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La función de la OMS en la gobernanza de la acción sanitaria mundial: informe de la Directora General

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CONSEJO EJECUTIVO 132.ª reunión Punto 5 del orden del día provisional

EB132/5 Add.5 18 de enero de 2013

La función de la OMS en la gobernanza de la acción sanitaria mundial Informe de la Directora General

1. El Consejo Ejecutivo pidió a la Directora General en su 131.ª reunión que presentase «un documento … en su 132.ª reunión en el que se determinen y evalúen opciones concretas sobre los componentes expuestos en el documento A65/5, en particular sobre la gobernanza interna de la OMS, incluido el alineamiento de la Sede, las oficinas regionales y las oficinas en los países en lo que se refiere a la cuestión de la función de la OMS en la gobernanza de la acción sanitaria mundial y los métodos de trabajo de los órganos deliberantes». 1 2. La función de la OMS en la gobernanza de la acción sanitaria mundial es una expresión práctica de su mandato constitucional para «actuar como autoridad directiva y coordinadora en asuntos de sanidad internacional». El presente informe tiene por objeto exponer el ámbito de acción de la labor de la Organización en esa área, y poner al día a los miembros del Consejo en lo que atañe al amplio espectro de actividades y campos en que la OMS desempeña una función activa de gobernanza. El informe también pretende disipar la idea de que la gobernanza de la acción sanitaria mundial únicamente se refiere a las actividades realizadas por la Sede. Ilustra la función que desempeñan en la gobernanza sanitaria los tres niveles de la Organización, poniendo de relieve cómo funciona en la práctica la división de responsabilidades y la armonización de posturas en toda la Organización. El informe también pone de manifiesto los vínculos existentes entre la gobernanza de la acción sanitaria y otros aspectos de la reforma de la OMS, incluidos los que se definen en el documento A65/5.

Ampliación del alcance de la función de gobernanza de la acción sanitaria mundial 3. La idea fundamental en que se sustenta la gobernanza de la acción sanitaria mundial es que los recursos que el planeta tiene a su alcance para mejorar la salud de la población pueden utilizarse con mayor eficacia y justicia. La gobernanza sanitaria implica «el uso de instituciones, normas y procedimientos oficiales y no oficiales por los Estados, las organizaciones intergubernamentales y los agentes no estatales para hacer frente a los problemas relacionados con la salud que requieran una acción internacional colectiva, con el fin de atajarlos de forma eficaz».2

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Véase la decisión EB131(10).

Fidler DP, Calamaras JL. The challenges of global health governance. Council on Foreign Relations Press. Nueva York, mayo de 2010.

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4. La gobernanza sanitaria tiene sus orígenes en las negociaciones entre los Estados nación, en su intento de proteger o promover la salud de la población. Al principio, se trataba de actuaciones puntuales y específicas, principalmente para contener la amenaza de las enfermedades transmisibles; posteriormente, ello se hizo de forma más estructurada, mediante instituciones y acuerdos internacionales, e, indudablemente, a través de la creación de la Organización Mundial de la Salud. Las negociaciones pueden dar lugar a la creación de instrumentos que contribuyan a reducir las amenazas transnacionales para la salud (por ejemplo, el Reglamento Sanitario Internacional (2005) y el Marco de Preparación para una Gripe Pandémica para el intercambio de virus gripales, el acceso a las vacunas y otros beneficios); mediante la aplicación de enfoques y estrategias comunes que permitan hacer frente a problemas mundiales, regionales o subregionales (como por ejemplo, el Código de prácticas mundial de la OMS sobre contratación internacional de personal de salud o el Plan mundial de contención de la resistencia a la artemisinina, que tiene elementos de índole mundial, regional y, en particular, subregional); y a través de la solidaridad y el impulso generados en la consecución de objetivos compartidos (como por ejemplo, los Objetivos de Desarrollo del Milenio relacionados con la salud, y los objetivos y metas de carácter voluntario propuestos con relación a la prevención y el control de las enfermedades no transmisibles). 5. Varios factores han contribuido a ampliar el programa de gobernanza sanitaria: a) Múltiples voces: La gobernanza sanitaria ya no es el terreno exclusivo de los Estados nación. Las redes de la sociedad civil, las organizaciones no gubernamentales de ámbito internacional y local, los grupos profesionales, las fundaciones filantrópicas, las asociaciones de empresarios, los medios de comunicación, las empresas nacionales y transnacionales, y los individuos y las comunidades espontáneas y heterogéneas que han encontrado una nueva voz y un nuevo modo de ejercer su influencia gracias a las tecnologías de la información y las redes sociales, son todos actores que ejercen su influencia en la toma de decisiones que afectan a la salud. Asegurar la preeminencia de los Estados Miembros en la adopción de decisiones en materia de políticas, y proteger la labor normativa de la OMS frente a cualesquiera intereses creados, al tiempo que se siguen buscando medios de involucrar de forma constructiva a otras partes interesadas se ha convertido en algo fundamental en el modo en que la Organización desempeña su función en la gobernanza sanitaria. b) Nuevos actores: El panorama institucional de la salud mundial es cada vez más complejo, los incentivos que favorecen la creación de nuevas organizaciones, canales de financiación y sistemas de vigilancia en lugar de la reforma de los ya existentes podrían hacer que la situación empeore. Ese problema es especialmente importante en lo que respecta a la gobernanza sanitaria de los países de ingresos bajos y medianos donde operan muchos asociados para el desarrollo. c) Problemas de mayor alcance: En muchos de los debates sobre gobernanza, la dinámica que impulsa las deliberaciones se centra en la tensión entre la protección de la salud humana y alterar lo menos posible los viajes, el comercio y el desarrollo económico. Si bien conseguir un equilibrio adecuado sigue siendo una cuestión fundamental, hay otros aspectos que intervienen en el debate, en particular la preocupación por la justicia y la equidad, que queda perfectamente ilustrada en la negociación del Marco de PIP y las deliberaciones en curso del informe del Grupo consultivo de expertos en investigación y desarrollo: financiación y coordinación.

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d) De la gobernanza de la salud a la gobernanza en pro de la salud.1 Tal y como se articula en la Declaración política de Río, el enfoque de la salud basado en los determinantes sociales lleva implícito dos conceptos bien diferenciados: la gobernanza de la salud, que aborda muchas de las cuestiones antes mencionadas, y esencialmente entraña una función que se ocupa de la coordinación, la dirección y la coherencia interna. El segundo concepto es la gobernanza en pro de la salud, que conlleva una función que se centra en la acción de sensibilización y las políticas públicas, y pretende influir en la gobernanza de otros sectores, de forma que ello tenga un efecto positivo en la salud humana. Ese aspecto de la gobernanza sanitaria queda perfectamente ilustrado en la labor de la OMS en el campo de las enfermedades no transmisibles (véase el párrafo 15 infra).

La gobernanza sanitaria es una prioridad estratégica de la OMS 6. El proyecto del duodécimo programa general de trabajo considera que la gobernanza sanitaria es una de las ocho prioridades estratégicas de la Organización. En concreto, esa prioridad se define en términos de una mayor coherencia en el ámbito de la salud mundial, en el que la OMS desempeña una función coordinadora y directiva que permite que un amplio repertorio de actores contribuya de manera más eficaz a la salud de todos los pueblos. 7. Esta función tiene muchas expresiones prácticas. El presente informe analiza la función que desempeña la OMS en la gobernanza sanitaria desde tres ángulos diferentes. En primer lugar, desde la perspectiva de las actividades dirigidas a situar y promover la salud en diversos procesos mundiales, regionales y nacionales. En segundo lugar, poniendo de relieve los problemas de gobernanza implícitos en las demás prioridades estratégicas del proyecto del programa de trabajo. En tercer lugar, poniendo en relación el análisis de la gobernanza sanitaria, la gobernanza de la OMS por los Estados Miembros y los componentes de la reforma que permitirán mejorar la eficacia de la función de la OMS en la gobernanza de la salud.

Posicionamiento y promoción de la salud 8. La agenda para el desarrollo después de 2015: La manera en que se formule la nueva generación de objetivos mundiales tendrá una gran influencia en las prioridades y la financiación del desarrollo en los años venideros. Garantizar que la salud ocupa una posición preeminente y que su función está claramente articulada constituye un importante reto para la gobernanza de la acción sanitaria y una prioridad para la OMS. El contexto en el que se están llevando a cabo las negociaciones es fluido y complejo, y en él compiten los muchos intereses sectoriales que tratan de estar representados. El proceso de consulta actualmente en curso requiere que la Organización esté alineada a todos los niveles y que sea coherente en los mensajes que envía y en su interacción con los Estados Miembros y otras partes interesadas en las más de 100 consultas nacionales, y en la serie de consultas temáticas regionales y mundiales que también están previstas. El planteamiento de la OMS a ese respecto se examinará más a fondo en el punto 7.1 del orden del día del Consejo Ejecutivo. 2

Governance for health in the 21st Century, Organización Mundial de la Salud, Oficina Regional para Europa, documento EUR/RC61/Inf.Doc./6, proporciona numerosos ejemplos de cómo una mejor colaboración con distintos agentes sanitarios puede influir en los determinantes sociales de la salud y mejorar los resultados sanitarios en el contexto de la Región de Europa. 2

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Véase el documento EB132/11.

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9. Salud y desarrollo sostenible: El examen de los preparativos de la Conferencia Río+20, celebrada en junio de 2012 ilustra un aspecto relacionado con la labor de la OMS en materia de gobernanza: la importancia de generar sinergias que resulten eficaces entre la Secretaría, los Estados Miembros y otras partes interesadas a la hora de promover los intereses sanitarios. El primer proyecto de documento final de Río+20 únicamente menciona la salud de pasada. El personal de la OMS de la Sede y de las regiones trabajó con los Estados Miembros en Ginebra y Nueva York, así como con grupos de organizaciones no gubernamentales, con el fin de elaborar argumentos convincentes sobre el papel de la salud, que finalmente fueron utilizados por los negociadores de Río. El texto final menciona prácticamente todos los problemas sanitarios que preocupan a la OMS.1 En el seguimiento de los resultados de Río+20, la salud constituye un vínculo importante entre el proceso de formulación de los objetivos de desarrollo sostenible y el programa para después de 2015. Además, la colaboración con otros sectores, como el de la energía sostenible, está poniendo de manifiesto la utilidad de los indicadores sanitarios como medio para evaluar el avance en los tres pilares del desarrollo sostenible. 10. Salud y reforma de las Naciones Unidas: La OMS está firmemente decidida a adoptar un enfoque más coherente con relación a la labor de las Naciones Unidas en los países, a alinear la asistencia prestada con las prioridades nacionales y a promover el lugar de la salud en los Marcos de Asistencia de las Naciones para el Desarrollo y en la iniciativa Una ONU. La reciente evaluación independiente de las enseñanzas extraídas en la ejecución experimental de la iniciativa «Unidos en la acción»2 ha puesto de manifiesto que ha habido progresos en la reforma de las operaciones de las Naciones Unidas en los países; ahora bien, el avance futuro dependerá de si los Estados Miembros están dispuestos a apoyar una mayor integración en la Sede. En tales circunstancias, la prioridad de la OMS ha de ser fortalecer el papel de las oficinas de los países para trabajar como parte del equipo de las Naciones Unidas en los países, con el fin de apoyar a los equipos regionales del Grupo de las Naciones Unidas para el Desarrollo y los mecanismos de coordinación regional en las regiones donde funcionan con eficacia. En la Sede, se da prioridad a la representación de alto nivel en la Junta de los jefes ejecutivos (y el Comité de Alto Nivel sobre Programas) y a una participación mucha más selectiva en los numerosos grupos de trabajo del Grupo de las Naciones Unidas para el Desarrollo. 11. Cooperación al desarrollo después de Busan: La Alianza de Busan para la cooperación eficaz al Desarrollo3 se formó tras el Cuarto Foro de Alto Nivel sobre la Eficacia de la Ayuda, celebrado en noviembre de 2011 en la República de Corea. El documento final señala que el marco basado en la «ayuda» ha dado paso a un consenso internacional más amplio y participativo, que hace hincapié en la creación de alianzas para la cooperación, en particular en las relaciones Sur-Sur y triangulares. En el contexto de la Declaración de París sobre la Eficacia de la Ayuda al Desarrollo y el Programa de acción de Accra, la salud ha desempeñado un papel rector e indicador, demostrando a través de iniciativas como la Alianza Sanitaria Internacional (IHP +) que pese a la gran diversidad de agentes, es posible mejorar la coordinación de las actividades relacionadas con las estrategias nacionales de salud. Los resultados obtenidos por la Alianza Sanitaria Internacional, reflejados en el Informe de desempeño

1 El documento final de Río+20, El futuro que queremos, dedica nueve párrafos al tema de salud y población. Comienza así: «Reconocemos que la salud es una condición previa, un resultado y un indicador de las tres dimensiones del desarrollo sostenible». Esta frase inicial va seguida de referencias a la importancia de la cobertura sanitaria universal, el sida, la tuberculosis, la malaria, la poliomielitis y otras enfermedades transmisibles, las enfermedades no transmisibles, el acceso a los medicamentos, el fortalecimiento de los sistemas de salud, la salud sexual y reproductiva, la protección de los derechos humanos en este contexto, y el compromiso para reducir la mortalidad maternoinfantil. 2 3

El informe principal final puede consultarse en http://www.un.org/en/ga/deliveringasone/mainreport.shtml.

El documento final puede consultarse en http://www.aideffectiveness.org/busanhlf4/images/stories/hlf4/OUTCOME_ DOCUMENT-FINAL_ES.pdf.

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anual 2012, son una prueba irrefutable de los progresos realizados. 1 Esos planteamientos se extienden más allá de las Naciones Unidas para englobar a organizaciones bilaterales, bancos de desarrollo y organizaciones no gubernamentales, y pueden generar mejoras tanto en términos de eficacia como en los resultados sanitarios. A medida que empiece a tomar forma la nueva alianza post-Busan a lo largo de 2013, será importante revitalizar la Alianza Sanitaria Internacional y otras iniciativas similares que aglutinan diferentes flujos de financiación para apoyar las prioridades nacionales de salud. 12. Salud e integración económica regional: En todo el mundo existe una tendencia cada vez mayor a la integración regional y subregional. Si bien muchas de esas instituciones tienden a centrarse primordialmente en el desarrollo económico, también tienen capacidad para influir en la política sanitaria y social. Las oficinas regionales de la OMS deben adquirir un mayor protagonismo a la hora de crear redes de relaciones con los bancos regionales de desarrollo, las agrupaciones políticas regionales y subregionales, y las comisiones económicas de las Naciones Unidas. Los bancos de desarrollo y las comisiones económicas tienen la ventaja particular de ser capaces de aglutinar a los ministros de salud y de finanzas, tal como ha puesto de manifiesto, por ejemplo, el Diálogo de alto nivel entre los ministros de finanzas y de salud sobre la optimización de recursos, la sostenibilidad y la responsabilidad en el sector de la salud, celebrado en el Banco Africano de Desarrollo (Túnez, 4 y 5 de julio de 2012) y organizado por las entidades asociadas a la iniciativa de Armonización para la Salud en África, entre las que figura la OMS como miembro destacado.

Gobernanza sanitaria y prioridades estratégicas de la OMS 13. Las funciones y responsabilidades en materia de gobernanza sanitaria que se examinan en esta sección son congruentes con la división del trabajo entre los distintos niveles de la OMS, tal y como se expone en el documento A65/5 sobre la reforma de la OMS. 14. Dada la diversidad de problemas y dificultades sanitarias y el creciente número de agentes, no es de extrañar que el panorama de la gobernanza sea complejo. El mejor modo de definir la gobernanza sanitaria es en términos de «conglomerados de sistemas [de gobernanza] que se superponen y a veces compiten entre sí, donde intervienen una multiplicidad de agentes que han de afrontar diferentes problemas, recurriendo a principios y procesos diversos».2 Esa descripción es particularmente acertada con relación a la labor ligada a la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio relacionados con la salud, en que órbitas de gobernanza que se superponen en los organismos de las Naciones Unidas, las alianzas, los grupos de apoyo y los instrumentos de financiación, compiten por el control e, inevitablemente, por los recursos. Esa situación tiene varias consecuencias en el modo en que la OMS interactúa con las entidades asociadas y otros grupos de interés, que se exponen infra. Un elemento determinante de la reforma de la OMS es garantizar la capacidad institucional necesaria para ayudar a los países donde operan numerosos asociados externos para el desarrollo a gestionar esa complejidad y reducir sus costos de transacción. 15. En cambio, la labor realizada en materia de enfermedades no transmisibles ilustra la importancia de la gobernanza en pro de la salud. Si bien muchas situaciones sanitarias se ven afectadas por las decisiones adoptadas en otros sectores en materia de gobernanza, el análisis de las causas y los determinantes sociales de las enfermedades no transmisibles apuntan a una gran diversidad de determinantes sociales, económicos y ambientales, que están interrelacionados y operan en diferentes niveles. 1 2

Progress in the international health partnership & related initiatives (IHP+).

Fidler DP, Calamaras JL. The challenges of global health governance. Council on Foreign Relations Press. Nueva York, mayo de 2010.

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Estos incluyen desde la exposición ambiental a toxinas nocivas, la dieta, el consumo de tabaco, y el consumo excesivo de sal y de alcohol, a la adopción de estilos de vida cada vez más sedentarios. Esos factores, a su vez, están ligados a los ingresos, la vivienda, el empleo, el transporte, y las políticas agrícolas y educativas, que también se ven influidas por los modelos de comercio internacional, los intercambios comerciales, las cuestiones financieras, la publicidad, la cultura y las comunicaciones. Si bien podrían definirse instrumentos normativos relacionados con cada uno de esos factores, orquestar una respuesta congruente entre distintas sociedades sigue siendo uno de las mayores dificultades a que se enfrenta la gobernanza de la acción sanitaria mundial. 16. La cobertura sanitaria universal es una nueva prioridad estratégica de la OMS.1 Combina dos componentes fundamentales: el acceso a los servicios (promoción, prevención, tratamiento y rehabilitación) necesarios para gozar de una buena salud, y una protección económica suficiente que impida que los problemas de salud lleven a la pobreza. La cobertura universal sanitaria es importante desde el punto de vista de la gobernanza de la salud en dos aspectos. A nivel nacional, representa un objetivo importante para todos los países a la hora de fortalecer o reformar sus sistemas de salud. Además, en el debate acerca de cómo posicionar la salud en la agenda después de 2015, ofrece la posibilidad de convertirse en un objetivo unificador, pues tiene en cuenta el interés por concluir la labor emprendida con relación a los Objetivos de Desarrollo del Milenio, al tiempo que da cabida a la necesidad de combatir las enfermedades no transmisibles y otras causas de la mala salud. 17. Hay otras dos prioridades estratégicas que ponen de relieve otro aspecto de la función de la OMS en la gobernanza sanitaria: a saber, el hecho de que la negociación de instrumentos internacionales ha de estar vinculada al desarrollo de capacidad en los países. Esto es especialmente cierto en el caso del Reglamento Sanitario Internacional (2005). El Reglamento constituye el instrumento jurídico fundamental, necesario para garantizar la seguridad sanitaria colectiva. Sin embargo, su alcance depende de que todos los países dispongan de los medios necesarios para detectar, notificar y combatir cualquier amenaza nueva para la salud pública de importancia internacional. Del mismo modo, los esfuerzos desplegados con el fin de aumentar el acceso a productos médicos se han visto influidos por varios acuerdos internacionales, como la Declaración de Doha relativa al Acuerdo sobre los aspectos de los derechos de propiedad intelectual y la salud pública, y la posterior estrategia mundial y plan de acción sobre salud pública, innovación y propiedad intelectual. Hay otros procesos de gobernanza en curso relacionados con los productos médicos de calidad subestándar, espurios, de etiquetado engañoso, falsificados o de imitación, y el seguimiento del informe del Grupo consultivo de expertos en investigación y desarrollo: financiación y coordinación. Ahora bien, al igual que ocurre con el Reglamento Sanitario los verdaderos efectos de las decisiones adoptadas en materia de gobernanza dependerán de la creación o el fortalecimiento de las instituciones nacionales y regionales, necesarias para llevar los acuerdos a la práctica.

La gobernanza sanitaria y la reforma de la OMS 18. En el proyecto de duodécimo programa general de trabajo se definen dos medidas de éxito vinculadas a la gobernanza como prioridad estratégica: a) Un sistema racionalizado y eficaz de gobernanza en la OMS que incremente las sinergias en toda la Organización, garantice una vigilancia estratégica, y repose en la participación teniendo en cuenta todo el espectro de cuestiones que preocupan a la OMS.

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Véase el documento EB132/22.

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b) Un enfoque más coordinado de un programa de acción sanitaria mundial bien definido y de carácter multisectorial, que se traduzca en una adaptación más adecuada de la asistencia financiera y técnica prestada a las políticas y estrategias sanitarias de los países. 19. La primera medida se centra en la gobernanza interna de la OMS por los Estados Miembros a nivel mundial y regional. La segunda se refiere al papel coordinador y rector de la Organización. Hay varios mecanismos en marcha que tienen por objeto garantizar que la OMS cuente con los medios necesarios para alcanzar esos objetivos. 20. El programa de gobernanza interna se centrará inicialmente en la labor de los órganos deliberantes: la Asamblea Mundial de la Salud, el Consejo Ejecutivo y los comités regionales. En el caso del Consejo, ello significa el fortalecimiento de su función ejecutiva y de supervisión, el aumento de su función estratégica y la racionalización de sus métodos de trabajo. En lo que respecta a la Asamblea de la Salud, el carácter más estratégico de su función permitirá velar por que las resoluciones contribuyan a mejorar el establecimiento de prioridades. La labor de los comités regionales estará vinculada más estrechamente a la gobernanza mundial de la OMS, en particular al trabajo del Consejo Ejecutivo; además, el uso de prácticas óptimas se normalizará en el conjunto de las regiones. Para complementar esos cambios, la Secretaría mejorará el apoyo que presta a las funciones de gobernanza, informando a los nuevos miembros y facilitando documentos de una calidad aún mayor y con más diligencia. 21. Una de las principales consecuencias del aumento del interés político en la salud y del reconocimiento de la relación que existe entre la salud y muchas otros ámbitos de las políticas sociales y económicas es la creciente demanda de procesos intergubernamentales, antes que puramente técnicos, con el fin de lograr acuerdos duraderos e incluyentes. Por consiguiente, es probable que aumente la función movilizadora de la OMS, lo que requerirá medios adecuados para apoyar, gestionar y facilitar los procesos de gobernanza. 22. Una dificultad añadida relacionada con el programa de gobernanza de la acción sanitaria radica en el hecho de que muchas de las áreas en que los cambios pueden tener efectos positivos para la salud son áreas en que las normas y los regímenes existentes están gestionados por diferentes instituciones internacionales. En consecuencia, la OMS deberá defender la causa de la salud en la gobernanza de otros organismos a nivel mundial, regional y nacional. Habida cuenta de la amplia diversidad de instituciones que intervienen, será preciso hacer un uso estratégico y selectivo de los escasos recursos disponibles, con el fin de potenciar al máximo los efectos. 23. El análisis de las dificultades a que se enfrenta la gobernanza de la acción sanitaria mundial pone nuevamente de relieve la necesidad de que la OMS dialogue con todo un espectro de partes interesadas diferentes. En su reunión extraordinaria sobre la reforma, el Consejo Ejecutivo convino, en su decisión EBSS2(2), que la gobernanza tiene que ser un proceso plenamente inclusivo, que respete el principio del multilateralismo, y en que la colaboración con otras partes interesadas se debería orientar en los principios siguientes: 

el carácter intergubernamental de la adopción de decisiones en la OMS sigue teniendo una importancia capital; la formulación de normas, patrones, políticas y estrategias, que forma el núcleo del trabajo de la OMS, tiene que seguir basándose en el uso sistemático de datos objetivos y tiene que protegerse de la influencia de cualquier forma de interés velado;

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toda iniciativa nueva tendrá que ofrecer beneficios claros y agregar valor en el sentido de enriquecer las políticas o acrecentar la capacidad nacional desde la perspectiva de la salud pública; el aprovechamiento de los mecanismos existentes debe cobrar precedencia sobre la creación de foros, reuniones o estructuras nuevas, y se debe analizar claramente la manera como cualquier costo adicional puede llevar a la obtención de mejores resultados.

24. Ahora se trata de pasar de los principios a las políticas, y poner en marcha mecanismos que permitan una participación constructiva, al tiempo que se preserva la integridad de la OMS. La política general de la OMS relativa a la participación de otras partes interesadas tendrá varios elementos comunes. Ahora bien, en este momento, el trabajo relacionado con los distintos grupos de partes interesadas se encuentra en diferentes estados de madurez. 25. Con relación al creciente número de alianzas en pro de la salud, la OMS desempeña un papel doble: como miembro activo de la alianza por derecho propio, y como miembro de la junta directiva con responsabilidades en el gobierno de la propia alianza. Ahora bien, el objetivo inmediato de la reforma en ese ámbito es la relación de la OMS con las alianzas que acoge la Organización. El Consejo debatirá las propuestas que se formulen a ese respecto en el punto 5 del orden del día provisional. 1 También examinará un documento preliminar relativo a la relación con las organizaciones no gubernamentales, 2 y en mayo de 2013, someterá a examen un primer documento sobre las relaciones con entidades comerciales privadas. 26. Un elemento común a todos los aspectos del programa de gobernanza sanitaria es la necesidad de fortalecer la capacidad de la OMS en el conjunto de la Organización, con el fin de gestionar ese programa de un modo más eficaz y asegurar que el personal disponga de incentivos para trabajar con todo el espectro de organizaciones cuya actividad está relacionada con la salud. Ello entrañará una coordinación interna más eficiente a todos los niveles de la Organización, a fin de que la OMS pueda adoptar posturas coherentes y convincentes en pro de la salud en los diversos ámbitos antes mencionados. También será preciso utilizar diferentes herramientas que permitan fortalecer las competencias del personal y los sistemas vinculados al programa de gobernanza de la acción sanitaria. La capacitación en materia de diplomacia sanitaria ya es obligatoria para los Representantes de la OMS, y se ampliará progresivamente al resto de la Organización.

INTERVENCIÓN DEL CONSEJO EJECUTIVO 27. Se invita al Consejo Ejecutivo a que tome nota del informe.

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Véanse los documentos EB132/5 Add.1 y EB132/INF./2. Documento EB132/5 Add.2.

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Key facts
Adoption date
Source World Health Organization