ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD ÓRGANO DE NEGOCIACIÓN INTERGUBERNAMENTAL SOBRE EL CONVENIO MARCO DE LA OMS PARA EL CONTROL DEL TABACO Sexta reunión Punto 1 del orden del día A/FCTC/INB6/DIV/6 17 de febrero de 2003
Alocución pronunciada por la Directora General en la sexta reunión del Órgano de Negociación Intergubernamental sobre el Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco Ginebra, lunes 17 de febrero de 2003
Señor Presidente, excelencias, distinguidos delegados, amigos y colegas: En la apertura de la primera reunión del Grupo de Trabajo sobre el Convenio Marco para el Control del Tabaco, en octubre de 1999, señalé que: «En la Asamblea Mundial de la Salud de este año los ministros de salud y los funcionarios representantes de los Estados Miembros de la OMS tuvieron la clarividencia y el valor necesario para pronunciarse resueltamente en contra del tabaco. (...) Los países exportadores e importadores de tabaco, constatando la mortalidad y la devastación causadas por el tabaco en sus poblaciones, sus economías y su medio ambiente, llamaron a acelerar los trabajos sobre el Convenio Marco. Su mensaje era éste: adoptar medidas para limitar la propagación mundial del tabaco, adoptar medidas para reducir el número de defunciones causadas por el tabaco. Nuestro mandato, pues, está claro.» Así era entonces, y así es ahora. Nuestro mandato está claro. Debemos seguir demostrando el valor y la visión que demostraron tener entonces, hace casi cuatro años, 191 ministros de salud. Nuestra actuación durante esta semana ha de desembocar por fin en un convenio marco eficaz para el control del tabaco, un convenio marco que ayude a los países a frenar el consumo de tabaco en su ámbito nacional. Durante los cuatro años que hemos dedicado a negociar el tratado, el tributo anual de muertes ha aumentado en 900 000 personas. Este simple dato es motivo suficiente para seguir avanzando, sirviendo de inspiración y centrando la atención, a fin de actuar rápida y decisivamente. Las grandes posibilidades del proceso seguido quedan así confirmadas, después de recorrer un largo trecho. Los Estados Miembros han abierto camino tomando medidas, y las ONG han galvanizado la atención y el apoyo internacionales.
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Ahora bien, ¿qué es un convenio marco eficaz? Evidentemente no será eficaz un convenio marco que se limite a señalar lo obvio, que no nos encamine hacia los objetivos necesarios para reducir los daños del tabaco y que mantenga sin más el statu quo. En el último encuentro de este órgano les expliqué que, durante la cuarta reunión, rechacé claramente la carta sobre los códigos voluntarios de acuerdo para la publicidad y promoción del tabaco y sus productos. Considero que la epidemia de tabaquismo es una epidemia promocionada. El texto del Presidente deja claro que, en aspectos tales como la publicidad, la promoción y el patrocinio, el objetivo último es la prohibición absoluta, e incluye disposiciones para implantar tal prohibición en forma de declaraciones vinculantes. Ello es conforme con la política de la OMS y del Banco Mundial. Un convenio marco eficaz nos obliga a todos, inspira medidas, y establece objetivos claros que los países pueden importar y utilizar para impulsar las actividades nacionales que de forma permanente habrá que acometer en adelante. El CMCT sienta las bases, para iniciar un proceso continuo de cooperación internacional, y es un instrumento universal que aspira a proporcionar soluciones para los retos y las necesidades especiales de todos los países. Esta idea se ha visto reforzada a lo largo de las negociaciones y gracias a las actividades conexas emprendidas en todo el mundo. El tratado constituye sólo el primer paso de un largo proceso. Dentro de poco tendremos que centrar la atención en la creación de protocolos que abordarán aspectos específicos. De vuelta a nuestros países, habrá que redactar, promover, aprobar y vigilar el cumplimiento de las leyes necesarias. Cada año habrá que defender presupuestos que prevean disposiciones fiscales adecuadas para los productos de tabaco. Hay que combatir el contrabando, pero ésa es una tarea que no puede hacerse de una vez por todas, sino de forma continuada todos los días, todos los años. Habrá que proyectar e implementar campañas de información y sistemas de vigilancia, no una sola vez, sino de forma reiterada e indefinida. Personalmente he podido comprobar en Noruega que la reducción del consumo de tabaco se frenaba e incluso se invertía parcialmente en cuanto los progresos se daban en gran medida por descontados. Algunos pensarán que «establecer objetivos», «servir de inspiración», o «mostrar el camino a seguir» no es suficiente, que incluso con normas y prohibiciones estrictas el Convenio no será realmente efectivo. Tras mis 30 años de experiencia en actividades internacionales en pro del medio ambiente, la democracia, el desarrollo, los derechos de la mujer y la salud mundial, sé perfectamente que sólo con un amplio apoyo podremos dar pasos importantes. Cuando miro hacia atrás, observo que los tratados internacionales más eficaces son los que han establecido metas claras y realistas y han servido de inspiración a muchas personas. Y han sido verdaderamente efectivos, como lo será el CMCT. Los tratados internacionales eficaces comienzan con sistemas de notificación potentes que subrayan las deficiencias de su puesta en práctica y ayudan a identificar mecanismos para resolver esos problemas. Esta semana necesitamos trabajar con fe y confianza mutua para encontrar puntos en común y fijar objetivos basados en las necesidades claras de la salud pública. Y tengamos siempre presente que si fracasamos estaremos fortaleciendo a la industria tabacalera. Podemos pensar que la industria tabacalera quiere un tratado insustancial y poco ambicioso. En efecto, así es, pero esa industria preferiría un tratado que nunca fuera ratificado por un gran número de países clave, que nunca se pusiera en práctica, que nunca condujera a una reducción de la mortalidad y la morbilidad. 2
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Hace dos semanas asistí en Bruselas a una reunión organizada por la Comisión Europea acerca del control del tabaco y las políticas de desarrollo, en la que varios países en desarrollo insistieron en la necesidad de ayuda internacional a los esfuerzos nacionales de control del tabaco. Las respuestas del Comisario de Desarrollo y Ayuda Humanitaria, Sr. Poul Nielson, y del Comisario de Salud y Protección de los Consumidores, Sr. David Byrne, fueron enérgicas y claras. Afirmaron que el control del tabaco es necesario y posible y que debería formar parte integrante de las políticas de desarrollo. Estas importantes declaraciones del mayor proveedor mundial de ayuda al desarrollo, repetidas también por los representantes del Banco Mundial y de los donantes bilaterales, son muy alentadoras. Los donantes están dispuestos a proporcionar apoyo siempre que los gobiernos estén dispuestos a hacer del control del tabaco una prioridad. Tengamos presente que ha llegado la hora de las decisiones. Aprovechemos las dos semanas que tenemos por delante para movilizar nuestras mejores experiencias y recursos. Éste es un tratado para todos. Es un tratado para los países que luchan contra la arrolladora embestida de la mercadotecnia del tabaco, del contrabando y de las restricciones financieras, países con legislaciones jóvenes e incompletas que carecen de recursos para hacer cumplir la ley y difundir información. Es un tratado para los países que disponen de las políticas más eficaces. Hasta ellos necesitan el CMCT para detener el contrabando, la publicidad y la mercadotecnia, que atraviesan sus fronteras y ellos también se beneficiarán si comparten políticas de vanguardia que son eficaces en otros lugares. Es un tratado para los países que tienen limitaciones constitucionales o de otro tipo, pero que están decididos a seguir adelante. Es un tratado para el bien común mundial. Es un tratado destinado a salvar vidas. Cientos de millones de vidas durante el tiempo que dura nuestra vida. Somos bastante afortunados de tener ante nosotros un texto que puede conseguir lo que queremos alcanzar. Quiero agradecer al Embajador Corrêa por haber trabajado tanto para que lo tengamos. Es un texto que, cuando se apruebe, puede constituir una herramienta importante para los gobiernos que quieran ir lo más lejos posible en la reducción de la oferta y la demanda de tabaco en sus propios países, así como para aquellos a los que no les quede otra opción que llegar a compromisos a medida que se acercan a nuestras importantes metas. Estamos todos ante una oportunidad histórica única en su género. Estemos a la altura de la importancia del momento y encontremos durante los días venideros las soluciones que necesitamos para salvar a nuestros pueblos de la muerte y de los sufrimientos causados por el tabaco. Muchas gracias.
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