyo de la OMS a los Estados Miembros afectados por los maremotos y a todos los demás Estados Miembros afectados por crisis y desastres en la atención prioritaria que presten a los sistemas eficaces de vigilancia de la morbilidad y la mejora del acceso al agua salubre, el saneamiento, alimentos inocuos, medicamentos esenciales de calidad y atención sanitaria, sobre todo en materia de salud mental, proporcionando la necesaria orientación técnica, inclusive sobre el manejo de los cadáveres y la evitación de las enfermedades transmisibles, y garantizando una transmisión rápida y exacta de la información; 2) que de forma activa y oportuna proporcione información exacta a los medios de comunicación internacionales y locales para rebatir los rumores y, de ese modo, impedir que provoquen el pánico entre el público y produzcan conflictos, y aminorar sus repercusiones sociales y económicas; 3) que dé particular atención a la prestación de apoyo a los Estados Miembros para el establecimiento de modelos de prestación de servicios en sus sistemas sanitarios y sociales; 4) que aliente la cooperación de las actividades de la OMS sobre el terreno con las de otras organizaciones internacionales, con el apoyo de los organismos donantes, para ayudar a los gobiernos 4

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de los países afectados por los maremotos a coordinar las respuestas a los problemas de salud pública, bajo la égida de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas, y para planificar y llevar a cabo una rehabilitación rápida y sostenible de los sistemas y los servicios de salud, y que informe a la Asamblea de la Salud sobre los progresos realizados en esa cooperación; 5) que ayude a delinear los aspectos sanitarios de programas que presten apoyo a las personas cuyas vidas y cuyos medios de subsistencia se han visto afectados por los maremotos, así como los servicios necesarios para abordar sus traumas físicos y mentales; 6) que adapte y reorganice, cuando proceda, actividades eficaces en el ámbito de la preparación para emergencias y respuesta, así como en otras áreas de trabajo implicadas en la respuesta general de la OMS a las crisis, y garantice los recursos suficientes para ellas; 7) que mejore la capacidad de la OMS para prestar apoyo, con arreglo a los mecanismos de coordinación de las Naciones Unidas y de otras instituciones, en particular el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, para formular, ensayar y aplicar planes de preparación para emergencias relacionados con la salud, responder a las necesidades sanitarias básicas de las personas en las crisis, y planificar y aplicar una recuperación sostenible después de las crisis; 8) que establezca líneas de mando claras dentro de la OMS para facilitar respuestas rápidas y eficaces en las fases iniciales de una emergencia, y que comunique claramente las disposiciones adoptadas al respecto a los Estados Miembros y otros asociados dentro del sistema de las Naciones Unidas; 9) que movilice los conocimientos sanitarios que posee la propia OMS, que aumente su capacidad para encontrar información especializada fuera de ella, que facilite la colaboración efectiva entre los especialistas locales e internacionales, que vele por que los conocimientos teóricos y prácticos estén actualizados y sean pertinentes, y que dé difusión a esos conocimientos para suministrar apoyo técnico rápido y adecuado a los programas sanitarios, tanto internacionales como nacionales, de preparación para desastres, respuesta y mitigación, y reducción de riesgos; 10) que promueva la cooperación sostenida y activa de la OMS con la Estrategia Internacional para la Reducción de los Desastres, asegurando con ello que se haga el debido hincapié en las cuestiones relativas a la salud en la aplicación de los resultados de la Conferencia Mundial sobre la Reducción de los Desastres (Kobe, Hyogo, Japón, 18 a 22 de enero de 2005); 11) que vele por que la OMS ayude a todos los grupos pertinentes interesados en sus actividades de preparación, respuesta y recuperación en casos de desastres y crisis, mediante la realización de evaluaciones oportunas y fiables del sufrimiento y las amenazas para la supervivencia a partir de los datos de morbilidad y mortalidad, la coordinación de la acción sanitaria en función de esas evaluaciones, la identificación de deficiencias que ponen en peligro los resultados sanitarios y la acción correspondiente para subsanarlas, y la creación de capacidad local y nacional, incluida la transferencia de conocimientos especializados, experiencia y tecnologías entre los Estados Miembros, con la debida atención a los vínculos que existen entre el socorro y la reconstrucción; 12) que fortalezca los servicios logísticos existentes dentro del mandato de la OMS, en estrecha coordinación con otros organismos humanitarios, a fin de que los Estados Miembros puedan disponer de la capacidad operacional necesaria para recibir asistencia rápida y oportuna cuando deban hacer frente a crisis de salud pública; 5

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13) que elabore modelos y directrices para la realización de evaluaciones rápidas del impacto en la salud después de las crisis, con el fin de garantizar una respuesta apropiada, oportuna y eficaz a las comunidades afectadas; 14) que informe a la 59ª Asamblea Mundial de la Salud, por conducto del Consejo Ejecutivo, acerca de los progresos realizados en el cumplimiento de la presente resolución.

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Key facts
Adoption date
Source World Health Organization