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Cambiar la situación : editorial / Gro Harlem Brundtland

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Editoriales Gro Harlem Brundtland1

Cambiar la situacio  nV de la Organizacio  n, podemos lograr que cambie la situacio  n. Podemos introducir cambios sustantivos en la salud de la poblacio  n de nuestros Estados Miembros, en los sistemas de salud que les atienden, y Âticas de que depende su bienestar. en las polõ El compromiso para materializar esos cambios exige que basemos nuestras Âficas decisiones en las mejores pruebas cientõ Âficas e Informadisponibles. «Pruebas Cientõ Âticas» es el nombre de uno cio  n para las Polõ de nuestros nueve grupos de programas. Âticas de investiAbarca el desarrollo de polõ gacio  n, la gestio  n de la informacio Ân y la creacio  n de una base so  lida de datos fehacientes sobre las mejores opciones para Ân de la el fomento de la salud. El Boletõ Ân Mundial de la Salud es un elemento Organizacio clave para cumplir esas funciones, y se ha enriquecido y redisen Ä ado para cumplirlas ma Âs eficazmente. Ân presenta ahora los resultados El Boletõ Âtica de investigaciones y los debates de polõ pertinentes en la misma publicacio  n. De ese modo destaca un punto importante, a saber, que las personas con diferentes responsabilidades en materia de salud no pueden permitirse el lujo de ignorar el trabajo que realizan los dema Âs. Las decisiones sanitarias aspiran a salvar vidas, reducir el sufrimiento Âcil imaginar y promover el bienestar. Es difõ otro a Âmbito de la toma de decisiones ma Âs importante que e  se para los individuos y para el conjunto de la sociedad. Esta  claro que esas decisiones deben basarse en un ana Âlisis lo ma Âs riguroso posible de los factores te  cnicos Âficos implicados; pero tambie y cientõ  n esta  claro que deben basarse igualmente en la manera en que la gente ve las cosas. Las ideas sobre lo que debe considerarse justo, Âan de una persona deseable y aceptable varõ a otra. Para tomar la decisio  n correcta se deben tener en cuenta distintos tipos de informacio  n y diferentes puntos de vista. Ejemplos recientes de la necesidad de ese tipo de debates son la lucha contra algunas de las enfermedades emergentes y Âas gene el uso de las nuevas tecnologõ  ticas. En esos casos no siempre se puede cuantificar la razo  n riesgo-beneficio, de manera que hay que estimarla por otros medios. Aun disponiendo de cifras, puede no haber acuerdo sobre lo que deba considerarse como «nivel aceptable» de riesgo o sobre las medidas preventivas necesarias. Otras cuestiones ma Âs Âtica y pra generales de polõ Âctica de salud pu  n y el estableci blica, como la financiacio miento de prioridades, requieren una interaccio  n similar de disciplinas y puntos de vista. Esta  claro que la pobreza aumenta la incidencia de enfermedades, y que e  stas Ârculo agravan a su vez la pobreza. Ese cõ  solos vicioso no pueden romperlo por sõ los agentes de salud, como tampoco los Âticos aisladamente. La economistas y los polõ educacio  n, los modos de vida y el entorno tambie  n tienen una influencia directa en Âa de los acuciantes problemas la mayorõ Âa. de salud de hoy dõ Ân estara En su nuevo formato, el Boletõ  abierto a toda perspectiva que nos permita comprender mejor los problemas de salud y  reflejara la manera de resolverlos. Asõ  nuestra decisio  n de hacer de la OMS no so  lo un Âder del ra participante sino tambie  n un lõ Âpido proceso interactivo de cambio mundial que hoy vivimos. Proporcionara  informacio Ân valiosa sobre la ardua labor llevada a cabo por la comunidad sanitaria en todo el mundo, e intentara  transmitir al mismo tiempo parte del entusiasmo que suscita esa labor y parte del arrojo y la imaginacio  n que requiere de todos nosotros. n

Comienza una nueva era. El inminente cambio de milenio refleja so  lo una divisio Ân convencional de la historia, pero acentu Âa nuestra conciencia de la transicio  n. Este acontecimiento se acompan Ä a de riesgos y oportunidades sin precedentes para la salud humana. Como resultado de la interdependencia mundial, las epidemias pueden convertirse en pandemias ma Âs ra Âpidamente que nunca, pero la proteccio  n contra un nu  mero creciente de enfermedades puede ser tambie  n ma Âs global que nunca. El desarrollo tecnolo  gico da poder para destruir, pero da poder asimismo para resolver problemas considerados hasta ahora insolubles. Las turbulencias econo  micas acarrean dificultades e inseguridad para el sector de la salud en muchas partes del mundo, pero al mismo tiempo obligan a las instancias normativas a encontrar mejores soluciones para proteger la salud de la poblacio  n. Cualesquiera que sean nuestras expectativas, el futuro depende en gran medida de las decisiones que hoy tomemos. La tarea de la Organizacio  n Mundial de la Salud consiste en ayudar a encontrar la manera de construir ese futuro para evitar las amenazas y usar las oportunidades que brinde para promover la salud. A fin de cumplir esa tarea ma Âs eficazmente, la propia OMS esta  atravesando un periodo de intensos cambios. Estamos redefiniendo nuestra labor como organismo mundial de salud pu  blica y reorganizando nuestras actividades para llevarla a cabo. Esa labor tiene cuatro dimensiones: la creacio  n de comunidades saludables, la lucha contra las enfermedades, el sostenimiento de la salud y nuestra proyeccio  n a los  stos son los asociados para el desarrollo. E temas en torno a los cuales hemos organizado las actividades de la sede de la OMS, enmarca Ândolas en nueve grupos orga Ânicos de programas conexos. En este amplio Âa la conviccio esfuerzo de reforma me guõ Ân de que cada uno de nosotros, y el conjunto

Editorial publicado en ingle  s en el Bulletin of the World Health Organization, 1999, 77 (1): 1. 1 Directora General de la Organizacio  n Mundial de la Salud, Ginebra, Suiza. Boletõ Ân de la Organizacio  n Mundial de la Salud Recopilacio  n de artõ Âculos No 1, 1999

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Organizacio  n Mundial de la Salud 1999

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Key facts
Document type Journal articles
Adoption date
Source World Health Organization